La catolicísima Irlanda

15/11/2017

En el capítulo 30 de la segunda parte de “La berlina de Prim“, novela de Ian Gibson; José Paúl terminaba su conversacíón con el irlandés Patrick Boyd, ya que debía reunirse con unos aliados franceses:

—Le pido disculpas pero tengo que salir pitando —dijo—. Hay una reunión urgente de nuestra gente en Saint Jean de Luz. Luego necesito volver enseguida a París. Yo me llevo muy bien con los franceses —añadió—. Ellos, al fin y al cabo, pese a sus defectos, hicieron la Declaración de los Derechos del Hombre y la Revolución. Les cortaron las alas a la Iglesia, y, a quienes les hacía falta, la cabeza. Ahora están tratando de poner su casa en orden otra vez. Me encanta colaborar con ellos. Además —y Paul se rió— no son unos remilgados y aguafiestas, saben mucho de la joie de vivre. ¿Ha leído usted Madame Bovary? ¿Conoce Les Fleurs du mal, de Baudelaire?

Boyd dijo que sí, y que ambos le habían impresionado.

—No hay nada comparable en la pudibunda España, ni en la puritana Inglaterra de la reina Victoria, ni, por supuesto, en la catoliquísima Irlanda —sentenció el revolucionario.

“Catoliquísima” en lugar de “catolicísima“me sonó muy raro y me tuve que hacer un ngram.

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Macarroni

24/08/2017

La berlina de Prim

Gibson pone en boca del cochero aquel de La Línea (el que trabajaba en Gibraltar y sabía tanto de geología) una palabra que me parece interesante: Macarroni.

¿Y el general Prim? —le interrumpí—. ¿Qué dicen en La Línea del general Prim?
—Dicen que fue de lo más grande. Un caballero y un valiente. El único capaz de poner orden. Y que por ello lo mataron. Por envidia vil y por odio.
—Pero ¿quiénes?
—Esto yo no lo sé. Alguien lo sabrá, digo yo. Y tanto. Él fue quien trajo al Macarroni, y no se lo perdonaron.
No pude contener la risa.
—¿A Amadeo, dice?
—Sí, al rey italiano, al Macarroni ese, que luego estuvo dos años. Dicen que mataron al general pá que no viniera desde Roma. Pero era demasiado tarde, claro, estaba ya embarcao y venía hacia acá, hacia Cartagena.

No sé cómo de popular sería el palabro en el Gibraltar decimonónico (y menos aún para uno de la Línea) ya que creo que es un término más bien dieciochesco, pero dejémoslo ahí. El año pasado estuve en una exposición sobre caricaturas políticas británicas de entre 1770 y 1780 y uno de los paneles tocaba el estereotipo del macaroni (tal se escribe en esta lengua insular que no distingue ere de erre – también maccaroni).

Macarroni

El término macaroni, derivado de la pasta italiana, se popularizó en las décadas de 1760 y 1770 para describir a los jóvenes modernos que regresaban a las islas británicas tras completar el Grand Tour trayendo una versión exagerada de los gustos y modas continentales. Palabra sinónima de dandy y fop, fue utilizada tanto por quienes adoptaban el estilo como por aquellos a los que les parecía vergonzoso.

Palabra que fue traducida en su día al español como petimetre o pisaverde. Podría tener alguna conexión incluso con macarra (aunque las fuentes indican que esta proviene de una palabra francesa que significa caballa y chulo de putas) y más probablemente con macarrónico, que no es que sea el modo de hablar de los macarronis sino una pasta que se forma al mezclar lenguas.

En la Wikipedia hay un artículo sobre el particular que está medio bien. Hace muchos años oí a la rana Gustavo de Barrio Sésamo cantar en español la canción de Yankee Doodle y no entendí por qué a una pluma se lo podía poner por nombre macarroni.


Primero francés, luego inglés

29/07/2017

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Alguna vez leí que el curso escolar de 1980-81 fue el primero en que la lengua extranjera más estudiada por los escolares españoles fue el inglés, en detrimento del francés que lo había sido hasta aquel año. No sé cómo están ahora las cosas, pero en los tiempos de la EGB uno no tenía su primer contacto con los idiomas europeos hasta 6º de EGB. Yo empecé con francés en el año 86 y de hecho nunca llegué a estudiar inglés ni en primaria ni en secundaria.

Aprender francés primero tiene algunas ventajas, como que es mejor empezar con una tarea más fácil y luego pasar a otra similar de mayor dificultad. Es importante la cantidad ingente de vocabulario inglés que uno está adquiriendo sin ni siquiera saberlo y sobre todo, no corre el riesgo de llamar man-get-out a unas vainas que aquí llaman mange-tout.


El orgullo y el Orgullo

01/07/2017

Una pequeña nota para dejar constancia de mi percepción de que algunos debates un poco chorras que se dan en España respecto al Día del Orgullo Gay tienen como origen la circunstancia, mayormente inadvertida, de que hay una serie de casos en que orgullo/orgulloso en español y  pride/proud en inglés se usan de modo diferente.

Debería poner algunos ejemplos ya si eso cuando tenga tiempo.


Intricado o intrincado

30/06/2017

Estaba leyendo una compleja entrevista de Andresito (versa sobre las once dimensiones del cerebro, nada menos) y me ha sonado rara la palabra “intrincado”, que aparece en un par de ocasiones. No estaba seguro de si lo correcto es “intrincado” o “intricado” y yo ya lo compruebo todo, que es que no estoy seguro de nada.

“Intrincado” es bien correcto e “intricado” también, pero la ene epentética es una peculiaridad ibérica. Podría suponerse que debido a la coexistencia con otras palabras como trincar o trinchar, pero a saber. El verbo latino era intrico intricare y es el adjetivo inglés intricate (la causa de mis dudas); el francés, intriqué y el italiano, intricato. Las tres sin la segunda ene. Hasta en húngaro he encontrado que la forma es intrikál.

En español valen las dos, pero el Diccionario prefiere la forma con una letra más. También llevan ene intrincado en portugués e intrincat en catalán.


… pero eso/esa es otra historia.

24/06/2017

No se acaba la ópera hasta que cante la gorda

Estaba hojeando un diccionario que tengo de frases hechas, clichés literarios, eslóganes publicitarios y tonterías pegadizas en general. Está en inglés, pero es curioso comprobar que gran parte del arsenal lingüístico del último siglo está canalizado a través del cine y otros productos que surgen en esta lengua que en gran medida la Humanidad, o al menos Occidente parece que formara una única cultura.

Este diccionario rastrea los orígenes de sus entradas y son pocas aquellas a las que les reconoce una fuente en una lengua diferente a la inglesa. Bastantes de ellas podrían haber surgido de modo independiente en otros lares y es algo que valdría la pena comprobar. También hay muchas que reflejan aspectos medio intraducibles de la cultura británica y yanqui. Una categoría muy graciosa son los clichés que sólo nos parecen aceptables en el mundo anglosajón o en el de ficción, pero ridículos en le mundo hispano o real (tipo llamar a un individuo “el enemigo público número uno”). Este diccionario es un filón, ya volveremos a él.

Hoy quería comentar que existe un cliché que en algún momento me pareció elegante y que hoy en cambio aborrezco. Me refiero a lo de acabar un texto apuntando a alguna otra cosa vagamente relacionada con la expresión “…pero eso es otra historia” (o “pero esa es otra historia”). Aquí dice que but that’s another story alcanzó popularidad alrededor del 1900 gracias al uso que Kipling hizo de la expresión en los Cuentos de las Colinas (1888). He encontrado un uso anterior en español: Historia de una venganza (1863) de Manuel Fernández y González, pero ninguno tan antiguo como en el Tristram Shandy (1760) donde dice que aparece por primera vez. Como digo, habría que mirar al menos en francés y en alemán.

Se dice que hay que huir de los cliché como de la peste. Como se sabe no es un consejo muy seguido en el periodismo actual pero eso es otra historia.


Falsos amigos: aspersión – aspersion

22/06/2017

Como mis lectores habituales sabrán llevo en Irlanda la mayor parte de las dos últimas décadas. Algunas de las notas que dejo aquí son las cosas de la lengua inglesa que sigo aprendiendo. La ignorancia por resolver es mucha, así que me he especializado en coleccionar falsos amigos.

A veces me sorprende descubrir algo que me parece improbable no haber oído con anterioridad. Por ejemplo, yo sé que el aspersor que riega el césped de un jardín se llama en inglés sprinkler (también los aparatos que hay en el techo y que pueden hacen parecido en caso de incendio) y que el verbo to sprinkle significa rociar.

En cambio, nunca me había planteado si la palabra de origen latino “aspersion” existía en inglés. Y existe. En una noticia irlandesa de ayer acusaban al jefe de la oposición parlamentaria de hacerle algo malo a otra persona: casting aspersions. Casting aquí es lanzar o arrojar, para lo demás, diccionario:

aspersion

usually aspersions
An attack on the reputation or integrity of someone or something.

Origin
Late Middle English (denoting the sprinkling of water, especially at baptism): from Latin aspersio(n-), from aspergere.

Comprobando si el sentido de atacar la reputación o integridad de alguien existe en español (y la respuesta es que no) me entero de que si aspersión es el nombre, asperjar es el verbo. Enhorabuena a los que ya lo supieran porque creo que yo no lo había oído en mi vida. Cómo no voy a seguir aprendiendo inglés después de dos décadas en Irlanda si sigo aprendiendo el castellano después de más de cuatro.

Asperjar es rociar con agua, sea natural o bendita (hisopear es otro verbo curioso), pero ni calumniar ni difamar, aunque se podría construír un “salpicar con infamias” para una traducción en la que fuera necesario mantener el doble sentido.

Para lo que es mi colección este es un hallazgo bastante notable.