Cosas de la España medieval

21/07/2019

No sé cómo las negras podrían no ganar

Tenía pendiente anotar unas cuantas cosas sobre algunas lecturas de las últimas semanas, paso previo a que los volúmenes acaben en el peor de los estantes que es el del olvido.

Una tarde leí Introducción a la España medieval de Gabriel Jackson, obrita escrita a principios de los años setenta y que ha sido reeditada aunque no mejorada. No es que esté mal del todo pero es una introducción muy básica y creo que pensada para extranjeros.

Me encabroné un par de veces con el traductor. Para empezar habría que justificar mucho la utilización de formas como Abd al-Rahman y Al-Mansur en vez de las ya establecidas como Abderramán y Almanzor. También me encontré con la palabra cossante, que veo que no es sino cantiga. Otro momento de gran enojo fue aquel en el que se habla de “granjas” y “granjeros”. Y sobre todo cuando dice que las “granjas” tenían entre 3 y 12 acres. Uno se pregunta ¿en el contexto de la España medieval, qué cojones es un acre?

Respecto a lo de las granjas voy a establecer una de las leyes de la retrotraducción de alfanje. El 95% de las veces que leais granja o granjero en algo traducido del inglés está mal. Lo correcto sería para lo primero finca, fundo, terreno o explotación y para lo segundo campesino, agricultor o incluso la incómoda fórmula de agricultor y ganadero.

Con respecto a esas fincas valencianas agrimensuradas en agrios acres (cojones tiene la cosa) el buen traductor tiene dos opciones. La ideal es ponerse en contacto con el autor y ver de qué fuente primaria proviene el dato y de esa joya de documento en romance o árabe andalusí (en inglés seguro que no) extraer la unidad de medida, consista ésta en fanegas, almudes o atahullas. Si eso no es técnicamente posible siempre es legítimo recurrir a las hectáreas y al sistema métrico internacional. De los momentos que he pasado en la vida leyendo historia ibérica este ha sido este el más acre.

Cuando tenga algo de tiempo intentaré ponerme al día con las biografías de algunos personajes de la España hebrea o islámica cuyos nombres he tomado a vuelapluma: Zag de la Maleha, Al-Mushafi, Yahva ibn Yahva, Ibn Hud, Abu Fath Nasr, Tarub, Subh umm Walad, Abraham de Barchilón.

Me resulta curioso que los tratados que fijaron las fronteras entre los reinos hispánicos no sean demasiado conocidos. Otra cosa para investigar en algún rato ocioso:

Los tratados sucesivos de Tudilén (1151), Cazorla (1179) y Almizra (1244) definieron claramente las esferas respectivas de Castilla y de Aragón: Andalucía y la mayor parte del reino de Murcia quedaron en Castilla, mientras que Valencia, las Baleares y Alicante se atribuyeron a Aragón.  Hubo acuerdos semejantes entre Castilla y Portugal que asignaron el Algarve para Portugal.

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Arendt sobre la violencia

30/06/2019

On violence

Una quincena de años después he vuelto a este ensayo de cuya lectura apenas me había quedado la vaga idea de que para Hannah Arendt la relación entre violencia y poder es antitética.

En el casi medio siglo transcurrido desde la publicación de la tetralogía ensayística en la que se enmarca Sobre la violencia hay algunos aspectos que después de Vietnam y la Guerra Fría parecen haber quedado desactualizados. Quizá no se trata tanto de que la obra esté desacertada sino de que sea la opinión pública la que se haya alejado de la percepción del riesgo de guerra nuclear. En cualquier caso hoy parece que la posibilidad de una destrucción total no elimina el riesgo de guerra convencional focalizada con la participación parcial o velada de las potencias nucleares.

Hay otros aspectos interesantes que quizá hoy se verían con otros ojos. A mí me gusta esta frase de Engels en el Anti-Dühring:

dondequiera que la estructura de un país contradiga su desarrollo económico es el poder político con sus medios de violencia el que sufrirá la derrota.

Pero no estoy seguro de cómo casa con el desarrollo político y económico de China en los últimos treinta años. Es posible que la sentencia siga siendo acertada y el autoritarismo de libre mercado que nadie supo prever sea antes que la democracia liberal el modelo político-económico coherente con una superpotencia superpoblada de cultura asiática.

Una cosa que sigue siendo relativamente actual es la incapacidad de la politología para establecer un lenguaje que sirva para entenderse, de resultas de lo cual gran parte del juego político sigue consistiendo en guerras léxicas para emborronar cualquier atisbo de debate real. Arendt intentó mejorar la taxonomía del campo semántico sobre el que trata la obra:

Es, creo, una muy triste reflexión sobre el actual estado de la ciencia política, recordar que nuestra terminología no distingue entre palabras clave tales como “poder”, “potencia”, “fuerza”, “autoridad” y, finalmente, “violencia -todas las cuales se refieren a fenómenos distintos y diferentes, que difícilmente existirían si éstos no existieran-.

Estoy seguro de que en mi primera lectura, antes de la paternidad, no me llamó demasiado la atención este párrafo sobre la autoridad (auctoritas):

Su característica es el indiscutible reconocimiento por aquellos a quienes se les pide obedecer; no precisa ni de la coacción ni de la persuasión. (Un padre puede perder su autoridad, bien por golpear a un hijo o bien por ponerse a discutir con él, es decir, bien por comportarse con él como un tirano o bien por tratarle como a un igual.) Permanecer investido de la autoridad exige respeto para la persona o para la entidad. El mayor enemigo de la autoridad es, por eso, el desprecio y el más seguro medio de minarla es la risa.

Otro trocito que rescato sobre la utilidad de la violencia tiene que ver con Irlanda, el terrorismo y lo que en España ha acabado conociéndose con la metáfora del árbol y las nueces. La traducción española del ensayo que tengo es pocha así que he buscado la cita original:

Violence is the best way of insuring a hearing for moderation.

que Connor Cruise O’Brien atribuye a William O’Brien, nacionalista irlandés del siglo XIX y que viene a decir que la violencia es el mejor modo de garantizar que se escuche a la opción moderada, un modo de hacerse un sitio en la ventana de Overton que se había entendido mucho antes de que el concepto existiera.

 

 

 


Episodios Nacionales: Los cien mil hijos de san Luis

26/05/2019

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

De nuevo con la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. La sexta novela de esta serie lleva nombre de Los cien mil hijos de san Luis, que es el que se dio a las tropas francesas que entraron en España en auxilio de absolutismo en 1823, lo que acabó poniendo fin al Trienio Liberal.

Es este un episodio curioso del que siempre me ha llamado la atención la facilidad y la rapidez con las que se produjo la entrada en España de un ejército francés pocos años después de una guerra cruenta contra invasores de la misma nación extranjera. Bien dejó escrito Chateaubriand en sus Memorias de ultratumba que:

Enjamber d’un pas les Espagnes, réussir là où Bonaparte avait échoué, triompher sur ce même sol où les armes de l’homme fantastique avaient eu des revers, faire en six mois ce qu’il n’avait pu faire en sept ans, c’était un véritable prodige!

Como de costumbre las peripecias de los personajes ficticios se entremezclan con la trama histórica. Tenemos a Jenara Baraona que pasa por Urgel y va a París donde no me ha quedado claro si el señor de la Bourdonnais, partidario del conde de Artois, al que visita es el eximio ajedrecista, que bien podría serlo por los datos esenciales de su biografía: (1795-1840). El párrafo en el que aparece, además de brindar la bella expresión “Ministro de lo Interior” ofrece el paradójico conflicto entre los valores y los intereses geopolíticos que sigue dándose hoy día:

A los dos días fue a pagarme la visita a mi alojamiento de la calle del Bac, y en su breve entrevista me pareció que huía de mencionar los oscuros asuntos de la siempre oscura España. En los días sucesivos visité a otras personas, entre ellas al Ministro de lo Interior, Mr. de Corbiere, y a algunos señores del partido del conde de Artois, como el príncipe de Polignac y Mr. de la Bourdonnais. También tuve ocasión de tratar a dos o tres viejas aristócratas del barrio de San Germán, ardientes partidarias de la guerra de España y no muy bien quistas con el Rey filósofo y tolerante que gobernaba a la Francia, convaleciente aún de la Revolución y del Imperio. De mis conversaciones con toda aquella gente pude sacar en limpio el siguiente juicio, que creo seguro y verdadero. Las personas influyentes de la Restauración deseaban para Francia una Monarquía templada y constitucional fundada en el orden, y para España el absolutismo puro. Con tal que en Francia hubiera tolerancia y filosofía, no les importaba que en España tuviéramos frailes e inquisición. Todo iría bien, siempre que en ninguna de las dos Naciones hubiese franc-masones, carbonarios y demagogos.

A fecha de hoy el artículo sobre esta campaña militar que hay en la Wikipedia española es relativamente pobre en detalles y sugiero confrontarlo con el de la wiki francesa dedicado a la Expédition d’Espagne, como lo llaman en el país vecino.

Como curiosidad toponímica, quienes hayan subido a la torre Eiffel seguramente la hayan contemplado antes desde los jardines del Trocadero, nombre de resonancia hispánica que tiene su origen en el fuerte de la marisma gaditana homónima y su razón en cierto episodio de la invasión de 1823.

No fue ciertamente el hecho del Trocadero una de aquellas páginas de epopeya que ilustraron el Imperio; fue más bien lo que los dramaturgos franceses llaman Succés d’estime, un éxito que no tiene envidiosos. Pero a la Restauración le convenía cacarearlo mucho, ciñendo a la inofensiva frente del Duque los laureles napoleónicos; y se tocó la trompa sobre este tema hasta reventar, resultando del entusiasmo oficial que no hubo en Francia calle ni plaza que no llevase el nombre del Trocadero, y hasta el famoso arco de la Estrella, en cuyas piedras se habían grabado los nombres de Austerlitz y Wagram, fue durante algún tiempo Arco del Trocadero.

El resultado de la jugada es bien conocido, el rey felón abjuró de su promesa el 1º de octubre, Riego fue colgado el 7 de noviembre en la plaza de la Cebada y comenzaba la década ominosa.

En suma; todo ha pasado, mudándose considerablemente, e infinitas personas han pasado a ser recuerdos. Lo que siempre está lo mismo es mi país, que no deja de luchar un momento por la misma causa y con las mismas armas, y si no con las mismas personas, con los mismos tipos de guerreros y políticos. Mi país sigue siempre a la calesera


Episodios Nacionales: El 7 de julio

23/05/2019

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

Seguimos con la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. La quinta novela de esta serie es El 7 de julio, que sigue teniendo como escenario la España y más concretamente el Madrid de 1822.

Y la fecha no se refiere a los sanfermines sino al momento histórico de la fallida sublevación de la Guardia Real contra la Milicia Nacional y en especial a la escaramuza acontecida en los alrededores de la Plaza Mayor en la calle hoy llamada del 7 de julio y por aquel entonces calle de la Amargura:

Ya se sabe que la Plaza Mayor tiene dos grandes bocas, por las cuales respira, comunicándose con la calle del mismo nombre. Entre aquellas dos grandes bocas que se llamaban de Boteros y de la Amargura, había y hay un tercer conducto, una especie de intestino, negro y oscuro: es el callejón del Infierno. Por una de estas tres bocas, o por las tres a un tiempo, tenían los guardias forzosamente que intentar la ocupación de la Plaza, de aquel sagrado Capitolio de la Milicia Nacional, o alcázar del soberano pueblo armado.

Estos sucesos se produjeron durante el Trienio Liberal o Constitucional que surgió a resultas del pronunciamiento del teniente coronel Rafael del Riego, que en la novela aparece citado de un modo que me hace suponer que la imagen política de los “descamisados” es muy anterior no ya a Alfonso Guerra sino a también teniente coronel Juan Domingo Perón y a Evita a quien suelen atribuírsela:

el caudillo de la libertad, el héroe de las Cabezas, el ídolo de los hombres libres, el hijo más querido de la madre España, el padre de los descamisados.

Riego era a la sazón presidente de las Cortes, que por entonces se reunían en donde hoy se encuentra el Senado.

Otra biografía interesante que aparece en este episodio es la del Duque del Parque (cap. III):

El duque del Parque fue uno de los generales españoles que más descollaron en la guerra de la Independencia. Después de Álvarez, el más heroico; de Alburquerque, el más inteligente; de Castaños; el más afortunado, y de Blake, el más militar, aunque el más desgraciado, es preciso colocar al duque del Parque, que, mandando el ejército de Galicia, ganó en 18 de octubre de 1809 la batalla de Tamames. En ella fue derrotado el general Marchand y sus doce mil franceses con pérdida de dos mil hombres, un cañón y una bandera. No fue igualmente afortunado Su Excelencia en la política, a la cual se dedicó con el afán propio de los ineptos para tan escabroso arte.
O el trato de ciertas personas, o lecturas revolucionarias, o quizás desaires que no creía merecer, lleváronle al partido exaltado. Grande de España, se sentó en la silla presidencial de La Fontana de Oro, desde la cual oyó apostrofar a los duques. Diputado en el Congreso de 1822, figuró en el grupo de Alcalá Galiano, de Rico, que había sido fraile y guerrillero; de Isturiz y otros. Este grupo no quería el orden, y fuer de sostenedor de los libres, se ocupaba en asaetear constantemente al otro partidillo compuesto de ArgüellesÁlavaValdés, etc. De la misma lucha, y como transacción, salió la presidencia de Riego. Ya tendremos ocasión de ver cosas muy saladas que ocurrieron en aquellos días y en aquel sillón presidencial.
Volviendo al duque. Su Excelencia poseía gran fortuna; era generoso, amable, ilustrado hasta donde podía serlo un duque y general y español por aquellos tiempos…

El resumen es que era una época acelerada que habría de acabar con la intervención de la potencia extranjera y el ejército que da nombre al siguiente episodio:

El rey era absolutista, el gobierno moderado, el congreso democrático, había nobles anarquistas y plebeyos serviles. El ejército era en algunos cuerpos liberal y en otros realista y la Milicia abrazaba en su vasta muchedumbre a todas las clases sociales.

Fililí (delicadeza) ha sido el hallazgo léxico de esta ocasión


El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle

19/05/2019

Dino ochentero

Tendría yo diez u once años cuando a algún profe se le ocurrió abrir la biblioteca del colegio, experiencia encomiable que creo recordar que duró sólo un curso. Cada semana podía llevarme un libro a casa y en aquella época leí en español lo que ahora veo que son clásicos ingleses del diecinueve: Las minas del rey Salomón, El doctor Jeckill y mister Hyde, Frankenstein y alguna otra más. También alguno de Julio Verne que no tenía en casa. Aunque hace más de treinta años recuerdo bien el tacto de las encuadernaciones, con una tapa que de mejor calidad que la que suelen llevar las ediciones infantiles. No recordaba la editorial pero me he puesto a buscarla en Google y ahora estoy seguro de que se trataba de la colección “Tus libros” de Anaya.

El que mayor impresión me causó de aquella etapa fue El mundo perdido de Arthur Conan Doyle. Creo que la idea de volver a esta novela y leerla en inglés me llegó al poco de viajar mentalmente al Congo con Conrad. Es curioso ya no he sabido hasta hoy mismo que el personaje de Lord Roxton está basado en Roger Casement. (según leía la novela me lo imaginaba como otro irlandés: Ernest Shackleton). Es una novela muy entretenida que yo recomendaría a todo el mundo. Quizá más que por lo que aparece en ella (y las batallas con dinosaurios y homínidos no están nada mal) por la posibilidad que abre de imaginar mundos completamente distintos y también por los ingredientes de viajes, ciencia y aventura. Para el gusto actual le falta el lado femenino lo cual en las versiones para la pantalla se suele corregir metiendo a una chica que no aparece en el texto.

Paso a poner mis cuatro o cinco notas de costumbre. Para empezar, ningún texto victoriano sin su porción de leyenda negra. Como si no hubiera habido oportunidades para luchar contra la esclavitud y la injusticia racial en el mundo anglófono, Casement / Roxton no se pasó por Alabama sino por el Putumayo:

These were that Lord John had found himself some years before in that no-man’s-land which is formed by the half-defined frontiers between Peru, Brazil, and Columbia. In this great district the wild rubber tree flourishes, and has become, as in the Congo, a curse to the natives which can only be compared to their forced labor under the Spaniards upon the old silver mines of Darien. A handful of villainous half-breeds dominated the country, armed such Indians as would support them, and turned the rest into slaves, terrorizing them with the most inhuman tortures in order to force them to gather the india-rubber, which was then floated down the river to Para. Lord John Roxton expostulated on behalf of the wretched victims, and received nothing but threats and insults for his pains. He then formally declared war against Pedro Lopez, the leader of the slave-drivers, enrolled a band of runaway slaves in his service, armed them, and conducted a campaign, which ended by his killing with his own hands the notorious half-breed and breaking down the system which he represented.

También nos enteramos de que Roxton era “a South Americomaniac”  ya que en 1912 eso de Latin America no había ganado aún tracción. Cambiemos el tercio y veamos un par de adjetivos taurinos utilizados para otro tipo ganado:

“Yes, sir, war drums,” said Gomez, the half-breed. “Wild Indians, bravos, not mansos; they watch us every mile of the way; kill us if they can.”

Aunque la idea que prevalece es que los nativos y africanos son mejores que los mestizos. Gómez, el hermano de López (vete a saber por qué no se apellidan igual) acaba siendo el traidor. Un poco al estilo de lo de Chinua Achebe críticando a Conrad, aquí se invisibilizan no ya los negros sino también los indios, los brasileños, los bolivianos, los mestizos, los idiomas ibéricos y hasta los indios y los hombres simio. Los guiris son los jefes de la barraca y el resto parte del decorado. Que a mí ni siquiera me parece mal pero es lo que es. En otro orden de cosas más favorable para la hispanidad don Quijote es mencionado en dos ocasiones con lo que queda reconocido como figura universal algo más aún.

Y ya que estamos con esas diferencias civilizatorias entre dos de las culturas más grandes de Occidente, una cita que voy a utilizar más de una vez. Estoy seguro:

Professor Murray will, I am sure, excuse me if I say that he has the common fault of most Englishmen of being inaudible.

En el ámbito de las cosas hibérnicas, el gacetillero irlandés Ed Malone parece ser que representa la figura histórica de E.D.Morel, de quien yo no supe hasta el año pasado tras leer sobre el Congo belga. Aparece el megaloceronte irlandés, por el que siento gran simpatía y cuyo esqueleto (el de dos especímenes) he visto a menudo en el Museo de Historia Natural de Dublín:

We saw many small animals, such as porcupines, a scaly ant-eater, and a wild pig, piebald in color and with long curved tusks. Once, through a break in the trees, we saw a clear shoulder of green hill some distance away, and across this a large dun-colored animal was traveling at a considerable pace. It passed so swiftly that we were unable to say what it was; but if it were a deer, as was claimed by Lord John, it must have been as large as those monstrous Irish elk which are still dug up from time to time in the bogs of my native land.

Me he animado a leer El mundo perdido porque a pesar de que recordaba que me dejó una gran impresión no recordaba en cambio gran cosa en detalle y aunque no suelo volver a las novelas, entre que es ya otro siglo y que lo hemos hecho en versión original en realidad se hace todo nuevo. En el proceso he recordado que fue el lugar donde vi por primera vez la expresiones “pterodáctilo” y “eslabón perdido”.

 


Los dos años en Rusia de Juan Van-Halen

18/05/2019

Dos años en Rusia

La lectura de los Episodios Nacionales me ha hecho interesarme por la biografía del general español Juan Van-Halen (1788-1864). Veo que don Agustín Mendía escribió un libro a partir de las notas del general que había pasado dos años en Rusia y más concretamente en la guerra del Caúcaso en 1819-1820, es decir por territorios hoy en las actuales Georgia y Azerbaiyán.  Parece que fue volumen de relativo éxito ya que si bien la primera edición es de 1849 yo he consultado una segunda edición publicada en Valencia en 1862.

Van Halen llega a San Peterburgo desde Londres y gracias a la descripción de su periplo un servidor, visitante habitual de la ciudad de Hamburgo, ha podido enterarse de que el pequeño archipiélago de Helgoland perteneció al Reino Unido hasta 1890 (“otro Gibraltar, abrigo de contrabandistas”) y que el elegante barrio de Altona había pertenecido a Dinamarca hasta 1864. Hay un largo recorrido hacia Berlín y por tierras de Prusia que hoy llevan nombres polacos y rusos en vez de alemanes y van acercándose a tierras del área de influencia rusa. Parece ser que el caviar no se conocía en la España de principios del XIX:

A mitad del camino, en la casa de postas que llaman de Nidden, adonde se adelantaron á pie con ánimo de estirar sus entumecidas piernas, encontraron al primer mercader moscovita que vio Van-Halen en su vida. Pasaba al interior de la Alemania y al Rhin con un cargamento de huevas de pescado que llaman Ikra ó Cabyard, que suele gustar mucho á todo el que llega á probarlas algunas veces.

Hace algún tiempo me puse a investigar el porqué del nombre “montaña rusa” que se da a las atracciones de feria así llamadas. Con esto descubrí cómo eran las montañas rusas originarias de Rusia, donde curiosamente las llaman “montañas americanas”. Van-Halen las describe:

En medio de tan alegre y variado concurso se levantan de trecho en trecho, cual pirámides egipcias, las montañas rusas, ó montañas de hielo. En la época de las fiestas alzan andamios de cincuenta pies de elevación, con quince ó veinte de anchura. De la plataforma colocada en su cima, adonde se sube por una escalera interior, baja un declive de ochenta á cien pies de longitud, construido con gruesas tablas, que cubiertas de capas de nieve, sobre las cuales se echa agua, se unen en poco tiempo de tal modo, que parecen un espejo. El dia en que dan principio las diversiones públicas, se ven á cientos los pequeños trineos que, montados sobre dos planchas de hierro, reciben á dos personas de diferente sexo, y vestidas con el pintoresco trage nacional.

Aparece una idea a partir de la ubicación ideal de San Petersburgo como capital marítima. Yo había leído con anterioridad que Lisboa y no Madrid debería haber sido la capital de la Monarquía Hispánica. Van Halen sugiere lago así como que Sevilla debería haber sido el San Petersburgo español y Cádiz su Kronstadt.

Después de un tiempo relacionándose en la capital peterburguesa consigue con ayuda de Agustín de Betancourt que el zar le asigne un destino en la guerra del Cáucaso adonde se dirige en siempre complicados viajes en los que viste el burka, que es una prenda de la zona que nada tiene que ver con la que en las últimas décadas conocemos con el mismo nombre.

Es complicado seguir el itinerario con precisión debido a los cambios de los topónimos o la imprecisión en la transcripción de los mismos. Pasa por Mshet y por Tiflis para llegar a su destino en Kajetia (de cuyos vinos dice que son como los de Valdepeñas para más adelante comparar su paisaje con el de La Mancha, si bien más despoblado). Creo que el destino donde más tiempo pasa, Kargatsch, es la Karajala de hoy, aunque no podría jurarlo. Me ha parecido que al fortaleza de Tchirakh es la que hoy se llama Chirag Gala en Azerbaiyán, pero no he sido capaz de encontrar Joserek, que debería estar unos 26 km al sur.

Para desubicarnos lo menos posible siempre hemos de agradecer la imposición del sistema métrico internacional. Al menos en la Rusia imperial nos dan las distancias en verstas (Van-Halen escribe werstas a la alemana) que son muy parecidas a los kilómetros. Las alturas en pies que se dan del Kasbek y el Elborous  (Elbrus) parecen erróneas.

El Cáucaso es el equivalente en Rusia al far west norteamericano. Aquí les dejo una anécdota el tipo de guerra que allí se hacía (223)

Un dia que los oficiales se habían sentado á la mesa, notaron la falta del intérprete, lo que rara vez solía suceder, y ya estaban á los postres cuando se presentó muy placentero con un lío de paño tosco debajo del brazo: dijo que les traía para postres una sandía de las que se suelen conservar en el país para invierno. Como en diciembre las frutas son muy apetecibles, todos se apresuraron á pedírsela: descubrió entonces su pacotilla, y vieron rodar por el mantel de la mesa una rapada cabeza de lesghuin, que era la fruta que acababa de recolectar el bárbaro en un encuentro hostil que había tenido aquella misma mañana, yendo á cazar á la otra parte del Alazan. Aquella hazaña, que los naturales del país tienen por una gloria, disgustó á los oficiales sobremanera. El coronel se levantó de la mesa, volviendo la espalda á aquella escena, siguiéronle todos á otro apostento, donde mientras fumaban sus pipas, el intérprete se hacía servir la comida recreándose á cada bocado con la sandía que tenía sobre la mesa.

También para comprender el viaje de regreso hacen falta ciertos conocimientos previos. Leópolis / Lviv se cita como Leopoldo y Brno / Brünn como Brimm. Entiendo que será cosa de quien pasara a limpio los manuscritos.

 


Episodios Nacionales: El Grande Oriente

11/05/2019

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

Seguimos con la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. La cuarta novela de esta serie es El Grande Oriente, que sigue teniendo como escenario la España y en especial el Madrid de 1821.

Me ha gustado menos que otras y en parte no la he podido disfrutar por mi desconocimiento de los detalles del convulso periodo del Trienio Liberal, algo a lo que intentaré poner remedio en cuanto sea posible.

Un elemento que ha llamado mi atención e ha sido “la grande y altísima y por mil títulos eminente y siempre española sociedad de Los Comuneros.”, también llamada Sociedad o Confederación de los comuneros, sociedad secreta similar a la masonería pero de corte más netamente español. “Comuneros” como Bravo, Padilla y Maldonado:

-¡Confederación! ¡Padilla! ¿Qué ensalada es ésa?

-En el primer artículo de los estatutos se dice que nos reunimos y nos esparcimos por el territorio de las Españas con el propósito de imitar las virtudes de los héroes que, como Padilla y Lanuza, perdieron sus vidas por las libertades patrias.

-¿Y la Confederación se divide en talleres?

-¿Qué talleres? Eso es cosa de artesanos. Aquí todos somos caballeros. Llámase nuestro jefe el Gran Castellano; la Confederación se divide en Comunidades, éstas, en Merindades; éstas, en Torres, y las Torres en Casas Fuertes. Todo es caballeresco, romancesco, altisonante. Si la masonería tiene por objeto auxiliarse mutuamente en las pequeñeces de la vida, nosotros nos reunimos y nos esparcimos, asimismo se dice… para sostener a toda costa los derechos y libertades del pueblo español, según están consignados en la Constitución política, reconociendo por base inalterable su artículo 3.º Nada de empeñitos; nada de lloriqueo de destinos ni de asidero de faldones. El artículo 17 del capítulo 2.º, dice que ningún caballero interesará el favor de la Confederación para pretender empleos del Gobierno. ¿Qué tal? Esto se llama catonismo. ¡Hombres incorruptibles! ¡Pléyade ilustre! Tenemos Código penal, alcaides, tesoreros, secretarios. Nuestras logias se llaman Fortalezas, a las cuales se entra por puente levadizo nada menos. La admisión es peliaguda. Está mandado que al iniciar a alguno no se revele nada del objetivo y modo de la Confederación; pero yo le digo a usted todo, todito, porque confío en su discreción y prudencia.

-¿Y se puede ver eso? ¿Se puede ir allá? -dijo Salvador, demostrando curiosidad-. Supongo que habrá juramentos y pruebas…

-Le presentaré, Sr. D. Salvador. Nuestra Confederación se honrará mucho con que usted entre en ella.

-No; preguntaba si se puede ir a las Fortalezas como se va al teatro, para ver, para reírse un rato.

-Amigo mío -dijo Sarmiento con gravedad-, no es cosa de risa una sociedad donde se jura morir defendiendo a la patria y donde se cumple lo que se jura.

-Eso es lo que no se ha probado todavía.

-Yo se lo probaré a usted, se lo probaré -exclamó vivamente Don Patricio, apoyándose en la escoba como un centinela en el fusil.

-Si usted me hiciera el favor… -indicó sonriendo Monsalud.

-¿De probárselo?

-No; de callarse. Un momento nada más, queridísimo amigo mío.

Para enterarme de los qués y los porqués de comuneros y otras organizaciones de aquellos tiempos tales como carbonarios, anilleros o pasteleros he estado hojeando “Historia de las sociedades secretas antiguas y modernas en España, y especialmente de la francmasonería”” de Vicente de la Fuente (1870) y la tesis doctoral El trienio constitucional en la obra de Pérez-Galdós de Ricardo Martínez Cañas (2002).

Otro aspecto de interés es el discurso en el capítulo XIX que parece indicar que 1821 fue la primera ocasión histórica en la que se planteó la posibilidad de una república española con visos de realidad. Pero esto también lo tengo que confirmar.