Tara

04/05/2017

Tara st (Dublín), el edificio de colores lo acaban de pintar

Tara no significa en Irlanda lo mismo que en España. Es el nombre de una colina arqueológica de importancia prehistórica a unos 40km de la capital y también se usa como nombre de mujer. Ahí se considera que significa “reina” porque dicha colina era el centro de poder de los antiguos “reyes” de Irlanda. La colina también da nombre a una calle de Dublín en la que hay una estación de tren del mismo nombre. Es una zona un poco cutre, pero es fácil que haya que pasar por ahí ya que queda al lado del río y a pocos metros de todo lo más céntrico. Por ejemplo, está el ministerio de sanidad que qquí se llama de la salud. Ya hemos hecho el chiste es que el edificio muestra a las claras el estado de salud del país, pero es que es obligatorio. También el Irish Times está al final de esta calle.

Ardilla

Debajo de la estación hay un pub al que yo iba a veces y justo al lado queda otro llamado Kennedy’s en cuya pared había una curiosa ardilla en la que no había reparado hasta este lunes (no debe de llevar mucho tiempo ahí). Hoy leo que hay planes de construir el edificio más alto de la capital en ese mismo solar. Ambiciosa ardilla. Me parece improbable que le concedan los permisos.

Justo enfrente, al otro lado del río, está Liberty Hall, que es la sede de los sindicatos. Hace unos años hubo un plan de tirarlo y hacer un edificio creo que de 23 pisos y entre que hacía sombra a todo lo demás y que creo que los promotores no tenían demasiados fondos para tirar adelante del proyecto eso se aparcó para siempre. Precisamente el mismo lunes, volviendo a casa de nuestro rato de consumismo, vimos pasar la manifestación del 1º de mayo.

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No muy concurrida. La verdad es que está el movimiento obrero está de pena. Luego las consignas eran un poco heterogéneas: lesbianismo, no pagar tasas por el agua, inmigrantes sin papeles y sin miedo… si te queda algo de conciencia de clase la pierdes por desánimo entre esta peña, tan escasa y a la vez tan variopinta.

Cajitas

Es muy difícil estar en la vanguardia del proletariado cuando uno dedica sus días festivos a degustar exquisiteces orientales. Poner además las fotos en internet es muestra de decadente vanidad burguesa, pero no se puede comer tofu con anacardos y dejarlo pasar sin contárselo a nadie.


La barbacoa

31/07/2016

Llevo toda la semana intentando recuperar el sueño perdido la noche del domingo al lunes, que aunque estuvo entretenida en Urgencias, no me ha permitido disfrutar de una semana en pleno uso de mis facultades mentales. Así pues, hoy mi cuerpo se ha vengado y me ha hecho despertar casi a las once. Para entonces la familia ya me había abandonado ya que sabían que mi plan del día era una barbacoa con unos compañeros de hace dos empleos.

Resulta que ya hacía un par de años que no nos juntábamos, desde aquella vez del restaurante griego, y a uno de ellos se le ha ocurrido hacer una barbacoa en su piso (esto a lo mejor suena raro en otros países, pero en Dublín es más o menos normal). Así he podido enterarme de cómo acabó fracasando por completo mi antigua empresa y de diversas corruptelas, chanchullos y cotilleos.

Uno de mis antiguos colegas acabó en Paypal, donde me ofrecieron trabajo hace años, empresa que acabó trasladando gran parte de sus operaciones a Dundalk, cerca de la frontera de Irlanda del Norte. Me dice que con lo del bréxit les va a ir de pena ya que la mitad de la gente de su oficina vive al otro lado de la línea.

Por cierto, que este irlandés ha llevado una botella de Etxeko patxarana. Yo tengo en casa sin abrir una que compré en el aeropuerto de Bilbao hará cosa de siete años. La querría regalar pero tampoco quiero envenenar a nadie. Ojalá un alma caritativa me indicara cuanto tiempo dura sin abrirse una botella de pacharán.

Yo he llevado unas belgas para la gente ya que sigo sin catar alcohol. Hemos comido unas buenas hamburguesas y unos pedazos de pollo. Había guitarras suficientes para hacer el tonto con estándares de jazz, así que el rato ha estado entretenido. En lo laboral se ha llegado al consenso de que el trabajo que hacíamos estaba bastante bien, comparado con lo que hay por ahí… así que por mi parte me tengo que alegrar de haber cambiado dos veces a mejor.


Tres en raya

03/03/2016
Tres en raya

Tres en raya

La dama de las ventanas ataca de nuevo. Aquí he capturado un tres en raya en un bloque de esos de pisos del ayuntamiento cuya estética es de una sordidez inenarrable acaso sólo superada por la de mi idolatrada Norilsk.

No es que un tres en línea sea difícil. De hecho, la frecuencia con la que el icono del cutrerío se manifiesta con reiteración sólo puede añadir más misterio aún a su leyenda. Emparenta con la cábala. Una vez más, este barrio del sur demuestra que la mala fama del norte sin ser del todo inmerecida sí que es muy extensible a la rive droite del Liffey.

Belleza urbana

Belleza urbana

Estos bloques quedan cerca de mi oficina, alejándose del centro de Dublín en dirección hacia el oeste, un poco más adelante del obelisco con futiles relojes solares y en llegando, por la calle del mismo nombre, al hospital de Santiago o Saint James. Los diez minutos por la acera del sol cuando lo hay hasta la parada de tranvía del hospital son un tour de las sensaciones negativas que atraviesa el urbanismo infame, la suciedad rampante, los estragos del alcohol y el esperpento. La semana pasada, un tipo en pijama salía con la sonda a comprar patatas fritas a un chipper grasiento.


La del burka

26/02/2016
El múndo árabe y el mundo islámico (wikipedia)

El múndo árabe y el mundo islámico (wikipedia)

Hace unos meses vi bastante en Facebook una recopilación brevísima de vídeos de bromas de un gilipollas que iba disfrazado de jeque árabe. Chilaba blanca. Esto ocurría en un país occidental, pero no sé en cuál. El tipo iba con una mochila y a veces declamaba unas cosas como en árabe de jamalají jamalajá y soltaba la mochila a la vez que salía corriendo. La gente, como es lógico, se acojonaba creyendo que era un terrorista y salía por patas como mejor podía. Hizo bastantes cabronadas. He visto a un nota saltando a un estanque, a otro subir una escalera mecánica en sentido contrario y cosas así. Hay que ser cabrón, pero también es verdad que me reí bastante y en diversas tertulias entre amiguetes estuvimos comentando que los terroristas islámicos de verdad van en vaqueros y no se van a disfrazar de beduíno barbudo para dar pistas. Desde la barrera, por supuesto, todos expertos en lenguas semíticas, explosivos, tácticas de guerrilla urbana y azoras del Corán. De todos modos, se convino en que viéndolo en la pantalla es fácil, pero que si se da el caso uno primero corre y después ya se lo piensa. Esta mañana he comprobado que si a veces no se corre es porque la vergüenza puede más que la paranoia.

Cojo el tranvía para ir a trabajar. Qué bien, el segundo vagón va casi vacío. Y según me apoyo junto a la ventana, enfrente de mí una tipa sentada: en burka y con una mochila bien gorda en las rodillas. Nadie más en esa parte del tren, pero bastantes unos metros más allá a ambos lados. Cara de póquer. No puede ser. No nos pongamos nerviosos. Pero yo creo que la mora sí que está nerviosa y cada diez segundos mira al móvil. Sería de tontos bajarse del tranvía y llegar tarde al trabajo. Desplazarse seis metros por el el vagón tampoco sirve de nada si va a saltar por los aires. La mujer sigue sacando y metiendo el móvil en el bolsillo. Eso no ayuda a que nos calmemos nada. En la siguiente parada entran tres o cuatro más y al menos escénicamente la situación parece más normal. Todavía no he leído ni una página del libro que llevo en la mano. Una mujer con su hijo escolar me pregunta por una parada que no está en esta línea. Le digo dónde se tiene que bajar para coger ese tranvía. Todo mientras sigo mirando de reojo a la otra. Se bajan. El tranvía sigue. Atravesamos O’Connell st, que si es la calle principal también tiene que ser la más idónea para perpetrar atentados, me digo con alivio en cuanto lo dejamos atrás. Una parada más y la del burka se baja en la de los centros comerciales, que es de las más transitadas. Ahí ya respiro tranquilo mientras pienso en las tonterías sin ninguna logica que se nos pasan por la cabeza.

No tengo claro si se debe prohibir el burka por ley, pero por lo menos debería desarrollarse una convención social para que todo el mundo tenga claro que la mochila y el burka conjuntan mucho peor que los tacones y el chándal.


Reflexiones antihuelguistas

15/02/2016
Caminando junto a las vías me encontré con este payaso

Caminando junto a las vías me encontré con este payaso

El jueves 11 y el viernes 12 de febrero hubo huelga de tranvías en Dublín. Los empleados del Luas quieren aumentos de sueldo (en algunos casos de hasta el 51%) y mejoras laborales. Me ha tocado ir al trabajo andando que son tres cuartos de hora y así he podido reflexionar mientras caminaba y ese es siempre un buen ejercicio. Mis ideas sobre la huelga son bastante parecidas a las que ya plasmé en 2012 a propósito de una huelga general que hubo en España.

En principio, espero que la huelga haya resultado un fracaso y que a los conductores de los tranvías no les suban el sueldo demasiado. A ver, si lo hacen reduciendo el beneficio de la concesionaria tanto me da, pero me temo que si se lo suben un 50% y no un 5% al final va a salir de mi bolsillo a través de unos cuantos céntimos diarios que al cabo del año resultarán acaso cien euros. Prefiero ir un par de días caminando al trabajo que palmar cien euros, en una ciudad donde el transporte público ya es bastante caro y cuyo nivel de servicio (puntualidad, fiabilidad, comodidad) es relativamente bajo.

Respecto al derecho de huelga, estoy bastante en contra de que exista como institución (obviamente debe existir como extensión de la libertad personal, pero uno debe asumir las consecuencias de romper un contrato). Cuando digo “bastante” voy a explicar el matiz: Por ejemplo, si las condiciones laborales son peligrosas para la vida o la salud me parece muy legítimo negarse a trabajar hasta que se resuelvan. Si una empresa adeuda salarios también me parece legítimo no trabajar hasta que se ponga al día. En cambio, me parece que no debería permitirse una huelga para pedir un salario más alto y que perjudica a terceros con derechos (que ya han pagado su abono de transporte público).

El derecho de huelga es una legitimación de la ley del más fuerte. Aunque en teoría parezca que sí, dependiendo de las condiciones fácticas no todos los trabajadores tienen el mismo derecho de huelga. No es un derecho de clase. Seguro que todo esto ya está teorizado y hay bibliografía al respecto, lo que apuntaba en 2012 es que hay varios tipos de trabajos dependiendo de la capacidad de presión social y si la carga de trabajo es o no acumulable.

Así tendríamos (aquí quedaría bien un cuadrado o unos ejes x,y en los que ubicar las profesiones):

  • Trabajos con capacidad de presión y sin carga acumulable (transporte público)
  • Trabajos con capacidad de presión y con carga acumulable (limpiezas)
  • Trabajos sin capacidad de presión y sin carga acumulable (guardabosques)
  • Trabajos sin capacidad de presión y con carga acumulable (administrativos)

Otras dimensiones, son la seguridad en el empleo y el nivel adquisitivo de la profesión. Cuando más de eso, mayor derecho real también. Al final, es un día de vacaciones no pagadas y una inversión incierta sobre posibles mejoras en la calidad de vida.

Las profesiones que indico entre paréntesis no son ejemplos puros de lo que quiero decir. Por ejemplo, una huelga de guardabosques en principio no afecta a nadie si lo entendemos como una profesión que sólo consiste en estar por el monte por si pasa algo. Seguramente los puestos de trabajo están diseñados para que haya que llevar a cabo algunas tareas que si pueden acumularse si no se hacen a tiempo (podar árboles y cosas así). Lo mismo con las demás, hasta los administrativos tenemos alguna capacidad de presión, aunque la de mi puesto por ejemplo no es excesiva.

Al final, un gremio va a la huelga si tiene capacidad de presión social y no va a tener que recuperar el trabajo no realizado. También tiene que ver con cómo se mide la productividad del trabajador. Aquellos en los que la carga de trabajo no es acumulable el empleo se tiende a pagar por función y categoría. Como los salarios se determinan colectivamente, la acción colectiva es la que puede favorecer la mejora de los mismos. Si hubiera alguna forma de medir mejor el rendimiento de los conductores de tranvía para pagar más a los mejores, probablemente la dinámica sectorial se rompería.

Mientras los empleados del transporte público tienen un gran incentivo para montar huelgas, otros que tienen condiciones laborales bastante peores no pueden permitírselas. Mi primera huelga en Dublín fue de los autobuses. Por aquel entonces el salario mínimo de un conductor era cuatro veces lo que yo ganaba como hamburguesero.

Al final no es una lucha de clases, sino una lucha de un grupo de presión organizado con objetivos comunes e incentivos claros frente a una masa desorganizada sin demasiado interés y ninguna organización.

He estado obviando el papel de la concesionaria de la línea, cuyo beneficio también debe ser mirado con lupa dado que está beneficiéndose de una infraestructura pagada por la gente con sus impuestos.


Cena de Navidad

12/12/2015

Ayer tuvimos una cena de empresa con el pretexto de la Navidad. No sé si en todos los países se hace a principios de diciembre. En Irlanda suele ser así y cuanto más lejos de las navidades mejor y a veces es un día entre semana tipo un jueves ya que es un día de mayor disponibilidad hostelera y que sale más barato que los viernes.

En mi anterior trabajo pude escaquearme de las cuatro a las que podría haber asistido con la excusa de que quedaba lejos de casa y uno volvía a las tantas y tal. En esta no he podido negarme porque el restaurante está en el mismo centro de Dublín. También el grupo es más heterogéneo y más simpático que en mi anterior empleo.

Hace dos trabajos, en la financiera gringa en la que estuve cuatro años, sólo hubo fiesta propiamente dicha en la primera temporada -la de 2007- y aquello fue una bacanal a lo grande con esmóquin y trajes de luces y trayéndose a todos los empleados de todas las oficinas de Europa a Dublín para pasar tres días. No alcanzo a imaginar el coste de aquellos fastos. En 2008 estalló la crisis ocasionada por la liviandad de muchas empresas como la nuestras y en los años sucesivos apenas dio para pavo en la cantina, una pequeña mejora en la comida de un día laborable.

Como todavía soy bastante paleto, cuando voy a sitios medio pijos hago fotos de la comida, aunque he ganado un poco de perspectiva y ahora ya me escondo bastante para sacarlas. Lo de comer en tablas de cortar en vez de en platos no sé si es una tendencia de la nueva cocina. No me atreví a preguntar. El plato que nos dieron en plato no lo fotografié porque en mi caso escogí pasta con champiñones de aspecto bastante corriente aunque muy correcta en su ejecución. Fui el primero en dejar el local y me costó bastante encontrar el momento adecuado aunque creo que aproveché la embriaguez de los demás con buen tino.

Panna cotta y frambuesa

Panna cotta y frambuesa

Algo de queso azul

Algo de queso azul

Algo de salmón

Algo de salmón con hinojo

 


Antiglobalización

29/08/2015

En serio

Hace mucho que no oigo hablar del movimiento antiglobalización.

La primera vez que entré en un Starbuck de esos, hice una foto y la subí a Instagram para deleite de mis dos seguidores, que eran un friqui que había conocido años antes y un bot.

Quiero decir que aunque lo intenté con todo lo que pude no me ha dejado de parecer un café bastante flojo para su excesivo precio. Puede que su objetivo sea un público con más carencias afectivas incluso que yo. Es en serio.