Araos aliblancos

19/05/2017

Las aves en el muelle del Liffey.

El viernes pasado fuimos de paseo hasta donde empieza el espigón sur del puerto de Dublín, adonde haría unos seis años que no llegaba. Antes de salir de la ciudad nos encontramos dos araos junto al río. Existen cinco subespecies del arao aliblanco, cuyo nombre científico es cepphus grylle. La que puede encontrarse en Irlanda parece ser la ártica. Abundante en Groenlandia, Islandia y el Báltico su hábitat alcanza las islas Británicas pero es raro encontrarla más al sur.

Arao aliblanco x 2

A mí me parece que arao es una derivación rara de la palabra latina uria que aún se usa en italiano (me parece que esa clase de u inicial se suelen convertir en o en castellano). En inglés se le llama black guillemot, sustantivo francés que viene de Guillermo. Si lo vuelvo a encontrar en invierno lo más probable es que no lo reconozca. Torpe que es uno y lo que el plumaje le cambia hasta quedar en el colorido de una gaviota, como puede verse en el sello groenlandés de 1989.


Tara

04/05/2017

Tara st (Dublín), el edificio de colores lo acaban de pintar

Tara no significa en Irlanda lo mismo que en España. Es el nombre de una colina arqueológica de importancia prehistórica a unos 40km de la capital y también se usa como nombre de mujer. Ahí se considera que significa “reina” porque dicha colina era el centro de poder de los antiguos “reyes” de Irlanda. La colina también da nombre a una calle de Dublín en la que hay una estación de tren del mismo nombre. Es una zona un poco cutre, pero es fácil que haya que pasar por ahí ya que queda al lado del río y a pocos metros de todo lo más céntrico. Por ejemplo, está el ministerio de sanidad que qquí se llama de la salud. Ya hemos hecho el chiste es que el edificio muestra a las claras el estado de salud del país, pero es que es obligatorio. También el Irish Times está al final de esta calle.

Ardilla

Debajo de la estación hay un pub al que yo iba a veces y justo al lado queda otro llamado Kennedy’s en cuya pared había una curiosa ardilla en la que no había reparado hasta este lunes (no debe de llevar mucho tiempo ahí). Hoy leo que hay planes de construir el edificio más alto de la capital en ese mismo solar. Ambiciosa ardilla. Me parece improbable que le concedan los permisos.

Justo enfrente, al otro lado del río, está Liberty Hall, que es la sede de los sindicatos. Hace unos años hubo un plan de tirarlo y hacer un edificio creo que de 23 pisos y entre que hacía sombra a todo lo demás y que creo que los promotores no tenían demasiados fondos para tirar adelante del proyecto eso se aparcó para siempre. Precisamente el mismo lunes, volviendo a casa de nuestro rato de consumismo, vimos pasar la manifestación del 1º de mayo.

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No muy concurrida. La verdad es que está el movimiento obrero está de pena. Luego las consignas eran un poco heterogéneas: lesbianismo, no pagar tasas por el agua, inmigrantes sin papeles y sin miedo… si te queda algo de conciencia de clase la pierdes por desánimo entre esta peña, tan escasa y a la vez tan variopinta.

Cajitas

Es muy difícil estar en la vanguardia del proletariado cuando uno dedica sus días festivos a degustar exquisiteces orientales. Poner además las fotos en internet es muestra de decadente vanidad burguesa, pero no se puede comer tofu con anacardos y dejarlo pasar sin contárselo a nadie.


Gato al acecho

03/05/2017

Gran Canal en Portobello

Hace dos años ocupábamos una oficina de alquiler cerca del prado de san Esteban, con fantásticas opciones para almorzar en cualquier dirección. Algunos días de sol salía hacia el sur y daba un paseo a orillas del Gran Canal en la zona que se conoce como Portobello no por otra cosa sino por la destrucción en 1739 del puerto español en el istmo de Panamá, cuando los británicos se las prometían muy felices, o sea antes de toparse con Blas de Lezo.

En este barrio que se empezó a construir tras las operaciones bélicas en el mar de las Antillas vi una vez un felino apostado sigilosamente a la espera del error de cálculo de alguna paloma confiada.


Festival de San Patricio en Merrion sq

20/03/2017

Zonas verdes como es debido

Ayer domingo supongo que a causa del fin de semana largo de San Patricio había un festival en Merrion sq, que más que una plaza es un parque del centro georgiano de Dublín adonde solemos ir por los columpios más que nada, pero quedan al lado la galería nacional y el museo de historia natural y un chiringuito donde unas venezolanas ponen burritos así que se puede echar un rato medio bien hasta cuando no hay festivales.

La primavera ya está aquí

La primavera ha venido y si hago fotos en los ratos que no llueve puedo convencer a la familia de España de que llevamos una vida medio normal aunque mañana vaya a hacer de nuevo 4ºC.

Flores

Hacer chabolas con ramas

Lo que tenía el festival eran varias casetas en los que los pibes podían hacer manualidades y una ballena gigante y unas ramas de pino con las que hacerse un chabola. Andaban payasos animando y un tipo en un velocípedo decimonónico.

Tayto es el mister Potato irlandés

Robot de reciclaje

Los puestos

La ballena

Los columpios


San Patricio 2017

17/03/2017

Hoy día de san Patricio en Dublín hemos cumplido por enésima vez con la tradición de NO acudir al desfile que se hace en el centro. Por culpa de mi señora madre o gracias a ella , que de pequeño me llevó a chupar frío a la cabalgata de Reyes y a la tamborrada infantil de San Sebastián, le tengo alergia a estas cosas. No es más que una sucesión de charangas y carrozas de carnaval con poco sentido estético ni de homogenéidad excepto quizá por la profusión de verdura en el colorí.

Los irlandeses lo tienen por un gran acontecimiento e incluso se televisa. Hastra los más despreciables villorrios celebran su propia procesión con tractor y recua de lugareños incluída. Si uno viene de una cultura mediterránea, donde la costumbre de celebrar por las calles está más arraigada, en general recibe la sensación de un pobre espectáculo. Cualquier población de veinte mil habitantes en la Europa meridional consigue montar circos mejores y con mejores fuegos artificiales.

Esto lo pongo en relación con un fenómeno sobre el que llevo intentando reflexionar algún tiempo. Las notables diferencias en la concepción y ocupación del espacio público que este hijo de Iberia observa en Hibernia. No sé si circunscribir esta comparación a España e Irlanda o si incluso podrían abarcar el orbe latino todo y todo el mundo anglosajones, pero podría valer. Lo de festejar en la calle es un aspecto, pero el dónde empieza la calle es otro, cómo y cuanto utilizar los espacios comunes como los parques es otro. Está todo marcado en parte por el tiempo meteorológico, pero en algunas de las facetas no tendría por qué influir.

En general los irlandeses dan el pego como más amables y educados que los toscos del sur. El espacio personal es una cosa que hay que aprender y que creo que es cultural aunque puede que tenga que ver también con el frío. Para mí los sospechosos son el catolicismo y el clasismo, pero como todo es  un fenómeno compuesto de capas y bastante complejo. Me sigue resultando extraño el modo de ubicarse de esta gente en el transporte público. Cómo se agolpan junto a la puerta del tranvía sin atreverse a ocupar los pasillos cuando la densidad lo haría aconsejable. En general los irlandeses no están acostumbrados a las aglomeraciones y eso se nota. Un bar se considera lleno mucho antes de lo que lo estaría en España.

El asunto de la densidad de población debería ser una preocupación capital en la capital. Los datos de Eurostat muestra que más del 90% de la población de Irlanda vive en una casa y menos del 10% en pisos. Esto genera una serie de problemas que tienen que ver con la carestía de la vivienda, con el transporte, la distancia al trabajo, la dificultad de concentrar servicio y el tipo de redes y relaciones que pueden crearse. No es por nada que digo que Dublín no es una ciudad sino rus in urbe.

Espero poder aclarar y extender algo mis ideas a este respecto.


Croke Park revisited

05/03/2017

Mi plan para el sábado era quedarme en casa a resguardo de la lluvia y del frío e interrumpir mis lecturas sólo con el seguimiento guasapero de los derroteros de mi club de ajedrez de toda la vida, hoy en horas algo más bajas. Pero se presentó mi buen amigo Carlos con entradas para el hurling y el fútbol gaélico en Croke Park y me pareció una buena idea volver, después de tantos años.

No es que tenga ningún interés especial ni conocimientos de ninguno de estos deportes, pero realmente no hay que saber demasiado. Al final hay unas porterías y los que metan más goles ganan, y el dominio territorial y quién muestra superioridad física son análogos a los del resto de los deportes, sobre todo al fútbol, así que puedo decir que sé más de esto que de rugby.

Lo de vivir los colores y tal es lo que no. El partido de hurling enfrentaba a Dublín con Waterford y el de fútbol a Dublín con Mayo, que son campeón y finalista respectivamente del torneo del año pasado, así que se supone que buen partido. Los de la capital fueron superiores y vencieron en ambos lances. Dada la demografía de la isla esto debería ser lo habitual, sin embargo ha habido rachas de muchísimos años en las que Dublín no se ha comido una rosquilla en nada, porque esto es un poco como el deporte rural en el País Vasco, que tiene mucho más empaque en el retropaís en el que no hay demasiadas opciones de ocio que en las ciudades.

El gran Carlos y yo nos ponemos allí a hablar de nuestras movidas haciendo caso tangencial al espectáculo, pero he de decir que esta vez el fútbol gaélico me ha gustado bastante más que las veces anteriores. Hubo varias tanganas, y noté que el árbitro no fue tan expeditivo como creo que lo habría sido en la variedad internacional y pudo verse un partido algo más competitivo y fácil de seguir que en el hurling, donde entre que la bola es pequeña y se mueve rápido de un lado a otro del campo es más complicado saber qué está pasando y quién domina.

Lo único malo fue que hacía bastante fresquito y menos mal que las entradas eran de tribuna y podía uno entrar a un bar que había en esa zona del estadio. A pesar de que hace años que no bebo alcohol (es un decir), mi abstención es como las dietas de otras y se me ocurrió echar una pinta de negra gaznate abajo para combatir el frío, que suele ser mala idea a medio plazo. Tres horas sentados a cuatro grados y con viento, aunque sea a cubierto de la lluvia, son algo a lo que uno ya no está acostumbrado, pero las rodillas entumecidas no son nada que no pueda resolver el camino de regreso apresurado a casa y una buena ducha caliente.

Reflexión: Algo como el fútbol gaélico podría ser tranquilamente un deporte mundial, si no hubiera otros ocupando ya su nicho. De hecho, poder tocar el balón con pies y manos parece una solución más próxima al estado de naturaleza. Obviamente quedará relegado a Irlanda donde es interesante la cantidad de gente y dinero que mueve, especialmente en los condados rurales. Ayer leímos que tan sólo en el catering del estadio trabajan unas 300 personas. Esto debe de ser cuando se llena el aforo de 80.000 plazas, quizá ayer fueran menos (calculo que habría unos 30.000 espectadores). Por lo general, los extranjeros que vivimos en Irlanda somos totalmente ajenos a este mundillo pero en la tribuna oí a dos grupos separados que hablaban español.


Hearing aids

04/01/2017

Estaba leyendo una guía que critica palabras incorrectas del inglés de la jerga de la Unión Europea en Bruselas. Según se sea o no prescriptivista se puede meter entre comillas tanto la palabra “inglés” como la palabra “incorrectas” de la frase anterior .

Suelen ser falsos amigos, palabras traducidas de otros idiomas que en inglés no tienen el mismo significado y al leer la crítica al uso de aids (así en plural) con el significado de “ayudas económicas” (que en el inglés hablado con propiedad se diría grants, subsides o aid en singular) he recordado mi primer encuentro aquí en Dublín con una famosa tienda de aparatos para la sordera que es más o menos famosa por haber dado su sobrenombre al cantante del grupo U2. (De hecho, una vez unos turistas italianos me pidieron que les hicera una foto delante de su anodina persiana).

La primera vez que vi este establecimiento (y es fácil verlo porque está en una peatonal aledaña a la principal calle de la capital irlandesa) leí el letrero grande que indicaba Hearing Aids y me pareció que se trataría el local de alguna organización que diera apoyo moral, psicológico o terapia a enfermos de sida. Me pareció que hearing aids tenía que significar que oían lo que los seropositivos tenían que decir. En realidad hearing aids son los aparatos para mejorar la audición que en España se conocen como audífono o con el nombre comercial de sonotone, palabra que incluso está en el DRAE y que como otras marcas que no lo están (cocacola, nocilla) pasó a nombrar a un genérico.