Prorrogar – to prorogue (falsos amigos)

12/08/2019

Si ayer me preguntan cómo se dicen inglés prórroga y prorrogar habría respondido que la prórroga del fútbol es extra time y que prorrogar es seguramente to extend. Si la pregunta es si existe el verbo to prorogue habría dicho que probablemente aunque no estaría en condiciones de jurarlo. Pero resulta que hoy me lo he encontrado por casualidad y compruebo que supone un hermoso hallazgo para uno de los subgrupos más interesantes en mi colección de falsos amigos: los que prácticamente quieren decir todo lo contrario.

To prorogue entró en inglés queriendo decir lo mismo que en las lenguas latinas pero a pesar de que este significado subsista en los diccionarios en la práctica actual su significado al periodo en el que no hay actividad parlamentaria. Así pues “Parliament is usually prorogued during late April or early May” quiere decir que el parlamento normalmente está fuera del periodo de sesiones a finales de abril o principios de mayo. Si nos dijeran en español que la actividad del parlamento se suele prorrogar a finales de abril o principios de mayo entenderíamos que en principio en esos meses no debería darse pero que no es infrecuente que se extienda a ellos.


Falsos amigos: Hospice – hospicio

25/05/2019

Mi dorsal

En otoño hará veinte años que llegué a Irlanda y todavía sigo aprendiendo inglés. Nunca se acaba. La ignorancia es tanta que no puedo documentar cada avance así que a la hora de dejar constancia me he especializado en esto de los falsos amigos. Hace un par de semanas he descubierto que hospice no significa exactamente lo mismo que hospicio.

“Hospicio” es en español un albergue para necesitados (huérfanos, enfermos, ancianos) y de modo similar “hospice” es en inglés algo parecido aunques más orientado hacia los moribundos. Hay solapamiento de significados pero los diccionarios bilingües en los que he buscado “hospice” hablan de enfermos terminales y cuidados paliativos.

Supongo que debería haberlo sabido ya que en 2009 participé con la gente de mi trabajo de entonces en una carrera popular y como parte de la actividad recogimos fondos para lo que yo entendí que era un asilo.


Idiolecto

05/04/2019

Se supone que hablo un inglés algo más parecido al de las zonas oscuras del mapa

Hace unas semanas vi en varios lugares el test del New York Times que detecta las zonas de las islas británicas donde se habla un dialecto más próximo al idiolecto de quien lo habla. Me puse a hacerlo y me guardé este mapa.

He visto que hay gente a la que le clava la parroquia en la que nacieron o fueron a la escuela. En mi caso particular lo primero que me sale es que el inglés que hablo se parece más al de los que son de fuera de las islas británicas que al de los insulares. Es cosa que no tiene mucho mérito ya que es la primera respuesta que uno tiene que darle al programa.

Luego ya a partir de las respuestas que uno ha dado se forma el mapa. En mi caso mis respuestas se aproximan más al modo de hablar de la República de Irlanda y en especial a los alrededores de Dublín y las zonas de la costa oeste (me llama la atención el hecho de que no haya continuidad geográfica y las respuestas que he dado se aproximen más al modo de hablar de la costa contraria que al del retropaís más próximo .

En cuanto al contenido del test, me parece que lo más irlandés de mi forma de hablar es usar las palabras scumbag y skanger con profusión ya que en Dublín no me faltan ocasiones (y también knacker, que me imagino que no sale porque es la n-word de por aquí). Lo menos irlandes de mi idiolecto que el test pueda detectar debe de ser que siempre digo sofa y nunca couch.

La primera vez que oí que a un scone lo llamaban /skɒn/ en vez de /skəʊn/ me chocó. Poco después del referéndum del bréxit me enteré de que más o menos se hacía por todo el país vecino y creo que esto ha contribuido a mis ganas actuales de que se vayan de la UE de una puta vez y que dejen de joder, con toda la solidaridad que siento por la gente de allí que no cree vivir en tiempos de la reina Victoria.


Falsos amigos: Truculent – truculento

28/12/2018

Lo curioso es que he descubierto que truculent (en inglés) no es lo mismo que truculento (en español) leyendo sobre Stalin a quien la definición castellana le viene al pelo.

truculento, ta
Del lat. truculentus ‘cruel’, ‘atroz’.

1. adj. Que sobrecoge o asusta por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo.

Resulta que en la biografía de Trotksy que estoy leyendo se trata el momento (marzo de 1924) en el que se hace público el testamento político de Lenin y dice Robert Service que:

Although Trotsky’s ‘excessive’ administrative zeal was mentioned in the testament it was Stalin who had the greatest cause for concern – and this showed in the depressed look on his face while Lenin’s criticism was being communicated. Witnesses had never seem him less truculent.

Así que aunque el contexto ya daba una idea aproximada he mirado a ver cómo funcionaba este truculent que no podía ser truculento. Dice el diccionario oxoniense:

 truculent
ADJECTIVE
Eager or quick to argue or fight; aggressively defiant.

‘the truculent attitude of farmers to cheaper imports’

Así que el truculent inglés viene a ser combativo, agresivo u hostil mientras que el truculento español es lo que sobrecoge por ser atroz, cruel, terrorífico, espantoso o tremebundo.

Creo que combativo es la forma que yo habría escogido para expresar cuál no era el ánimo de Stalin durante el decimotercer congreso del partido bolchevique. Por ejemplo:

Aunque el testamento mencionaba el excesivo celo administrativo de Trotsky era Stalin quien tenía más razones para preocuparse tal y como mostraba la expresión deprimida de su rostro mientras las críticas de Lenin se hacían públicas. Los testigos de aquello nunca lo habían visto menos combativo.

De lo agresivo a lo atroz hay una escala que puede explicar la evolución separada del término latino en las diferentes lenguas modernas. Tras una breve investigación creo que en italiano es parecido a como es en español; en portugués he encontrado ejemplos tanto a la española como a la inglesa; en francés más parecido al inglés con el añadido de otro significado adicional de la familia de ‘pintoresco’.


Invalid toilet

09/10/2018

El otro día a la hora del café contaba en la oficina la anécdota de que en un empleo anterior al final de un largo pasillo había una puerta con un letrero que indicaba “invalid toilet” y que las primeras veces que la vi entendí que era un servicio que se encontraba averiado. Creo que tardé semanas en darme cuenta de que en realidad no era un baño inválido sino uno para inválidos. El adjetivo inglés es así. Hace un par de años los diarios españoles tradujeron raudos que en el Reino Unido un alumno había matado a una profesora española (Spanish teacher) que era en realidad una profesora de español, británica ella.

Invalid es, como inválido, una palabra que cada vez se oye menos. Mi jefe comentó que no es lo mismo inválid toilet que ínvalid toilet. O por expresarlo de un modo más científico: no es lo mismo /ɪnˈvalɪd/ que /ˈɪnvəlɪd/. Si se pronuncia llanamente es que el retrete no es válido y convertir la palabra en esdrújula la hace significar que se trata de un retrete para inválidos. Como siempre digo, dos décadas por aquí y cómo es posible que no me haya enterado de esto antes. Pues así son las cosas.

De cuando estudié inglés recuerdo que había palabras que cambiaban de función dependiendo de la sílaba en la que recayera su acento. Por ejemplo, export si era llana era exportación y si era aguda significaba exportar. Los casos que conocía eran siempre sustantivos y verbos. En la Wikipedia hay una lista con muchos ejemplos de cambio sustantivo-verbo. Hasta ahora no conocía un cambio de sustantivo a adjetivo. Voy a ver si encuentro más.


Un viaje por la historia de Ucrania

28/07/2018

Portada

Ese episodio del otro día con tropas griegas patrullando por Odesa durante la guerra civil rusa me ha recordado que tenía por leer un libro que compré diría que hace tres años, después de haber leído otro de la misma autora sobre el cerco de Leningrado. Se llama Borderland: A Journey through the History of Ukraine y como ya dije una vez borderland bien podría traducirse como extremadura. Lamentablemente el volumen no está en español ni he sido capaz de encontrar manuales de historia ucraniana que me hayan parecido solventes en nuestro idioma, así que me he puesto a leer en inglés con la intención de aprender y rememorar cosas de aquel viaje de 2010.

Eso sí, la primera versión del libro es de 1997 y la que tengo, de 2015 no es una edición revisada sino que a los diez capítulos originales (que yerran en varios de sus augurios) les han metido cuatro de propina para actualizar. A diferencia de otros países para los que una historia que llegara hasta finales del siglo XX reflejaría lo esencial, en el caso de Ucrania no es así y si no se cuenta lo que ha pasado desde la llegada de Putin al poder en Rusia y especialmente a partir de 2014, parece que no se entera uno de nada.

El libro de 1997 en vez de hacer un recorrido en orden cronológico presentaba una a una diversas partes del país para ilustrar procesos históricos de mayor calado. A mí me parece que peca un poco de la “enfermedad de la unidad de destino en lo universal”, enfatizando los elementos que invitan a pensar en una etnogénesis ucraniana más sólida, separada y  distintiva con respecto a la formación de Rusia de la que a mí (en mi ignorancia) me parece intuir que pudo darse.

Aquí me he enterado de que Joseph Conrad, del que sí sabía que era polaco, nació en un lugar que hoy es parte de Ucrania, lo que parece no importar demasiado a los actuales habitantes ucranianos del pueblucho, como suele suceder. Como los grandes villanos de la historia de la zona son alemanes y rusos la tensión entre polacos y ucranianos se suele dejar pasar aunque no sea poca cosa.

A pesar de su antagonismo circunstancias históricas parejas empujaron a Polonia y Ucrania hacia estrategias de supervivencia parejas. Para los polacos del siglo XIX y para los ucranianos hasta 1991 la idea de nacionalidad tomó un significado religioso, casi metafísico. Del mismo modo que los ucranianos de la diáspora se consideran a sí mismos parte de Ucrania a pesar de haber nacido y crecido en Canadá o Australia los exiliados polacos del siglo XIX no se consideraban menos parte de Polonia por haber pasado sus vidas en París o Moscú. Sus países existían en una especie de hiperespacio mental independiente de banalidades tales como gobiernos o fronteras. “Polonia no se ha perdido aún” era el título de una marcha napoleónica, “Ucrania no ha muerto aún” el poco inspirador primer verso del actual himno ucraniano.

Hablando de la cuenca del Donetsk se dice que esta ciudad se llamó antes Yuzovka en honor al industrial minero galés John Hughes y que la palabra minero en ruso –shajtior– tiene un tono mítico (su equivalente ucraniano es shajtar, tal y como se llama el equipo de fútbol local). Veamos lo que decía la autora en 1997 de esta zona del país ahora convertida en la poco reconocida República Popular del Donetsk:

Para conservar su independencia Ucrania debe mantener contento al este rusófono que, densamente poblado y muy industrializado, tiene mucho que decir en el país. En las primeras elecciones tras la independencia fueron los votos orientales los que entregaron la victoria a Leonid Kravchuk, antiguo jefe del Partido ante Vyacheslav Chornovil, antiguo disidente y dirigente del movimiento independentista. En 1994 fueron los votos orientales los que echaron a Kravchuk, que para entonces era el niño bonito de los nacionalistas, favoreciendo a Leonid Kuchma, exdirector de una fabrica de misiles en la ciudad rusófona de Dnipropetrovsk. Curiosamente, el año anterior Kuchma había tenido que dimitir como primer ministro cuando miles de mineros del Donbass llegaron a Kiev pidiendo aumentos de sueldo. La peor pesadilla de los políticos ucranianos es el separatismo del Donbass, el temor de que un día Ucrania oriental quiera la autonomía o apueste por volver a unirse a Rusia.

Hablando de la batalla de Poltava (1709) se nos dice que en los noventa “descendientes de los soldados allí abandonados pueden verse ante la embajada sueca en Kiev para solicitar la ciudadanía de un país que sus antepasados dejaron tres siglos antes”. No me parece que pueda haber tantos descendientes de suecos como para que ni en los peores momentos hubiera una cola más o menos permanente pero sí que recuerdo que antes de ir a Ucrania me sorprendió saber del pueblo de Gammalsvenskby donde algo de la cultura sueca ha sobrevivido durante muchas décadas casi en el mar Negro.

Como lo de cambiar nombres de calles es un tema muy hispánico, un fragmento sobre cómo se produjo en Odesa tras el fin del comunismo:

Más deprisa que ningún otro lugar Odesa se está desprendiendo de su monocromático barniz soviético para revelar la antigua identidad multiétnica que subyace. La calle de Carlos Marx ha vuelto a ser Yekaterniskaya; la de Lenin, Richelyevskaya; la de Karl Libknecht, Griecheskaya (griega). Babelya, que llevaba el nombre del gran novelista odesita Isaac Babel se ha convertido en Yevrevskaya (calle hebrea). Del mismo modo que fueron extranjeros quienes construyeron la ciudad son extranjeros los que le están volviendo a dar vida. Una empresa suiza ha reformado el antiguo y grandioso Hotel Londonskaya, que es ahora una de las guaridas preferidas de negociantes confabuladores. Unos chipriotas han abierto un casino en el edificio de la antigua bolsa de valores donde ahora trabajan croupiers de Liverpool y son italianos los que han renovado el puerto desde el que pequeños comerciantes y prostitutas recorren de nuevo las antiguas rutas que van a Haifa, Alejandría o Estambul.

Odesa es una ciudad sobre la que me gustaría saber más cosas. La autora dice que fue fundada por un mercenario hiberno-español (o hispano-irlandés que tanto monta). No puede ser otro que José de Ribas, pero no le he encontrado la conexión irlandesa y el apellido Boyons no me parece prometedor. Tampoco encontré nada sobre las tropas griegas (en apenas dos líneas dedicadas al episodio sólo se habla de los franceses). Eso sí, por fin me ha quedado claro que el Duque de Richelieu cuya estatua está al final de la mítica escalera era sobrino nieto del famoso cardenal. Me hace falta un buen libro con la historia de Odesa.

La perspectiva rusa de las cosas está basada en la escasa entidad o importancia de la identidad y la lengua ucranianas:

La rusificación no se dio sólo en Ucrania. La sufrieron todas las naciones del imperio tanto bajo el zariano como bajo el comunismo. Sin embargo, la rusificación se dio con mayor determinación y éxito en Ucrania que en ningún otro lugar. En primer lugar Ucrania se unió al imperio más temprano: Las tierras ucranianas al este del Dniéper fueron a Rusia en 1686, Estonia y Letonia fueron conquistada veinte años después, el Cáucaso y Finlandia no lo fueron hasta finales del siglo XIX. Ucrania fue para Rusia lo que Irlanda y Escocia fueron para Inglaterra – no una posesión imperial como Canadá y la India, sino parte del centro irreductible. De ahí que el comentario (probablemente apócrifo) de Lenin de que “perder Ucrania sería perder nuestra cabeza” y el sueño de nacionalistas románticos como Solzhenitsyn de que Rusia, Ucrania y Bielorrusia un día volverán a unirse.

En segundo lugar, los rusos consideraban y aún consideran a los ucranianos como una subespecie de rusos antes que nada. Cualquier diferencia que existiera entre ellos seria la obra artificial de los pérfidos papistas polacos, que en la imaginación rusa actual han sido sustituidos por la intromisión de Occidente en general. En lugar de atacar a los ucranianos y a la identidad ucraniana como algo inferior lo que los rusos hacen es negar su existencia. Los ucranianos son una “nación no histórica”, el idioma ucraniano un dialecto de broma, Ucrania misma una Atlántida -una ensoñación legendaria de ciertos intelectuales ucranianos” en palabras de un parlamentario de Donetsk. La proximidad de las culturas rusa y ucraniana, la sutiliza de las diferencias entre ellas es algo irritante. La razón por la que los lituanos y los kazajo rechazan considerarse rusos es perfectamente obvia pero que los ucranianos quieran hacer lo mismo es simplemente indignante.

El Edicto de Ems:

En 1876 la rusificación alcanzó su culmen mediante el Edicto de Ems. Mientras tomaba las aguas en esa ciudad balnearia alemana Alejandro II firmó un decreto que prohibía la importación y publicación de libros y periódicos en ucraniano así como  todo tipo de conciertos, conferencias y espectáculos en ucraniano, toda la educación en ucraniano incluida la preescolar. Los libros en ucraniano serían eliminados de las bibliotecas escolares y los maestros ucraniófilos transferidos a la Gran Rusia. Durante las epidemias de cólera incluso los avisos sanitarios se pondrían sólo en ruso.

Entre las cosas leopolitanas y en general de la otrora multiétnica Galizia oriental me sorprende esta anécdota que si ya sería rara en los noventa del s XX hoy en día debe de ser imposible:

De todos los gobernantes de Lviv son los austriacos los únicos por los que los ucranianos retienen algún tipo de afecto. Todavía puede encontrar uno ancianos que silban la marcha “Ich hat’ einen Kameraden” (Yo tenía un camarada) y babushkas que cuando se les pregunta la hora responden “¿la vieja o la nueva?” ya que sus relojes están aún puestos a la hora oficial en tiempos del benigno y patilludo emperador Francisco José.

Aquí gracias a un fragmento de la Baedecker me he enterado de que la colina de las ruinas del gran castillo leopolitano por donde subimos años ha (Vysoky Zamod) se llamó en sus tiempos Franz-Josef-Berg. Veamos un chiste austrohúngaro de finales del siglo XIX:

Un policía para a un socialista polaco que va a cruzar la frontera de Galitzia. Cuando le pregunta a qué se refiere cuando habla de “socialismo” el polaco responde “es la lucha de los trabajadores contra el capital” a lo que el policía replica “En ese caso puede usted entrar en Galitzia ya que aquí no tenemos ni de lo uno ni de lo otro”.

Era la región más pobre del imperio austrohúngaro, lo cual supuso muchas cosas:

Para muchos la ruta de escape fue la emigración. En los veinticinco años anteriores a la Primera Guerra Mundial más de dos millones de campesinos tanto ucranianos como polacos abandonaron Galitzia. De ellos unos 400.000, que suponían el 5% de la población de la provincia lo hicieron en 1913. Unos fueron a las nuevas fábricas de la Silesia polaca y otros a Francia o Alemania pero la mayoría embarcó hacia Canadá o los Estados Unidos fundando la diáspora ucraniana en Norteamérica que a día de hoy está conformada por unos dos millones de personas.

Identidad nacional a la carta, que también es una cosa muy española:

Para los habitantes de Ucrania con estudios la identidad nacional era una cuestión de gusto personal. En muchas familias hubo individuos que se convirtieron en prominentes ucranianos mientras que otros seguían considerándose a sí mismos rusos o polacos.

La primera gramática ucraniana apareció en 1818 (su compilador creía que estaba registrando un dialecto en extinción) y el primer diccionario breve en 1823:

El ucraniano está aún en estado de flujo. El vocabulario técnico está subdesarrollado y necesita tomar préstamos a mansalva del alemán y del inglés (de cualquiera menos del ruso). También hay variaciones entre el ucraniano influenciado por el ruso de las provincias centrales y el influenciado por el polaco de Galitzia, que fue anatemizado por los soviéticos como nada ucraniano sino una forma bastarda de polaco. Un amigo ucraniano que creció cerca de Lviv recuerda que en la escuela le decían que “el idioma que hablamos es impropio, muy malo, incorrecto, un tipo de dialecto…. y que en algún lugar existe el ucraniano correcto pero que es diferente, no el que hablamos, claro.”

A continuación dejo apenas tres datos sobre tres momentos históricos pero cuya la magnitud se debe tener en cuenta por los millones de de seres humanos a las que afectaron:

La Gran Guerra:

En el momento en que se declaró la guerra en julio de 1914 los ucranianos se encontraron divididos en dos ejércitos opuestos: tres millones y medio de soldados en el ruso y un cuarto de millón en el ucraniano.

La hambruna de 1932-33

Con más muertos que todos los de la Primera Guerra Mundial en todos los bandos juntos la hambruna de 1932-33 fue y aún es una de las atrocidades de la historia humana de la que menos se ha informado, un hecho que contribuye poderosamente al persistente sentido de victimización ucraniano.

La Segunda Guerra Mundial:

En los meses finales de la guerra miles de prisioneros fueron empujados hacia el oeste en marchas de la muerte similares a las de los campos de concentración. En total, de los 5,2 millones de soldados soviéticos hechos prisioneros por Alemania durante la guerra dos millones están registrados como muertos en campos y otro millón trescientos mil cae en la categoría de “huidas, exterminaciones, no contabilizados, muertes y desapariciones en tránsito. Tomando la cifra más conservadora de dos millones de muertes los campos de prisioneros del Frente Oriental causaron un tercio de las muertes de las que causó el Holocausto.

Tras mucho hablar sobre Chernóbil y el fin del comunismo el libro de 1997 se cierra con una serie de conjeturas sobre el futuro de las cuales la que más me divierte es esta, de un analista de Reagan:

“Hay una historia de Turgenev” dice “un hombre está tumbado al sol en la hierba. Una campesina llega y le trae pan y leche. Piensa para sus adentros – “¿Para qué necesitamos Constantinopla?” Rusia está así ahora con respecto a lugares como Crimea.

Dejo los cuatro capítulos agregados y que cubren (1997-2015) para comentarlos tras una relectura. Muchas cosas han cambiado en el mundo desde el 97, seguramente en Ucrania más que en ningún país de Europa occidental. Entre las pequeñas pude ver en Leópolis hecha realidad la estatua de von Masoch que se había propuesto y Kirovogrado se llama Kropyvnytskyi. Entre las grandes las hay que van muy despacio, y otras que llaman más la atención como todo aquello de la revolución anaranjada, pero sobre todo la guerra que se inició en 2014 y la pérdida de Crimea. Ahora se ha dejado de poner el foco en aquella parte del mundo pero aún hay mucho por escribir.


Nescio nomen, jugador de ajedrez

21/06/2018

Me gustaría tener más a menudo la posibilidad de corregir errores en los que he estado inmerso muchos años. Tantos como treinta. Es una sensación muy agradable.

Hace tres décadas otro ajedrecista más veterano me indicó que las iniciales N.N. referidas a un jugador de ajedrez provenían de la expresión inglesa “no name“. Cuando hice la pregunta ya sabía que se trataba de un jugador desconocido, pero quería saber cuál era el significado exacto de las iniciales.

N.N. es todo un clásico y el equivalente soldado desconocido de la bibliografía ajedrecística, pero la fórmula no proviene del inglés. Sería incapaz de volver a encontrarlo pero creo que hace pocos años mirando un libro alemán de finales del siglo XIX llegué a sospechar que no podía ser una sigla inglesa, ya que esta lengua no alcanzó su posición de dominio internacional hasta décadas más tarde… sin embargo en aquel momento no le dí más vueltas.

Hago un párrafo para revindicar a N.N. ya que es el actor de reparto que se lleva todos los golpes en las partidas. Puede que la mayoría de las veces no se supiera su nombre nombre aunque es presumible que en bastantes otras ocasiones sí y que pudiera tratarse de un jugador apalizado cuya reputación se trataba de proteger. Ese era N.N.: la víctima del maestro, el perdedor de todas las partidas simultáneas del mundo o el fantasma necesario para una anécdota impostada además del blanco de la consabida broma en los corrillos de los torneos (-¿contra quién juegas? – contra N.N. [un jugador muy malo])…. usos varios de la doble ene más allá de los casos en los que en efecto se tratara de un jugador cuyas partidas o jugadas se conocian y su nombre simplemente no.

Gracias a una noticia en la BBC sobre un muerto muy vivo del Paraguay me entero de que al cadaver desconocido lo entierran con las iniciales N.N. del latín “nescio nomen“, nombre desconocido (creo que “desconozco el nombre” sería la traducción mala y más literal).

Esto me ha recordado que en el mundo anglosajón muchos creen que RIP es rest in peace en vez de requiescat in pace, una expresión que también tiene mucho que ver con el caso que me sacó de la ignorancia que hemos tratado. Así pues, me despido agradecido a Juan Ramón Alfonso Penayo por ayudarme a salir de este duradero error.