Dublín desaparecido (V): Grafiti en un solar

27/02/2019

Las chicas del antifaz

Hoy he vuelto al barrio de antes. No había vuelto desde la mudanza, hace ya año y medio. Ha cambiado mucho. Se está construyendo en todo aquello que desde la crisis de 2008 había quedado reducido a descampados tras vallas. Muchos edificios de oficinas en ciernes, una sucursal bancaria, tres o cuatro cafés nuevos. La urbanización es más plena cuando uno llega al Point.

Al lado del Hotel Gibson hubo un solar donde en mayo de 2013 algún artista pintó los rostros de siete mujeres con sus respectivos antifaces, cada uno de ellos de uno de los colores del arcoíris. No sé qué fue del grafiti, pero hoy el terreno lo ocupa una residencia de estudiantes en cuyos bajos ya se han establecido bulliciosos negocios de alimentación.

Esto del Dublín desaparecido fue una serie que quedó atrás hace años. Vuelven tiempos de burbuja de la construcción y está como para volver a considerarla.

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Jonathan Swift

19/10/2018

Según venía a la oficina en el bus he visto que una de las efemérides del día era la muerte de Jonathan Swift el 19 de octubre de 1745. No es que tenga más importancia que el matrimonio de los Reyes Católicos pero de entre sus obras todo el mundo conocerá Los viajes de Gulliver, cuento que yo no he leído sino en adaptaciones infantiles y muchas veces en formato de tebeo. Dados mis muchos años en la ciudad que vió nacer y vivir al autor debería atreverme en alguna ocasión con el texto original. Hasta hace unas semanas pasaba a diario por delante del centro de trabajo de Swift, deán en la catedral anglicana de san Patricio, que es además el lugar donde reposan sus restos. Es un lugar bien conocido en el circuito turístico dublinés y más que el famoso templo algún día debería mostrarles unas viviendas que hay en los alrededores, decoradas con escenas del Gulliver.

Hoy sin embargo, en el aniversario de su deceso, vengo a traerles su lugar de nacimiento, que es un descampado urbano que se usa como aparcamiento y parada de autobús en el que hay varias chabolas . El sitio se llama Hoey’s Court y en su día hubo allí varias casas, entre ellas la casa natal de Swift. En este espacio tan deprimente no hay nada que recuerde al autor angloirlandés y yo no he sabido de este sitio hará cosa de un año gracias a un vídeo del Irish Times. Cuando lean a Pérez-Reverte quejándose del pobre estado de conservación de algunos lugares de Madrid relacionados con Cervantes (o Quevedo, Lope…) vuelvan mentalmente a este lugar y piensen que la excepcionalidad española es un poco menos excepcional, ya que Swift es el autor del más famoso libro irlandés.

Solar casa natal

La calle desde donde tomé la fotografía se llama Werburgh st y n poquito más adelante nos encontramos con la iglesia dedicada a la advocación de la propia santa Verburga (st Werburgh), que utilizaremos para la historia de otro personaje destacado de la zona.

Iglesia de santa Verburga


Toma de agua céltica

19/06/2018

Toma de agua

Desde que vivo lejos de Dublín suelo encontrarme con unas pequeñas tapas de alcantarilla con una bonita cenefa y un trisquel y que llevan el acrónimo WSC-R y la palabra uisce, que quiere decir agua y suena algo así como iska. Me gustaría comprender por qué siempre me encuentro con que la etimogía de la palabra inglesa whisky es uisce beatha que quiere decir algo así como agua de vida, pero el beatha no aparece por ningún lado. Vodka también es un diminutivo de voda, agua. Y está el aguardiente. Luego cuando los indios de las del oeste decían agua de fuego sonaba como muy imaginativo y exótico.

Creía que estas tapas con uisca serían exclusivas de Wicklow pero están por toda Irlanda. Sin llegar al nivel de Japón hay algunas joyas y a lo mejor me pongo a hacer una colección.


Wicklow capital

12/06/2018

Castillo Negro de Wicklow

El sábado pasado me dejé liar y acabé en un cumpleaños de niños en un parque infantil de esos con piscina de bolas. Creo que conviene dejar impresas unas líneas sobre este aspecto costumbrista de los cumpleaños escolares irlandeses, ya que aquí no son tal y como yo los recuerdo de mis tiempos en la España ochentera y tienen su lado peor y su lado mejor. El peor es que los niños invitan a sus amiguitos a una fiesta que siempre es en sábado o domingo y el mejor que suele ser de dos a cuatro de la tarde o en un horario parecido para que sólo dure un par de horas. O sea, que te arruinan un día del fin de semana pero al menos no dura demasiado tiempo. La mayoría de los que he visto son en negocios como parques o granjas que se dedican a esto. Las criaturas se desfogan un rato y luego hay cancioncita, tarta y velas.

La taberna del puente

El caso es que se dio la oportunidad de escaquearse de las dos horas de piscina de bolas y cumpleaños feliz y pastel y nos alargamos hasta la población más cercana a la celebración que es Wicklow, capital o cabeza de partido del condado del mismo nombre cuya importancia histórica decreciente queda manifiesta en el hecho de que las localidad del condado más cercana a Dublín, Bray triplica en los diez mil habitantes que tiene Wicklow Town. Con todo, es un puerto pesquero con un castillo en ruinas y un paisaje interesante al menos con buen tiempo.

La playa pseudourbana

Me parece curioso no haber pasado por aquí antes en todos mis años en Irlanda. Quizá alguien me haya recomendado la localidad o me haya relatado un buen fin de semana en la misma. Es el problema de la homonimia con el condado, sus montañas y su parque nacional. Si alguien me dice que ha ido a Wicklow el fin de semana doy por sentado que ha estado en Glendalough.

Gente valiente bañándose

La calle principal se llama The Mall y me martillea la coincidencia de que disponga de amplia actividad comercial como si alguna vez una alameda estuviera poblada de álamos. Atravesando esta vía llegamos a una famosa prisión, donde apenas nos avituallamos porque tenía delito andar visitando mazmorras en un día luminoso. Y de allí a una zona que sufría la maldición portuaria que impide compatibilizar la actividad pesquera e industrial, el olor a pescado podrido y la fealdad gris, con el agradable turisteo.

Barquito español

Pero como la población no es gran cosa pronto se alcanzan sus límites. Por el lado del mar un muelle y un castillo en ruinas con vistas a las playas de la costa y un campo de golf. En el muelle había pintados barquitos que nos gustaron.

Playa de Magheramore

Luego por la tarde fuimos a la playa de Magheramore de la que tampoco había oído hablar. Si llegamos a ir por la mañana nos habríamos encontrado con el récord mundial de mujeres bañándose en pelotas que no estoy seguro si es algo que me habría gustado, pero al menos es algo digno de contar.


Vuelvepiedras común

25/04/2018

Arenarias en la hierba

Como tenemos visita el lunes me tomé el día libre. Paseando junto a la playa de Greystones nos encontramos con dos vuelvepiedras comunes. También se les apellida rojizos aunque en concreto estos dos especímenes no aparentaban serlo en absoluto (el color varía con la estación). Su nombre científico es arenaria interpres y el vulgar es un calco en todas las lenguas con las que he tenido contacto: turnstone-tournepierre-voltapietre-Steinwälzer.

El nombre es debido a sus actividades limícolas entre las cuales está el volteo de piedrecillas para encontrar nutricio premio debajo. Esto lo suelen hacer en la arena, pero curiosamente nuestros amigos buscaban alimento bajo el césped. Estamos a finales de abril que es hasta cuando se supone que permanece en Irlanda esta especie de invierno, así que es probable que no la encontremos de nuevo hasta el año que viene.

Teléfono nuevo pronto


Cerveza sin alcohol a deshoras

10/01/2018

Our beer kills fascists

Últimamente me he aficionado a la cerveza sin alcohol. Hace años, cuando dejé de beber cerveza de verdad (es un decir, porque he hecho más excepciones que la ortografía inglesa), ni se me ocurrió. Ahora me parece una cosa maravillosa que ayuda a la digestión y no deja resaca. A mi viejo le debo este hallazgo. El caso es que hoy tenía que trabajar desde casa y al volver de la escuela esta mañana me he pasado por el supermercado para coger leche y pan y se me ha ocurrido llevarme una caja de cervezas.

Ha venido un empleado desde la otra punta a indicarme que no se puede comprar alcohol a las nueve de la mañana. Yo le he dicho que era cerveza sin alcohol, a lo que me ha respondido que da igual, que por el tipo de código que tiene no podría pasar por la caja. No es menos lógico que el hecho de que la cerveza sin alcohol se exponga en la sección de bebidas alcohólicas en vez de en la de refrescos. En fin.

Los horarios de venta de alcohol en Irlanda siempre me habían parecido una cosa absurda. En otros países no tendrían sentido y aquí son una especie de residuo histórico de la respuesta religiosa a un problema social. Intentando buscarle algún sentido religión aparte, uno llega a la idea de que quizá los individuos realmente perjudicados por el alcohol no tengan el tipo de personalidad organizativo que les permita aprovisionarse con anterioridad. Lo interesante es que el alcoholismo puede haber remitido por otras causas y una medida disfuncional habría ganado apariencia de efectividad. Creo que esto pasa a menudo en políticas públicas.

El caso es que en la práctica y por culpa del programa informático, los horarios de venta de la cerveza sin alcohol son los mismos que los de las bebidas alcohólicas.

 


Los desastres de la guerra

05/01/2018

No salgo del diecinueve. Ayer era el aniversario de la muerte de Galdós, pero en vez de seguir con sus novelas lo que hice fue acercarme a la hora de comer a la exposición de los grabados de Goya que hay en la Chester Beatty Library, ya que se va acabar este mes. Cuando vivía en el centro de Dublín podía acercarme en cualquier momento, pero ahora está más complicado.

He recordado que hace años vimos, aquí en Dublín, Goya en Burdeos de Carlos Saura, que me pareció una película oscura. Más oscuros son Los desastres. La contemplación de estos grabados no es precisamente una experiencia de deleite en las bellas artes. La visión de escenas desagradables se compensa con la cierta idolatría de acercarse a los originales goyescos, aunque no sé exáctamente qué sentido tiene la palabra “original” cuando se habla de grabados. Me parece que este museo tiene la serie completa de la segunda edición (1892) auqnue no la han expuesto completa. A falta de papel todos los demás tenemos acceso hoy día en la telaraña donde se encuentra uno de todo (y completo) y puede disfrutarlo con mayor provecho y en un ambiente más propicio para el aprendizaje que las salas de exposición.

Me han sorprendido algunas de las traducciones al inglés de los títulos de los grabados (Ni por esas – Or these) y como veo que las que aparecen en Wikimedia son las mismas entiendo que no son traducciones ad hoc sino que están oficiliazadas de algún modo. En el cartelito que habían colocado junto a una de las imágenes el texto en español estaba mal (¡sólo había que copiarlo del propio grabado!). Me he dado cuenta de que Goya no usaba símbolos de apertura ni para la exclamación ni para la interrogación y he descubierto qué es la almorta.