Titulitis – credentialism

08/03/2017

No sé si se sigue hablando en España de titulitis, sea entre comillas o sin ellas . Quizá la realidad ha curado a las nuevas generaciones de espanto y de esta enfermedad social de la que creo que se adolecía más en los años noventa.

Si me hubieran preguntado si esta palabra tal cual tiene traducción a algún otro idioma habría dicho que no, que es puro genio de la raza carpetovetónica. Es de suponer que algún modo tiene que haber de llamar a este fenómeno en los lugares donde se produzca, aunque no necesariamente ha de ser con una sola palabra y menos aún tan graciosa.

En un post me encuentro con que el diccionario de Óxford aceptó en 2013 el término credentialism (mucha menos guasa, dónde va a parar) pero que parece que viene a traducir más o menos la misma idea, al menos desde el punto de vista del empleador.

Como la búsqueda combinada de títulitis y credentialism sólo me ha dado tres resultados, por aquí lo dejo para darle difusión y por si fuera una traducción que a alguien pudiera servirle.


Inside out – Del revés

09/01/2016
Cartel

Los cinco habitantes del cerebro de la nena

Esta sabatina tarde de Kaffee und Kuchen la hemos pasado viendo una película del año pasado: Inside Out. Veo que en España se traduce el título (Del revés) con lo que se pierde el juego de palabras mientras que en Hispanoamérica sustituyeron un juego de palabras por otro (Intensa-Mente). Más interesantes son las “traducciones visuales” que he visto que han hecho con algunas escenas: sustituir el brécol que la niña no quería comer por los pimientos que los niños aborrecen en Japón y cambiar el hockey por el fútbol en los pensamientos del padre para algunos países europeos.

Inciso: Las adaptaciones de este tipo se suelen llamar en inglés localization, pero veo que en español localizar no tiene (aún) el sentido de adaptar algo al gusto o estilo local. (Falso amigo provisional para la lista).

La idea de la película está bien. A mí me recuerda mucho a una serie “La cabeza de Hermann” que yo veía de madrugada en los años noventa, creo que en La 2 de TVE. Allí también la acción se repartía en dos planos: el de la realidad y el de varios personajes residentes en el cerebro de Herman que también representaban sus emociones y cuyas decisiones tenían consecuencias en el plano real.

Luego la película en sí…. ya no me parece que esté tan bien. He empezado mirándola con interés para comprender como se suponía que funcionaba todo y al principio me estaba gustando pero no he podido aguantar la concentración y he acabado mirándo Twitter y 9gag en el teléfono. No sé si mala película o mal espectador, pero a mí no me ha convencido.


Hijos de alguien

04/01/2016
Instalación

Instalación

HIJO DE ALGUIEN

En eterno recuerdo

Se eligió este espacio público para hacer visibles a aquellos niños irlandeses que un cruel estado católico hizo desaparecer. Con nombres y placas de ataúd queremos invocarlos para que vuelvan al presente – desde zanjas y fosas encharcadas de Tuam a Castlepollard, de Sean Ross a Bessborough – los bebés y niños enterrados entre los muertos de noche, sin sacerdote ni clérigo ni ritual, ni una madre a su lado.
Toda criatura viviente merece ser llorada, merece las ceremonias que dan valor a su existencia. Hoy en este lugar recordamos la grave injusticia que recayó sobre estos niños, que tuvieron el infortunio de ser alienados hasta el punto de que les fueran denegados los ritos que normalmente ofrece una sociedad decente.
Estamos aquí en pie, no a hombros de gigantes ni habiendo realizado obras extraordinarias sino lamentando que a estos niños no se les concediera el amor y la ternura ni en la hora de su nacimiento ni en la de su muerte.
Mientras sigan ocultos en lugares prohibidos protegidos por las autoridades que continúan negando un final a los vivos y a los muertos habrá quien los eche de menos.
Nuestro compromiso eterno es recordar a estos niños como niños de nuestra propia sangre. Nuestros propios hermanos. Familia.


Cómo se debe traducir

14/03/2015

En diciembre, que tuve más tiempo que hogaño, leí varios y buenos libros de algunos de los cuales he dejado cumplida cuenta. Otros de los clásicos del bachillerato que abordé fueron las “Cartas marruecas” de José Cadalso, que es uno de esos libros que deben leerse para entender el problema o los problemas de España, que ya se encuentran dibujados de modo clarividencte en el siglo XVIII gracias a este autor que representa el ideal humanista de hombre de armas y letras.

Muchas cosas pueden decirse a propósito de las cartas, pero una reflexión que me pareció interesante es la opinión de Cadalso sobre cómo se debe traducir:

— Algunas veces me puse a traducir, siendo muchacho, varios trozos de literatura extranjera; porque así como algunas naciones no tuvieron a menos el traducir nuestras obras en los siglos en que éstas lo merecían, así debemos nosotros portarnos con ellas en lo actual. El método que seguí fué éste. Leía un párrafo del original con todo cuidado; procuraba tomarle el sentido preciso; lo meditaba mucho en mi mente, y luego me preguntaba a mí mismo: ¿si yo hubiese de poner en castellano la idea que me ha producido esta especie que he leído, cómo lo haría? Después recapacitaba si algún autor antiguo español había dicho cosa que se le pareciese. Si me figuraba que sí, iba a leerlo y tomaba todo lo que juzgaba ser análogo a lo que deseaba. Esta familiaridad con los españoles del siglo XVI, y algunos del XVII, me sacó de muchos apuros; y sin esta ayuda, es formalmente imposible el salir de ellos,  o no cometer los vicios de estilo que son tan comunes.

José Cadalso “Cartas marruecas” Carta XLIX (1789)

Aquella misma semana había encontrado un artículo en The Guardian en el que se sugería una estrategia similar para encontrar la traducción auténtica. Aquí la traducción es mía, pero una comparación con el original puede servir para ilustrar lo que el autor quiere decir y mi concordancia con su postulado:

En la auténtica traducción no se da una relación binaria entre dos idiomas sino que se trata de un asunto triangular. El tercer vértice del triángulo es lo que se oculta tras las palabras del texto original antes de que fuera escrito. La traducción genuina requiere un regreso a lo preverbal. Uno lee y vuelve a leer las palabras del texto original y penetra en ellas hasta alcanzar y tocar la visión o la experiencia que las impulsó. Después recoge ese fruto y traslada la “materia” inestable y casi carente de palabras para colocarla detrás de la pantalla de la lengua a la que tiene que tranferirla. La labor más importante es convencer al idioma de destino de que acepte la “materia” que está esperando ser articulada.

John Berger

La referencia a los clásicos es loable y no tiene por qué quedarse en el Siglo de Oro español. Más aún Roma y Grecia y los autores destacados de otras lenguas. Ahora bien, su número podría haberse multiplicado a lo largo de los últimos tres siglos y el carácter de todas las lenguas ha pasado a ser mucho más dinámico. A veces puede ser sencillo dar el traspiés en el breve paso que hay entre lo sublime y lo ridículo y entre lo clásico y lo arcaico. Cierto es que hay clásicos modernos e intemporales. Ahora bien, no pondría yo el énfasis en lo antiguo, sino en lo natural.

Pero sí, lo de que traducir no debe ser un ejercicio de traspasar palabras una a una sino el proceso de tomar una idea en una lengua y volverla a mostrar en otra de modo tan natural que parezca pensada en este segundo idioma es un ideal al que me apunto.


Sororidad y Aristóteles

21/12/2014
"La tía Tula", de Unamuno

“La tía Tula”, de Unamuno

Y luego ya, envuelto en esta vorágine lectora que el aparato de marras ha propiciado, me he puesto con otro de los clásicos del bachillerato: “La tía Tula“, de Unamuno. Suena a nombre de solterona y creo recordar incluso que me tocó un comentario de texto sobre Unamuno en la Selectividad y a la hora de enumerar sus obras ésta era una de las más difíciles de olvidar. En cambio, ni la había leído jamás ni sabía que Tula era como llamaban a una tal señora Gertrudis.

La novela tiene poco paisaje y poco aditamento. Se centra en las relaciones entre los escasos personajes. Creo que la que sí que leí de Unamuno, “San Manuel Bueno, mártir” era bastante parecida en ese aspecto: reflexiones, diálogos y valores que lo impregnan todo. Se deja ver bastante de la España de principios del siglo XX que creo que por fortuna ya está superado: entorno social opresivo, omnipresencia de la religión, el qué dirán, la cultura del honor, el guardar las apariencias y la elevada mortalidad prematura.

Así pues no voy a comentar nada de la novela en sí y sí un par de cosas que Unamuno escribe en el prólogo en Salamanca en algún momento de 1920 que mi fugaz investigación no me ha permitido determinar (¿El día de los Desposorios de Nª Sra. es el 23 de enero, el 8 de abril o el 26 de noviembre?).

Hace algún tiempo comentaba con un amigo que había leído en algún blog feminista la bobada de que nuestra cultura era más machista que la anglosajona ya que no existía la palabra sorority. Él rápidamente encontró sororidad en algún lado y yo me pregunté si no sería más correcto soridad y también la encontré usada por ahí.

Yo creo que cuando se utiliza sorority en inglés se refiere a una especie de hermandad entre mujeres y que el concepto ha pasado de una asociación femenina de estudiantes universitarias a esa idea más amplia del mismo modo que hermandad en español puede ser tanto una asociación (normalmente religiosa) específica como un concepto más extenso.

Para mi sorpresa, Unamuno, que dice que no existe, utiliza sororidad, y también sororial y sororio. Empero no en el sentido de fraternidad femenina sino en el de amor que la hermana tiene por el hermano. Su arquetipo es la Antígona de Sófocles, mártir por el amor de su hermano muerto.

También de la misma raíz, una palabra interesante que tiene que ver con lo que ocurre en la obra: sororato, similar al leviratodel que hemos hablado hace poco. Son instituciones mediante las cuales un varón desposa a la hermana de su mujer difunta o a la esposa de su hermano difunto respectivamente y tienen importancia en sociedades tradicionales en las que la mortalidad es elevada y el nivel más importante de organización es tribal. La familia es el gran enemigo del poder estatal y en sociedades más avanzadas hay prejuicios contra esta institución que consolida relaciones entre clanes. En el libro que comentábamos aparece la idea de que la iglesia católica es enemiga de estas instituciones ya que espera heredar de los viudos sin descendientes.

La otra cosa curiosa es que Unamuno, que era catedrático de griego, dice que el zoon politicon (estoy más acostumbrado a zoon politikon) de Aristóteles no quiere decir animal político sino animal civil (de la ciudad, o sea urbano, de la polis). Nunca se me había ocurrido. En el fondo viene a ser lo mismo o una versión prototípica de lo mismo.

De hecho, el primer libro importante que trata lo que en español conocemos como “la cultura política” es The Civic Culture de Almond y Verba (1963) y hay varias expresiones en los que las ideas de civis y polis se confunden (al final ambas significan “ciudad”, sea en latín o en griego). En especial a mí me resulta molesta la traducción de civil rights como derechos civiles ya que en la Europa continental el Derecho civil es otra cosa.


Momentum no es momento

13/10/2014

Alguna vez he pensado hacerme un microblog sobre la porquería de traducciones que hacen los medios de comunicación y cómo contribuyen a liarlo todo y a que no se entienda nada.

En el caso de la noticia que enlazo con tuit de Europa Press incluido, me apuesto el papelito de Cambridge a que “momento” aparece porque es una traducción (incorrecta) de momentum, que suele querer decir “impulso”, en lengua inglesa.

No sé si lo siento por los hispanohablantes monolingües, que al fin y al cabo se quedan con la idea de que un candidato electoral brasileño constata el transcurrir inexorable del tiempo. En realidad sufro más yo que ellos.

Para enterarnos de lo que ocurre en Brasil bastaría con leer con un poquito de atención lo que ellos mismos escriben utilizando lo que, en el fondo, se podría decir que es la misma lengua que la nuestra. Bastante triste es que le demos bola a los gringos como para que encima tampoco nos enteremos de lo que hablan.


Liberty Hall (3)

20/07/2014
Una pegatina en un poste

Una pegatina en un poste

Caminando por Westland Row, cerca de la estación de Pearse me he encontrado con una señal de tráfico que tenía pegado un adhesivo que podría ser de homenaje a un edificio emblemático de la ciudad de Dublín del que hemos hablado en otras ocasiones:  Liberty Hall.

También es posible que la silueta del singular inmueble aparezca sólo como pretexto o símbolo de la idea de libertad, ya que el amplio concepto aparece en su nombre.

Quizá no debiéramos atrevernos a traducir algo tan difícil como el sinsentido de poema que viene a continuación pero siendo admiradores del gran Raphael de la Ghetto y toda la caterva de beatniks no hemos podido resistirnos:

Ciudad libertad

Dos pasos para adelante y tres pasos para atrás
Explotada, jodida, odiada, vendida, empacada, cocida, ensopada, mierda, meada, perdida, asaltada.
Si, bienvenidos a la puta ciudad libertad.

Traducción libérrima, advertimos.