Falsos amigos: abrasivo – abrasive

19/05/2018

La palabra española “abrasivo” y la inglesa “abrasive” vienen a ser lo mismo, pero esta mañana la prensa irlandesa me ha regalado un un titular con abrasive en un sentido que creo que no existe (aún) en español:

Abrasive committees benefit functioning democracy

El artículo se refiere a que la inclemencia en los interrogatorios y el que los debates que se producen en el seno las comisiones de investigación parlamentarias sean agrios es de provecho para una democracia funcional.

Mientras entre nosotros la acritud ha hecho el tránsito entre el mundo de los sentidos y el de las metáforas la abrasión está aún en el de los fenómenos físicos y no se sabe si llegará. En inglés en los últimos años he oído u leído mucho burn en la cuarta y argótica acepción de wikcionarioAn intense non-physical sting, as left by shame or an effective insult, que creo que es un uso moderno equivalente al zasca hispano que veo últimamente pero que a diferencia de quemazón está de moda.

Esa acepción de quemazón o la existencia de comentarios cáusticos muestra que la idea de herir los sentimientos a fuego no es extraña al expañol. Para que los interrogatorios que abrasan lleguen al castellano habrá que esperar a las típicas traducciones de baja calidad, pero dada la baja frecuencia de uso del adjetivo quizá el sentido nunca llegue a entrar.

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Luna lunera

04/03/2018

La Luna

No sé qué estaba mirando esta mañana cuando me he encontrado con un cartel de “Luz de luna”, la serie de televisión de los años ochenta. Nunca antes había caído en la cuenta de que el nombre original de la serie era Moonlighting, que es el gerundio de un verbo que implica un segundo empleo, o bien actividades secretas e incluso ilegales, lo cual le pega mucho a una agencia de detectives y se pierde en la versión al español, de connotaciones más románticas y que pareciera aludir a la tensión sexual entre los protagonistas que era otro de los temas de la serie.

En el artículo de la Wikipedia en español dedicado a la serie dice que la agencia de detectives se llamaba Luna Azul. Puede que la traducción y doblaje fueran distintos para diferentes países hispanos,  porque a mí me sonaba mucho que la agencia se llamaba Luz de Luna, igual que la serie, así que me he puesto a mirar un episodio en Youtube para corroborarlo. Lo de Blue Moon es también una referencia poco comprensible en español, ya que se llama así en inglés a la coincidencia de dos lunas llenas en el mismo mes natural y se suele utilizar en sentido lato (once in a blue moon) para decir muy infrecuentemente. Parece ser que era el nombre del champú que anunciaba la directora de la agencia de detective. No sé si el nombre implica que no era necesario lavarse el cabello con él a menudo.

Ya puestos con expresiones lunares se me ha ocurrido consultar a ver por qué en inglés se le llama mooning al hecho de mostrar el culo con afán ofensivo. Al parecer aunque el gesto sea antiguo este nombre aparece en los años sesenta, por la similitud de color y forma entre las nalgas y la luna. Entre anglosajones la coincidencia cromática será más elevada que entre nosotros. Su luna de pergamino era, en efecto, un pandero.


Tirano Banderas

28/01/2018

Tirano Banderas (1937)

Recuerdo haber leído “Luces de bohemia” en el instituto y el otro día me pareció recordar que en el examen de selectividad me tocó comentar esa obra, aunque no podría jurarlo. Como le pasará a casi todo el mundo, mi vida ha tenido bastantes momentos e incluso algunas fases completas de esperpento y en más de una ocasión me he visto peripatético y borracho con algún que otro amigo en una especie de homenaje pobre a Max Estrella y don Latino de Híspalis.

Y entonces pasa un cuarto de siglo, que no es nada, sin volver a Valle-Inclán. Y el otro día mirando a ver qué obras habían caído en el dominio público en 2018 veo que ya desde el año anterior (2017) están disponibles las de aquel señor de excelsa barba que murió en 1936 y me da por leer Tirano Banderas (1926), que es una cuyo título siempre me había atraído, potenciado quizá por la portada de una edición que vi hace muchos años y en la que aparecía un soldado mexicano formidable cuyo rostro era una calavera.

Y me he puesto a leer la edición de la Biblioteca Nacional, que es el escaneo de la edición argentina de 1937 en formato epub y con las limitaciones de la tecnología OCR que se traducen en fallos que suponen obstáculos superables. De haberlo sabido antes habría probado con la cuidada edición (pdf) con notas a pie de página de Juan Rodríguez, en cuya página encontré un glosario que me ha sido de gran utilidad para una novela de léxico tan diverso y ajeno, al menos para un peninsular. Recomendaría echar un vistazo al vocabulario antes de emprender la lectura para no interrumpir el goce del ritmo de navegación constante con la inevitable consulta. Vean este párrafo a modo de de ejemplo y a continuación su nota explicativa:

Y muy confiado de darle una sangría a Tirano Banderas. Mi jefesito, en este alforjín que cargo en el arzón van los restos de mi chamaco. ¡Me lo han devorado los chanchos en la ciénaga! No más cargando estos restos, gané en los albures para feriar guaco, y tiré a un gachupín la mangana y escapé ileso de la balasera de los gendarmes. Esta noche saldré bien en todos los empeños.

Zacarías lleva en la trasera (arzón) de su silla de montar una pequeña alforja (alforjín) con los restos de su hijo (chamaco) que ha sido devorado por los cerdos (chanchos); con ese amuleto ha ganado en el juego de cartas (albures), lo que le ha permitido comprar (feriar) un caballo (guaco), ha echado el lazo (mangana) a un gachupín y ha escapado ileso del tiroteo (balasera) con la policía

La escena chovinista del Casino Español es mi favorita. Siempre fan de los efectos estéticos del patrioterismo cómico y banal. Me troncho imaginándome a la colonia dando vivas al comercio honrado, a don Pelayo y a don Isaac Peral:

El Casino Español —floripondios, doradas lámparas, rimbombantes moldurones— estallaba rubicundo y bronco, resonante de bravatas. La Junta Directiva clausuraba una breve sesión, sin acta, con acuerdos verbales y secretos. Por los salones, al sesgo de la  farra valentona, comenzaban solapados murmullos. Pronto corrió, sin recato, el complot para salir en falange y deshacer el mitin a estacazos. La charanga gachupina resoplaba un bramido patriota: Los calvos tresillistas dejaban en el platillo las puestas: Los cerriles del dominó golpeaban con las fichas y los boliches de gaseosas: Los del billar salían a los balcones blandiendo los tacos. Algunas voces tartufas de empeñistas y abarroteros reclamaban prudencia y una escolta de gendarmes para garantía del orden. Luces y voces ponían una palpitación chula y politiquera en aquellos salones decorados con la emulación ramplona de los despachos ministeriales en la Madre Patria: De pronto la falange gachupina acudió en tumulto a los balcones.
Gritos y aplausos:
–¡Viva España!
–¡Viva el General Banderas!
–¡Viva la raza latina!
–¡Viva el General Presidente!
–¡Viva Don Pelayo!
–¡Viva el Pilar de Zaragoza!
–¡Viva Don Isaac Peral!
–¡Viva el comercio honrado!
–¡Viva el Héroe de Zamalpoa!
En la calle, una tropa de caballos acuchillaba a la plebe ensabanada y negruzca, que huía sin sacar el facón del pecho.

Más allá de las cosas que ocurren y cómo ocurren en la novela y del lenguaje deleitoso era menester que acabara leyéndola por aquello de la cratología iberoamericana y la especialidad de los estudios politológicos en el alma máter de aquí servidor. Esta es una de las ocho o diez novelas que aparecen en toda bibliografía que ilustre el tema del caudillismo. Ya hemos comentado alguna otra. Hay tantas que incluso se ha llegado a hablar del subsubgénero de la novela de dictador.


Falsos amigos: aspersión – aspersion

22/06/2017

Como mis lectores habituales sabrán llevo en Irlanda la mayor parte de las dos últimas décadas. Algunas de las notas que dejo aquí son las cosas de la lengua inglesa que sigo aprendiendo. La ignorancia por resolver es mucha, así que me he especializado en coleccionar falsos amigos.

A veces me sorprende descubrir algo que me parece improbable no haber oído con anterioridad. Por ejemplo, yo sé que el aspersor que riega el césped de un jardín se llama en inglés sprinkler (también los aparatos que hay en el techo y que pueden hacen parecido en caso de incendio) y que el verbo to sprinkle significa rociar.

En cambio, nunca me había planteado si la palabra de origen latino “aspersion” existía en inglés. Y existe. En una noticia irlandesa de ayer acusaban al jefe de la oposición parlamentaria de hacerle algo malo a otra persona: casting aspersions. Casting aquí es lanzar o arrojar, para lo demás, diccionario:

aspersion

usually aspersions
An attack on the reputation or integrity of someone or something.

Origin
Late Middle English (denoting the sprinkling of water, especially at baptism): from Latin aspersio(n-), from aspergere.

Comprobando si el sentido de atacar la reputación o integridad de alguien existe en español (y la respuesta es que no) me entero de que si aspersión es el nombre, asperjar es el verbo. Enhorabuena a los que ya lo supieran porque creo que yo no lo había oído en mi vida. Cómo no voy a seguir aprendiendo inglés después de dos décadas en Irlanda si sigo aprendiendo el castellano después de más de cuatro.

Asperjar es rociar con agua, sea natural o bendita (hisopear es otro verbo curioso), pero ni calumniar ni difamar, aunque se podría construír un “salpicar con infamias” para una traducción en la que fuera necesario mantener el doble sentido.

Para lo que es mi colección este es un hallazgo bastante notable.


Galicismos del XVIII

29/05/2017

En el interludio entre mi empleo anterior y el presente leí bastantes cosas. Una lectura que lamenté no haber afrontado al menos con un par de décadas de anterioridad fue la de las “Cartas Marruecas” del coronel Cadalso. Me pareció también que debería ser un libro que tendría que estar más presente en el debate del problema de España, ya que gran parte de los males ahí aparecen enumerados, allá por la década de 1780.

Dejé apenas una nota sobre un aspecto del cómo se debe traducir, sobre el cuál había reflexionado a veces sin llegar alcanzar la precisión en la forma de expresarlo del clásico. En aquel momento las cartas me parecieron tan magna obra que seguramente acabaría volviendo a ellas. Ayer vi en las notas al episodio de La Corte de Carlos IV una mención al asunto de los galicismos, que fueron tan usados y criticados en su tiempo como quizá hoy los anglicismos y como ejemplo se ponía la carta XXXV, en la que una dama española que vive en Francia escribe correspondencia en un castellano irreconocible:

Amigo, ¿qué sé yo si leyéndotela te revelaré flaquezas de mi hermana y secretos de mi familia? Quédame el consuelo que no lo entenderás. Dice así: «Hoy no ha sido día en mi apartamiento hasta medio día y medio. Tomé dos tazas de té. Púseme un desabillé y bonete de noche. Hice un tour en mi jardín, y leí cerca de ocho versos del segundo acto de la Zaira. Vino Mr. Lavanda; empecé mi toaleta. No estuvo el abate. Mandé pagar mi modista. Pasé a la sala de compañía. Me sequé toda sola. Entró un poco de mundo; jugué una partida de mediator; tiré las cartas; jugué al piquete. El maître d’hôtel avisó. Mi nuevo jefe de cocina es divino; él viene de arribar de París. La crapaudina, mi plato favorito, estaba delicioso. Tomé café y licor. Otra partida de quince; perdí mi todo. Fui al espectáculo; la pieza que han dado es execrable; la pequeña pieza que han anunciado para el lunes que viene es muy galante, pero los actores son pitoyables; los vestidos, horribles; las decoraciones, tristes. La Mayorita cantó una cavatina pasablemente bien. El actor que hace los criados es un poquito extremoso; sin eso sería pasable. El que hace los amorosos no jugaría mal, pero su figura no es previniente. Es menester tomar paciencia, porque es preciso matar el tiempo. Salí al tercer acto, y me volví de allí a casa. Tomé de la limonada. Entré en mi gabinete para escribirte ésta, porque soy tu veritable amiga. Mi hermano no abandona su humor de misántropo; él siente todavía furiosamente el siglo pasado; yo no le pondré jamás en estado de brillar; ahora quiere irse a su provincia. Mi primo ha dejado a la joven persona que él entretenía. Mi tío ha dado en la devoción; ha sido en vano que yo he pretendido hacerle entender la razón. Adiós, mi querida amiga, baste otra posta; y ceso, porque me traen un dominó nuevo a ensayar».

Al releer esto he vuelto a una sensación curiosa, que no recuerdo de la lectura de las cartas, sino en algún diccionario muy antiguo. No tiene relación con los ejemplos más grotescos, que saltan a la vista de cualquiera que haya estudiado el francés unas pocsas semanas sino que se trata de una cierta incomodidad al no estar seguro de si en cierta frase hay o no hay algo censurable y sospechar que en efecto se está criticando un uso que hoy en día nos parece perfectamente normal.


Falsos amigos: Notorious – Notorio

19/04/2017

El nota notorius

Esta es otra palabreja inglesa que he aprendido este año. Vamos, que seguro que la había oído antes más de unas cuantas veces sin apreciar la connotación, pero hace unas semanas estaba oyendo un programa de radio en el que una tía contaba su vida y en un momento hace algo chocante para otra persona que le dice you are…. you are notorious! y ahí se me encienden las alarmas y lo conecto con el tipo de la foto que he puesto ahí arriba y lo compruebo en el diccionario y me surge la idea de esta entrada.

El tipo de la foto se llama Conor McGregor, por mal nombre The Notorious y es o ha sido campeón de algún tipo de lucha de esas bastante más brutas que el boxeo. Como es de Dublín sale mucho en la publicidad y en los vídeos y los papeles. Fuera de su profesión de hostiar a la gente parece un gañán simpático. Supongo que yo daba por supuesto que que The Notorious sería algo así como “el ilustre” y resulta que es “el Infame” (en el caso que nos ocupa, más bien “el Chungo”).

Porque a lo que vamos es que mientras que notorio significa para la RAE 1. Público y sabido por todos 2. Claro, evidente 3. Importante, relevante o famoso en inglés notorious quiere decir más o menos eso, sobre todo lo primero y lo tercero, pero suele ser por alguna mala cualidad o acción.

En esta ocasión el inglés se ha quedado solo ya que en francés, italiano y portugués, notoire-notorio-notório significan lo mismo que en español. Al parecer la connotación negativa en la lengua de Chespir apareció en el propio siglo en el que murió Chespir, el XVII.

Como suele pasar, esto me ha recordado a otra cosa parecida. Del mismo modo que en español notorio se puede ser tanto para bien como para mal (y repetimos que en inglés notorious suele serlo sólo para mal), famoso puede serlo uno tanto por cosas malas como por buenas, pero en inglés famous sólo ser es por buenas razones y se es infamous por las malas.

Y por cierto, esta distinción famous-infamous la descubrí hace muchos años (era el año 2000) en un juego del trabajo en el que había que acertar un personaje histórico haciendo el mínimo número posible de preguntas: Is this person famous or infamous? dijo alguien.

  • You are, you are…. notorious!   Eres, eres… ¡eres una chunga!
  • What are you notorious for?   ¿De qué tienes mala reputación?
  • Is he someone famous or notorious?  ¿Es alguien con buena o con mala fama?

 


Escatologías

22/02/2017

 

DRAE

No sé por qué el DRAE pone “éschatos” en vez de “ésjatos”

Hace unos años creé una subsección y la intitulé “cosas que quiero descubrir“. Tengo que ponerme algún día con otra y llamarla “cosas que debería haber sabido ya”, pero esa, en fin, podría estar compuesta por todo lo que nos parecen digno de mención en estas páginas.

Por ejemplo, hoy caí en la cuenta de que durante años había sido incapaz de deducir el significado preciso de la (al menos para mí) infrecuente palabra “inmarcesible”.

Y ahora me ha venido de la memoria el recuerdo vago de una conversación de hace muchos años en la que un amigo me comentaba algo de lo que por entonces yo ya me había percatado: que “escatológico” se refiere tanto a las heces como a la muerte, siendo el primer significado bastante más frecuente y hasta cierto punto un eufemismo en el lenguaje coloquial.

Lo que no sabíamos era por qué. En mi mente quedó siempre la impresión de que la conexión de significados partía de la relación entre la fetidez fecal y la podredumbre de los restos mortales y así había seguido hasta hoy, quizá dos décadas después, que es el día en que me ha dado por comprobarlo y resulta que es una palabra con dos etimologías distintas (o dos palabras que comparten una misma forma, según quiera llamárselas), ya que por un lado ἔσχατος (ésjatos) es último en griego y por otro σκατός (skatós) es excremento en la misma lengua. Y después con la pérdida del acento original, la confusión esa entre el sonido de ka y el de la jota en muchas palabras que vienen del griego, y nuestra incapacidad absoluta para la ese líquida… al final las dos se han quedado en lo mismo.

Para los aficionados a la lengua inglesa y universal, la escatología relativa a la mierda es scatology y la escatología referida al más allá es eschatology. Diferencia que también existe en francés (scatologie-eschatologie), italiano (scatologia-escatologia) y alemán (Skatologie-Eskatologie).