Delph

26/12/2017

Vista de Delft (Veermer)

Ayer rememorando la cena de navidad de la empresa recordé que me tocó sentarme con gente que no es de mi equipo, lo cual estuvo bien porque así al menos habla uno con gente que suele ver a diario pero con la que no suele conversar. Un tema de conversación que salió fue el de las palabras en inglés que se usan en Irlanda pero que en Inglaterra y otros lugares desconocen, muy similar aunque menos conocido que el de las diferencias que se dan entre Reino Unido y EEUU.

Por acotar, es un asunto diferente del de las palabras en inglés que tienen origen en el gaélico irlandés pero que ya están naturalizadas (bog, leprechaun, whisky) y también del de las palabras en gaélico irlandés que se utilizan en inglés tal cual (Taoiseach, bodhrán, poteen). Con mucha seguridad estas todavía se usan más en Irlanda que en otros lugares, sobre todo las segundas, pero al menos los hablantes de otras partes del mundo anglófono las conocen, y cuando no al menos no confunden su significado. El tema eran las palabras inglesas que tienen diferente significado en Irlanda y en otros sitios: algunas son palabras del inglés antiguo que se usan en Irlanda y han desaparecido en los demás lugares de habla inglesa y otras cuyo significado varía entre Irlanda e Inglaterra (press, que quiere decir armario, como cupboard)  o cuyo origen o razón se desconoce.

No se sabe la razón por la que a la vajilla en Irlanda se le suele llamar delph (o delf), que es una de las palabras que se comentó (además de press, give out, minerals, runners…) . El encargado del mantenimiento dijo que una vez trabajando en Londres escribió un correo a toda la oficina diciendo pidiendo que al acabar la jornada pusieran los vasos, tazas, cucharillas en el lavaplatos (at the end of the day you are all supposed to put your delph in the dishwashwer) y que nadie lo entendió. Yo esta palabra la he visto/oído algunas veces pero mi impresión es que no es la mayoritaria y que hay otras (crockery, tableware, the dishes) que son las que se utilizan con más frecuencia incluso en Irlanda.

Lo que sí se conoce es el origien. Durante la charla me vino una revelación que no había comprobado hasta ahora. Y es que, en efecto, la forma delph viene del nombre de la ciudad de Delft en Holanda, que es famosa por su artesanía de porcelana. Hace años vivimos bien cerca y llegábamos tras quince minutos de tranvía. Hoy por hoy mis recuerdos se circunscriben a la torre inclinada, estar merendando en la plaza de la catedral en la que están enterrados “el otro” Guillermo de Orange y la penultima reina neerlandesa y una conversación sobre los suicidas que se arrojan desde el campanario.

El cuadro que más me gustó del Maurithuis de La Haya, más que La chica de la perla, es la Vista de Delft, también de Vermeer.

He recordado que mi abuela extremeña no decía la vajilla sino “la loza” y me ha parecido un regionalismo (¿?) equivalente, que es el que utilizaría si alguna vez tuviera que traducir delph al español.

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La catolicísima Irlanda

15/11/2017

En el capítulo 30 de la segunda parte de “La berlina de Prim“, novela de Ian Gibson; José Paúl terminaba su conversacíón con el irlandés Patrick Boyd, ya que debía reunirse con unos aliados franceses:

—Le pido disculpas pero tengo que salir pitando —dijo—. Hay una reunión urgente de nuestra gente en Saint Jean de Luz. Luego necesito volver enseguida a París. Yo me llevo muy bien con los franceses —añadió—. Ellos, al fin y al cabo, pese a sus defectos, hicieron la Declaración de los Derechos del Hombre y la Revolución. Les cortaron las alas a la Iglesia, y, a quienes les hacía falta, la cabeza. Ahora están tratando de poner su casa en orden otra vez. Me encanta colaborar con ellos. Además —y Paul se rió— no son unos remilgados y aguafiestas, saben mucho de la joie de vivre. ¿Ha leído usted Madame Bovary? ¿Conoce Les Fleurs du mal, de Baudelaire?

Boyd dijo que sí, y que ambos le habían impresionado.

—No hay nada comparable en la pudibunda España, ni en la puritana Inglaterra de la reina Victoria, ni, por supuesto, en la catoliquísima Irlanda —sentenció el revolucionario.

“Catoliquísima” en lugar de “catolicísima“me sonó muy raro y me tuve que hacer un ngram.


Macarroni

24/08/2017

La berlina de Prim

Gibson pone en boca del cochero aquel de La Línea (el que trabajaba en Gibraltar y sabía tanto de geología) una palabra que me parece interesante: Macarroni.

¿Y el general Prim? —le interrumpí—. ¿Qué dicen en La Línea del general Prim?
—Dicen que fue de lo más grande. Un caballero y un valiente. El único capaz de poner orden. Y que por ello lo mataron. Por envidia vil y por odio.
—Pero ¿quiénes?
—Esto yo no lo sé. Alguien lo sabrá, digo yo. Y tanto. Él fue quien trajo al Macarroni, y no se lo perdonaron.
No pude contener la risa.
—¿A Amadeo, dice?
—Sí, al rey italiano, al Macarroni ese, que luego estuvo dos años. Dicen que mataron al general pá que no viniera desde Roma. Pero era demasiado tarde, claro, estaba ya embarcao y venía hacia acá, hacia Cartagena.

No sé cómo de popular sería el palabro en el Gibraltar decimonónico (y menos aún para uno de la Línea) ya que creo que es un término más bien dieciochesco, pero dejémoslo ahí. El año pasado estuve en una exposición sobre caricaturas políticas británicas de entre 1770 y 1780 y uno de los paneles tocaba el estereotipo del macaroni (tal se escribe en esta lengua insular que no distingue ere de erre – también maccaroni).

Macarroni

El término macaroni, derivado de la pasta italiana, se popularizó en las décadas de 1760 y 1770 para describir a los jóvenes modernos que regresaban a las islas británicas tras completar el Grand Tour trayendo una versión exagerada de los gustos y modas continentales. Palabra sinónima de dandy y fop, fue utilizada tanto por quienes adoptaban el estilo como por aquellos a los que les parecía vergonzoso.

Palabra que fue traducida en su día al español como petimetre o pisaverde. Podría tener alguna conexión incluso con macarra (aunque las fuentes indican que esta proviene de una palabra francesa que significa caballa y chulo de putas) y más probablemente con macarrónico, que no es que sea el modo de hablar de los macarronis sino una pasta que se forma al mezclar lenguas.

En la Wikipedia hay un artículo sobre el particular que está medio bien. Hace muchos años oí a la rana Gustavo de Barrio Sésamo cantar en español la canción de Yankee Doodle y no entendí por qué a una pluma se lo podía poner por nombre macarroni.


Primero francés, luego inglés

29/07/2017

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Alguna vez leí que el curso escolar de 1980-81 fue el primero en que la lengua extranjera más estudiada por los escolares españoles fue el inglés, en detrimento del francés que lo había sido hasta aquel año. No sé cómo están ahora las cosas, pero en los tiempos de la EGB uno no tenía su primer contacto con los idiomas europeos hasta 6º de EGB. Yo empecé con francés en el año 86 y de hecho nunca llegué a estudiar inglés ni en primaria ni en secundaria.

Aprender francés primero tiene algunas ventajas, como que es mejor empezar con una tarea más fácil y luego pasar a otra similar de mayor dificultad. Es importante la cantidad ingente de vocabulario inglés que uno está adquiriendo sin ni siquiera saberlo y sobre todo, no corre el riesgo de llamar man-get-out a unas vainas que aquí llaman mange-tout.


El orgullo y el Orgullo

01/07/2017

Una pequeña nota para dejar constancia de mi percepción de que algunos debates un poco chorras que se dan en España respecto al Día del Orgullo Gay tienen como origen la circunstancia, mayormente inadvertida, de que hay una serie de casos en que orgullo/orgulloso en español y  pride/proud en inglés se usan de modo diferente.

Debería poner algunos ejemplos ya si eso cuando tenga tiempo.


Intricado o intrincado

30/06/2017

Estaba leyendo una compleja entrevista de Andresito (versa sobre las once dimensiones del cerebro, nada menos) y me ha sonado rara la palabra “intrincado”, que aparece en un par de ocasiones. No estaba seguro de si lo correcto es “intrincado” o “intricado” y yo ya lo compruebo todo, que es que no estoy seguro de nada.

“Intrincado” es bien correcto e “intricado” también, pero la ene epentética es una peculiaridad ibérica. Podría suponerse que debido a la coexistencia con otras palabras como trincar o trinchar, pero a saber. El verbo latino era intrico intricare y es el adjetivo inglés intricate (la causa de mis dudas); el francés, intriqué y el italiano, intricato. Las tres sin la segunda ene. Hasta en húngaro he encontrado que la forma es intrikál.

En español valen las dos, pero el Diccionario prefiere la forma con una letra más. También llevan ene intrincado en portugués e intrincat en catalán.


… pero eso/esa es otra historia.

24/06/2017

No se acaba la ópera hasta que cante la gorda

Estaba hojeando un diccionario que tengo de frases hechas, clichés literarios, eslóganes publicitarios y tonterías pegadizas en general. Está en inglés, pero es curioso comprobar que gran parte del arsenal lingüístico del último siglo está canalizado a través del cine y otros productos que surgen en esta lengua que en gran medida la Humanidad, o al menos Occidente parece que formara una única cultura.

Este diccionario rastrea los orígenes de sus entradas y son pocas aquellas a las que les reconoce una fuente en una lengua diferente a la inglesa. Bastantes de ellas podrían haber surgido de modo independiente en otros lares y es algo que valdría la pena comprobar. También hay muchas que reflejan aspectos medio intraducibles de la cultura británica y yanqui. Una categoría muy graciosa son los clichés que sólo nos parecen aceptables en el mundo anglosajón o en el de ficción, pero ridículos en le mundo hispano o real (tipo llamar a un individuo “el enemigo público número uno”). Este diccionario es un filón, ya volveremos a él.

Hoy quería comentar que existe un cliché que en algún momento me pareció elegante y que hoy en cambio aborrezco. Me refiero a lo de acabar un texto apuntando a alguna otra cosa vagamente relacionada con la expresión “…pero eso es otra historia” (o “pero esa es otra historia”). Aquí dice que but that’s another story alcanzó popularidad alrededor del 1900 gracias al uso que Kipling hizo de la expresión en los Cuentos de las Colinas (1888). He encontrado un uso anterior en español: Historia de una venganza (1863) de Manuel Fernández y González, pero ninguno tan antiguo como en el Tristram Shandy (1760) donde dice que aparece por primera vez. Como digo, habría que mirar al menos en francés y en alemán.

Se dice que hay que huir de los cliché como de la peste. Como se sabe no es un consejo muy seguido en el periodismo actual pero eso es otra historia.