Gulag de Anne Applebaum

17/06/2018

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He estado un par de semanas enredando con este libro de la biblioteca local. Gulag: A History de Anne Applebaum. Me gusta el apellido hebreo e híbrido angloalemán de la autora, que significa manzano. Quería completar ciertas carencias de conocimiento. La información sobre el Gulag nos llegó tarde a Occidente y en algunos sectores no quisimos creerla o al menos no del todo. En los años ochenta todavía había quien creía que la Unión Soviética era la patria de los trabajadores de la Tierra y si se escarba un poco todavía se encuentra uno a alguno así en Tuíter o en algún foro, sea por puro despiste o por pura maldad. El caso es que los campos de trabajo forzados soviéticos no han dejado la impronta en la memoria colectiva que sí dejaron los de los nazis. Esto es bastante sorprendente para un sistema de castigo y muerte por el que pasaron dieciocho millones de personas. En parte será debido a la menor documentación visual, en parte porque se considera un asunto de política interna y no internacional y también porque en los genocidios hay categorías y uno puede por ejemplo hacer apología, revisionismo o negacionismo del genocidio camboyano hasta puntos inimaginables si se compara con el exterminio de los judios europeos. Y en esto el Gulag no anda lejos.

Una idea interesante es que a diferencia de los campos de concentración y exterminio nazis los del Gulag no estaban herméticamente separados del exterior. Los que estaban en lugares remotos a los que no llegaban carreteras no necesitaban estarlo. Hay una idea que parece ser solchenichiana y que me gustó (aunque sea más que discutible), que la de que los prisioneros llamaban al perimetro del campo “la zona pequeña” y al resto del territorio “la zona grande”. Considerar a la URSS un inmenso campo de concentración da lugar a ciertas comparaciones interesantes y tiene valor propagandístico pero quizá no ayude lo suficiente a la comprensión de lo que era el Gulag ni de lo que era la URSS.

Siempre me interesa lo relacionado con Norilsk, una ciudad que hace años que me fascina estéticamente hasta el punto de que he recorrido todas sus avenidas en el streetview de Yandex:

Hacia los años cuarenta, las ciudades que estaban en el centro de los complejos de campos más vastos (Magadán, Vorkutá, Norilsk, Ujtá) eran asentamientos grandes, animados, con tiendas, teatros y parques. Las oportunidades de vivir bien habían aumentado enormemente desde los primeros días del Gulag. Los jefes superiores en los campos más grandes conseguían salarios más altos, mejores casas y vacaciones más largas que aquellos que trabajaban en el mundo laboral ordinario. Tenían mejor acceso a alimentos y a bienes de consumo que eran escasos en otras partes. “La vida en Norilsk era mejor que en cualquier otra parte de la Unión Soviética”, recordaba Andréi Cheburkin, un capataz en Norilsk, y después burócrata local.

No he conseguido averiguar más sobre el español que se menciona en el libro y que escapó a Irán tras un terremoto. Hace unos años vi el interesante documental Los olvidados de Karagandá, que trataba el destino de varias decenas de españoles que experimentaron el infortunio de aquel campo en Kazajistán soviético.

Historias terribles hay a patadas así que omitiré la brutalidad de la tortura y el hambre y la muerte y para ilustrar el sistema me quedaré en la temperatura:

En teoría, cuando hacía demasiado frío o cuando la tormenta era inminente, los prisioneros no debían trabajar en absoluto. Vladimir Petrov afirma que durante el régimen de Berzin en Kolimá, los prisioneros dejaban trabajar cuando la temperatura a -50ºC. En el invierno de 1938-39, tras la caída de Berzin la temperatura tenía que bajar a -60ºC para que cesara el trabajo. Pero ni siquiera esta norma se seguía siempre, escribe Petrov, ya que el único de la mina que tenía un termómetro era el capataz.

No me resisto a una barbaridad. Al parecer ocurrió varias veces que dos prisioneros se compinchaban para escapar y convencían a un tercero que habría de ser el avituallamiento.

Una palabra del Gulag que puede ser interesante importar es tufta, que define al trabajo de poca calidad hecho para aparentar que se está cumpliendo con la cuota asignada.

Hace años descubrí unos libros que trataban el el tatuaje en el mundo criminal ruso. Un submundo apasieonante. Una de las curiosidades ha sido el detalle de que había prisioneros que se tatuaban el rostro de Lenin o el de Stalin en el pecho en la creencia de que ningún pelotón de fusilamiento dispararía sobre ellos.

El Gulag era kafkiano en el sentido de El Proceso por la cantidad de gente que acababa allí sin saber por qué. Esto puede que sea una excepción histórica. Quizá el caso camboyano pueda añadirse ahí. En general a lo largo del tiempo la gente que sufre un destino semejante suele saber por qué lo cual hace más factible guardarse, defenderse o cuidarse de no acabar ahí. No sé cuánto de lección encierra más allá de que es muy importante defender los controles y contrapesos. Si la revolución rusa hubiera instaurado un sistema de garantías quizá no hubiera degenerado del modo en que lo fue haciendo en sucesivas ocasiones. En nuestro mundo política occidental persisten siniestros payasos de elevados ideales que no se compadecen demasiado con su conducta personal. Aunque acumulan el sectarismo necesario para desear algo así ni su poder ni su capaz organizativa dejan entrever que fuera posible, pero en todo caso y con vistas a impedir este escenario en la lección es que la superviviencia de la civilización está en la defensa de las leyes y las fronteras.

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Shakespeare según Bill Bryson

21/05/2018

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El sábado estuve en la biblioteca y me llevé este libro de Bill Bryson sobre Shakespeare. Del mismo autor había leído el de Australia y el de historia natural y se los recomiendo a todo el mundo (el segundo un poco más). Por otra parte de la lectura de este último he extraído la lección general de que si mi limitara a libros de menos de doscientas páginas seguramente leería más y con mayor provecho.

Shakespeare es un autor de cuya vida se sabe bien poco, lo cual contrasta con la inmensa bibliografía que existe para su biografía, en general basada en muchas conjeturas. En este libro se intenta delimitar un poco lo que son ideas peregrinas y la verdad histórica menos discutible. Si no se puede saber a ciencia cierta cómo fue la vida del bardo al menos se  ofrece una visión de lo que era el Londres de finales del XVI y principios del XVII.

Mi conocimiento de Shakespeare es muy limitado. Algunas obras como Otelo las leí en español y otras como El mercader de Venecia las he leído en inglés adaptado. Mi mayor conexión me viene a través de un libro de frases célebres que utilizaba para estudiar inglés en los primeros años por aquello de que es más sencillo traducir una frase que un libro. Con este bagaje muchas veces me percato de una cita o una paráfrasis que sé que vienen de Shakespeare, aunque muchas veces sin saber precisamente de qué obra.

La parte que más me ha gustado son dos párrafos consecutivos del capítulo V sobre dos tipos de incorrecciones que se dan en en sus obras: anatopismos y anacronismos.

He had some command of French, it would seem, and evidently quite a lot of Italian (or someone who could help him with quite a lot of Italian), for Othello and The Merchant of Venice closely followed Italian works that did not exist in English translation at the time he wrote. His vocabulary showed a more than usual interest in medicine, law, military affairs, and natural history (he mentions 180 plants and employs 200 legal terms, both large numbers), but in other respects Shakespeare’s knowledge was not all that distinguished. He was routinely guilty of anatopisms-that is, getting one’s geography wrong-particularly with regard to Italy, where so many of his plays were set. So in The Taming of the Shrew, he puts a sailmaker in Bergamo, approximately the most landlocked city in the whole of Italy, and in The Tempest and The Two Gentlemen of Verona he has Prospero and Valentine set sail from, respectively, Milan and Verona even though both cities were a good two days’ travel from salt water. If he knew Venice had canals, he gave no hint of it in either of the plays he set there. Whatever his other virtues, Shakespeare was not conspicuously worldly.

Anachronisms likewise abound in his plays. He has ancient Egyptians playing billiards and introduces the clock to Caesar’s Rome 1,400 years before the first mechanical tick was heard there. Whether by design or from ignorance, he could be breathtakingly casual with facts when it suited his purposes to be so. In Henry VI, Part 1, for example, he dispatches Lord Talbot twenty-two years early, conveniently allowing him to predecease Joan of Arc. In Coriolanus he has Lartius refer to Cato three hundred years before Cato was born.


SPQR de Mary Beard

13/05/2018

SPQR

Entre muchas experiencias intelectuales fallidas me viene a la memoria una asignatura llamada Derecho Romano que cursé a los 18 años y con total ignorancia sobre la Roma antigua y del latín más básico. Aquello fue un despropósito del que apenas recuerdo cuatro nombres de contratos (la mancipatio me cayó en el examen oral) y alguna de esas frases sueltas como “la concesión de la latinindad por Vespasiano y la de la ciudadanía por Caracalla en el año 212” para adornar cualquier respuesta independientemente de cuál fuera la pregunta.

Este fin de semana nos hemos puesto con un libro en el que nos hemos enterado de que con aquel acto Caracalla “legalizó a más sin papeles” (unos 30 millones) que nadie en ningún otro momento de la Historia. SPQR es un libro sobre la historia de Roma que no llega a ser un tratado intensivo pero que arroja algo de luz o al menos ciertas preguntas hacia zonas que suelen quedar en la oscuridad cuando se mira al Imperio Romano como una sucesión de emperadores, batallas y conquistas territoriales. Los problema que yo experimenté de joven con los tomos de Arias Ramos pueden manifestarse aquí de idéntico modo así que quizá recomendaría comenzar por el cronograma del final y hacer primero ciertas averiguaciones que hoy en día están a golpe de tecla. Hay quien ha escrito que SPQR es el segundo libro que uno debería leer sobre la historia de Roma.

Se verán muchas cosas, de entre las cuales las que a mi más me ha interesado tienen que ver con la evolución del pensamiento, que suele dejar menores restos arqueológicos que las infraestructuras. Para tener un ejemplo, traduciré este fragmento que aborda las diferencias entre la religión romana y la moderna:

En Roma no había doctrina como tal, ni libro sagrado ni tan siquiera lo que podríamos llamar un sistema de creencias. Los romanos sabían que los dioses existían, no creían en ellos en el sentido internalizado que es común a las religiones modernas del mundo. La antigua religión romana tampoco se preocupaba especialmente de la salvación personal o la moralidad. En vez de esto se concentraba en la práctica de ritos que prentendían conservar las buenas relaciones entre Roma y los dioses para así asegurarse el éxito y la prosperidad.

Este otro trata de la situación de la mujer romana y del desequilibrio entre los sexos. Son cuestiones que a veces se consideran prepolíticas y que en cierto modo nos ponen al imperio en el mismo plano que algunas zonas rurales de Afganistán. Seguramente tienen más que ver con condiciones sociales estructurales, modos de producción, desigualdades sociales y demografía de elevada mortalidad que con lo que hoy denominamos política, pero interesante pensarse las diferencias entre aquel mundo y el nuestro:

Que el primer matrimonio de una joven romana se produjera a la edad de catorce o quince años no tenía nada de especial. El compromiso de Tulia el que habría de ser su primer marido se acordó cuando tenía once años y el matrimonio fue a los quince. Cuando en el año -67 Cicerón habla de desposar a la pequeña Tulua con Gayo Calpurnio Piso “pequeña” ha de tomarse en el sentido literal. Ático ya estaba considerando futuros maridos cuando su hija tenía seis años. Se podría esperar que la elite pactara estas alianzas más temprano pero  entre los epitafios de la gente común hay numerosas muestras de chicas casas en la adolescencia y en ocasiones tan jóvenes como con diez u once años. Si estos matrimonios se consumaban o no es una pregunta incómoda e imposible de responder. Del mismo modo parece que los hombres se casaban por primera vez a los veintitantos años de edad con una diferencia de edad con la novia de unos diez años de promedio. Algunas mujeres acabarían casándose con un hombre más viejo aún en su segundo o tercer matrimonio. Fuera cual fuera el grado de libertad de las mujeres romanas su subordinación tenía una base importante en el desequilibrio entre un hombre adulto y lo que hoy llamaríamos una esposa niña.

Podría poner muchos más como estos, la idea es mostrar diferentes áreas de la vida romana. A mí me llaman la atención los relacionados con la logística: el tráfico de aceite de la Bética a la urbe que produjo el monte Testuccio de Roma o el traslado del granito del monte Claudiano de Egipto convertido en columnas para el Panteón de Agripa y Adriano, que me sugieren que al igual que muchos imperios Roma había abarcado de más  y no podía apretar.

Veredicto: Hay erudición más que de sobra pero les será poco útil sin la estructura. Consíganse el andamiaje y vuelvan a por el conocimiento. Yo intentaré volver a echarle un vistazo dentro de una década o algo así.


Estadounidenses en la Guerra Civil Española

07/05/2018

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En el mundo anglosajón el 1º de mayo no ha tenido tanto éxito como en el resto y no suele ser festivo. En Irlanda el festivo es el primer lunes de mayo. Estoy aprovechando el fin de semana de tres días para ponerme al día con lecturas. Ayer me metí un chute de guerracivilismo con un libro de 2016 que lleva el nerudiano título Spain in Our Hearts y trata sobre los estadounidenses y algunos ingleses que estuvieron en la guerra de España. No creo que sea un libro que vaya a despertar demasiado interés entre el público español (hasta donde sé ni siquiera está traducido), pero viviendo en una isla que fue parte del imperio Británico es el tipo de volumen al que tengo acceso y no está mal del todo lo de mirar desde el punto de vista del otro, aunque en general España y los españoles quedan reducidos en este texto a poco más que el decorado en el que una serie de periodistas sobre los que ya se ha escrito mucho y de idealistas proyectaron con mayor o menor fortuna su compromiso con ciertas ideas y su afán aventurero.

Libro de periodista y no de académico, con el molesto inconveniente de que no haya numeritos que lleven a las referencias, me ha parecido bastante deudor de los de Paul Preston . Más que en la bibliografía su mérito reside en la cantidad de fuentes no publicadas que se citan. La prueba del algodón por la que no supera mi prejuicio es que al autor ¿Por quién doblan las campanas? y Homenaje a Cataluña le parezcan libros admirables.

Hablando de prejuicios,, hay ciertos detalles en el texto que están hechos a la medida de las ideas preconcebidas del público en lengua inglesa, como aquí una referencia fuera de lugar a la Inquisición, a la que parece considerar un periodo histórico per se (el Tribunal de la Inquisición operó entre 1478 y 1834).

[…]the “key plotter” was General Francisco Franco. “Ambitious and pu­ritanical, an architect of the elite Spanish Foreign Legion, he was driven by a fierce belief that he was destined to save Spain from a deadly conspiracy of Bolsheviks, Freemasons, and Jews (no matter that King Ferdinand and Queen Isabella had expelled the latter from their realm in 1492, during the Inquisition, and that few had ever returned).

Por otra parte hay ocasiones en las que en vez de bajar el nivel al de su público intenta elevar a este último. Me gusta la siguiente explicación, en especial debido a que con el tiempo voy encontrando referencias en español a “los nacionalistas” o “el bando nacionalista” que parecen ser retrotraducciones:

The military rebels called themselves Nacionales, a term “rather stronger”, the historian Paul Preston explains, in its connotations of ‘the only true Spaniards’ than the usual English rendition of `Nationalists´.

En otras ocasiones pequeños detalles delatan que el autor no es precisamente un experto en España. Muchas veces he contado que deseché un sesudo análisis sobre el chavismo al ver que el autor escribia “chávismo” con acento en la a. El autor de este libro no parece ser consciente de que Guernica o Gernika suenan exactamente igual y que entre una lengua y otra no cambia el nombre sino lo que ellos llaman spelling. Lo de que los vascos hayan sido independent-minded a lo largo de la historia anterior a 1890 sería muy discutible, pero es otra confirmación tópica. Son pistas de calidad.

Guernica (today usually called by its Basque name, Gernika) had long had a special place in the history of the independent-minded Basques.

Lo que más interesante me ha resultado es la historia de Torkild Rieber, el presidente de la Texaco que concedió un crédito ilimitado de combustible a Franco, un campo este que no se suele destacar cuando se cuenta la guerra a grandes rasgos. Se habla mucho de la asistencia extranjera en armamento y poco de lo que ese armamento necesita para operar. En este libro se cuenta cómo Texaco operando en el puerto de Constanza en Rumania pasó información al bando rebelde sobre qué barcos estaban abasteciéndose con petróleo destinado a la República, un nivel de colaboración inédito para un empresa petrolera. El barco rumano fue bombardeado y hundido con posterioridad.

Me hubiera gustado mayor exhaustividad al tratar la XV Brigada Internacional. Quizá una historia de la Brigada Abraham Lincoln habría sido un libro diferente. Quizá hubiera sido más justo subtitular: algunos estadounidenses.

Mi veredicto: Aprobado raspado. Sólo para los muy interesados en la guerra civil española o en Hemingway.

 


¡Viva Tabarnia!

06/05/2018

El Presidente de Tabarnia

Me trajeron este libro de España. Se lee muy deprisa. Más que un libro es la transcripción de las reflexiones de Albert Boadella durante una varias conversaciones. Hay bastante más elaboración sobre cómo se ha llegado a la situación actual en Cataluña que sobre el proyecto de Tabarnia, pero aprovecho el título del libro para dar un par de ideas respecto de lo último.

Hace cosa de un año (o seaantes de que la idea de Tabarnia surgiera con fuerza en los medios) tenía yo un texto medio preparado, con mapa y todo y con un planteamiento bastante similar. Creo que en general todos somos bastante incapaces de encontrar ideas políticas que llamen a pensar al adversario y Tabarnia lo hace. La idea de Tabarnia es un espejo meritorio para quienes plantean que el derecho de secesión es democrático y se puede plantear en cualquier ámbito. Lógicamente si Cataluña se puede segregar de España con el 50% + 1 de los votos, a su vez habrá zonas de Cataluña que podrán hacer lo propio. No va a ser Cataluña una unidad de destino en lo universal. A ver si España se va a poder romper con votos y no la provincia de Barcelona.

A diferencia de los mapas que veo de Tabarnia en mi idea de por entonces la continuidad territorial era esencial, por lo que un corredor litoral desde la desembocadura del Ebro hasta las zonas más pobladas de Cataluña (en principio hasta Blanes) habría sido parte necesaria de la Cataluña leal. También el valle de Arán y la ciudad de Lérida, pero como tras las guerras todas estos cambios cartográficos son negociables y cromos a cambiar por otras cosas . Hace cosa de un año este plan me parecía muy deseable, ya que si para España no es conveniente tener a dos millones de enemigos internos, menos lo será para una hipotética Cataluña independiente, donde otro tanto de población desafecta supondrían un porcentaje mucho más significativo de la población.

Estos escenarios parecen ahora mucho más lejanos de la realidad que hace unos meses, cuando de hecho ya lo eran muchísimo. Ahora bien, me sorprende que se haya tardado tanto en interpelar al independentista que prefiere una Cataluña unida dentro de España que una Cataluña independiente y mutilada. Y la balcanización es lo que tiene y una vez entrando en la dinámica de cambiar el mapa es difícil de evitar. En un momento dado España podría estar débil hasta el punto de que se le escape un trozo de la región pero no tanto como para perder todo el territorio ni a la población leal. Ni podría el gobierno de España dejar nunca a dos, tres, cuatro millones de sus ciudadanos desasistidos bajo la bota de un nuevo estado con pocas ganas de tratarlos bien. Hago un inciso para decir que siempre me ha parecido curioso que en ese escenario a los ciudadanos hispanohablantes se les tendrían que aplicarílas normas de derecho internacional que protegen a las minorías étnicas y que el tinglado ese de la inmersión monolingüe podría no tener el mismo cobijo que tiene dentro de España.

No sé cuánto llama esa idea a los partidarios de la independencia catalana. Si el trade-off fuera independencia-monolingüismo en la educación ¿cambiaría alguien de opinión?. Otra idea sobre la lengua que no veo lanzada en el debate y que me parece interesante para los separatistas es la siguiente. Veo que muchos de ellos ponen bastante énfasis en la unidad de la lengua catalana con el valenciano y los diversos dialectos del catalán de las islas Baleares. Obviamente esto sólo puede seguir así dentro de España. Si no, existe el riesgo de que del mismo modo que el serbocroata se ha dividido en serbio, croata y bosníaco la lengua valenciana y la mallorquina adquieran entidad propia en un país separado. Es posible que tuvieran que perder la oficialidad en la Comunidad Valenciana, Baleares y la Cataluña leal. ¿Eso interesa?

Al final la realidad demuestra que todo no se puede tener. El que crea que lleva medio año viviendo en la República Catalana está tan fuera de todo que no se le puede convencer de nada, pero hay que concentrarse en el centro del espectro. No blandiendo resoluciones del Tribunal Constitucional ni del Comité de Descolonización de la ONU que les importan un huevo sino ejemplos de las cosas que pueden perder de verdad. La economía no parece importar mucho de momento, los efectos negativos de este carnaval serán a largo plazo y además es una especie de revolución desde arriba propiciada por las secciones mejor protegidas de esa sociedad. Es de momento una guerra de símbolos.

Dejando Tabarnia a un lado, hace muchos años tuve la ocasión de ver Ubu President de Els Joglars en Madrid y aunque me reí mucho me quedé con la sensación de que la representación del totalitarismo pujolista era un tanto exagerada. Ahora ya no lo creo así y llevo un tiempo admirando mucho al viejo Tarradellas por su clarividencia. En los últimos meses he visto muestras de fanatismo, me llaman la atención sobre todo las que se producen en las escuelas, que no llegué a ver en el País Vasco de los años ochenta y aunque la ausencia de asesinatos de motivación política es algo a celebrar me pregunto hasta qué punto no hemos sido ciegos a lo que se estaba cociendo en Cataluña todos los que no estábamos allí. Ni hay un sol poble ni nadie tiene la intención de que alguna vez exista. Una vez determinada la correlación de debilidades y que la realidad es más tozuda que cualquier parte, el panorama para los próximos quince o veinte años está servido. No hay que empeñarse en resolver las cosas que no tienen solución, hay que gestionarlas del mejor modo posible que no es poco.


23 cosas que no le contaron sobre el capitalismo

29/04/2018

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Hace unos años había quedado con alguien en O’Connell st y mientras me refugiaba de la lluvia en Eason’s empecé a hojear 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism de Ha-Joon Chang. Recuerdo haber leído el capítulo sobre cómo a la mayoría de los habitantes de los países ricos se les paga más de lo que se debería. La argumentación era muy buena aunque no ganaría unas elecciones. Yo tampoco podría ganarlas en España si dijera lo que creo del problema de las pensiones, pero la realidad está compuesta de verdades incómodas. En la parla común el capitalismo son los otros.

La semana pasada me he vuelto a encontrar con el volumen en la biblioteca local y he creído que sería una buena lectura de fin de semana. De hecho, de sábado, que son 260 páginas. Escrito en 2010 y siguiendo el espíritu del período inmediatamente posterior a la explosión de la crisis de 2008 quizá requeriría un actualización, pero los principios que se describen son más o menos permantentes. Hay una crítica de fondo al capitalismo financiero de libre mercado desde la perspectiva de quien cree que como la democracia entre los sistemas políticos el capitalismo es un sistema malo excepto si se lo compara con todos los demás.

En 2010 yo trabajaba para una compañía financiera que acabó en bancarrota. Los accionistas perdieron toda la pasta y muchos empleados el empleo y yo siempre he culpé todo aquello a los que la dirigían. Algún día contaré toda la historia de lo que vi. El capítulo 2 de este libro me ha hecho modular un poco mi opinión por lo que espero que mi reflexión final acabe siendo más rica.

Por lo demás, en general estoy bastante de acuerdo con casi todo lo que he leído. Me gusta mucho el capítulo 17 en el que se explica que por el mero hecho de invertir más en educación un país no se va a enriquecer. Este va un poco a la contra de uno de los tópicos más manidos en el debate social español, pero es invitable que cuando sólo se pregunta a un gremio sólo se oiga una cosa. No estoy muy convencido con el capítulo 11, África no está destinada al subdesarrollo, o sea con la teoría sí pero la práctica es más todo más complejo; o con el 12, los gobiernos pueden elegir ganadores, que es muy bonito hablar de los astilleros coreanos pero también podríamos hablar del programa espacial de Zambia en los años sesenta.

Lectura ligera que agradará a todos excepto a quienes aspirantes a derribar el capitalismo y a idólatras del libre mercado, pero de donde en el fondo tampoco se extraerá ninguna receta para resolver nada ya que la realidad opera en niveles más profundos que el plano esquemático.


Ciento volando de catorce (Sabina)

02/03/2018

De la exigua sección de libros en español de la biblioteca de aquí al lado (planteamiento que puede sonar a queja, pero ya bastante mérito tiene que exista) extraje este libro de sonetos de Sabina. Publicado en 2001, no sé en que año adquirió la biblioteca el ejemplar pero parece ser que soy el primer prestatario.

Un centenar de sonetos a base de endecasílabos. Muchos los tenía leídos ya. Voy a decir que de Sabina me gusta una canción de cada tres y un soneto de cada diez. Quizá el mejor que aquí aparece sea el dedicado a Antoñete. Hay unos cuantos sonetos taurinos más.

Nunca he ido a los toros ni me gustan especialmente, pero su proyección en la cultura nuestra (aquí en forma de poema, otras veces en forma de pasodoble o de frase hecha) me parece más que notable. Aprovecho para dejar aquí mi posición actual sobre la materia, ya que esta semana resurgió la secular polémica en uno de los grupos de guasap.

Mi planteamiento a día de hoy: no tengo pensado ir a los toros pero defenderé la tauromaquia a muerte. En un país sin término medio, prefiero mil veces que la linea del frente esté en la arena de la plaza a que pase por mi frigorífico.