La transición de los 20 a los 40 ahora es más fácil

31/12/2018

Ovejero

La deriva reaccionaria de la izquierda, de Félix Ovejero es un libro que leí hace tres o cuatro meses pero resulta que ayer cuando me preguntaban por él me di cuenta de que aunque mientras lo leía estaba de acuerdo con la mayor parte de que se exponía, al final no me había dejado demasiado poso intelectual. Una lástima no tenerlo a mano para consultarlo. Me quedé con la idea general de que era un tema mejor para un artículo largo que para un libro entero. El propio autor ya había escrito en prensa sobre el particular y últimamente ha estado presentando el libro en la radio.

Una idea que se me ocurrió mientras lo leía tiene que ver con el consabido proceso de aburguesamiento generacional. Hablo de aquello que se dice de que uno a los veinte años es comunista (y si no lo es, es que no tiene corazón) y a los cuarenta ha dejado de serlo (y si no, es que no tiene cabeza) que es un fenómeno demostrado empíricamente en la medida en la que las ciencias sociales puedan demostrar alguna cosa.

La idea era que la deriva reaccionaria de la izquierda ha causado que para muchos de mi generación, que apenas acabamos de llegar a lo de cuarentones, nuestro aburguesamiento haya sido más sencillo. Esto es debido a que en lugar de cambiar ciertas actitudes las hemos mantenido constantes mientras la izquierda involucionaba e implosionaba a nuestro alrededor.

Como estas discusiones se guasapean los ejemplos no suelen ser especialmente solemnes. Seguramente podría haber elaborado algo más académico con la libertad de expresión como objeto, pero en fin. A mí parecía muy bien que existieran revistas como Interviú, con reportajes interesantes y portadas de bellas señoras con las tetas al aire. Las tetas al aire son sinónimo de libertad. En mi juventud este tipo de revistas sólo le parecía mal a la gente muy conservadora. Ahora en cambio son las izquierdas las que dicen esas revistas están muy mal y que si la objetificación sexual de la mujer y que si tal.

Del mismo modo que este ejemplo se me ocurren ocho o diez cosas en las que me parece que sigo pensando parecido a lo que pensaba hace veintitantos años y que lo que nos ha cambiado es el circo en el que estamos metidos. Total, que nada que ver la crisis de los cuarenta que dicen que sufrió la generación del 68 en los años ochenta, que veían que habían traicionado sus ideales y a sí mismos. Ahora la transición entre los veinte y los cuarenta es más fácil porque en muchos sentidos no hace falta cambiar nada.

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Supremacismo banal

02/12/2018

Hace unas semanas en animada conversación guasapera se me ocurrió parafrasear el concepto de Billig para denominar cierta actitud típicamente española que puede que hasta cierto punto dificulte el progreso del país y el paisanaje. Tiene que ver con todos esos enunciados del estilo de “como aquí no se vive en ningún lado”, y una serie de afirmaciones relativas al clima, el paisaje, la dieta, las tradiciones, el modo de relacionarse… que harían del modo de vida español una categoría superior en términos no estrictamente cuantificables.

No pretendo establecer una definición canónica del supremacismo banal: la idea no es más que una parodia, pero me resulta interesante que no lo he visto en otras culturas. Aunque sólo sea por sus efectos frente a terceros ya tiene que ser un rasgo político-cultural bastante más deseable que el supremacismo puro.

Me ha vuelto a rondar la idea en el día de las elecciones andaluzas, seguramente porque Andalucía sea la porción más tópica de España. El supremacismo banal y la ceguera ante otros modos de hacer las cosas son tan transversales que me hacen suponer que la decisión del electorado no puede tener ninguna incidencia para lograr cambios que podrían considerarse como positivos desde aquí, desde otro estilo de vida.


Breve guía de la civilización clásica

19/08/2018

Portada

Después de leer la introducción al Imperio Romano de este hombre, Stephen Kershaw, me quedé con ganas de más conocimiento en este formato. Las guías son idóneas para aquellos que tenemos vocación generalista ya que por un lado cubren muchas carencias y por otro nunca sabe uno cuánto habrá de profundizar en un tema determinado, siempre teniendo en cuenta que las limitaciones de tiempo y atención hacen probable que vaya a ser bastante poco. Intento poner a continuación mis notas sin demasiado orden ni concierto. Me limito por el momento a Grecia, que Roma ya la tocaré cuando saque el otro volumen de la caja, dentro de un par de años.

Incluso en el ámbito helénico me salto el mundo minóico y micénico y la guerra de Troya y Homero y empiezo con la interesante aseveración que en este libro se hace de que en la inmortal frase con que Virgilio empieza la Eneida (Arma viriumque cano) las armas se refieren a la Iliada y el hombre es Odiseo.

Se nos ofrece un curioso origen etimológico de la palabra sicofanta (yo soy de los que dicen sicofante, como con presidenta las lenguas las hace el vulgo), distinto al menos del que yo conocía y que siempre me había parecido bastante extraño. Se dice que gobernando Solón en Atenas se prohibió exportar todo tipo de productos excepto el aceite de oliva. Los higos no podían exportarse y sicofantas eran los delatores que sacaban a la luz (phantein) los higos (sykon). Si esto lo cuenta Plutarco en las Vidas paralelas no sé cómo el diccionario oxoniense se saca una teoría tan extraña. Cómo varía el escaso uso de la palabra en español y en inglés me da para otra entrada.

Clístenes el político (no confundir como yo con Calístenes de Olinto, pero es que el estilo moderno Kleisthenes no me resulta nada obvio) estableció tres importantes derechos para los atenienses: isonomía (igualdad ante la ley), isogoría (igual libertad de expresión) e isocracia (igual poder, gobierno de iguales). Aristóteles también atribuye a Clístenes la invención del “concurso de impopularidad” por el que los atenienses elegían a quien habría de ser desterrado mediante una votación en la que los nombres se escribían en un ostrakón. Por cierto, una vez tuve un profesor de historia que nos contó que el ostracismo funcionaba entregando una ostra simbólica al infeliz. (Ésta para la sección “mentiras que aprendí”).

Una crítica habitual a la democracia ateniense es la de que en realidad no era una auténtica democracia ya que el tiempo que los ciudadanos necesitaban para tomar parte en ella se obtenía a expensas de los esclavos. Los atenienses no habrían entendido esta lógica ya que por un lado en Atenas siempre había habido esclavos aunque no siempre había habido democracia y por otro, las otras ciudades griegas tenían esclavos y no eran democracias.

Leo que “el lugar de la mujer es el oikos” y de repente encuentro otros ecos en la expresión “el eco de su voz”. Parece que las categorías porné, pallake, hetaira son muchas pero seguramente con nombre o sin él en nuestras sociedades modernas tenemos más.

Areté, que se suele traducir como virtud pero que además implica bondad, excelencia y efectividad social. Hace poco estuve buscando palabras griegas de traducción imprecisa como kleos, timé, hubris… puede salir una lista larga y no es sorprendente. Dentro de un par de generaciones el honor también será desconocido.

He encontrado un pequeño error: el taparrabos de los atletas no se llamaba diazoma, sino perizoma.

Me permito traducir el fragmento con el que comienza el capítulo octavo y que trata de la religión helénica. Puede ser interesante compararlo con lo que dice Mary Beard de la religión romana:

Cuando la gente del siglo XXI inspecciona el mundo de la antigua religión griega se encuentra en un entorno ajeno en el que los sistemas de valores modernos dejan de tener vigencia. Una religión es como un partido de críquet: totalmente incomprensible para los espectadores a no ser que hayan aprendido las reglas en la infancia y estén al tanto de las evidentes incoherencias y cosas raras que los participantes dan por sabidas. Así nos encontramos con que a los griegos de la Grecia clásica les interesaban más los rituales que las creencias, que carecían de conceptos como pecado o fe y que no “creían” en sus dioses sino que más bien los “reconocían” mediante el rezo y el sacrificio, erigiendo templos y convirtiéndolos en el objeto de su culto. Sus divinidades no eran omnipotentes ni habían creado el universo, no existían textos sagrados equivalentes a la Biblia, el Alcorán o la Torá; ni diez mandamientos, cinco pilares o trece principios, ni credo ni shahada; ni Talmud, ni Sharia, ni Alianza; sin ortodoxia y por tanto sin herejía; sin yihad y (quizás sea difícil de creer para los lectores modernos) sin guerras de religión.

 


Pyramiden en Spitzberg o Spitsbergen en Svalbard

07/07/2018

El mes pasado estuve viendo un breve vídeo de National Geographic sobre uno de esos lugares raros de rusos que gracias a Internet he acabado conociendo medio bien. Esta vez no era Norilsk sino Pyramiden, el asentamiento minero ruso en la isla noruega de Spitsbergen. El ruso joven que lo protagonizaba lleva viviendo allí unos cuantos años y en un momento del reportaje sale estudiando español delante del ordenador. Si algún día vais por allí ya tenéis a alguien con quien hablar. En Barentsburg quizá ni eso.

Hoy me ha pasado un amigo una noticia sobre el inminente éxito de los audiolibros. Mi intuición es que eso no puede ser y lo dice alguien que lleva unos cuantos meses escuchando podcasts entre semana como unas cuatro horas al día. De todos modos he indicado que probaría a escuchar uno a ver si le encontraba el potencial. He pensado que sería mejor comenzar con un relato breve y en un portal que se dedica a los audiolibros de dominio público me he encontrado con las Novelas Cortas de Pedro Antonio de Alarcón, la última de las cuales es El año en Spitzberg (1,2). La experiencia no me ha parecido mala, pero es totalmente distinta a la de contemplar el texto ante tus ojos. Texto, por cierto, que merece comentario aparte.

Aprovechando el tirón me he propuesto averiguar de una vez por todas qué es Spitzberg, qué es Spitsbergen y qué es Svalbard y qué hacen o hacían los rusos por allí si es que aquello es de Noruega (alguna vez había pensado que el archipiélago estaba dividido entre ambos países, pero no es así). Yo estoy seguro de que el primer nombre que vi en mapas era Spitzberg, pero al parecer este era el nombre del archipiélago hasta el tratado de 1920 en el que se decidió que Noruega se lo quedara con ciertas restricciones en forma de ventajas a los países que tuvieran algún interés por ahí. No sé por qué, pero parece que el topónimo Spitzberg resiste bien en francés y en cambio no en los demás idiomas. La isla grande era Spitzberg Occidental (y luego Spitsbergen ídem) , pero Noruega decidió dar el nombre Svalbard, sacado de las antiguas sagas, al archipiélago y la isla mayor se quedó con el nombre de Spitsbergen a secas.


¿La segunda como farsa?

28/05/2018

Lenin con peluca (1917)

Venía en el autobús oyendo un programa de radio sobre la Revolución de Octubre. Siempre se aprenden cosas. Por ejemplo, nunca me había puesto a pensar cómo es que Lenin que había salido de Suiza en tren llegó a la estación de Finlandia de Petrogrado y la respuesta es que no se podía atravesar todo el frente oriental de la Gran Guerra, por lo que el recorrido fue enrevesado.

Otra cosa interesante es que, a pesar de que en la iconografía octubrista soviética Lenin aparece dirigiendo a las masas con su peculiar perilla, en los días revolucionarios vivía de incógnito, se había afeitado y llevaba peluca. He buscado la fotografía, en la que me resulta bastante irreconocible, y se me ha ocurrido si el famoso episodio de Santiago Carrillo en 1976 no pretendería ser una emulación que acabó quedando en lo que dijo Marx sobre Hegel en El 18 de brumario de Luis Bonaparte.


Empiro y Estoicíades

14/05/2018

Tuve un profesor y amigo al que aprecié mucho a pesar de que fuera un auténtico personaje o precisamente porque lo era. Siempre me acuerdo de aquella vez en que al oír la palabra empirismo interpretó que habría de ser la escuela de pensamiento de “un tal Empiro”, tan desconocido para él como para todos los demás.

Anoche estuve haciendo unas averiguaciones adicionales sobre el SPQR de Mary Beard y me encontré con una muy agradable miniserie de televisión de 3 capítulos presentada por ella misma y en la que en 2012 avanzaba parte de lo que se incluiría en el libro. Será por esto que hoy el buscador no hace más que proponerme vídeos sobre el mundo clásico.

En uno de estos, un breve sobre el estoicisimo, me he enterado de que el nombre de esta escuela proviene de Stoa Pecile, el pórtico pintado que se encontraba en el lado norte del ágora de Atenas y donde enseñaba Zenón de Citio (y no un tal Estóicides o Estoicófanes). Aunque no la habría asociado a otros nombres que no fueran los de Epicuro de Samos y Epícteto de Frigia nunca había pensado en el origen etimológico del nombre de esta escuela filosófica.

Del mundo helénico es fácil extraer la lección de que estamos todos en la caverna de la ignorancia y es injusto que nos riamos de los compañeros de tinieblas.


Algo sobre genética de poblaciones

01/05/2018

Como todos ustedes estoy más ocupado de lo que quisiera. Quizá si traduzco este fragmento del NYT que publica la recensión que Jared Diamond hace del libro de David Reich (WHO WE ARE AND HOW WE GOT HERE: Ancient DNA and the New Science of the Human Past) sea más fácil recordar que tengo que agenciármelo y leerlo entero. También es posible que utilice el fragmento para felicitarle la hispanidad a una amiga argentina y así agradecerle que si no fuera por sus incendiarias proclamas peronista-indigenistas tampoco recordaría el 12 de octubre.

Entre otras cosas interesants, esto comenta Diamond:

Mi segundo ejemplo: ¿Cómo y desde dónde llegaron a Europa los ancestros de los europeos de hoy? La arqueología muestra que la agricultura llegó a Grecia desde Anatolia (la Turquía actual) hace unos 9.000 años y se extendió hacia el noroeste hasta llegar a Gran Bretaña. En consecuencia, la opinión dominante es que los agricultores de Anatolia fueron invasores que se mezclaron con los cazadores-recolectores que había originalmente en Europa y que sus genes se disolvieron con los de los de estos a medida que los agricultores se expandían hacia el noroeste. Desde esta perspectiva los europeos modernos que más se parecerían a los cazadores-recolectores originales de Europa serían los irlandeses pelirrojos y de ojos azules de la costa oeste de Irlanda.

Pero los descubrimientos genéticos han desvelado un tercer grupo antiguo cuyos genes predominan entre los europeos del norte. Este grupo estaba compuesto por pastores de las estepas de Asia cuyos esqueletos y genes se conocen gracias a sus túmuluos funerarios, llamados kurganes. Parece que estos pastores han contribuido con aproximadamente la mitad de los genes de los esqueletos noreuropeos y británicos desde hace alrededor de 5.000 años. Es evidente que de algún modo estos pastores o bien se reprodujeron más o bien exterminaron a la mayoría de los agricultores originales de Europa ¿Cómo puede ser que pequeños grupos de agricultores se impongan sobre densas poblaciones agrícolas?

Una pista es que el 7% de las muestras de ADN de Europa y las estepas contiene ADN de la plaga microbial que causó la Muerte Negra en Europa. Quizá los pueblos de las estepas adquirieron la plaga, desarrollaron cierta inmunidad a ella a través de la exposición y se la transmitieron a agricultores europeos que no habían estado expuestos, de modo que los diezmaron. Sería irónico que los primeros agricultores de Europa hubieran sucumbido a una enfermedad introducida ya que otras enfermedades introducidas por los colonos europes en el Nuevo Mundo a partir de 1492 diezmaron a las poblaciones americanas nativas.

Siempre me ha parecido poco sostenible la acusación a los europeos por un genocidio basado en las enfermedades introducidas. La mortandad hubiera sido la misma incluso aunque las tripulaciones de las carabelas hubieran estado conformadas por miembros de oenegés bolivarianas y multiculturalistas.  El encuentro de todos los mundos del mundo era inevitable e inevitable era que unas poblaciones sustituyeran a otras de no ser que la tecnología para viajar se hubiera descubierto después de la ciencia de las vacunas. Parece que se va demostrando que esto siempre ha sido así.