Festival de San Patricio en Merrion sq

20/03/2017

Zonas verdes como es debido

Ayer domingo supongo que a causa del fin de semana largo de San Patricio había un festival en Merrion sq, que más que una plaza es un parque del centro georgiano de Dublín adonde solemos ir por los columpios más que nada, pero quedan al lado la galería nacional y el museo de historia natural y un chiringuito donde unas venezolanas ponen burritos así que se puede echar un rato medio bien hasta cuando no hay festivales.

La primavera ya está aquí

La primavera ha venido y si hago fotos en los ratos que no llueve puedo convencer a la familia de España de que llevamos una vida medio normal aunque mañana vaya a hacer de nuevo 4ºC.

Flores

Hacer chabolas con ramas

Lo que tenía el festival eran varias casetas en los que los pibes podían hacer manualidades y una ballena gigante y unas ramas de pino con las que hacerse un chabola. Andaban payasos animando y un tipo en un velocípedo decimonónico.

Tayto es el mister Potato irlandés

Robot de reciclaje

Los puestos

La ballena

Los columpios


San Patricio 2017

17/03/2017

Hoy día de san Patricio en Dublín hemos cumplido por enésima vez con la tradición de NO acudir al desfile que se hace en el centro. Por culpa de mi señora madre o gracias a ella , que de pequeño me llevó a chupar frío a la cabalgata de Reyes y a la tamborrada infantil de San Sebastián, le tengo alergia a estas cosas. No es más que una sucesión de charangas y carrozas de carnaval con poco sentido estético ni de homogenéidad excepto quizá por la profusión de verdura en el colorí.

Los irlandeses lo tienen por un gran acontecimiento e incluso se televisa. Hastra los más despreciables villorrios celebran su propia procesión con tractor y recua de lugareños incluída. Si uno viene de una cultura mediterránea, donde la costumbre de celebrar por las calles está más arraigada, en general recibe la sensación de un pobre espectáculo. Cualquier población de veinte mil habitantes en la Europa meridional consigue montar circos mejores y con mejores fuegos artificiales.

Esto lo pongo en relación con un fenómeno sobre el que llevo intentando reflexionar algún tiempo. Las notables diferencias en la concepción y ocupación del espacio público que este hijo de Iberia observa en Hibernia. No sé si circunscribir esta comparación a España e Irlanda o si incluso podrían abarcar el orbe latino todo y todo el mundo anglosajones, pero podría valer. Lo de festejar en la calle es un aspecto, pero el dónde empieza la calle es otro, cómo y cuanto utilizar los espacios comunes como los parques es otro. Está todo marcado en parte por el tiempo meteorológico, pero en algunas de las facetas no tendría por qué influir.

En general los irlandeses dan el pego como más amables y educados que los toscos del sur. El espacio personal es una cosa que hay que aprender y que creo que es cultural aunque puede que tenga que ver también con el frío. Para mí los sospechosos son el catolicismo y el clasismo, pero como todo es  un fenómeno compuesto de capas y bastante complejo. Me sigue resultando extraño el modo de ubicarse de esta gente en el transporte público. Cómo se agolpan junto a la puerta del tranvía sin atreverse a ocupar los pasillos cuando la densidad lo haría aconsejable. En general los irlandeses no están acostumbrados a las aglomeraciones y eso se nota. Un bar se considera lleno mucho antes de lo que lo estaría en España.

El asunto de la densidad de población debería ser una preocupación capital en la capital. Los datos de Eurostat muestra que más del 90% de la población de Irlanda vive en una casa y menos del 10% en pisos. Esto genera una serie de problemas que tienen que ver con la carestía de la vivienda, con el transporte, la distancia al trabajo, la dificultad de concentrar servicio y el tipo de redes y relaciones que pueden crearse. No es por nada que digo que Dublín no es una ciudad sino rus in urbe.

Espero poder aclarar y extender algo mis ideas a este respecto.


Croke Park revisited

05/03/2017

Mi plan para el sábado era quedarme en casa a resguardo de la lluvia y del frío e interrumpir mis lecturas sólo con el seguimiento guasapero de los derroteros de mi club de ajedrez de toda la vida, hoy en horas algo más bajas. Pero se presentó mi buen amigo Carlos con entradas para el hurling y el fútbol gaélico en Croke Park y me pareció una buena idea volver, después de tantos años.

No es que tenga ningún interés especial ni conocimientos de ninguno de estos deportes, pero realmente no hay que saber demasiado. Al final hay unas porterías y los que metan más goles ganan, y el dominio territorial y quién muestra superioridad física son análogos a los del resto de los deportes, sobre todo al fútbol, así que puedo decir que sé más de esto que de rugby.

Lo de vivir los colores y tal es lo que no. El partido de hurling enfrentaba a Dublín con Waterford y el de fútbol a Dublín con Mayo, que son campeón y finalista respectivamente del torneo del año pasado, así que se supone que buen partido. Los de la capital fueron superiores y vencieron en ambos lances. Dada la demografía de la isla esto debería ser lo habitual, sin embargo ha habido rachas de muchísimos años en las que Dublín no se ha comido una rosquilla en nada, porque esto es un poco como el deporte rural en el País Vasco, que tiene mucho más empaque en el retropaís en el que no hay demasiadas opciones de ocio que en las ciudades.

El gran Carlos y yo nos ponemos allí a hablar de nuestras movidas haciendo caso tangencial al espectáculo, pero he de decir que esta vez el fútbol gaélico me ha gustado bastante más que las veces anteriores. Hubo varias tanganas, y noté que el árbitro no fue tan expeditivo como creo que lo habría sido en la variedad internacional y pudo verse un partido algo más competitivo y fácil de seguir que en el hurling, donde entre que la bola es pequeña y se mueve rápido de un lado a otro del campo es más complicado saber qué está pasando y quién domina.

Lo único malo fue que hacía bastante fresquito y menos mal que las entradas eran de tribuna y podía uno entrar a un bar que había en esa zona del estadio. A pesar de que hace años que no bebo alcohol (es un decir), mi abstención es como las dietas de otras y se me ocurrió echar una pinta de negra gaznate abajo para combatir el frío, que suele ser mala idea a medio plazo. Tres horas sentados a cuatro grados y con viento, aunque sea a cubierto de la lluvia, son algo a lo que uno ya no está acostumbrado, pero las rodillas entumecidas no son nada que no pueda resolver el camino de regreso apresurado a casa y una buena ducha caliente.

Reflexión: Algo como el fútbol gaélico podría ser tranquilamente un deporte mundial, si no hubiera otros ocupando ya su nicho. De hecho, poder tocar el balón con pies y manos parece una solución más próxima al estado de naturaleza. Obviamente quedará relegado a Irlanda donde es interesante la cantidad de gente y dinero que mueve, especialmente en los condados rurales. Ayer leímos que tan sólo en el catering del estadio trabajan unas 300 personas. Esto debe de ser cuando se llena el aforo de 80.000 plazas, quizá ayer fueran menos (calculo que habría unos 30.000 espectadores). Por lo general, los extranjeros que vivimos en Irlanda somos totalmente ajenos a este mundillo pero en la tribuna oí a dos grupos separados que hablaban español.


Hearing aids

04/01/2017

Estaba leyendo una guía que critica palabras incorrectas del inglés de la jerga de la Unión Europea en Bruselas. Según se sea o no prescriptivista se puede meter entre comillas tanto la palabra “inglés” como la palabra “incorrectas” de la frase anterior .

Suelen ser falsos amigos, palabras traducidas de otros idiomas que en inglés no tienen el mismo significado y al leer la crítica al uso de aids (así en plural) con el significado de “ayudas económicas” (que en el inglés hablado con propiedad se diría grants, subsides o aid en singular) he recordado mi primer encuentro aquí en Dublín con una famosa tienda de aparatos para la sordera que es más o menos famosa por haber dado su sobrenombre al cantante del grupo U2. (De hecho, una vez unos turistas italianos me pidieron que les hicera una foto delante de su anodina persiana).

La primera vez que vi este establecimiento (y es fácil verlo porque está en una peatonal aledaña a la principal calle de la capital irlandesa) leí el letrero grande que indicaba Hearing Aids y me pareció que se trataría el local de alguna organización que diera apoyo moral, psicológico o terapia a enfermos de sida. Me pareció que hearing aids tenía que significar que oían lo que los seropositivos tenían que decir. En realidad hearing aids son los aparatos para mejorar la audición que en España se conocen como audífono o con el nombre comercial de sonotone, palabra que incluso está en el DRAE y que como otras marcas que no lo están (cocacola, nocilla) pasó a nombrar a un genérico.


La nueva sede del Banco Central de Irlanda casi lista

17/12/2016
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La luz crepuscular de diciembre a las dos de la tarde

El Banco Central de Irlanda (el equivalente al Banco de España, el que hacía el dinero) ocupa un edificio con forma de sandwich feo en Dame st, a espaldas de Temple Bar. Un banco de inversiones quebró y dejó su plan para cuartel general por terminar y acabó, junto con mucha deuda, en manos de los contribuyentes.

2

Trabajando en sábado

Durante años el armazón de hormigón de este edificio frustrado fue parte de las imágenes de fondo en cualquier noticia sobre la crisis y el rescate a Irlanda que pudiera emitirse en cualquier noticiero extranjero. Hoy ya ni oyes hablar de los PIIGS.

3

Formas geométricas: ni sé qué representan ni para qué sirven

Al final, mal que bien, el edificio ha ido yendo para arriba. Se suponía que los empleados iban a empezar a trabajar en él a principios de diciembre pero aún no está, aunque parece que no falta demasiado. Si además están trabajando los sábados como hoy.

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Las oscuras grullas mecánicas de tu balcón sus nidos a colgar

Por lo que he podido ver, el proyecto del Banco Central es diferente al original a pesar de haber mantenido la misma estructura. Hay unas formas triangulares del color del dinero que le dan un aspecto irregular y curioso. A pocos metros del Centro de Convenciones puede convertirse en un elemento icónico de la ciudad o algo. Un becerro dorado.

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Triángulos y romboides de vil metal

No es la única construcción en marcha en la zona. Aunque no se vean tantas grúas como hace diez años sin duda han vuelto a aparecer. En el solar contiguo han levantado una estructura en tres meses también en la misma calle han restaurado un antiguo hotel ferroviario de ladrillo rojo. Siempre me gustó mucho y creí que acabaría siendo demolido.

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Así quedará el muelle

Al otro lado del río sigue la construcción de un edificio de gran altura. Existe un folleto de propaganda electoral de los Progressive Democrats en 2006 que lleva años divirtiéndome por el delirio de concebir un Manhattan céltico. Ese partido político precisamente formó parte de la coalición de gobierno por aquel entonces y dada su clarividencia ya no existe. Dublín nunca va a ser Hong Kong, pero ni tanto ni tan calvo.


Buzón eduardiano

04/12/2016
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El tranvía, el buzón y la parada del 130

Contando todas las etapas de mi vida en Dublín y las varias zonas de la capital en las que he residido es probable que Abbey street, la calle de la antigua abadía sea la vía urbana por la que más he transitado. Sin embargo a nada que uno se fija en las cosas hasta el mobiliario urbamo puede sorprenderle a uno. Donde servidor tomaba antaño el bus 130 para ir a Clontarf hay un buzón que seguro que ya por entonces allí estaba. Más que nada es que contiene el monograma real de Eduardo VII, el hijo de la reina Victoria que a causa de la longevidad de su madre sólo reinó entre 1901 y 1910, un reinado breve como es probable que suceda con el próximo ocupante del trono británico. Lo lógico es pensar que el buzón esté en ese lugar desde la primera década del siglo XX.

Después llegó la independencia y a estos buzones, que en Gran Bretaña son iconos rojos como las cabinas telefónicas, los pintaron de verde y así han seguido. Hay también otros buzones verdes instalados ya en época republicana, pero este ejemplar no es el único que queda de los tiempos en que toda la isla formaba parte del imperio.  Tengo vistos varios con sus coronas e intentaré documentarlos por si encuentro también alguno georgiano de Jorge V, victoriano o incluso anterior.

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Monograma real de Eduardo VII

Ya escribí un par de veces (1,2) que en Irlanda el pasado imperial no es demasiado problemático. No creo que entendieran demasiado la campaña para la retirada de placas del Instituto Nacional de la Vivienda  que he visto en la prensa la semana pasada. Obliterar es desmemoria histórica.


Visita a Airbnb

27/11/2016

El mes pasado participamos en una actividad interesante que creo que se celebra en Dublín un par de veces al año. Se llaman Open House Dublin y consiste en que durante un fin de semana abren al público multitud de edificios que normalmente no son accesibles. Creo que también existe en otras ciudades. Nosotros fuimos a ver unas cuantas mansiones georgianas, un estudio de arquitectura y el cuartel general de la polémica compañía Airbnb, que está en la zona portuaria y es un proyecto recién acabado de reconversión de un antiguo almacén en unas oficinas.

El elemento que más destaca en el interior es la madera y me pareció un lugar en el que el trabajo tiene que resultar muy agradable (habría que verlo entre semana con verios cientos de empleados pululando por allí). Yo, que he estado en otros diría que, por ejemplo, el de Google es más interesante para una visita turística pero que este de Airbnb consigue unos espacios mucho mejores para que quien está ahí dentro pueda concentrarse en su trabajo.

Hice un álbum de fotos que colgué en Flickr.

Airbnb visit 15-OCT-16