Superfreakonomics

24/03/2019

La edición británica,creo

Creo que fue en 2007 (“el año en que hice muchas cosas”) cuando leí Freakonomics del profesor de economía Levitt y el periodista Dubner. Una lectura muy entretenida sobre economía en el sentido más amplio posible de la palabra sobre cuya aproximación a la verdad fui desconfiando a lo largo del tiempo. Poco después salió una segunda parte: Superfreakonomics y ahora compruebo que eso fue en 2009 y que se me habían pasado diez años pensando que tenía que echarle un vistazo, cosa que no he hecho hasta hoy mismo. Hubo un tiempo en el que estuve suscrito por RSS al blog y otro rato al podcast, pero en alguna de las masacres desintoxicatorias de información desaparecieron de mi rádar.

Así que me he puesto a leer Freakonomics pero con el ceño fruncido y como desconfiando y nada más acabar me he puesto a buscar la opinión de algún comentarista para confirmar que en efecto, tal y como intuía lo que había estado leyendo sobre el calentamiento global era bastante raro y a los coautores les estaba cayendo la del pulpo por su frivolidad. Todo lo relativo a la prostitución me pareció relativamente más creíble, aunque la visión general sea demasiado de color de rosa. Entre lo esquivo que es el mundillo y la guerra cultural en la que estamos inmersos realmente es difícil saber.

La idea de que el salario no depende sólo de la oferta y la demanda sino también de la competencia, los años de educación, como de desagradable y de peligroso sea. Lo cual explicaría que una prostituta pueda ganar más que un arquitecto:

“The delicate balance between these factors helps explain why, for instance, the typical prostitute earns more than the typical architect. It may not seem as though she should. The architect would appear to be more skilled (as the word is usually defined) and better educated (again, as usually defined). But little girls don’t grow up dreaming of becoming prostitutes, so the supply of potential prostitutes is relatively small. Their skills, while not necessarily “specialized,” are practiced in a very specialized context. The job is unpleasant and forbidding in at least two significant ways: the likelihood of violence and the lost opportunity of having a stable family life. As for demand? Let’s just say that an architect is more likely to hire a prostitute than vice versa.”

El tipo de cosas datos que los medios niegan a la opinión pública:

“La probabilidad de que un norteamericano medio muera por un atentado terrorista en un año dado es aproximadamente de uno entre cinco millones. Tiene 575 veces más probabilidades de suicidarse.”

“En las naciones industrializadas, la tasa actual de muerte materna durante el parto es de 9 mujeres por cada 100.000 partos. Hace solo cien años, la tasa era más de cincuenta veces más alta.”

“Es posible que acudir al hospital aumente ligeramente sus probabilidades de sobrevivir si tiene un problema grave, pero aumenta sus probabilidades de morir si no lo tiene.”

Resulta curioso que el ejército de los EEUU estuviera sufriendo más bajas anuales a finales de la guerra fría que a principios del siglo XXI cuando participaba en dos guerras a un tiempo:

From 2002 to 2008, the United States was fighting bloody wars in Afghanistan and Iraq; among active military personnel, there were an average 1,643 fatalities per year. But over the same stretch of time in the early 1980s, with the United States fighting no major wars, there were more than 2,100 military deaths per year. How can this possibly be? For one, the military used to be much larger: 2.1 million on active duty in 1988 versus 1.4 million in 2008. But even the rate of death in 2008 was lower than in certain peacetime years. Some of this improvement is likely due to better medical care. But a surprising fact is that the accidental death rate for soldiers in the early 1980s was higher than the death rate by hostile fire for every year the United States has been fighting in Afghanistan and Iraq. It seems that practicing to fight a war can be just about as dangerous as really fighting one.

Mi fragmento favorito trata de terrorismo y tiene que ver con el idiota que en 2001 intentó sin conseguirlo hacer explotar una bomba que llevaba en las botas durante un vuelo, obligándonos a todos desde entonces a quitarnos los zapatos al pasar por la seguridad del aeropuerto lo cual tiene un coste en minutos que sólo en EEUU es equivalente a 14 vidas al año :

The beauty of terrorism — if you’re a terrorist — is that you can succeed even by failing. We perform this shoe routine thanks to a bumbling British national named Richard Reid, who, even though he couldn’t ignite his shoe bomb, exacted a huge price. Let’s say it takes an average of one minute to remove and replace your shoes in the airport security line. In the United States alone, this procedure happens roughly 560 million times per year. Five hundred and sixty million minutes equals more than 1,065 years — which, divided by 77.8 years (the average U.S. life expectancy at birth), yields a total of nearly 14 person-lives. So even though Richard Reid failed to kill a single person, he levied a tax that is the time equivalent of 14 lives per year.

Nuestro viejo amigo Robert Strange McNamara a quien un día nos referimos favorablemente por su defensa del cinturón de seguridad es alabado por la misma cuestión. Esta semana supe de la falacia de McNamara. que consiste en omitir todo lo que no sea fácilmente cuantificable a la hora de tomar decisiones.

Y por último dejo este fragmento por la parte que me toca. Las autoridades irlandesas nunca han comprendido las externalidades del mercado de recogida de basuras.

“A veces, a los políticos les gusta pensar como economistas y utilizan incentivos económicos para fomentar la buena conducta. En los últimos años, muchos gobiernos han empezado a basar sus impuestos de recogida de basura en el volumen. Si la gente tiene que pagar por cada bolsa de basura de más, razonan, tendrán un fuerte incentivo para producir menos. Pero esta nueva manera de gravar también da a la gente un incentivo para llenar aún más sus bolsas (una táctica que los responsables de la basura de todo el mundo llaman ahora «Seattle Stomp») o para tirar su basura en los bosques (que es lo que ocurrió en Charlottesville, Virginia). En Alemania, los evasores del impuesto de basuras tiraban tantos restos de comida por el retrete que las alcantarillas se infestaron de ratas. En Irlanda, un nuevo impuesto de recogida de basuras generó un aumento de la quema de basuras en los patios traseros, que no solo era mala para el medio ambiente, sino también para la salud pública: en el Hospital de St. James de Dublín casi se triplicaron los casos de pacientes que se habían prendido fuego mientras quemaban la basura.”

 

 

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Lucca

27/12/2017

Así era y es la planta de la ciudad

Hará una semana que me he acordado de la ciudad amurallada de Lucca en Toscana. En un juego que consistía en acertar de entre tres opciones el nombre de una ciudad a la vista de un plano antiguo de la misma escogí Lucca para la que no era. Me pareció que aquellas tenían que ser las murallas por las que habíamos paseado en 2009 tras dejar Pisa atrás. Luego hace un par de días día me ha dicho una amiga que ella iba a ir en enero y se me ocurrió volver a mirar mis viejas fotos.

Nunca colgué aquí demasiadas fotos ni historias de aquel viaje por el centro de Italia. Creo que es porque había tanto que ver y tanto que contar que me saturé antes de empezar. Una vez puse fotos de la torre Guinigi, que es el segundo lugar al que fuimos en Lucca después de comer un helado en el “anfiteatro”.

San Frediano es San Frigidiano en castellano

Mirando al mapa (moderno) me parece que dejamos el auto de alquiler cerca de la Puerta de Santa María. Esto se corresponde con la primera imagen que tengo de la ciudad, que es de la iglesia de San Frediano y su potente mosaico. Ya de aquellas me quedé con la duda de si ese nombre existía, porque Frediano me parecía muy raro, y compruebo que san Frigidiano ¿principe de Irlanda? y obispo de Lucca construyó una iglesia en este lugar bajo la advocación de san Vicente martir, que era de Zaragoza.

La laguna de Venecia no es laguna sino albufera y el “anfiteatro” de Lucca no es anfiteatro sino es plaza (Piazza San Michele) situada en el lugar donde hubo un anfiteatro que supongo que ya estaría allí cuando César, Pompeyo y Craso revalidaron el Primer Triunvirato.

El anfiteatro es centro de la vida social, terrazas de restaurantes, turisteo a tope y casas amarillas con verdes balcones y contraventanas que muestran un estilo típico de la región.

Del anfiteatro nos subimos a la torre Guinigi donde pasamos un rato disfrutando de las vistas y el claro día y luego llegamos a la plaza de san Martín frente a la catedral del mismo nombre de la que recuerdo que tenía un pórtico con esculturas e inscripciones muy interesantes.

San Martino

Y de allí pasando por la plaza del lirio y la dedicada a Napoleón salimos a recorrer un tramo de las murallas, más adecuadas para el paseo por amplias que la mayor parte de las que he visto. Había mucha gente haciendo lo mismo: niños jugando, chicas andando en patines. Elemento antiguamente militar totalmente integrado en la vida civil.

Garibaldi en la plaza del Lirio (piazza del Giglio)

Por las murallas

Puerta de san Pietro

Casas de los adarves

Foso y pradera

Catedral de san Martín

Se puede comprobar como la vida cotididana se ha apropiado de la muralla y la cercanía de las viviendas, tal y como sucede por ejemplo en Ciudad Rodrigo. Sin llegar a lo que son les plains de Abraham en la ciudad de Quebec, el antiguo foso ha dejado lugar a una amplia llanura verde y lúdica.

Años después he mezclado los recuerdos y los días. Por fortuna las fotografías me recuerdan que de Lucca salimos por carretera hacia las termas de Montecatini llegando a nuestro siguiente destino: Pistoya.


El que no sabe es como el que no ve

30/07/2017

Hace unos días he descubierto la interesante historia del león del Pireo, que se encuentra en el arsenal de Venecia. Escultura del siglo IV de antes de nuestra era estuvo en el puerto ateniense hasta 1687 en que los venecianos lo tomaron como botín de la guerra contra el imperio otomano. Es más conocido el dato de que en el mismo año los venecianos destruyeron el Partenón a cañonazos. Lo más curioso del león helénico es que contiene unas runas escandinavas de una de las incursiones vikinga de cuando los nórdicos se pasaron por el Mediterraneo en el siglo XI. Las marcas son muy tenues y no fueron descifradas hasta 1914. Yo he pasado por delante de esta estatua, pero el que no sabe es como el que no ve.

 


La eñe es una letra (2)

20/11/2014
Distinta de la ene

Distinta de la ene

Con vistas al resumen de fin de año de la actividad del blog me he puesto a mirar las entradas que he escrito desde el mes de enero de este 2014. Veo que en marzo, después de un paseo por Skerries y a propósito de unos azulejos con el nombre de una casa, escribí un textículo en el que reivindicaba el estatus de letra separada para la eñe, no muy bien entendido en el mundo anglosajón.

Ahí ya avisaba de que no era la primera vez que avistaba este fenómeno, ya que idéntico caso e idéntico azulejo fueron los perpetrados en un B&B de la localidad escocesa de Oban, por donde pasamos en junio de 2009. Aquí dejo la prueba del delito.


Lagartijas

17/07/2014
Lagartija

Lagartija italiana

Algo que puede resultar interesante que tengan en común Hibernia e Hispania son los casos de distribución disjunta de algunas especies. Interesantes en el sentido de que son puntos en común que no comparten necesariamente con el resto de Europa. Los primeros casos que descubrí fueron de babosas y caracoles que vi en mapas del Museo de Historia Natural de Merrion square.

Hoy me he dado cuenta que la lagartija normal y corriente que tenemos en el norte de la península Ibérica, la zootoca vivípara, es la misma que hay en Irlanda (el único reptil de la isla, ya habrán leído en alguna otra parte lo de Patricio y las culebras) pero curiosamente hay un corte en la distribución y no se encuentra por el centro de Francia.

También he visto que no se encuentra en Italia y me he preguntado qué tipo de lagartija sería una muy colorida que fotografié hace cinco años en Toscana. Me he puesto a mirar a ver qué reptiles había en Italia y durante un rato y a causa del color de las fotos que he encontrado he estado bastante convencido de que se trataba de la lagartija siciliana (podarcis waglerianus) pero al parecer es una especie endémica que sólo se encuentra en la isla. Me parece que lo del color es un problema para las especies que mudan la piel. Lo más probable es que se trate de la vulgar lagartija campestre (Podarcis siculus), que también tiene su origen en Sicilia pero que puede encontrarse por toda la península itálica y por muchos más sitios.

 


Universidad de Hanóver

03/07/2014
universidad-hanover-1912

1912

universidad-hanover-2012

2009

Uno de mis pasatiempos preferidos es mirar cosas viejas: fotografías, documentos, postales y libros. En un blog que miro a veces estaban con una serie de fotos de Alemania en 1912 y cuando pusieron una de la Universidad de Hanóver, me recordó a una que había tirado yo desde el coche al pasar por delante, de camino a Herrenhäuser. Me he puesto a buscarla y la he encontrado, sin caer en la cuenta de que ya la había colgado en otra ocasión. Aunque la vieja está mejor enfocada y coge todo el edificio, son bastante parecidas. No deja de ser interesante comprobar las pequeñas diferencias. La más llamativa no es propiamente arquitectónica, sino la abundancia de vehículos de motor consustancial a nuestra era.

El género del antes y el después ha atraído mi atención durante estos últimos años y una de las cosas que me gustaría hacer es mezclar una foto histórica con una actual. La preparación de la logística me da toda la pereza del mundo, así que si se da será porque escoja un experimento senclllo.


Torre Guinigi

10/03/2014

Torre Guinigi

Tras salir de Pisa de camino a Florencia el primer sitio en el que paramos fue Lucca. Al parecer su nombre proviene de luk, la palabra que significaba “marisma” en la lengua céltica de los ligures prerromanos. Es una ciudad pequeña y bonita cuyas principales vistas son sus murallas, un anfiteatro que no es tal sino más bien plaza y varias iglesias que, salvo la catedral de san Martín, vimos por el exterior.

Un lugar curioso al que sí nos pareció intersante subir fue la torre Guinigi (debe pronunciarse más o menos Güiniyi), que tiene un pequeño jardín con siete encinas en la azotea.

Leo que su altura es de 44,25 metros, que la construyó en el siglo XIV la familia Guinigi, que era la más poderosa de esta ciudad con pretensiones pero que tuvo que sucumbir ante el empuje de Pisa, Siena y Florencia. En aquel tiempo hubo más torres en Lucca pero la mayoría fueron destruidas durante el siglo XVI. Al parecer hay 225 escalones hasta arriba.

La vista de la ciudad y de los montes que la rodean es óptima.