Jonathan Swift

19/10/2018

Según venía a la oficina en el bus he visto que una de las efemérides del día era la muerte de Jonathan Swift el 19 de octubre de 1745. No es que tenga más importancia que el matrimonio de los Reyes Católicos pero de entre sus obras todo el mundo conocerá Los viajes de Gulliver, cuento que yo no he leído sino en adaptaciones infantiles y muchas veces en formato de tebeo. Dados mis muchos años en la ciudad que vió nacer y vivir al autor debería atreverme en alguna ocasión con el texto original. Hasta hace unas semanas pasaba a diario por delante del centro de trabajo de Swift, deán en la catedral anglicana de san Patricio, que es además el lugar donde reposan sus restos. Es un lugar bien conocido en el circuito turístico dublinés y más que el famoso templo algún día debería mostrarles unas viviendas que hay en los alrededores, decoradas con escenas del Gulliver.

Hoy sin embargo, en el aniversario de su deceso, vengo a traerles su lugar de nacimiento, que es un descampado urbano que se usa como aparcamiento y parada de autobús en el que hay varias chabolas . El sitio se llama Hoey’s Court y en su día hubo allí varias casas, entre ellas la casa natal de Swift. En este espacio tan deprimente no hay nada que recuerde al autor angloirlandés y yo no he sabido de este sitio hará cosa de un año gracias a un vídeo del Irish Times. Cuando lean a Pérez-Reverte quejándose del pobre estado de conservación de algunos lugares de Madrid relacionados con Cervantes (o Quevedo, Lope…) vuelvan mentalmente a este lugar y piensen que la excepcionalidad española es un poco menos excepcional, ya que Swift es el autor del más famoso libro irlandés.

Solar casa natal

La calle desde donde tomé la fotografía se llama Werburgh st y n poquito más adelante nos encontramos con la iglesia dedicada a la advocación de la propia santa Verburga (st Werburgh), que utilizaremos para la historia de otro personaje destacado de la zona.

Iglesia de santa Verburga

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Mercado de abastos

12/12/2017

Cada vez paso menos por aquí pero tengo algunos recuerdos curiosos relacionados con el mercado de frutas y verduras.

Un edificio muy céntrico de Dublín y que es omitido en las guías turísticas porque es verdad que no tiene nada de excesivo interés para el visitante.

Una placa recuerda que fue construido en 1892 por el ayuntamiento.

Sólo tiene actividad por las mañanas, después del mediodía está cerrado y sólo se ven unos cuantos palés, residuos de la actividad matutina.

Es un mercado mayorista, así que tampoco puede presentarse uno a comprar un kilo de manzanas.

Las viejas que se ven por Moore st con los cochecitos de niño de época sobre los que han colocado la fruta compran aquí al por mayor todo lo que luego menudean.

Mis recuerdos están vinculados a ir a buscar los palés con Iñaki para utilizarlos como combustible en la precaria chimenea de su precaria morada.

Quizá el edificio no tenga tanto valor pero hay algo que me resulta atractivo en la arquitectura civil de la época victoriana.

El forjado del hierro, el color anaranjado del ladrillo y muchos detalles pequeños.

Detalles de cosas comestibles. Con eso vuelven a ganarme. Fruta y verdura, por supuesto.

También una langosta o algún que otro manjar exquisito y esculpido.

Está a menos de diez minutos de O’Connell st pero nadie se acerca a verlo.


Arquitectura neerlandesa en Dublín

11/11/2017

Restos de la muralla y edificio de viviendas

El año pasado comenté algo sobre los restos que quedan de la muralla medieval de Dublín. Es algo que me ha interesado sólo muy recientemente, desde que hace algo más de dos años mi oficina se trasladó al barrio conocido como The Liberties, que tiene fama de cierta marginalidad aunque una historia muy interesante y que los turistas sólo recorren de pasada camino del museo de la Guinness.

Hace dos meses nos mudamos y ahora llego al trabajo desde St Stephen Green por otras rutas que intento variar para que se me haga más ameno. Ayer he subido por la calle del cordero (obviamente Lamb st), que sigue el curso de lo que fue la muralla y me he percatado de un detalle.

Arriba

Estas viviendas están colocadas sobre lo que parece un homenaje a la antigua muralla, pero en su parte alta se observan ciertas siluetas que traen reminiscencias de Holanda.

Creo que estas viviendas son una construcción relativamente moderna que hasta cierto punto homenajea a la muralla pretérita y a cierto tipo de construcción llamada Dutch Billy muy habitual en el Dublín del siglo XVIII, antes de la expansión del estilo georgiano (de los Jorges I al IV, no de Georgia) que ahora es seña de identidad de la capital. Una vez leí un artículo sobre este tipo de casas al gusto holandés y creo que no estaba claro si lo de Billy venía por Guillermo de Orange.

Aunque en peligro de extinción todavía subsisten algunas de las Dutch Billies originales. Otras han perdido su forma originar alcanzando la cuadratura mediante las convenientes reformas. A uno que además de en el solar patrio sólo ha vivido en los Países Bajos e Irlanda este rasgo arquitectónico le parece una interesante conexión.


Hugh Lane Gallery (5)

02/06/2017

Robert Ballagh: Third of May – After Goya (1970)

El punto en el que había dejado la lectura de los Episodios Nacionales me viene de perlas para recordar que hace un par de semanas llevé a mis viejos a la Hugh Lane, más que nada porque queda muy a mano y porque tenía interés en mostrarles la curiosidad que es el estudio se supone que intacto de Bacon.

Entre varias cosas cuyo valor me parece bastante discutible hay en una de las salas de arte moderno una reinterpretación de los fusilamientos del 3 de mayo, relizada a cuento de la situación en Irlanda del Norte a principios de los años setenta. Supongo que es un cuadro universal que a todo el mundo de un cierto nivel cultural  le suena y debería evocarle algo. Poquitos españoles habrá que vean el Ballagh y no piensen inmediatamente en Goya. No quisiera sorprenderme.


Una incineradora

30/05/2017

Planta incineradora más estilizada de lo que uno pensaría

Hace unas semanas vinieron los abuelos de visita y por echarle una mano al viejo en sus diez o veinte mil pasos diarios me lo llevé de paseo por la zona portuaria hasta sórdidos desiertos postindustriales. Hacía bastantes años que no me acercaba a las chimeneas de Poolbeg y creo que es el modo en que la peste de la depuradora se me quedó grabado en la memoria olfativa la última vez lo que me ha impedido volver hasta ahora. Al menos en esta ocasión no hedía como la anterior. Luego, de entre todas las cosas del mundo, a mi señor padre le pareció una buena idea que le hiciera una foto frente a una incineradora nueva y reluciente que, tras años construyéndose, dentro de unas pocas semanas iniciará su labor. Es fascinante el modo en que el mundo mecánico fascina a los hombres de la generación anterior: mirar las zanjas de las obras desde las vallas, los vagones de los trenes acoplándose, una fábrica de cualquier cosa trabajando a pleno rendimiento y una incineradora por qué no.


Araos aliblancos

19/05/2017

Las aves en el muelle del Liffey.

El viernes pasado fuimos de paseo hasta donde empieza el espigón sur del puerto de Dublín, adonde haría unos seis años que no llegaba. Antes de salir de la ciudad nos encontramos dos araos junto al río. Existen cinco subespecies del arao aliblanco, cuyo nombre científico es cepphus grylle. La que puede encontrarse en Irlanda parece ser la ártica. Abundante en Groenlandia, Islandia y el Báltico su hábitat alcanza las islas Británicas pero es raro encontrarla más al sur.

Arao aliblanco x 2

A mí me parece que arao es una derivación rara de la palabra latina uria que aún se usa en italiano (me parece que esa clase de u inicial se suelen convertir en o en castellano). En inglés se le llama black guillemot, sustantivo francés que viene de Guillermo. Si lo vuelvo a encontrar en invierno lo más probable es que no lo reconozca. Torpe que es uno y lo que el plumaje le cambia hasta quedar en el colorido de una gaviota, como puede verse en el sello groenlandés de 1989.


Tara

04/05/2017

Tara st (Dublín), el edificio de colores lo acaban de pintar

Tara no significa en Irlanda lo mismo que en España. Es el nombre de una colina arqueológica de importancia prehistórica a unos 40km de la capital y también se usa como nombre de mujer. Ahí se considera que significa “reina” porque dicha colina era el centro de poder de los antiguos “reyes” de Irlanda. La colina también da nombre a una calle de Dublín en la que hay una estación de tren del mismo nombre. Es una zona un poco cutre, pero es fácil que haya que pasar por ahí ya que queda al lado del río y a pocos metros de todo lo más céntrico. Por ejemplo, está el ministerio de sanidad que qquí se llama de la salud. Ya hemos hecho el chiste es que el edificio muestra a las claras el estado de salud del país, pero es que es obligatorio. También el Irish Times está al final de esta calle.

Ardilla

Debajo de la estación hay un pub al que yo iba a veces y justo al lado queda otro llamado Kennedy’s en cuya pared había una curiosa ardilla en la que no había reparado hasta este lunes (no debe de llevar mucho tiempo ahí). Hoy leo que hay planes de construir el edificio más alto de la capital en ese mismo solar. Ambiciosa ardilla. Me parece improbable que le concedan los permisos.

Justo enfrente, al otro lado del río, está Liberty Hall, que es la sede de los sindicatos. Hace unos años hubo un plan de tirarlo y hacer un edificio creo que de 23 pisos y entre que hacía sombra a todo lo demás y que creo que los promotores no tenían demasiados fondos para tirar adelante del proyecto eso se aparcó para siempre. Precisamente el mismo lunes, volviendo a casa de nuestro rato de consumismo, vimos pasar la manifestación del 1º de mayo.

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No muy concurrida. La verdad es que está el movimiento obrero está de pena. Luego las consignas eran un poco heterogéneas: lesbianismo, no pagar tasas por el agua, inmigrantes sin papeles y sin miedo… si te queda algo de conciencia de clase la pierdes por desánimo entre esta peña, tan escasa y a la vez tan variopinta.

Cajitas

Es muy difícil estar en la vanguardia del proletariado cuando uno dedica sus días festivos a degustar exquisiteces orientales. Poner además las fotos en internet es muestra de decadente vanidad burguesa, pero no se puede comer tofu con anacardos y dejarlo pasar sin contárselo a nadie.