Falsos amigos: aspersión – aspersion

22/06/2017

Como mis lectores habituales sabrán llevo en Irlanda la mayor parte de las dos últimas décadas. Algunas de las notas que dejo aquí son las cosas de la lengua inglesa que sigo aprendiendo. La ignorancia por resolver es mucha, así que me he especializado en coleccionar falsos amigos.

A veces me sorprende descubrir algo que me parece improbable no haber oído con anterioridad. Por ejemplo, yo sé que el aspersor que riega el césped de un jardín se llama en inglés sprinkler (también los aparatos que hay en el techo y que pueden hacen parecido en caso de incendio) y que el verbo to sprinkle significa rociar.

En cambio, nunca me había planteado si la palabra de origen latino “aspersion” existía en inglés. Y existe. En una noticia irlandesa de ayer acusaban al jefe de la oposición parlamentaria de hacerle algo malo a otra persona: casting aspersions. Casting aquí es lanzar o arrojar, para lo demás, diccionario:

aspersion

usually aspersions
An attack on the reputation or integrity of someone or something.

Origin
Late Middle English (denoting the sprinkling of water, especially at baptism): from Latin aspersio(n-), from aspergere.

Comprobando si el sentido de atacar la reputación o integridad de alguien existe en español (y la respuesta es que no) me entero de que si aspersión es el nombre, asperjar es el verbo. Enhorabuena a los que ya lo supieran porque creo que yo no lo había oído en mi vida. Cómo no voy a seguir aprendiendo inglés después de dos décadas en Irlanda si sigo aprendiendo el castellano después de más de cuatro.

Asperjar es rociar con agua, sea natural o bendita (hisopear es otro verbo curioso), pero ni calumniar ni difamar, aunque se podría construír un “salpicar con infamias” para una traducción en la que fuera necesario mantener el doble sentido.

Para lo que es mi colección este es un hallazgo bastante notable.

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Galicismos del XVIII

29/05/2017

En el interludio entre mi empleo anterior y el presente leí bastantes cosas. Una lectura que lamenté no haber afrontado al menos con un par de décadas de anterioridad fue la de las “Cartas Marruecas” del coronel Cadalso. Me pareció también que debería ser un libro que tendría que estar más presente en el debate del problema de España, ya que gran parte de los males ahí aparecen enumerados, allá por la década de 1780.

Dejé apenas una nota sobre un aspecto del cómo se debe traducir, sobre el cuál había reflexionado a veces sin llegar alcanzar la precisión en la forma de expresarlo del clásico. En aquel momento las cartas me parecieron tan magna obra que seguramente acabaría volviendo a ellas. Ayer vi en las notas al episodio de La Corte de Carlos IV una mención al asunto de los galicismos, que fueron tan usados y criticados en su tiempo como quizá hoy los anglicismos y como ejemplo se ponía la carta XXXV, en la que una dama española que vive en Francia escribe correspondencia en un castellano irreconocible:

Amigo, ¿qué sé yo si leyéndotela te revelaré flaquezas de mi hermana y secretos de mi familia? Quédame el consuelo que no lo entenderás. Dice así: «Hoy no ha sido día en mi apartamiento hasta medio día y medio. Tomé dos tazas de té. Púseme un desabillé y bonete de noche. Hice un tour en mi jardín, y leí cerca de ocho versos del segundo acto de la Zaira. Vino Mr. Lavanda; empecé mi toaleta. No estuvo el abate. Mandé pagar mi modista. Pasé a la sala de compañía. Me sequé toda sola. Entró un poco de mundo; jugué una partida de mediator; tiré las cartas; jugué al piquete. El maître d’hôtel avisó. Mi nuevo jefe de cocina es divino; él viene de arribar de París. La crapaudina, mi plato favorito, estaba delicioso. Tomé café y licor. Otra partida de quince; perdí mi todo. Fui al espectáculo; la pieza que han dado es execrable; la pequeña pieza que han anunciado para el lunes que viene es muy galante, pero los actores son pitoyables; los vestidos, horribles; las decoraciones, tristes. La Mayorita cantó una cavatina pasablemente bien. El actor que hace los criados es un poquito extremoso; sin eso sería pasable. El que hace los amorosos no jugaría mal, pero su figura no es previniente. Es menester tomar paciencia, porque es preciso matar el tiempo. Salí al tercer acto, y me volví de allí a casa. Tomé de la limonada. Entré en mi gabinete para escribirte ésta, porque soy tu veritable amiga. Mi hermano no abandona su humor de misántropo; él siente todavía furiosamente el siglo pasado; yo no le pondré jamás en estado de brillar; ahora quiere irse a su provincia. Mi primo ha dejado a la joven persona que él entretenía. Mi tío ha dado en la devoción; ha sido en vano que yo he pretendido hacerle entender la razón. Adiós, mi querida amiga, baste otra posta; y ceso, porque me traen un dominó nuevo a ensayar».

Al releer esto he vuelto a una sensación curiosa, que no recuerdo de la lectura de las cartas, sino en algún diccionario muy antiguo. No tiene relación con los ejemplos más grotescos, que saltan a la vista de cualquiera que haya estudiado el francés unas pocsas semanas sino que se trata de una cierta incomodidad al no estar seguro de si en cierta frase hay o no hay algo censurable y sospechar que en efecto se está criticando un uso que hoy en día nos parece perfectamente normal.


Falsos amigos: Notorious – Notorio

19/04/2017

El nota notorius

Esta es otra palabreja inglesa que he aprendido este año. Vamos, que seguro que la había oído antes más de unas cuantas veces sin apreciar la connotación, pero hace unas semanas estaba oyendo un programa de radio en el que una tía contaba su vida y en un momento hace algo chocante para otra persona que le dice you are…. you are notorious! y ahí se me encienden las alarmas y lo conecto con el tipo de la foto que he puesto ahí arriba y lo compruebo en el diccionario y me surge la idea de esta entrada.

El tipo de la foto se llama Conor McGregor, por mal nombre The Notorious y es o ha sido campeón de algún tipo de lucha de esas bastante más brutas que el boxeo. Como es de Dublín sale mucho en la publicidad y en los vídeos y los papeles. Fuera de su profesión de hostiar a la gente parece un gañán simpático. Supongo que yo daba por supuesto que que The Notorious sería algo así como “el ilustre” y resulta que es “el Infame” (en el caso que nos ocupa, más bien “el Chungo”).

Porque a lo que vamos es que mientras que notorio significa para la RAE 1. Público y sabido por todos 2. Claro, evidente 3. Importante, relevante o famoso en inglés notorious quiere decir más o menos eso, sobre todo lo primero y lo tercero, pero suele ser por alguna mala cualidad o acción.

En esta ocasión el inglés se ha quedado solo ya que en francés, italiano y portugués, notoire-notorio-notório significan lo mismo que en español. Al parecer la connotación negativa en la lengua de Chespir apareció en el propio siglo en el que murió Chespir, el XVII.

Como suele pasar, esto me ha recordado a otra cosa parecida. Del mismo modo que en español notorio se puede ser tanto para bien como para mal (y repetimos que en inglés notorious suele serlo sólo para mal), famoso puede serlo uno tanto por cosas malas como por buenas, pero en inglés famous sólo ser es por buenas razones y se es infamous por las malas.

Y por cierto, esta distinción famous-infamous la descubrí hace muchos años (era el año 2000) en un juego del trabajo en el que había que acertar un personaje histórico haciendo el mínimo número posible de preguntas: Is this person famous or infamous? dijo alguien.

  • You are, you are…. notorious!   Eres, eres… ¡eres una chunga!
  • What are you notorious for?   ¿De qué tienes mala reputación?
  • Is he someone famous or notorious?  ¿Es alguien con buena o con mala fama?

 


Escatologías

22/02/2017

 

DRAE

No sé por qué el DRAE pone “éschatos” en vez de “ésjatos”

Hace unos años creé una subsección y la intitulé “cosas que quiero descubrir“. Tengo que ponerme algún día con otra y llamarla “cosas que debería haber sabido ya”, pero esa, en fin, podría estar compuesta por todo lo que nos parecen digno de mención en estas páginas.

Por ejemplo, hoy caí en la cuenta de que durante años había sido incapaz de deducir el significado preciso de la (al menos para mí) infrecuente palabra “inmarcesible”.

Y ahora me ha venido de la memoria el recuerdo vago de una conversación de hace muchos años en la que un amigo me comentaba algo de lo que por entonces yo ya me había percatado: que “escatológico” se refiere tanto a las heces como a la muerte, siendo el primer significado bastante más frecuente y hasta cierto punto un eufemismo en el lenguaje coloquial.

Lo que no sabíamos era por qué. En mi mente quedó siempre la impresión de que la conexión de significados partía de la relación entre la fetidez fecal y la podredumbre de los restos mortales y así había seguido hasta hoy, quizá dos décadas después, que es el día en que me ha dado por comprobarlo y resulta que es una palabra con dos etimologías distintas (o dos palabras que comparten una misma forma, según quiera llamárselas), ya que por un lado ἔσχατος (ésjatos) es último en griego y por otro σκατός (skatós) es excremento en la misma lengua. Y después con la pérdida del acento original, la confusión esa entre el sonido de ka y el de la jota en muchas palabras que vienen del griego, y nuestra incapacidad absoluta para la ese líquida… al final las dos se han quedado en lo mismo.

Para los aficionados a la lengua inglesa y universal, la escatología relativa a la mierda es scatology y la escatología referida al más allá es eschatology. Diferencia que también existe en francés (scatologie-eschatologie), italiano (scatologia-escatologia) y alemán (Skatologie-Eskatologie).


Folclore boliviano

20/01/2017
Grupo folklórico

El grupo folclórico

Tenía esta foto guardada en la carpeta de borradores desde la primavera. Un día al pasar por Trinity College vimos que un grupo de bolivianos andaba haciéndose una sesión de fotos. También grababan vídeos cortos de presentación y así supimos que se trataba del grupo de la comunidad boliviana en Irlanda, y no de unos artistas de gira como primeramente habíamos supuesto. No me imaginaba que hubiera tantos bolivianos en Irlanda como para tener una comunidad establecida con su grupo de bailes regionales y todo.

En un momento la fotógrafa le pidió prestadas las gafas de sol a una de las chicas. Utilizó la palabra “óculos”, que yo hubiera creído que era una forma muy culta de referirse a los ojos. Aunque bien mirado, sí que le decimos monóculo a esa aristocrática mitad de unas gafas compuesta de una lente sola. A diferencia de la profesión de anteojero que me descubrió Jordi, esta acepción de óculo no sale en el Diccionario.


Exalted – exaltado (falsos amigos)

15/01/2017
libro

libro

Este es el último párrafo de la primera edición en lengua original de El origen de las especies de Darwin tal y como lo cita Dawkins en al menos uno de sus libros:

Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone cycling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.

Ediciones posteriores incluyen un “by the Creator” después de la palabra “breathed“, que es un dato interesante sobre el tema de la presión exterior (política, social, empresaral, religiosa) sobre la ciencia.

Lo traigo a colación porque me ha servido para recordar que cuando la palabra exalted aparece en lengua inglesa es sobre todo con el significado de “elevado” y alguna que otra vez con el de “exultante”, mientras que en español exaltado suele ser casi siempre “perturbado”. El significado de “elevado”, que sería el más etimólogico y antiguo, aparece muy rara vez. “Exaltado a los altares” es la única expresión con este sentido que tengo en la memoria.

Para mi colección de falsos amigos, sección los diversos caminos que toma el latín…


La historia del español más o menos

18/12/2016
Portada

Portada

Va para cuatro años de cuando intuí que acabaría leyendo el tercer libro de esta pareja. Es una historia de la lengua española con la que me he puesto este fin de semana y en la que he aprendido algunas cositas que creo muy valiosas. No es una gran obra de erudición sino más bien del género divulgativo y ojo,  que está enfocada hacia quienes no pertenecen a este mundo cultural con vistas a darles un vistazo a todo lo que es lo hispano es sentido amplio. Y es un sentido muy amplio si tienen que aparecer Jennifer López y Shakira en una historia del idioma..

La primera parte, que es la introducción histórica, me interesa bastante más que lo de después. Empieza en la península desde antes del latín, cuando llegan los fenicios y le ponen ese nombre que se ha traducido como tierra de conejos y que al parecer quería decir tierra de damanes ya que en el Oriente Próximo no había conejos orejudos.

Cuarenta años hablando este idioma y nunca me había dado cuenta que las inflexiónes del tiempo futuro (-é, -ás, -á, -emos, -éis, -án) vienen a ser las formas del presente del verbo haber puestas tras el infinitivo del verbo. A lo mejor los que estudian español lo aprenden el primer curso.

Luego vienen bastantes cositas de la etapa árabe, que es lo que nos sepera un poco del resto de lenguas latinas, de las que no son ibéricas al menos. De entre muchas cosas me llama la atención la de que “hidalgo”, esa palabra que  expresa nobleza y que es una contracción de “hijo de algo” sea en realidad un calco del árabe.

La parte del descubrimiento de América y el contacto con las lenguas amerindias tiene también muchas cosas interesantes.

En muchas aciertan.

Y en otras se equivocan,que quizá sea el problema de escribir un libro sobre un idioma que no es el propio. Que yo sepa en español se sigue diciendo caimán, piragua, bucanero y caucho. Y ananás es término bien querido por los aficionados a los crucigramas.

Hacia el final del libro se tocan temas de política lingüística y presencia global que no me interesan tanto, del tipo de cómo funcionan la RAE, la Fundeu, el instituto Cervantes. También otras cosas como quiénes son los mejores escritores de cada país de lengua española y tal.

Lo que me hubiera gustado más es una mejor explicación de cómo el dialecto castellano se convirtió en la base del español cuando al principio el leonés y el aragonés eran tanto o más fuertes. La separación del portugués tampoco está muy bien explicada. Tendré que volver a mirar el libro de Ralph Penny.

Hay algo muy irritante en que un libro sobre un idioma contenga tantos errores tipográficos. No sé si es culpa de que los autocorrectores no saltan bien de un idioma a otro o de si se encarga al trabajo a un editor que es monolingüe, pero esto no debería pasar.