Convergencia post mortem

21/12/2017

En Ciencias Políticas tuve un profesor muy bueno. Hace dos o tres días, cuando las encuestas apuntaban a que ERC estaba reduciendo su ventaja para lograr la primacía del bloque nacionalista me vinieron a la mente dos respuestas suyas a preguntas diferentes (fue a diferentes alumnos y en diferentes asignaturas).

La primera era sobre los partidos políticos en general. No recuerdo la pregunta concreta pero indicó que muchas veces los partidos políticos proyectan su sombra más allá de su existencia. Esto fue en 2004 y el ejemplo que puso es que sociológicamente sabemos a qué nos referimos si hablamos de un elector de la Democracia Cristiana italiana, disuelta diez años antes. A mí me parece que otro de los partidos políticos que se prolongan más allá de la muerte es Convergencia i Unió.

La formulación de la segunda pregunta la recuerdo de modo más preciso. Tras los resultados de las elecciones generales de 2004 un alumno le preguntó si no creía que el proyecto de CiU estaba “completamente acabado”. Eran los tiempos de Carod Rovira, con el tripartito de Maragall en la Generalidad y tras haber quedado CiU por detrás de ERC en las generales de ZP, las del 11-M.

La respuesta del profesor fue que no, que en Cataluña hay un votante moderado que en otro tiempo fue votante de la Lliga y tras el franquismo lo había sido de CiU y que este elector nunca iba a votar a la Esquerra porque no le representa en absoluto. En algún momento este espacio dio la sensación de perder su terreno ante la derecha española, pero también habría sido muy difícil que eso ocurriera porque habría hecho falta que el PP fuera un partido mucho más confederal, una especie de nueva CEDA. Algo que algunos en el PP de Cataluña (Josep Piqué) habían intentando hasta cierto punto pero sin lograrlo.

En los últimos años parecía que la pérdida absoluta de la autoridad moral (por decir algo) del fundador, el descubrimiento de la cleptocracia del 3%, el divorcio de CDC y UDC, el abandono por parte de los moderados y la adopción de un perfil ideológico centrado en el eje nacional y el tema único del independentismo que no lo hacían muy diferente de ERC (que además estaba limpia de corrupción) podían haber contribuido a enterrar a Convergencia. Muchas encuestas lo mostraban y le daban un resultado de alrededor del 12% hace apenas 7 u 8 semanas.

Luego eso no se ha materializado y JxC (o sea CiU) ha acabado cerca del 22%. Al parecer la explicación que dan los medios es que se han combinado la ausencia de Junqueras (en presidio) con el perfil disperso de Marta Rovira para favorecer la imagen mesiánica de un Puigdemont “en el exilio” como líder indiscutible del bloque independentista.

Yo francamente no lo tengo tan claro y creo mucho menos en las teorías del liderazgo y más en la vieja explicación estructural. La revolución independentista no es una revolución desde abajo de gentes que quieren derrocar un orden injusto, sino la apuesta de las clases más acomodadas de una región próspera para mantener su privilegiada posición económica y las barreras culturales que la apuntalan. De redistribución no quieren saber nada de nada, ni con España ni dentro de Cataluña. El miedo a ERC y no digamos a la CUP sigue presente. Creo que esto explica mejor por qué no se ha premiado la mayor coherencia de ERC de lo que podría explicarnos la supuesta falta de liderazgo del ala izquierda del independentismo,

Intentando acertar los resultados hace unas semanas intuí que los de 2015 eran una buena base para empezar y así ha sido. Pocos cambios. Inter bloques ninguno, intra bloques algo más. El hundimiento de PP y CUP más o menos lo supe ver aunque no en la medida en que ha acabado ocurriendo. El empate entre ERC y la post-CiU se me escapó por completo.

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Viajar al mundo subdesarrollado

09/08/2014

Espero llegar a viejo y cuando mire para atrás a lo mejor acabo pensando que alcancé a la madurez el día en que rechacé un viaje a la India con todos los gastos pagados. A lo peor acabo teniendo que ir ya que es por un asunto del trabajo, pero mi postura actual (y la de todos los miembros de mi equipo) es la de que, aunque sea un poco más engorroso, podemos resolver la papeleta por teleconferencia. Además los próximos meses van a estar bastante entretenidos, sobre todo buscando un nuevo empleo y hoy por hoy pienso que echaría mucho de menos a mi hijita y que mis ganas de trabajar en el calor húmedo o incluso de sacar unos días libres para descubrir una región infectada por la pobreza y potenciales enfermedades tropicales son mínimas. Así que no voy, hay otros sitios más seguros y agradables de recorrer. Si acaso iré a ese subcontinente dentro de un par de décadas, cuando haya cumplido mi misión principal.

Dentro de que hay una cierta exageración en mis palabras y de que por ir a la India un par de semanas seguramente no pase nada y que, en realidad, pesa más la falta de ganas que ninguna otra consideración, lo importante es que detrás de las decisiones personales tiene que haber una responsabilidad personal. Una de las medidas populistas del zapaterismo que más me indignó (y mira que hay para escoger) fue la decisión de enviar tres aviones del ejército a “rescatar” a la panda de turistas que estaban en Tailandia cuando el golpe de Estado de 2008. Enviar tres aviones cuesta una pasta, la situación en Tailandia era completamente segura y quien va allí tiene que disponer de los suficientes medios para poder manejarse si cierran el espacio aéreo unos cuantos días (y si no, que vayan a Canarias). Luego veías en la tele a una vieja quejándose de que había pasado frío en el avión y de que la ración de comida del ejército era mala. En fin.

Ahora con lo del misionero del ébola de Liberia, misma historia. El Gobierno manda un avión para salvar del ébola a un único individuo, que además tiene una enfermedad muy contagiosa y casi mortal de la cual no ha habido casos en España. Pues vale. Ese hombre está trabajando para su empresa, que es una orden religiosa o lo que sea, no está representando al país (no es el mismo caso que si fuera el personal de la embajada, por ejemplo, y también lo vería distinto si, en vez de a uno o dos, hubieran sacado a doscientos compatriotas de una situación de peligro inminente y cierto). Además estás trayendo un virus peligrosísimo a un lugar donde no se han dado casos.

Aquí, mi impresión es que la jugada populista del Gobierno del PP se intenta atraer al voto católico más duro para compensarle de algunos desplantes mientras se salta la separación entre Iglesia y Estado mediante el comodín de la ciudadanía. No parece muy coherente con lo de quitarnos el derecho a asistencia sanitaria a los españoles residentes en el extranjero. Como es un tema de clientelismo político, luego también ve uno en las redes sociales a extremistas mala gente del otro lado pidiendo que al religioso lo salve su dios y gilipolleces por el estilo. A esos me gustaría verlos opinar en el hipotético caso de que el afectado fuera un voluntario de una onegé izquierdista. A mi modo de ver, ni para el cura ni para el brigadista de la solidaridad internacional ni para el ciudadano de a pie (aunque con los de a pie seguramente no hay mucha tajada electoral que sacar). No debe ser misión del Estado salvar fuera de las fronteras de su jurisdicción a quien por su cuenta y riesgo ha decidido tomarse riesgos por su cuenta. .Es muy bonito lo de decir que somos una organización no gubernamental, pero que luego las facturas nos las pague el gobierno.

Párrafo aparte merece el caso especialmente grave de que en los últimos años el Gobierno español haya pagado rescates de secuestros. Sí, si a mí me secuestraran también preferiría que el Gobierno pagara el rescate, pero a medio plazo lo único que consiguen con ello es ponernos más en riesgo a los españoles, en comparación con los ciudadanos cuyos gobiernos no pagan.