Ajedrez agónico

30/03/2017

Tipos de juegos (Roger Caillois, 1958)

Ayer mencioné de pasada Les jeux et les hommes del sociólogo francés Roger Caillois, que es piedra angular en la bibliografía relativa a los juegos. Su clasificación cuatripartita separa las actividades lúdicas en cuatro categorías dependiendo de si el aspecto principal que las caracteriza es la competición, el azar, el simulacro o la búsqueda de sensaciones.

El mundo real nunca acaba de encajar bien en este tipo de esquema, pero no deja de tener su interés. Es fácil imaginar juegos que quepan en dos o más categorías, e incluso nuevas categorías que añadir. Otro problema es que las categorías no están exactamente en la misma dimensión. Un ejemplo de esto sería la tríada de Weber tradición-racionalidad-carisma, que siempre me pareció que adolecía de lo mismo y que cojeaba por la parte del carisma.

Caillois tiene otra tabla en la que muestra cómo las categorías de juegos interactúan en sociedad mediante formas integradas, ajenas o corruptas de los mismos.

 

Corrupción de los juegos (Roger Caillois, 1958)

Creo que a mirando esta tabla es cuando se me ha ocurrido que los juegos no entran muy bien en una única categoría. Por ejemplo si el ajedrez es agón, agónico y su característica principal es la competición, ya que no es un juego de azar, ni de actuación, ni que provoque un vértigo especial ¿por qué su corrupción no suele generar violencia y en general está mucho más vinculado  al alcoholismo y la drogadicción? A mí se me ocurre que quizá la búsqueda de sensaciones de varios tipos (estéticas, de peligro, de superación, de orgullo intelectual…) pueda ser más importante que la competición para muchos ajedrecistas.

Cierto es que tan campeón del mundo ha sido Garry Kaspárov, que desde que se retiró no ha hecho nada que no sea buscar el poder en varios sitios y por varios medios (jugador agresivo) como Alexánder Aliojin (jugador artista), del que dicen que murió con la botella en la mano.

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Violencia y diseño

15/10/2016
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Guía de supervivencia de drones (véase el árbol para comparación)

Este fin de semana hay en Dublín un programa de actividades muy intersante que es llama Open House y que consiste en que muchos edificios que normalmente no son accesibles abren sus puertas al público. El otro día me he enterado de que también existe en Madrid. Así que hemos pasado la mañana de un lado para otro y hemos visto el cuartel general de Airbnb, una casa georgiana y un estudio de arquitectura. Quizá mañana veamos alguna cosa más y espero poner algunas fotos.

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Las flechettes son una metralla con forma de flechecitas que se utiliza desde tiempos medievales y que los EEUU usaron en Vietnam por su efectividad a través de la vegetación.

No forma parte de este programa un lugar en el que también hemos parado, que es la galería de la ciencia de Trinity College, donde ahora hay una exposición sobre “diseño y violencia”, que es un tema que a pesar desagradable tiene su interés. Hay todo tipo de artefactos, desde el icónico kalashnikov, balas ecológicas, ejemplos de técnicas de tortura, el sistema ese de sonido que sólo perciben los menores de 25 años. Los pivotes en miniatura que se colocan para evitar que la gente se siente en ciertos lugares…

Me ha parecido curioso algo sobre lo que había leído pero que on había visto: la pistola que cualquiera puede montarse fabricando 16 piezas con una impresora 3D. Lanza una única bala que es un tornillo.

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Dieciséis piezas y un tornillo

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“El liberador”

También me ha sorprendido la variedad de tipos de mina antipersona que existen. He estado leyendo en un panel varias de sus características. En esta pieza el diseño estético no se aprecia al quedar enterrada e intentar pasar desapercibida, así que supongo que se diseñan para ser más dañinas. A pesar de eso hay muchas formas muy distintas.

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Diferentes tipos de mina

No sé cuánto puede ayudar a sobrevivir un ataque de dron la guía de supervivencia del panel, lo que sí que me resulta claro es que la palabra dron crea confusión, ya que los domésticos que hay a la venta no son ni por asomo similares en tamaño a los que usan los ejércitos (véanse el hombre y el árbol a escala). Creo que en español no se les llamó zánganos, porque a diferencia del mouse del ordenador, mucha gente desconocía lo que drone significaba. Otra de las amenazas a la seguridad en el futuro. El otro día me han dicho en el trabajo que hay ladrones en Dublín que vigilan las casas con drones para saber si hay alguien dentro antes de allanarlas. No sé si será verdad, pero yo ya estaría legislando para limitar bastante su uso cerca de los aeropuertos, por lo que suponen para la intimidad de las personas y porque la combinación entre el dron y el liberator le falta nada para llegar.


El mundo hasta ayer

01/08/2016
Libro

Libro

Mi lectura de esta semana: The World until Yesterday de Jared Diamond (2012), que veo que se ha traducido al español como “El mundo hasta ayer”, cosa que me parece bien lógica (espero que cada vez que pone gardener hayan encontrado algo más sensato que poner que jardinero y menos torpe que hortoculturalista).

Se supone que este libro trata de la vida tribal, de las llamadas sociedades tradicionales. Es un tema que me interesa porque conecta con la gestión de la violencia y los orígenes del orden político y a la vez con la ciencia de verdad (quiero decir: no la ciencia política). En realidad hemos estado en la misma situación que las tribus que quedan si no hasta ayer al menos hasta anteayer.

El autor cuenta con muchos años de experiencia en Papúa Nueva Guinea (por fin me he enterado de qué es Papúa y qué es Nueva Guinea), que es el país con más variación etnocultural del planeta. En lo político, si se puede aprender mucho de la esencia humana a partir de lo que se sabe de los grupos de cazadores-recolectores que quedan… yo diría que no, ya que la variación es tan grande que no da pie a creer que haya una única identidad humana originaria.

Sí que se tocan temas en los que la experiencia de ayer que hoy tenemos olvidada puede aportar más. Por ejemplo, la crianza de los niños, el trato a los ancianos. Me ha gustado el concepto de paranoia constructiva, y la constatación de que tanto los tradicionales como los modernos somos malísimos a la hora de calcular los peligros reales que nos acechan.

Religión. La religión y sus orígenes: a pesar de una definición enrevesada del objeto, el libro ofrece una interesante tabla con diversas funciones y el modo en que las creencias mágicas que se intenta que sean un poco más que eso han evolucionado desde los orígenes a nuestros días. Creo que es una forma de completar o dar estructura a ideas que todos tenemos.

Multilingüismo. Uno tiene dudas de que sea un valor per se, y de que conservar tantas lenguas como sea posible sea un valor por encima de la voluntad de aquellos que se supone que deben conservarlas. En el plano individual, aprender un idioma tiene que ser interesante como gimnasia mental incluso aunque nadie más lo hable. Nunca había pensado que como en la conjetura que propone el autor en el pasado lo normal podría haber sido que casi todo el mundo hablase cinco o seis lenguas (debido al contacto entre diversas tribus), quizá esto sea un fenómeno específico para zonas geográficas muy concretas (montañosas de valles aislados como PNG) pero a lo mejor la capacidad de adquirir lenguas proviene de ahí. Por lo que leo, el multilingüismo ofrece similares beneficios contra el alzhéimer que la práctica del ajedrez.

Alimentación. En el asunto de las dietas creo que en los últimos años se habla mucho de paleodieta y de dejar de comer como los agricultores sedentarios del Neolítico (carbohidratos, cereales) para volver a la etapa de cazador-recolector, con muchos vegetales y carne de vez en cuando. Interesantes datos sobre la diabetes, su baja prevalencia en europeos y la interesante posibilidad de que en Nauru (lugar de historia desdichada) los niveles en la población hayan bajado debido a la selección natural.

El veredicto es “recomendable” y ya me he comprado otro libro del mismo autor.


La violencia según Pinker

12/01/2016
Portada

Portada

“Los ángeles que llevamos dentro” es el cuarto libro de Steve Pinker que he leído. He tardado varios meses en atreverme a empezarlo porque intuí que sería un libro importante y que requeriría mucha atención. Es Pinker un autor que me gusta debido a que su campo de estudio se solapa en gran medida con mis intereses. No sólo los temas de lingüística sino también lo que puede verse tanto Tabula Rasa como en este libro y que toca aspectos básicos para entender al ser humano prepolítico tal cual, un poco por debajo de los cimientos de la teoría política, que sería otro de los asuntos con los que me peleo.

Lo de los ángeles del título viene de una cita de Lincoln. La entrada de la Wikipedia en inglés sobre el libro hace un buen resumen de los temas principales que se tratan, que coinciden con los capítulos. Aquí pongo una especie de esquema:

Cinco fuerzas históricas pacificadoras: El Estado-Leviatán, el Comercio, la Feminización de las sociedades, el Cosmopolitismo y la Razón.

Seis tendencias reductoras de la violencia: (Proceso pacificador con la agricultura, Proceso civilizador entre Edad Media y s.XX, Revolución Humanitaria con la Ilustración, la Pax Longa posterior a la Segunda Guerra Mundial, La Pax Nova tras 1989 y, por último, la Revolución de los Derechos para diferentes grupos humanos).

Cinco demonios interiores que generan violencia: Violencia instrumental, Dominación, Venganza, Sadismo e Ideología

Cuatro ángeles buenos que evitan la violencia: La Empatía, el Autocontrol, el Sentido moral y la Razón.

En cuanto a las tendencias históricas, entiendo que tiene mérito saber separar todos estos procesos que pueden complementarse o incluso darse simultáneamente. Uno podría ver una gráfica de declive más o menos constante y aceptar que hay una única variable que puede explicarlo todo y llamarla “civilización” y usar las guerras mundiales como excepciones que confirman la regla.

También es interesante ver los diversos modos en los que se produce violencia en función del objetivo. Hay datos científicos que muestran que la testosterona sólo es relevante en la violencia por dominación. Las estrategias para reducir la violencia deben tener en cuenta de qué tipo de violencia se trata. En un país como España donde la gender violence se ha convertido en asunto de Estado uno esperaría oír citar a menudo la ley de Verkko, tanto a favor como en contra. Diagnosticando la violencia intrafamiliar como machista por defecto es posible que se le estén intentando aplicar los remedios de libro contra la violencia ideológica, cuyo éxito en aplacar esta ha sido hasta cierto punto limitado (ni el contador de mujeres asesinadas ni las manifestaciones de repulsa frente a edificios públicos tienen demasiado sentido cuando se trata de eliminar violencia instrumental y/o de dominación).

En otro orden de cosas y aunque no tengo el tiempo ni la energía necesarios para verificar la demostración, me ha agradado que no crea la explicación de Freakonomics que conecta el descenso de la delincuencia en EEUU en los años noventa con el aborto. Esto es algo que más o menos me tragué en 2007 y de lo que posteriormente he ido desconfiando.

Recuerdo una clase en ciencias políticas en la que se dijo que era imposible explicar el fenómeno del terrorismo suicida desde el punto de vista de las teorías de la elección racional. Es obviamente muy difícil cuando se toma como referencia el individuo, pero teniendo en cuenta los genes egoístas parece que sí se puede hacer y me ha fascinado leer las cifras. Sólo por eso ya habría valido la pena leer el libro.

Algo que no me termina de convencer es que la literatura de ficción haya sido tan importante a la hora de generar empatía con otros seres humanos como Pinker defiende. Mi primera reacción ha sido incredulidad hacia la propuesta de que imaginarnos las vidas de otros en libros nos genere mayor afinidad hacia ellos que cuando vemos sus sufrimientos en la vida real. Después he pensado que quizá en el pasado la gente no tenía tanto acceso a los otros y llevaba vidas bastante segregadas, por ejemplo por sexos en instituciónes como escuelas, monasterios, ejército… también hoy día sigue siendo cierto que los productores de Hollywood muestran mayor talento para hacernos saltar las lágrimas que el mendigo de la esquina. Es una idea que me parece difícil de demostrar, por lo que tendré que oír más cosas, para decantarme.

Este libro y el de Fukuyama sobre el orden político me parecieron los más importantes que leí en 2015. Ambos contienen una cantidad ingente de ideas y a ambos tendré que volver.


La aventura cotidiana de ir a trabajar

09/11/2013
El estropicio

El estropicio

Llevo muchos meses con la intención de escribir una gran entrada con todo  lo que es diferente en el autobús urbano dublinés -Dublinbus-, en comparación con los que he visto en otros lugares. No lo he hecho aún porque son muchos puntos. Uno de los que no abordaré será el incivismo. Es increíble la cantidad de personas que ponen los pies en los asientos, va nmetiendo ruido con teléfonos y aparatos de música o dejan botellas de plástico y basuras peores. Muchas veces ni siquiera son los yonquis y antisociales de los que uno podría esperárselo, sino otros indeseables de aspecto más estandarizado. Al final todo esto contribuye al deterioro del transporte pública en una ciudad con divisiones de clase social más nítidas de las que yo conocía y en el que la población está muy esparcida. Todo aquel que puede permitirse tener un coche lo hace y  el autobús urbano queda no ya proletarizado sino lumpenizado. Una curiosidad es que a diferencia de otras capitales en donde los protagonistas de lo peor son minorías étnicas o raciales muchas veces extranjeras aquí en cambio suelen de pura cepa irlandesa y financiados por los servicios sociales.

Ayer de camino al trabajo, un subnormal empezó a discutir con el conductor. Yo no vi nada, pero oía los gritos desde el piso de arriba. Por lo que oí el muy retrasado se estaba quejando de que había tocado el botón para bajar en la parada anterior, pero o bien no funcionó o al conductor se le pasó o lo que fuera. El conductor le dijo que se podía bajar en la parada en la que ya estábamos y el tío dijo que no se quería bajar y cuando el conductor cerró las puertas para seguir camino el puto anormal le metió una patada al cristal y se lo cargó. Si es el tío que yo vi desde la ventana iba con un chaleco fluorescente y tenía aspecto de ser alguien que iba a trabajar al aeropuerto y que parecía normal. El caso es que tuvimos que bajar todos a esperar otro autobús.

Muchas veces reflexiono sobre la  poca violencia que hay en la sociedad. Ahi lo justo habría sido reventar al tío a patadas, retenerlo y que luego hubiera venido la policia para asegurarse de que pagaba todos los desperfectos. Al final, treinta o cuarenta personas pierden diez minutos de su tiempo, los contribuyentes pagan quinientos euros por un cristal nuevo, el hijoputa que lo lía todo se va de rositas y el mundo sigue girando. Aunque estoy seguro de que hay aspectos en que sería peor, me parece que estaría más contento de vivir en una sociedad en el que la hace la paga.