El templo de Lúxor

21/10/2016
Sin gente

Sin gente

El otro día me he dado cuenta por casualidad de que hace diez años de cuando recorrimos Egipto, o por decirlo con más precisión (aunque Egipto no deje de ser una raya de agua en la arena) de la semana que pasamos entre El Cairo y Lúxor. Después de bastantes años se me ha ocurrido volver a mirar las fotos de entonces. La edad se va notando. El país también ha cambiado mucho, en varios sentidos a peor, y ahora no me parece un destino tan apetecible como en 2006.

Eso puede que tenga alguna ventaja. Llegamos a Lúxor tras una noche entera en tren y tras encontrar alojamiento el primer lugar que fuimos a ver fue el templo que da nombre al sitio. Lúxor es en árabe al-Uqsur, que es el plural de al-Qsar. Las guías turísticas se escriben primero en inglés y luego se traducen y dicen que el nombre significa “los palacios” pero “los alcázares” es una traducción mucho más acertada hacia lo nuestro. Cuando los árabes llegaron en el siglo séptimo descubrieron los templos enormes cubiertos por la arena y por alcázares los tomaron o así los llamaron.

En la entrada del templo, que creo que debe verse antes que el de Karnak, ya que hacerlo al contrario podría resultar decepcionante, tomé dos fotografías. Una en la que no podía verse la muchedumbre turística y otra con la realidad de lo que es o lo que era aquello. Seguramente hoy día esté menos concurrido, para alivio del visitante y tristeza de la economía local.

Con gente

Con gente


La casa de aduanas

01/04/2016

La casa de aduanas de Dublín en 1792

Como apunté hace unos días a propósito de otro monumento, el pasado lunes de Pascua entramos a ver la Customs House. Edificio nobilísimo que queda entre el río y la estación de autobuses, ahí en medio de todo, pero de no tan fácil acceso debido a que alberga el departamento o ministerio de medio ambiente, comunidades y administración local.

Más impresionante debía de ser cuando se construyó, a finales del siglo XVIII, en tiempos en los que era prácticamente la entrada portuaria de la ciudad y los barcos se amarraban frente a su fachada e incluso más río arriba aún. Una excelente carta de presentación, aunque fuera para pagar aranceles y otros trámites administrativos.

La parte que le dejan ver a uno está en el ala sur, que es el lado que da al río. Hay unas cuantas salas abiertas con muebles de época y paneles explicativos. No sé si siempre, pero al menos lo que yo he leído en esta ocasión estaban muy centrados en el Levantamiento de Pascua de 1916 del que en estos días se cumple el centenario. Uno lee un rato sobre observaciones meteorológicas y sobre la nobleza británica que dirigía el cotarro, se asoma a la planta baja por el agujero octogonal y poco más.

Por decir toda la verdad, el edificio es bastante más impresionante por fuera que por dentro (que ni fotos hice) y le sirve aquella frase que alguien dijo de la Calzada del Gigante, de que “vale la pena verlo, pero no ir a verlo”.

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La puerta de entrada

Entre el folleto que cogí y lo que tenía leído de antes, voy a dejar un par de datos que para mí eran desconocidos demasiado conocidos. Yo había visto en alguna guía turística lo de las caras que representaban los ríos de Irlanda pero de lo que viene a continuación, nada:

La piedra grisácea de la cúpula es de un color distinto a la del resto del edificio, blanquecino, ya que fue reconstruída tras su destrucción en la guerra de independencia (1921).

El friso que hay sobre la entrada se llama “Unión amistosa de Gran Bretaña e Irlanda, con Neptuno ahuyentando a la hambruna y la desesperación”. Bien. Si se conoce un poco la historia del siglo XIX y principios del XX no se puede decir que acertaran, precisamente.

Las cuatro estatuas que hay encima son Mercurio, Abundancia, Industria y Neptuno y la que queda encima de la cúpula representa el Comercio. Abundancia lleva una cornucopia o cuerno de la abundancia, que es un motivo que también aparece junto al arpa hibérnica en el interior. La colmena de Industria me ha recordado a la que hay en otro friso, en un hotel no demasiado lejano.

Lo de la unión amistosa creo que lo voy a contar a menudo. Siempre dicho que esta gente lleva el pasado pseudocolonial bastante bien.


Capilla occidental

28/03/2016
Desde la plaza

Desde la plaza

Hoy Lunes de Pascua, al ser festivo, se ha proseguido con las conmemoraciones del centenario de 1916. Servidor y familia no es que hayan hecho nada especial, pero se han acercado al centro y han tenido ocasión de entrar por vez primera en el afamado edificio de la Casa de Aduanas (Customs House), que como hoy día alberga un ministerio es de acceso algo más complicado que otros monumentos.

Dentro

Dentro

La Casa de Aduanas no fue destruida en 1916 sino en 1921, pero al igual que otros muchos edificios va a permanecer abierto durante esta semana de fastos. La otra cosa que hemos visto hoy ha sido un edificio que hay en el complejo de Trinity College y por delante del cual hemos pasado en innumerables ocasiones: La capilla occidental (West Chapel) que con sus columnas corintias se encuentra a mano izquierda una vez traspasado el umbral de la prestigiosa universidad. También me he enterado hoy de que esa plaza se llama Parliament Square.

Vidrieras

Vidrieras

No sólo era un templo bastante luminoso (aborrezco los de ambiente lúgubre o tétrico) sino que además había un organista amenizando la estadía. Las vidrieras y la madera noble eran los elementos más destacables del conjunto, aunque mi niña le han intrigado los reclinatorios y a mí la calidad de las baldosas. Es una lástima que no sea más fácil entrar a estos santos lugares.

Órgano

Órgano


Museo de arte moderno de Dublín

24/02/2016
A la izquierda los narcisos y a la derecha el museo

A la izquierda los narcisos y a la derecha la entrada al museo

Ayer hizo un día muy bueno. Hacía meses que no veía el cielo raso y soleado. He salido de la oficina alrededor de las dos para acercarme a Kilmainham, adonde no me había aventurado desde diciembre. He ido más o menos por los mismos sitios que en aquel paseo anterior, sólo que esta vez al no ser lunes he querido entrar al museo de arte moderno.

Bonito casco el del dintel

Bonito casco el del dintel

Cuando viene en diciembre creo que podría haberse dicho que eran las dos de la tarde, mientras que en este día radiante eran más bien las dos del mediodía. Aviso para navegantes, la luminosidad de las fotos engaña. Dublín no es así. El color de los días es grisáceo y nublado y los días soleados vienen de higos a brevas, con la única ventaja de que si acaso se disfrutan más.

Reloj de sol

Reloj de sol

El museo de arte moderno se encuentra en lo que fue un hospital que para mí tiene una estructura como de cuartel. Hasta cierto punto me ha resultado más interesante la experiencia de pasear por el recinto y por el edificio histórico, antiguo hospital del siglo XVII, que la de ver nada de lo que contuviera.

Un rincón de Amberes

Un rincón de Amberes

La primera exposición en la que me he metido se llamaba algo así como “Fusilados al amanecer” y consistía en fotografías de lugares en los que soldados franceses, ingleses o belgas fueron fusilados por desertores o cobardes durante la Gran Guerra. Junto a cada fotografía estaba escrito el nombre del lugar, así como el del soldado o soldados ejecutados así como la fecha y hora del fusilamiento. Las fotografías, que se intentaron tomar a la misma hora del día en la que se produjo la ejecución no tienen mucho de especial si se descuenta la reflexión que intentan provocar. Una vez leí que el arte moderno consistía más en ese pensamiento o sensación que se deja en el observador que en el objeto artístico propiamente dicho.

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No es una tableta, sino un libro que ejerce de pantalla de proyección

Esa de la Primera Guerra Mundial no ha estado mal de todo. Me resulta fácil identificarme con los cobardes que exentos de patriotismo intentan escapar de las consecuencias de una guerra que luego se ha demostrado que era especialmente estúpida. La segunda que he visto era algo peor, ya del tipo tomadura de pelo absoluta.

Este vaso era una obra expuesta

Este vaso era una obra expuesta

Y eso que no he hecho fotos de las mayores tonterías, como unos auriculares conectados a una piedra. Al parecer era un monográfico de una tía que hacía un poco de todo. Desde vídeos de ocho minutos que he pasado de ver a pinturas (algunas de colores bonitos) y esculturas (si se puede llamar así a poner unas piedras encima de un folio).

Liebre de Barry Flanagan

Liebre de Barry Flanagan

Tras pasar un rato en la tienda he salido a darme una vuelta por los jardines. He descubierto que hay por aquí una de esas liebres que poblaron la ciudad en 2006 (arte que comenté al encontrarme una de ellas años después en Yereván).

Cosas

Cosas flexibles

Por los jardines había unas cuentas esculturas que como guipuzcoano llamaré chillidescas. Tampoco es que me parezca que sean arte en sentido estricto, pero al menos forjar el hierro requiere más pericia que poner un vaso encima de un papel.

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Unos costillares

He encontrado ña lápida del famoso caballo que enterraron con honores en el siglo XIX. En el museo de Collins Barracks tambien hay una exposición dedicada a otro caballo militar (de la guerra de Crimea) cuyo esqueleto encontraron en en el lugar. Llama la atención tanta veneración por los equinos en una ciudad que era la que a la vuelta del siglo tenía los peores suburbios del Reino Unido y donde la gente se moría de hambre y de cualquier cosa.

Esta línea norte-sur también es arte

La línea norte-sur y el obelisco de Wellington

Otra cosa curiosa que había en los jardines era una línea artística temporal de flores, señalando la dirección norte-sur cual meridiano breve.

Casita

Casita

Sin ser enormes ni tener nada demasiado especial, pocas cosas tan agradables como un día soleado y sin viento en unos jardines. Sé que leyéndolo desde otras latitudes no se apreciará en toda su intensidad, pero estamos hablando de un bien que aunque inmaterial es aquí muy escaso.

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El edificio del museo desde los jardines

Siguiendo las líneas geométricas de esta zona verde enclaustrada y por entre los primeros narcisos de la primavera he regresado a la oficina con más energía que antes y también con cierta pena.

Arte clásico y obelisco

Arte clásico y obelisco al fondo


Bremen

19/07/2015
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Bremen

 Cuando quisimos comprar nuestro pasaje a Alemania, los vuelos a Bremen costaban tan sólo una tercera parte del precio de los destinados a nuestros aeropuertos de costumbre y como el horario era conveniente y permitía llegar a destino con un tren vespertino, decidimos darnos la oportunidad de conocer la ciudad hanseática.

El aeropuerto queda muy cerca del centro de la ciudad y otra de las ventajas es que no hace falta taxi, ya que el tranvía para justo enfrente del edificio de la terminal. Hay una parte del edificio que está muy bien, pero si uno sólo ve la parte desde la que opera la aerolínea irlandesa de bajo coste podría llevarse una pésima impresión.

Del aeropuerto a la estación del ferrocarril

Del aeropuerto a la estación del ferrocarril

El tranvía, en cuyo interior hay una máquina donde se puede comprar el billete, atraviesa la especie de isla en la que se encuentra el centro de la ciudad y muy convenientemente nos deja frente a la estación donde tenemos que utilizar la consigna para liberarnos de nuestro bagaje.

Hauptbanhof

Hauptbanhof

La ciudad es conocida mundialmente por el cuento recogido por los hermanos Grimm de los animales músicos de Brema. En cualquier esquina se encuentra uno al motivo del burro, el perro, el gato y el gallo. Hay estatuas conmemorativas, adornos del mobiliario urbano y suvenires turísticos por doquier.

Bremen, interior de la estación

Bremen, interior de la estación

Este cuento, aunque sea bien conocido y haya tenido su influencia en la cultura, nunca me ha parecido especialmente bueno. De hecho, los bichos ni siquiera llegan nunca a Bremen. Ahora que le intento contar cuentos a mi hija me he dado cuenta de que a diferencia de las canciones, es un aspecto de la cultura europea en el que ya hemos alcanzado una fase posnacional y los cuentos de Perrault y los hermanos Grimm tamizados por Disney son las historias de la infancia de todos. Esto hace más fácil una formación multicultural.

Molino

Molino

Para retornar hacia el centro de la ciudad hay que pasar por un puente desde el que se ve el foso de la ciudad y un molino. Antes pasamos por un puente mayor sobre el río Wéser, que es donde en otro cuento un flautista lleva a los ratones a ahogarse, pero eso es en otra ciudad: Hameln, que es Hamelín como Bremen es Brema.

Demóstenes en el ayuntamiento

Demóstenes y Aristóteles (y/u otros) en el ayuntamiento

Ocurrió que llegamos a las cuatro de la tarde y hacía 32ºC, que es calorcito para allí. Ese mismo día Hamburgo tuvo la temperatura más alta registrada desde que se miden esas cosas, así que considero posible que en Bremen también lo fuera. Agradezco a los genes mediterráneos el hecerme más tolerable el paseo hasta la plaza de la catedral y el mercado, por donde estaban las cosas que queríamos ver. Tal era la temperatura que en la primera vuelta por el Domshof, había gente con los pies en la fuente de Neptuno.

Los del cuento

Los del cuento

No puedo aconsejar gran cosa tras un par de horas en la ciudad. El centro “neurálgico” son las plazas que hay junto a la catedral y el ayuntamiento, donde se encuentra la estatua del tal Roldán al que según la leyanda nuestro Bernardo del Carpio le dio las del pulpo. Leyenda todo. Como en Hanóver, hay “ayuntamiento viejo” y “ayuntamento nuevo”, sólo que aquí son edificios anejos. El viejo tiene mejor pinta para el ojeador. Hay unas estatuas de profetas bíblicos reconvertidos a pensadores clásicos y unos soportales que pueden verse en la ambientación de los fondos de la serie española de dibujos animados que versionaba el cuento de los cuatro animales, que se supone que nunca habían llegado a la ciudad.

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Las plazas de la catedral y del mercado ocupan una extensión considerable. Primero hay una iglesia de nuestra señora que no veo en absoluto porque su torre está toda cubierta de andamios y plásticos y luego en la plaza del mercado hay numerosos tenderetes protegidos por elevadas carpas que impiden una buena visión global, pero acercándose hay varios edificios interesantes, y en especial me gusta el de la cámara de comercio donde se indica que butten un binnen – wagen un winnen, que es bajoalemán que ni mi traductora oficial comprende, pero que quiere decir algo como que dentro o fuera hay que arriesgar para ganar. De la catedral me llaman la atención las alegorías de los evangelistas (un motivo que siempre me interesa) esculpidas en las escaleras.

El monumento famoso

El monumento famoso

El monumento oficial de los animales músicos está junto al ayuntamiento y debe de ser un lugar donde siempre hay gente como haciendo cola para sacarse fotos. He visto demasiadas representaciones del concepto y casi cualquiera me resulta más graciosa que esta estatua de bronce. En un cuento infantil, el color y la simpatía.

WOL GODT VORTROVWET DE HEFT WOL GEBOVWE

Wol Godt vortrovwet de heft wol gebovwet

Hay solamente un par de zonas por las que queremos pasear y que son idóneas en plena canícula. Una es la Böttcherstraße, la calle de los toneleros, que el nazismo consideró un ejemplo de arte degenerado del periodo de Weimar. Aquí hay varios edificios notables y esculturas, y encima de la entrada a la calle hay una imagen dorada de un ángel con espada flamígera que viene a alumbrar y aunque se lo quisieron ofrecer como homenaje a Hitler, que también era un iluminado, éste lo despreció. Y menos mal, porque si no seguramente ya no podríamos verlo, las cosas de la memoria histérica.

Buzón

Buzón

También hay muchos sitios donde tomar un refrigerio. Una vez que acaba la calle ya hay una carretera que es un horror y un túnel subterráneo para acceder a los muelles del Wéser y mucha gente sin camisa tomando cerveza y música técno. Llegar hasta ahí fue seguramente un error. La otra zona que queremos ver se llama Schnoor y fue de los cordeleros.

Todo lleno de detalles de estos

Todo lleno de detalles de estos

A mí me pareció que Schnorr estaba escondido en un lugar en el que uno no puede imaginarse que haya una zona histórica. Un par de calles de adoquines, con casitas de muñecas, callejones y tiendas de recuerdos. Me ha recordado a Friburgo y Basilea porque los tengo muy recientes en la memoria, pero en Europa central hay muchos lugares así. De camino a Schnorr vi un dintel en el que un antiguo dueño había escrito que todo lo que era y tenía se lo debía al Dios de Lutero. Ya en el barrio una fuente nos recordaba que el agua y el pan son las cosas más importantes de la vida. Hay infinidad de palabras sabias en una cultura tan grande.

Teléfono público

Teléfono público – Fernsprecher es una palabra que mola

Era sábado y estaba todo muy tranquilo. Unos mendigos que habíamos visto junto a la catedral habían bajado a San Juan a pedir limosna a la salida de misa, había un tour dirigido por una actriz vestida de época y poca actividad. Un par de horas después de nuestra llegada la temperatura bajó notablemente y comenzó a llover a ratos, con lo que el camino de vuelta a la estación resultó mucho más agradable.


Moai dublinés

23/08/2014
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Hoy ha salido un día bastante bueno y hemos ido caminando desde el centro por los barrios de North Wall e East Wall hasta Clontarf, y de allí a la isla del toro y su playa y el espigón del norte que flanquea la entrada marítima a Dublín y tras regresar a tierra firme incluso más lejos, hasta el parque de santa Ana. Al principio de la singladura, en el antaño bélico y hogaño privilegiado Clontarf, barrio que yo pisaba mucho hace poco más de una década, nos ha sorprendido encontrarnos con un moai.

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Luego he visto que lleva ahí desde 2004 cuando no es que ya no frecuentara la zona sino que andaba incluso por países más llanos que este. Parece ser que es un regalo de la República de Chile a la Ciudad de Dublín. No sé si es competencia americana pero hay una estatua menos memorable ofrendada por los Estados Unidos Mexicanos en la playa de Sandymount. La razón de que en la placa diga “maoi” en vez de “moai” la ignoro por completo.

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Además de todos los moais que pude ver in situ en la isla de Pascua creo que este ya es el cuarto o quinto que he visto fuera de su entoro original. El anterior fue el año pasado en Barmouth (Gales), aunque aquel ni siquiera era de procedencia chilena. Creo que el moai dublinés no es auténtico rapanui de época, sino una producción moderno. Hasta donde recuerdo, la piedra rojiza de la que está hecho era la que utilizaban en la isla remota para hacer los tocados, impropiamente llamados sombreros, pero no para hacer parte antropomórfica de la estatua.

Ahora, por conectar ideas, unamos el nombre de la isla de Pascua al del levantamiento de Pascua, sin duda uno de los acontecimientos más destacados, si no el que más, en la historia de la capital irlandesa. También este lugar en el que se encuentra el moai fue escenario de la batalla de Clontarf entre vikingos y celtas, de la que este año se ha cumplido el milenario. La tradición indica que la batalla se produjo en el día de Viernes Santo, otro dato que une lo pascual con lo pascuense.

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Aunque ya no paso a menudo por Clontarf sí que lo he hecho unas cuantas veces en los últimos años. Es posible que incluso caminando por el paseo marítimo me haya pasado desapercibida tan colosal figura.


Pamplona, provincia de Santander

19/08/2014

Hace años una compañera de trabajo colombiana llevó a la oficina un libro de fotografías con las más destacadas bellezas naturales de Colombia. Hubo un pie de foto que nos hizo mucha gracia a una compañera andaluza y a mí. Tal como yo lo recuerdo decía “Pamplona (provincia de Santander)”, pero tras la comprobación que hecho hace unos minutos creo que puede que en realidad se tratase de “Pamplona (Norte de Santander)”.

Me he acordado de esto porque ahora otra amiga ha puesto en el Facebook una fotografía del “Monumento a la Santandereanidad” del Parque Nacional del Chicamocha. “Santandereanidad” me parece una palabra tan extraña e intuyo que el concepto que hay detrás ha de ser de un aldeanismo paleto que casi sorprende que no sea español. Se podría traer perfectamente a Europa si la antigua provincia de Santander no se hubiese dado un nombre con más ínfulas hace apenas una treintena de años. El monumento es un engendro que no me parece menos horroroso  y según leo, representa una hoja de tabaco, que no sólo es una droga malísima sino que también es “símbolo de la lucha comunera”. Bien.