Los dos años en Rusia de Juan Van-Halen

18/05/2019

Dos años en Rusia

La lectura de los Episodios Nacionales me ha hecho interesarme por la biografía del general español Juan Van-Halen (1788-1864). Veo que don Agustín Mendía escribió un libro a partir de las notas del general que había pasado dos años en Rusia y más concretamente en la guerra del Caúcaso en 1819-1820, es decir por territorios hoy en las actuales Georgia y Azerbaiyán.  Parece que fue volumen de relativo éxito ya que si bien la primera edición es de 1849 yo he consultado una segunda edición publicada en Valencia en 1862.

Van Halen llega a San Peterburgo desde Londres y gracias a la descripción de su periplo un servidor, visitante habitual de la ciudad de Hamburgo, ha podido enterarse de que el pequeño archipiélago de Helgoland perteneció al Reino Unido hasta 1890 (“otro Gibraltar, abrigo de contrabandistas”) y que el elegante barrio de Altona había pertenecido a Dinamarca hasta 1864. Hay un largo recorrido hacia Berlín y por tierras de Prusia que hoy llevan nombres polacos y rusos en vez de alemanes y van acercándose a tierras del área de influencia rusa. Parece ser que el caviar no se conocía en la España de principios del XIX:

A mitad del camino, en la casa de postas que llaman de Nidden, adonde se adelantaron á pie con ánimo de estirar sus entumecidas piernas, encontraron al primer mercader moscovita que vio Van-Halen en su vida. Pasaba al interior de la Alemania y al Rhin con un cargamento de huevas de pescado que llaman Ikra ó Cabyard, que suele gustar mucho á todo el que llega á probarlas algunas veces.

Hace algún tiempo me puse a investigar el porqué del nombre “montaña rusa” que se da a las atracciones de feria así llamadas. Con esto descubrí cómo eran las montañas rusas originarias de Rusia, donde curiosamente las llaman “montañas americanas”. Van-Halen las describe:

En medio de tan alegre y variado concurso se levantan de trecho en trecho, cual pirámides egipcias, las montañas rusas, ó montañas de hielo. En la época de las fiestas alzan andamios de cincuenta pies de elevación, con quince ó veinte de anchura. De la plataforma colocada en su cima, adonde se sube por una escalera interior, baja un declive de ochenta á cien pies de longitud, construido con gruesas tablas, que cubiertas de capas de nieve, sobre las cuales se echa agua, se unen en poco tiempo de tal modo, que parecen un espejo. El dia en que dan principio las diversiones públicas, se ven á cientos los pequeños trineos que, montados sobre dos planchas de hierro, reciben á dos personas de diferente sexo, y vestidas con el pintoresco trage nacional.

Aparece una idea a partir de la ubicación ideal de San Petersburgo como capital marítima. Yo había leído con anterioridad que Lisboa y no Madrid debería haber sido la capital de la Monarquía Hispánica. Van Halen sugiere lago así como que Sevilla debería haber sido el San Petersburgo español y Cádiz su Kronstadt.

Después de un tiempo relacionándose en la capital peterburguesa consigue con ayuda de Agustín de Betancourt que el zar le asigne un destino en la guerra del Cáucaso adonde se dirige en siempre complicados viajes en los que viste el burka, que es una prenda de la zona que nada tiene que ver con la que en las últimas décadas conocemos con el mismo nombre.

Es complicado seguir el itinerario con precisión debido a los cambios de los topónimos o la imprecisión en la transcripción de los mismos. Pasa por Mshet y por Tiflis para llegar a su destino en Kajetia (de cuyos vinos dice que son como los de Valdepeñas para más adelante comparar su paisaje con el de La Mancha, si bien más despoblado). Creo que el destino donde más tiempo pasa, Kargatsch, es la Karajala de hoy, aunque no podría jurarlo. Me ha parecido que al fortaleza de Tchirakh es la que hoy se llama Chirag Gala en Azerbaiyán, pero no he sido capaz de encontrar Joserek, que debería estar unos 26 km al sur.

Para desubicarnos lo menos posible siempre hemos de agradecer la imposición del sistema métrico internacional. Al menos en la Rusia imperial nos dan las distancias en verstas (Van-Halen escribe werstas a la alemana) que son muy parecidas a los kilómetros. Las alturas en pies que se dan del Kasbek y el Elborous  (Elbrus) parecen erróneas.

El Cáucaso es el equivalente en Rusia al far west norteamericano. Aquí les dejo una anécdota el tipo de guerra que allí se hacía (223)

Un dia que los oficiales se habían sentado á la mesa, notaron la falta del intérprete, lo que rara vez solía suceder, y ya estaban á los postres cuando se presentó muy placentero con un lío de paño tosco debajo del brazo: dijo que les traía para postres una sandía de las que se suelen conservar en el país para invierno. Como en diciembre las frutas son muy apetecibles, todos se apresuraron á pedírsela: descubrió entonces su pacotilla, y vieron rodar por el mantel de la mesa una rapada cabeza de lesghuin, que era la fruta que acababa de recolectar el bárbaro en un encuentro hostil que había tenido aquella misma mañana, yendo á cazar á la otra parte del Alazan. Aquella hazaña, que los naturales del país tienen por una gloria, disgustó á los oficiales sobremanera. El coronel se levantó de la mesa, volviendo la espalda á aquella escena, siguiéronle todos á otro apostento, donde mientras fumaban sus pipas, el intérprete se hacía servir la comida recreándose á cada bocado con la sandía que tenía sobre la mesa.

También para comprender el viaje de regreso hacen falta ciertos conocimientos previos. Leópolis / Lviv se cita como Leopoldo y Brno / Brünn como Brimm. Entiendo que será cosa de quien pasara a limpio los manuscritos.

 

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Bajando de Mogán al puerto

04/04/2018

Después de pasar un rato en el pueblo de Mogán iniciamos la bajada hacia el molino de viento  aquel con curiosas esculturas a su alrededor. Una mesa con sillas, cafeteras y molinillos gigantes. Se le llama el molino quemado, por algún accidente del pasado que no acierto a imaginar aunque hoy está restaurado y se puede acceder al interior.

El molino quemado

Por dentro contiene el clásico mecanismo de un molino que debe de ser simple como un anillo pero explícaselo tú a un niño de cinco años. Desde un balcón que da a la carretera se ven el pueblo hacia el norte

Trozo de aspa y vista hacia arriba (N, Mogán)

y la carretera que sigue el curso del barranco, hacia el sur.

Vista hacia abajo (S, hacia Las Casillas y Puerto de Mogán)

En las inmediaciones del molino hay representaciones gigantescas de objetos cotidianos:

Molinillo

Molinillo y candil

Tetera

Tras bajar del molino se nos presentó la duda de si volver a la parada del autobús del pueblo o si seguir un poco más abajo hasta la siguiente, que es lo que al final hicimos. Nos encontramos con una especie de almacén de frutas bastante bien reconvertido en bar de carretera. Una de las camareras era rusa o de por allá y me resultó muy sorprendente su modo de hablar que compaginaba rasgos canarísimos con la sonoridad eslava de la erre. En ese sitio paraban muchos ciclistas. El café era bueno.

El misterio de las cosas gigantescas continúa carretera abajo

Y echando el café se me ocurrió la temeridad de volver al puerto caminando. Desde ahí debería de haber unos 6 kilómetros y además cuesta abajo así que supuse que tendría que tardar poco más de una hora. Me dijeron que el único problema era que el arcén era muy estrecho y eso cuando existía. No fue para tanto, excepto que ya bastante abajo la líe bastante al no darme cuenta de que tenía que meterme por la carretera vieja y tras caminar unos cincuenta metros pegado al quitamiedos de la autovía tuve que volverme para atrás.

Arquitectura tradicional

Hasta llegar al puerto uno va atravesando diversos nucleos de escasa población, todos pertenecientes al municipio de Mogán: Mogán-El Molino de Viento-Las Casillas-Los Navarros-La Humbridilla-El Hornillo- El Palmito-El Cercado-Las Burrillas.

Barranco de Mogán

Tiene que ser curioso ver cómo una tromba de agua baja por cualquiera de los barrancos canarios. Por un lado uno los ve secos (en el puerto de Mogán sólo vi el agua de la marea subir por el canal hacia arriba), y por otro no los ha creado la nada.

Barranco

Una rotonda

 

Colores

Llegando

Ruina tradicional

Llegando al puerto por la carretera vieja la brisa dejó de acompañarme, pero al menos ya había hecho lo mío y pude justificar la pereza y la desidia a las que me entregué para el resto del día.


Subida al pueblo de Mogán

02/04/2018

Mogán

Después de un día de playa y otro en la piscina del hotel yo ya estaba aburrido de la vida burguesa y me sentía prisionero de las contradicciones de clase. Aplíquese aquí la ley de Poe. A la jefa se le ocurrió que estaría bien ir en autobús a cualquier sitio cercano y a mi me pareció una gran idea. Así pues nos llegamos a la estación de guaguas para subir a Mogán, que es la cabeza del municipio en el que se encuentra el puerto y cuyo término se extiende hacia el sur y mucho más al este.

Me parece a mí que en los tiempos de la mera supervivencia la montaña producía mucho más que la costa y que por ello las poblaciones canarias se fundaron en las alturas y que no ha sido hasta tiempos recientes, en los que la economía de servicios ha permitido extraer más recursos de las cercanías del mar, que el equilibrio de poder económico ha cambiado de la montaña a la playa mientras que la estructura administrativa de antaño permanece más o menos estable.

Mogán pueblo

a

Ayuntamiento

En Gran Canaria hay un lagarto grandote, pero no sé si esto es un ejemplar joven o una simple lagartija.

Lagarto o lagartija

A Mogán se sube en veinte minutos por una carretera buena aunque estrecha que sigue el curso del barranco. El pueblo está ubicado en un lugar fabuloso pero nuestra aproximación superficial a las dos o tres calles en las que se concentraba la arquitectura tradicional y otro par de cosas, como un mural con los trajes típicos de las siete islas, nos indicó que no había demasiado que ver por lo que tras un rato en los columpios y otro tomándonos un refresco decidimos bajar a un molino bonito que habíamos visto desde la guagua.

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El molino al fondo

Bajar al molino por la carretera fue un paseo muy agradable con la única pega de que el arcén es muy estrecho. Es como si el barranco formara una tubería para dejar subir la brisa del mar


Puerto de Mogán

01/04/2018

Mi ausencia en este espacio ha sido debida al salto a las Canarias que cada invierno va siendo más necesario. Esta vez escapamos una semana a Gran Canaria para unas vacaciones bastante análogas a las tinerfeñas del pasado año: sin movernos apenas de la zona turística del sur de la isla aunque ligeramente retirados de la parte más masiva. Si Adeje queda un poco apartado de Los Cristianos – Playa las Américas el modo de alejarse, aunque sólo un poco, de Maspalomas – Playa del Inglés ha sido llegar hasta el Puerto de Mogán.

El segundo día subimos a un mirador que no debe de ser gran cosa en altitud, pero que dada mi mala forma física me dejó agujetas para tres o cuatro días. También es verdad que no encontré el camino correcto a la primera. Se ve bastante bien lo que es el pueblecito, que según se mire no es muy grande, pero es enorme comparado con las cuatro casas de pescadores que había hasta hace pocas décadas.

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El sitio está muy bien si uno tiene niños pero no se me ocurre por qué alguien sin hijos querría pasar tiempo allí, a no ser que le guste mucho no hacer demasiado.  Creo que es la primera vez en la vida que he pasado un día entero en la playa (fue porque quedé atrapado en la falacia de los costes hundidos y además no me gustó). Dada mi escasa forma imaginativa actual, en los próximos días pondré unas cuantas fotos más.


El diario de Ana Frank

05/02/2018

La primera vez que estuve en Amsterdam fue 2001, creo que en octubre, para pasar tres o cuatro días conociendo la ciudad. Aparte de pasear por los canales, las cosas que tuve más interés por ver en aquella ocasión fueron la casa de Ana Frank y el Museo de Van Gogh. Han pasado unos cuantos años y guardo un recuerdo bastante difuso de ambas visitas.

De la casa museo de Ana Frank lo que recuerdo con mayor intensidad es el pasar por la puerta que escondía la estantería con los libros y el mapa de Bélgica que había encima. También un pequeño lavabo. Descubrí bastantes cosas sobre la vida clandestina de la familia, habida cuenta de que no había leído el libro. Tras pasar por la parte museística del edifició donde se exponía el diario bajo una vitrina con higrómetro, recuerdo el vídeo en el que Miep Gies que aún vivía narraba cómo entregó el diario a Otto Frank en 1945. La visita concluyó con el paso por una especie de plató de concurso en la que se exploraban los límites de la libertad de expresión mediante preguntas al público. Salí a la calle con la convicción de que algún día leería el diario, cosa que no había hecho hasta este fin de semana. Es probable que tenga alguna que otra cosa pendiente de hacer durante incluso más de dieciséis años.

El que tengo es una traducción al inglés de Susan Masotty. Antes de empezar la lectura recordaba que tras volver de Auschwitz el padre había censurado partes del diario relativas a la sexualidad de la adolescente (que en mi opinión no son nada del otro jueves) y a las malas relaciones que tenía con su madre, pero no sabía que había un diario a y un diario b y uno c y que incluso se ha intentado considerar al padre coautor seguramente para extender los derechos de autor.

También me ha parecio interesante el hecho de que a ciertas personas (compañeros de escuela de Anne) se les diera la opción de aparecer en la publicación con nombres y apellidos o con meras iniciales (aleatorias además, no las suyas propias). No sé si esto se habrá respetado en todas las ediciones. También puede ser que la opinión de esas personas o sus herederos hubiera cambiado con el tiempo. Yo creo que por vanidad habría preferido salir con nombre y apellidos aun quedando mal parado (al final lo que se dice en el diario son cosas de chiquillos).

Más allá del contexto político, bélico, trágico de la época me llaman la atención los asuntos prácticos de la supervivencia, la logística, el mercado negro. Nunca me había planteado que el aspirador ya estaba inventado en los años cuarenta. Esas podrían ser cosas accesorias, mirando el diario como conjunto sorprenden la madurez y la prosa de una niña de trece, catorce, quince años. No sé si los traductores pueden haber embellecido el neerlandés original, pero supongo que no tanto. Vuelvo a mi yo de esas edades (y muy posteriores) creo que habría sido imposible para mí narrar con esa fluidez. De hecho, entre los dieciséis y los diecinueve años aproximadamente tuve un cuaderno con notas y años después lo acabé tirando por vergüenza, no porque contara nada íntimo que ni vida íntima tenía sino por pura vergüenza de lo mal escrito que estaba casi todo.

Esa es otra, los matices sentimentales de sus relaciones personales reflejan un mundo interior exuberante y una capacidad muy poderosa de penetrar en la mente de los demás. No sé si esto es una cualidad exclusivamente femenina, pero para mí en general es todo mucho más simple: eres de los míos, me caes bien, me caes mal, no te quiero ni ver. La complejidad de las relaciones con los demás habitantes de la casa y su modo de racionalizarlas e incluso de plantearse estrategias para conducirlas mejor me ha hecho suponer que llevo décadas viviendo en un mundo bastante en blanco y negro mientras que hay quienes pueden en color y hasta el infrarrojo y el ultravioleta aunque tengan doce años.

Ana Frank (coloreada por Sanna Dullaway)


Jornusa o jornufa

03/02/2018

Libro de los animales (Siria s XV)

El viernes estuve trabajando desde casa y una de las ventajas que esto tiene es que puedo poner la radio a todo trapo. Me dio por oír un podcast sobre la famosa embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamorlán en Samarcanda (1403-1406).

Me ha llamado la atención la descripción de una jirafa que se encuentran llegando a Persia, a la que en el programa radiofónico llaman jornusa y que en otras fuentes aparece como jornufa. Yo he tomado la transcripción que viene a continuación de una edición de 1782 de la enarración de González de Clavijo:

[…]é aqui en esta ciudad de Hoy se acaba Armenia la alta , é comienza tierra de Persia : é en esta ciudad viven muchos Armenios. E quando los dichos Embajadores llegaron á esta ciudad, fallaron en ella un Embajador que el Soldan de Babylonia enviaba al Tamurbec. El qual llevaba consigo fasta veinte de caballo é fasta quince camellos cargados de presente, que el Soldan enviaba al Tamurbec ; é otrosi llevaba seis avestruces é una alimania que es llamada jornufa, la qual alimania era fecha desta guisa: avia el cuerpo tan grande como un caballo, é el pescuezo muy luengo, é los brazos mucho mas altos de las piernas, é el pie avia asi como el buey fenchido, é desde la uña del brazo fasta encima del espalda avia diez y seis palmos : é desde las agujas fasta la cabeza avia otros diez y seis palmos, é quando queria enfestar el pescuezo, alzabalo tan alto que era maravilla, é el pescuezo avia delgado como de ciervo, é las piernas avia muy cortas segun la longura de los brazos , que ome que la non oviese visto bien pensaria que estaba asentada aunque estoviese levantada, é las ancas avia derrocadas á yuso como bufano : é la barriga blanca , é el cuerpo avia de color dorado é rodado de unas ruedas blancas grandes: é el rostro avia como de ciervo , en lo baxo del fácia las narices: é en la frente avia un cerro alto agudo, é los ojos muy grandes é redondos é las orejas como de caballo, é cerca de las orejas tenia dos cornezuelos pequeños redondos, é lo mas dellos cobiertos de pelo, que parescian á los del ciervo quando le nascen, é tan alto avia el pescuezo é tanto lo estendia quando queria, que encima de una pared que oviese cinco ó seis tapias en alto podria bien alcanzar á comer: otrosi encima de un alto arbol alcanzaba á comer las fojas dél, que las comia mucho. Asi que ome que nunca la oviese visto le parescia maravilla de ver.

Como digo, en otras fuentes, incluso en artículos modernos aparece jornusa. Me ha parecido que podría la clásica confusión producida por la tipografía de la ese corta, que se parece a la efe. Al menos esto podría haber pasado en algún momento posterior ya que el original es manuscrito y anterior al artefacto de Gutémberg. Me he ido a buscar el pergamino más antiguo a la página de la Biblioteca Nacional y con cierto esfuerzo me ha parecido que es más bien una efe que por no estár barrada puede confundirse por una ese, pero a saber si la duda surge de ahí o si aparece después.

Caligrafía

No sé si jornufa es un hápax, pero he encontrado una palabra más antigua para referirse a la jirafa en castellano. En el siglo XIII escribieron azorafa que viene de zarafa o zaraffa tal y como es en árabe. Tampoco fue González de Clavijo el primer nativo de la península Ibérica en ver el animal, ya que en 1260 el sultán de Egipto envió a Alfonso X el Sabio una jirafa junto con un cocodrilo del Nilo y otros presentes.


Tenerife

28/12/2017
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A veces llegan y a veces no

Ahora que se acaba el año he iniciado esa cosa entre introspectiva y retrospectiva que hacen los medios de comunicación. Mirando atrás resulta que me había dejado en el cajón que el pasado enero el invierno hibérnico nos empujó de vuelta a la madre patria, departamento insular, sección una hora menos. Tras la experiencia de Lanzarote años atrás el segundo viaje a las islas Canarias fue a Tenerife, adonde acudía derrotado que es el estado de ánimo adecuado para los viajes con niños. Los ambiciosos planes de turismo de la parienta quedaron reducidos a la nada que yo más o menos presagiaba.

Una nada en el horror urbanístico a agradables temperaturas que se encuentra entre Los Cristianos y Costa Adeje. Debe de tratase además del lugar más alienado de la soberanía: hay zonas bilingües de la península en las que los lugareños no hablan el castellano aunque lo sepan, y aquí en la costa sur de Tenerife los camareros te adoran y te llegan a invitar al oirte hablar en español, de tan pocos que llegan a ser los turistas que hablan nuestra lengua.

Paseo entre Los Cristianos y Costa Adeje. Nuestra toma de contacto del primer día. Una lanzadera del hotel nos colocó en la Playa de las Américas y de allí seguimos hasta la de las Vistas y de vuelta hacia Costa Adeje por un paseo marítimo, a veces en dos y tres niveles, que parecía sacado de California. El lado hermoso de las cosas es que la carretera no vaya por la costa y que por lo menos ese horror de asfalto quede por encima y a lo lejos.

Quiero incidir un poco en la incoherencia urbanística. No es que no haya edificios bellos. Es la falta total de coherencia muy en plan disneylandia en un espacio creado sin ningún sentido de ciudad a golpe de urbanización tras urbanización. Todo adosados aislados del resto que recuerdan a partes de los Estados Unidos por cómo todo esta hecho para que haya que utilizar el coche, excepto quizá un largo paseo marítimo de quince kilómetros en el que vender cosas. Había muchos negros ofreciendo toallas y negras ofreciéndose a hacer trenzas a las damas y una sucesión interminable de garitos ingleses donde la gente puede engullir las mismas grasas y cerveza que en sus islas sólo que con más calor.

Hay un detalle que me pareció muy bueno y que quizá sea una ventaja que le sirve a esta parte del mundo para competir en el mercado turístico: tanto en la calle como en edificios todo parecía muy bien preparado para el acceso de silla de ruedas y se veían muchas y también otros vehículos con motor eléctrico para gentes de movilidad escasa. Dicho lo bueno y lo malo, en conjunto no es el peor lugar del mundo, pero ya no volvimos.

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La Caleta de Adeje y aledaños (clic)

La Caleta de Adeje. Este rincón es el confín del paseo marítimo antes descrito y tiene bastante mejor aspecto aunque sólo sea por la menor densidad de población transeunte. Un poco más allá todavía queda algo que podría llamarse natural: un promontorio de rocas volcánicas donde crece alguna que otra chumbera y tras el que se esconde otra cala con playa donde acampan unos jipis. Esto estaba cerca del hotel y fuimos varios días.

El Loro Parque. Esta debe de ser la gran atracción turística de la isla. No sé cuánto gasta esta empresa en publicidad pero es imposible no enterarse de que existe. Se encuentra en el Puerto de la Cruz en el lado norte y ofrecen entradas que incluyen el desplazamiento desde cualquier lugar de Tenerife. Una guagua que tiene el lado malo de que casi se tarda más yendo a buscar a la gente por los hoteles que luego en llegar al sitio y el bueno de que al menos algo ve uno del paisaje, en especial la transición entre el sur árido y el norte fértil. Me queda el recuerdo del médano magallánico que hay al final de la pista del aeropuerto del sur, las pirámides de Güímes y la vista del valle de la Orotava con el Teide al fondo. Luego el parque en sí, es un zoológico de los de toda la vida con la excepción de los espectáculos de  orcas, delfines, focas y loros amaestrados. Los chous de los bichos tendrían mucho más interés si no los hubiera visto uno por televisión mil veces antes. El resto puede ser un zoo, ligeramente peor que el de Dublín y bastante por debajo del de Hanóver (donde la entrada viene a costar la mitad). En conjunto pasamos un buen día.

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El Teide desde el avión

El Teide. Lo vimos desde el avión despuntando por sobre su mar de nubes. La organizadora del viaje quería que tomásemos una excursión a las cañadas y luego subir en funicular, pero era complicado llegar con transporte público y en el fondo no nos apetecía tanto pasar de los veintitantos grados de temperatura a los meros dos. Por un lado, sé cómo es la cima, porque la he visto en vídeos y fotos y eso le resta algo a la pulsión de descubrir, por otro me gustaría hacerme una foto en el lugar que tantas veces vi en el billete de mil pesetas. Desde nuestra playa del sur las otras montañas evitaban que viéramos la cima grande, pero desde el norte lo vimos mejor. Como siempre digo, hay que dejar cosas sin ver por si se vuelve y esta será una.

El Siam Park. Más cerca del hotel había un parque acuático que era de la misma empresa que el Loro Parque, por lo que se ofrecía un billete combinado que no era mucho más caro que el del zoo y pensamos que sería una buena forma de pasar un día…. y lo fue al menos para mí que me subí a un montón de toboganes y de cosas mientras mis compañeras comían helado. La otra vez que estuve en uno de estos fue en 1989 en el viaje de fin de estudios de EGB. No ha llovido.

Puesta del sol. Enfrente, La Gomera y al fondo, El Hierro.

Puesta del sol. Enfrente, La Gomera y al fondo, El Hierro.

Puesta de sol. Una de las cosas que hicimos casi todos los días era ver las puesta de sol desde el balcón antes de ir a cenar. Me sorprendió gratamente saber que La Gomera se podía verse no tan a lo lejos y más en lontanza El Hierro. Me informa un amigo canario de que desde el Teide pueden verse las otras seis islas. En su día había leído que los guanches y demás no sabían navegar y que los de unas islas no conocían al resto.

El hotel. No ha sido hasta hace pocos años que uno ha empezado a ir a este tipo de complejos turísticos. Con cierta admiración intento observar su funcionamiento industrial como de cadena de montaje. El edificio en el que estuvimos tiene 17 años y no los aparenta en absoluto, debe de ser una combinación de clima benigno y mantenimiento eficiente. Para una alimaña como yo es un error incluir una cena de bufé en la que uno puede comer cuánto quiera. Hubo dos noches en que acabé pasándolo mal, hasta acabar moderándome. Los empleados amabilísimos y más en cuanto se daban cuenta de que formábamos parte de la minoría que a pesar de ser hispanohablante va a estos sitios. El socorrista me contó que ya le habían bajado el salario dos veces y que ahora no llegaba a mileurista por cincuenta euros. Otra chica me dijo que venía desde Santa Cruz todos los días (80km) porque allí no hay tanto trabajo y los hoteles del sur pagan mejor. La cantidad de comida que tienen que preparar a diaro me resulta una operación fascinante.

La playa. Pasé más tiempo remojándome en la piscina templada a 26º del hotel (¿cuánta energía gastará eso?) pero no quería irme sin meterme en el agua del mar, cosa que puede hacer en la playa del Duque. No fue una experiencia demasiado agradable: el agua estaba muy fría. Nunca me ha gustado la playa entendida como actividad. Me parece muy aburrido estar en la arena sin hacer nada mientras los rayos ultravioleta me chamuscan la fina piel. Caminar bajo los rayos el sol es más llevadero.

Veredicto. Para la gente a la que le guste no hacer nada más que comer, bañarse, echar la siesta y estar en manga corta o en traje de baño a una temperatura agradable todo el día el sur de Tenerife es el lugar idóneo. De hecho, nunca he entendido por qué la gente atraviesa el océano para ir al mar de las Antillas que también Caribe llaman a hacer exactamente lo mismo sólo que con mayor pérdida de tiempo y gasto en queroseno. Yo reniego mucho de este tipo de vacaciones, pero cuando se tienen hijos pequeños se hace lo que se puede y tampoco nos podemos quejar.