Nocturnos de John Field

01/05/2019
moni

Abril de 2019

Esto tenía pensado escribirlo desde que hablamos de Jonathan Swift, al que ya volveremos en su debido momento. Resulta que para escapar aunque sea un poco de la monotonía voy cambiando la rutas que hago entre la parada del bus y el trabajo. A veces paso por delante de la catedral protestante de san Patricio. Antes de llegar me paro en un semáforo donde un monumento recuerda a John Field (Dublín 1782- Moscú 1837) “creador del nocturno”, que nació en Golden Lane, el callejón del oro en el que siglos antes se estableció el gremio de orfebres. Field fue bautizado en la iglesia de santa Verburga a unos pocos metros del lugar y en cuya fachada otra placa rememora el hecho sacramental.

Iglesia de santa Verburga

Me puse a leer con interés algo de la biografía de este angloirlandés que fue a parar a la Rusia imperial para ver si podía discernir cuánto había de cierto en que fuera el primero en desarrollar una forma musical cuyo patrón definitorio no es excesivamente rígido. Dentro de lo discutible que esto pueda ser lo que sí que parece cierto es que Field fue el primero en utilizar la palabra nocturne en el título de una pieza.

Más allá de las noches a las que nos refiere la etimología los nocturnos para piano son un tipo de música que le va muy bien a la lectura o al trabajo de oficina. Los de Chopin interpretados por Brigitte Engerer son uno de mis fondos habituales. Aunque los de Field son también muy agradables al oído yo diría que es como si les faltara algo no por otra cosa sino por no ser precisamente los de Chopin. Me pregunto si pensaría lo mismo de haberlos conocido en orden inverso o si no supiera que el canon establece que Chopin es uno de los grandes y Field un compositor relativamente ignorado.

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Buzón victoriano

13/04/2019

Buzón victoriano

Hace dos años traje la fotografía de un buzón de tiempos del rey Jorge V (y con anterioridad la de uno de tiempos de Eduardo VII). Convendría ojear la entrada sobre el buzón georgiano para saber un poco más de los buzones de correos “británicos” (es decir, anteriores a la independencia) que tenemos en la República de Irlanda y la admirable y práctica decisión de mantenerlos. Pintados de verde.

Compruebo que la última vez que tratamos este asunto me propuse encontrar un buzón victoriano (que son los más antiguos que hay). Me he topado hoy con uno cuando iba a casa del amigo con el que había quedado para hacer un recorrido campestre. La reina Victoria ocupó el trono británico entre 1837 y 1901. Sólo la actual monarca ha pasado más años en el machito. Como indicamos hace un par de años parece ser que los buzones más antiguos son de 1853.

Leo sobre monogramas reales que, tras ser coronada como emperatriz de la India, el VR de Victoria Regina se convirtió en el VI de Victoria Imperatrix o en el VRI de ambas cosas. Eso fue en 1877 así que podría ser que mi buzón del día fuera anterior aunque no tenga por qué ser así.

Monograma VR de la reina Victoria de Inglaterra y medio globo


Dublín desaparecido (V): Grafiti en un solar

27/02/2019

Las chicas del antifaz

Hoy he vuelto al barrio de antes. No había vuelto desde la mudanza, hace ya año y medio. Ha cambiado mucho. Se está construyendo en todo aquello que desde la crisis de 2008 había quedado reducido a descampados tras vallas. Muchos edificios de oficinas en ciernes, una sucursal bancaria, tres o cuatro cafés nuevos. La urbanización es más plena cuando uno llega al Point.

Al lado del Hotel Gibson hubo un solar donde en mayo de 2013 algún artista pintó los rostros de siete mujeres con sus respectivos antifaces, cada uno de ellos de uno de los colores del arcoíris. No sé qué fue del grafiti, pero hoy el terreno lo ocupa una residencia de estudiantes en cuyos bajos ya se han establecido bulliciosos negocios de alimentación.

Esto del Dublín desaparecido fue una serie que quedó atrás hace años. Vuelven tiempos de burbuja de la construcción y está como para volver a considerarla.


Jonathan Swift

19/10/2018

Según venía a la oficina en el bus he visto que una de las efemérides del día era la muerte de Jonathan Swift el 19 de octubre de 1745. No es que tenga más importancia que el matrimonio de los Reyes Católicos pero de entre sus obras todo el mundo conocerá Los viajes de Gulliver, cuento que yo no he leído sino en adaptaciones infantiles y muchas veces en formato de tebeo. Dados mis muchos años en la ciudad que vió nacer y vivir al autor debería atreverme en alguna ocasión con el texto original. Hasta hace unas semanas pasaba a diario por delante del centro de trabajo de Swift, deán en la catedral anglicana de san Patricio, que es además el lugar donde reposan sus restos. Es un lugar bien conocido en el circuito turístico dublinés y más que el famoso templo algún día debería mostrarles unas viviendas que hay en los alrededores, decoradas con escenas del Gulliver.

Hoy sin embargo, en el aniversario de su deceso, vengo a traerles su lugar de nacimiento, que es un descampado urbano que se usa como aparcamiento y parada de autobús en el que hay varias chabolas . El sitio se llama Hoey’s Court y en su día hubo allí varias casas, entre ellas la casa natal de Swift. En este espacio tan deprimente no hay nada que recuerde al autor angloirlandés y yo no he sabido de este sitio hará cosa de un año gracias a un vídeo del Irish Times. Cuando lean a Pérez-Reverte quejándose del pobre estado de conservación de algunos lugares de Madrid relacionados con Cervantes (o Quevedo, Lope…) vuelvan mentalmente a este lugar y piensen que la excepcionalidad española es un poco menos excepcional, ya que Swift es el autor del más famoso libro irlandés.

Solar casa natal

La calle desde donde tomé la fotografía se llama Werburgh st y un poquito más adelante nos encontramos con la iglesia dedicada a la advocación de la propia santa Verburga (st Werburgh), que utilizaremos para la historia de otro personaje destacado de la zona.

Iglesia de santa Verburga


Mercado de abastos

12/12/2017

Cada vez paso menos por aquí pero tengo algunos recuerdos curiosos relacionados con el mercado de frutas y verduras.

Un edificio muy céntrico de Dublín y que es omitido en las guías turísticas porque es verdad que no tiene nada de excesivo interés para el visitante.

Una placa recuerda que fue construido en 1892 por el ayuntamiento.

Sólo tiene actividad por las mañanas, después del mediodía está cerrado y sólo se ven unos cuantos palés, residuos de la actividad matutina.

Es un mercado mayorista, así que tampoco puede presentarse uno a comprar un kilo de manzanas.

Las viejas que se ven por Moore st con los cochecitos de niño de época sobre los que han colocado la fruta compran aquí al por mayor todo lo que luego menudean.

Mis recuerdos están vinculados a ir a buscar los palés con Iñaki para utilizarlos como combustible en la precaria chimenea de su precaria morada.

Quizá el edificio no tenga tanto valor pero hay algo que me resulta atractivo en la arquitectura civil de la época victoriana.

El forjado del hierro, el color anaranjado del ladrillo y muchos detalles pequeños.

Detalles de cosas comestibles. Con eso vuelven a ganarme. Fruta y verdura, por supuesto.

También una langosta o algún que otro manjar exquisito y esculpido.

Está a menos de diez minutos de O’Connell st pero nadie se acerca a verlo.


Arquitectura neerlandesa en Dublín

11/11/2017

Restos de la muralla y edificio de viviendas

El año pasado comenté algo sobre los restos que quedan de la muralla medieval de Dublín. Es algo que me ha interesado sólo muy recientemente, desde que hace algo más de dos años mi oficina se trasladó al barrio conocido como The Liberties, que tiene fama de cierta marginalidad aunque una historia muy interesante y que los turistas sólo recorren de pasada camino del museo de la Guinness.

Hace dos meses nos mudamos y ahora llego al trabajo desde St Stephen Green por otras rutas que intento variar para que se me haga más ameno. Ayer he subido por la calle del cordero (obviamente Lamb st), que sigue el curso de lo que fue la muralla y me he percatado de un detalle.

Arriba

Estas viviendas están colocadas sobre lo que parece un homenaje a la antigua muralla, pero en su parte alta se observan ciertas siluetas que traen reminiscencias de Holanda.

Creo que estas viviendas son una construcción relativamente moderna que hasta cierto punto homenajea a la muralla pretérita y a cierto tipo de construcción llamada Dutch Billy muy habitual en el Dublín del siglo XVIII, antes de la expansión del estilo georgiano (de los Jorges I al IV, no de Georgia) que ahora es seña de identidad de la capital. Una vez leí un artículo sobre este tipo de casas al gusto holandés y creo que no estaba claro si lo de Billy venía por Guillermo de Orange.

Aunque en peligro de extinción todavía subsisten algunas de las Dutch Billies originales. Otras han perdido su forma originar alcanzando la cuadratura mediante las convenientes reformas. A uno que además de en el solar patrio sólo ha vivido en los Países Bajos e Irlanda este rasgo arquitectónico le parece una interesante conexión.


Hugh Lane Gallery (5)

02/06/2017

Robert Ballagh: Third of May – After Goya (1970)

El punto en el que había dejado la lectura de los Episodios Nacionales me viene de perlas para recordar que hace un par de semanas llevé a mis viejos a la Hugh Lane, más que nada porque queda muy a mano y porque tenía interés en mostrarles la curiosidad que es el estudio se supone que intacto de Bacon.

Entre varias cosas cuyo valor me parece bastante discutible hay en una de las salas de arte moderno una reinterpretación de los fusilamientos del 3 de mayo, relizada a cuento de la situación en Irlanda del Norte a principios de los años setenta. Supongo que es un cuadro universal que a todo el mundo de un cierto nivel cultural  le suena y debería evocarle algo. Poquitos españoles habrá que vean el Ballagh y no piensen inmediatamente en Goya. No quisiera sorprenderme.