La edad de la penumbra

03/04/2019

The Darkening Age

No suelo conseguir libros in español y me han pasado este La edad de la penumbra de Catherine Nixey bastante reciente (2018). Me agrada leer en mi idioma y cosa que hago con mayor velocidad y aprovechamiento aunque las traducciones sean a veces nefastas, como me parece que es el caso.

El libro trata de la destrucción del legado clásico, la antiguas religiones y los monumentos, pero más trágico aún las gentes y los libros. La tradición cristiana de Occidente plantea de modo banal este proceso como algo benéfico, pero hay mucho fanatismo y mucha sangre en la sustitución de un sistema de creencias por otro. Dentro de la complejidad de los siglos el libro ofrece la posibilidad de lamentarse por la pérdida de la biblioteca de Alejandría y de acercarse a figuras de los siglos del declive del mundo clásico como son Damascio, Celso, Teón, Hipatia, Orestes, Demócrito, Porfirio o Amiano Marcelino.

Este es el fragmento que, por sus connotaciones de actualidad, más me ha interesado:

Los objetivos declarados de los historiadores también empezaron a cambiar. Cuando el autor griego Heródoto, el «padre de la historia», se sentó a escribir la primera historia, declaró que su objetivo era hacer «investigaciones» —historias, en griego— sobre las relaciones entre los griegos y los persas. Lo hizo con tanta imparcialidad que fue acusado de traición, de halagar en exceso a los enemigos de los griegos y de ser un philobarbaros, un «amigo de los bárbaros», una palabra insultante y agresiva. No todos los historiadores eran tan imparciales, pero la equidad era un objetivo que persistió. El último de los historiadores paganos, Amiano Marcelino, se esforzó por alcanzarla; la posteridad, escribió, debía ser «testigo justo del pasado».

Los historiadores cristianos adoptaban un punto de vista diferente. Como escribió el influyente escritor cristiano Eusebio —el «padre de la historiografía de la Iglesia»—, el trabajo del historiador no era registrarlo todo sino solo aquello que ejerciera un bien en los cristianos que lo leyeran. No había que dar vueltas a las verdades incómodas, como el inoportuno hecho de que muchos clérigos cristianos, en lugar de saltar a las piras de la Gran Persecución, se hubieran escabullido de ellas con una prisa indigna. «Por consiguiente — anunció cuidadosamente—, no nos hemos dejado llevar por hacer memoria […] sino que a la historia general vamos a añadir únicamente aquello que acaso pueda aprovechar primero a nosotros mismos y luego también a nuestra posteridad». Heródoto había visto la historia como una investigación. El padre de la historiografía de la Iglesia la consideró una parábola.

Libro recomendable. No hace un análisis sistemático pero son pocas páginas, tiene buenas ilustraciones, y trata un aspecto fundacional de la historia europea pero que no se suele considerar demasiado en detalle.


Macedonia prenacional

22/01/2019

Lo de Sarajevo en 1914

He agarrado el The Balkans de Mark Mazower que leí el año pasado para un rápido intercambio tuitero a propósito del cambio de nombre de la República de Macedonia, que se supone que pronto será Macedonia del Norte.

El interés con que adquirí esta edición de bolsillo que acabé leyendo en el bus era el de averiguar cuánto podría aprender sobre una región relativamente extensa y compleja de Europa en un volumen de apenas 150 páginas. Mi suposición era que bastante poco y como en tantas otras ocasiones minusvaloré mi ignorancia.

Por ejemplo hay un capítulo, el segundo, dedicado a la situación de la zona “antes de la nación”. Y tiene fragmentos bastante interesantes como el que lo inicia:

A principios del siglo XX los patriotas griegos y búlgaros luchaban por la lealtad de los campesinos cristianos ortodoxos de la Macedonia otomana. Resultó ser más difícil de lo que habrían podido esperar. Un activista griego lo describió así “Cuando llegué a Salónica la idea de los campesinos griegos y la gente sobre la diferencia entre la iglesia ortodoxa griega y los cismáticos búlgaros era bastante poco sólida. Me percaté de esto porque cuando les preguntaba a ver qué eran – Romaioi (griegos) o Voulgaroi (búlgaros) – se me quedaban mirando con cara de no entender nada. Se consultaban entre ellos para ver qué era lo que querían decir mis palabras y haciéndose cruces me respondían con ingenuidad: “Bueno, somos cristianos… ¿qué es eso de romaioi y voulgaroi?”

En otra parte del mismo capítulo se explica que la palabra romaioi (romanos, en el sentido de habitantes del Imperio Romano de Oriente) se utilizaba para describir a los griegos ya que la antigua palabra “helenos” había pasado a significar algo así como paganos. En otro párrafo del mismo capítulo se comenta que hasta el siglo XIX “turco” era una forma despectiva de referirse a los campesinos de Anatolia “ningún musulmán dice de sí mismo que es turco, llamárselo es un insulto”.

El caso es que como explica el autor:

La indiferencia de los súbditos cristianos del Sultán ante las categorías nacionalistas refleja su sentido de pertenencia a una comunidad definida por la religión en la que las diferencias lingüísticas entre griegos y búlgaros importaban menos que su creencia compartida en el cristianismo ortodoxo. Estos encuentros marcaron el momento en que los heraldos del moderno concepto de política étnica llegaron al medio rural y se encontraron con un mundo prenacional.

Y esto queda ilustrado con la apatía que recibe como respuesta de los lugareños de los alrededores del lago Prespa un activista búlgaro llamado Danil que trataba de explicarles que siendo búlgaros deberían tener sacerdotes búlgaros y oír misa en esa lengua, a lo que ellos replicaban que muchos hablaban griego y que además la liturgia la conocían en griego. Para la frustración del militante las gentes del lugar ni sabían que eran búlgaros ni que deberían tener clero búlgaro. Ni les importaba.

Y esto me ha traído a la memoria un programa de la BBC que estuve escuchando unos días después de que Tsipras y Zaev llegaran al acuerdo que se ha llamado precisamente del lago Prespa. El mundo prenacional de identidades fluidas es complicado de entender para mucha gente desde uno en que el que ya están solidificadas. Macedonia era una zona de colisión y mezcla de culturas (no es por nada que el postre se llama así) e incluso a partir de 1913, una vez que las fronteras se consolidaron haciendo que las preguntas de los nacionalistas pasaran a ser comprensibles para los paisanos (y otras cosas como que los dialectos búlgaro y macedonio se consolidaran por separado) ha seguido habiendo eslavos y albaneses en la República Helénica (y el reportaje de la BBC trata entre otras cosas macedónicas de la exclusión de los primeros).

La próxima vez que me dé por traducir un par de párrafos de este libro introductorio será también sobre la fluidez de la identidad pero en el ámbito religioso, episodios parecidos a los que alguna vez copié de un libro de historia de Kosovo.


Breve guía de la civilización clásica

19/08/2018

Portada

Después de leer la introducción al Imperio Romano de este hombre, Stephen Kershaw, me quedé con ganas de más conocimiento en este formato. Las guías son idóneas para aquellos que tenemos vocación generalista ya que por un lado cubren muchas carencias y por otro nunca sabe uno cuánto habrá de profundizar en un tema determinado, siempre teniendo en cuenta que las limitaciones de tiempo y atención hacen probable que vaya a ser bastante poco. Intento poner a continuación mis notas sin demasiado orden ni concierto. Me limito por el momento a Grecia, que Roma ya la tocaré cuando saque el otro volumen de la caja, dentro de un par de años.

Incluso en el ámbito helénico me salto el mundo minóico y micénico y la guerra de Troya y Homero y empiezo con la interesante aseveración que en este libro se hace de que en la inmortal frase con que Virgilio empieza la Eneida (Arma viriumque cano) las armas se refieren a la Iliada y el hombre es Odiseo.

Se nos ofrece un curioso origen etimológico de la palabra sicofanta (yo soy de los que dicen sicofante, como con presidenta las lenguas las hace el vulgo), distinto al menos del que yo conocía y que siempre me había parecido bastante extraño. Se dice que gobernando Solón en Atenas se prohibió exportar todo tipo de productos excepto el aceite de oliva. Los higos no podían exportarse y sicofantas eran los delatores que sacaban a la luz (phantein) los higos (sykon). Si esto lo cuenta Plutarco en las Vidas paralelas no sé cómo el diccionario oxoniense se saca una teoría tan extraña. Cómo varía el escaso uso de la palabra en español y en inglés me da para otra entrada.

Clístenes el político (no confundir como yo con Calístenes de Olinto, pero es que el estilo moderno Kleisthenes no me resulta nada obvio) estableció tres importantes derechos para los atenienses: isonomía (igualdad ante la ley), isogoría (igual libertad de expresión) e isocracia (igual poder, gobierno de iguales). Aristóteles también atribuye a Clístenes la invención del “concurso de impopularidad” por el que los atenienses elegían a quien habría de ser desterrado mediante una votación en la que los nombres se escribían en un ostrakón. Por cierto, una vez tuve un profesor de historia que nos contó que el ostracismo funcionaba entregando una ostra simbólica al infeliz. (Ésta para la sección “mentiras que aprendí”).

Una crítica habitual a la democracia ateniense es la de que en realidad no era una auténtica democracia ya que el tiempo que los ciudadanos necesitaban para tomar parte en ella se obtenía a expensas de los esclavos. Los atenienses no habrían entendido esta lógica ya que por un lado en Atenas siempre había habido esclavos aunque no siempre había habido democracia y por otro, las otras ciudades griegas tenían esclavos y no eran democracias.

Leo que “el lugar de la mujer es el oikos” y de repente encuentro otros ecos en la expresión “el eco de su voz”. Parece que las categorías porné, pallake, hetaira son muchas pero seguramente con nombre o sin él en nuestras sociedades modernas tenemos más.

Areté, que se suele traducir como virtud pero que además implica bondad, excelencia y efectividad social. Hace poco estuve buscando palabras griegas de traducción imprecisa como kleos, timé, hubris… puede salir una lista larga y no es sorprendente. Dentro de un par de generaciones el honor también será desconocido.

He encontrado un pequeño error: el taparrabos de los atletas no se llamaba diazoma, sino perizoma.

Me permito traducir el fragmento con el que comienza el capítulo octavo y que trata de la religión helénica. Puede ser interesante compararlo con lo que dice Mary Beard de la religión romana:

Cuando la gente del siglo XXI inspecciona el mundo de la antigua religión griega se encuentra en un entorno ajeno en el que los sistemas de valores modernos dejan de tener vigencia. Una religión es como un partido de críquet: totalmente incomprensible para los espectadores a no ser que hayan aprendido las reglas en la infancia y estén al tanto de las evidentes incoherencias y cosas raras que los participantes dan por sabidas. Así nos encontramos con que a los griegos de la Grecia clásica les interesaban más los rituales que las creencias, que carecían de conceptos como pecado o fe y que no “creían” en sus dioses sino que más bien los “reconocían” mediante el rezo y el sacrificio, erigiendo templos y convirtiéndolos en el objeto de su culto. Sus divinidades no eran omnipotentes ni habían creado el universo, no existían textos sagrados equivalentes a la Biblia, el Alcorán o la Torá; ni diez mandamientos, cinco pilares o trece principios, ni credo ni shahada; ni Talmud, ni Sharia, ni Alianza; sin ortodoxia y por tanto sin herejía; sin yihad y (quizás sea difícil de creer para los lectores modernos) sin guerras de religión.

 


Empiro y Estoicíades

14/05/2018

Tuve un profesor y amigo al que aprecié mucho a pesar de que fuera un auténtico personaje o precisamente porque lo era. Siempre me acuerdo de aquella vez en que al oír la palabra empirismo interpretó que habría de ser la escuela de pensamiento de “un tal Empiro”, tan desconocido para él como para todos los demás.

Anoche estuve haciendo unas averiguaciones adicionales sobre el SPQR de Mary Beard y me encontré con una muy agradable miniserie de televisión de 3 capítulos presentada por ella misma y en la que en 2012 avanzaba parte de lo que se incluiría en el libro. Será por esto que hoy el buscador no hace más que proponerme vídeos sobre el mundo clásico.

En uno de estos, un breve sobre el estoicisimo, me he enterado de que el nombre de esta escuela proviene de Stoa Pecile, el pórtico pintado que se encontraba en el lado norte del ágora de Atenas y donde enseñaba Zenón de Citio (y no un tal Estóicides o Estoicófanes). Aunque no la habría asociado a otros nombres que no fueran los de Epicuro de Samos y Epícteto de Frigia nunca había pensado en el origen etimológico del nombre de esta escuela filosófica.

Del mundo helénico es fácil extraer la lección de que estamos todos en la caverna de la ignorancia y es injusto que nos riamos de los compañeros de tinieblas.


Comparaciones con la población histórica de Irlanda

15/04/2017

Lo de que Irlanda es el único país de Europa occidental con menos población que en el siglo XIX es un aspecto bien conocido. La isla llegó a tener 8 millones de habitantes y tras la gran hambruna de la patata y la emigración a América quedó en menos de la mitad. En los últimos años la república ha aumentado su población, que ha pasado de los 3,5 millones de 1987 a los más de 4,5 millones de hoy. Siempre me acuerdo un titular de periódico del año 2000 que venía a decir algo así como “la población, en su punto más alto de los últimos 120 años”.

Pero hace unas semanas vi el interesante tuit que encabeza esta entrada y me llamó la atención la comparación. Ciertamente a principios del XIX la población de Irlanda era más del doble de la de Portugal o la de Grecia o la de todos los países nórdicos juntos. Nunca había pensado que Portugal, que hoy tiene unos 10 millones de habitantes habría tenido por entonces, por cuando era un imperio marítimo global, apenas 3.

Para los que quieran una comparación hispanoirlandesa, España empezó el siglo XIX con unos 10 millones de habitantes , el XX con unos 18 millones, el XXI con unos 41 millones y ahora estará cerca de los 47 millones de habitantes.

Más sorprendente aún es el gráfico que he visto en fechas más recientes, en el que se compara la población de Irlanda con la de Inglaterra, Escocia y Gales. En realidad, antes de la gran hambruna de 1846-1848 las dos islas eran magnitudes comparables en términos demográficos. El salto inglés es espectacular

Luego también la semana pasada, este fragmento citado en Marginal Revolution en el que se aborda el declive de la parte céltica del Reino Unido:

Since 1821 the population of the Celtic arc of the north and west has declined as a proportion of the population of the United Kingdom, from 46 per cent in 1831, to 20 per cent in 1911, to 16 per cent in 2014, due to famine, independence and emigration.  This is a configuration of the country which we have been losing for nearly two centuries.

Del libro Love of Country: A Hebridean Journey, de Madeleine Bunting.

Cuando dice “independence” se refiere obviamente a la independencia de la República de Irlanda.

 


Dioses antropomórficos, etnomórficos y zoomórficos

12/02/2017
El mapa de la Hélade que faltaba en todos mis libros de texto (Wikipedia,)

El mapa de la Hélade que faltaba en todos mis libros de texto (Wikipedia)

Un trocito de Jenófanes de Colofón, que según parece en el quinto siglo antes de nuestra era ya se daba cuenta de cosas que lo mismo resultan obvias para unos que impensables para otros:

ἀλλ᾽οἱ βροτοὶ δοκέουσι γεννᾶσθαι θεοὺς,
τὴν σφετέρην δ᾽ἐσθῆτα ἔχειν φωνήν τε δέμας τε.

ἀλλ᾽ εἰ χεῖρας ἔχον βόες <ἵπποι τ᾽> ἠὲ λέοντες
ἢ γράψαι χείρεσσι καὶ ἔργα τελεῖν ἅπερ ἄνδρες,
ἵπποι μέν θ᾽ ἵπποισι βόες δέ τε βουσὶν ὁμοίας
καί <κε> θεῶν ἰδέας ἔγραφον καὶ σώματ᾽ ἐποίουν
τοιαῦθ᾽ οἷόν περ καὐτοὶ δέμας εἶχον <ἕκαστοι>.

Αἰθίοπές τε <θεοὺς σφετέρους> σιμοὺς μέλανάς τε
Θρῇκἐς τε γλαυκοὺς καὶ πυρρούς <φασι πέλεσθαι>.

Los mortales consideran que los dioses fueron engendrados como ellos
y tienen ropa y voz y forma como las suyas.

Pero si los bueyes y los caballos y los leones tuvieran manos
o si pudieran pintar con las manos y crear obras tal y como hacen los hombres,
los caballos tal y como caballos y los bueyes tal y como bueyes
del mismo modo ilustrarían las formas de sus dioses y harían sus cuerpos
de tal tipo y forma como el que ellos tienen.

Los etíopes dicen que sus dioses son negros y chatos,
los tracios que son pálidos y pelirrojos.

La fuente de la traducción es Diels-Kranz, yo sólo la he puesto en román paladino. Sabemos de Jenófanes por Diógenes Laercio y otros.


El mundo y sus demonios

14/01/2017
Diablo mundo

Diablo mundo

He estado leyendo The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark, llamado en español El mundo y sus demonios, que publicado en 1995 un año antes de la muerte de Carl Sagan fue su penúltimo libro. Es un poco extraño en el sentido de que se mezcla de todo un poco, hablando de unas cuantas cosas malas que me supongo que son los tales demonios pero en realidad no me parece que haya una idea que lo unifique.

Es hijo de su tiempo ya que comienza hablando de ovnis y de platillos volantes, que han pasado un poco de moda desde hace dos décadas, no sé si por lo que dijo xkcd de que ahora llevamos todos una cámara de fotos encima. Pero mira, no sólo me he enterado de las presuntas causas del origen del pensamiento en Grecia, sino que también de dónde salió la expresión “platillo volante”, en los EEUU allá por 1950.

Nos hemos reído a menudo de que a causa de Hollywood los platillos volantes siempre aterrizan en Kansas y nunca en Jaen, pero a cambio la Virgen María se aparece siempre en Andalucía y no en el Midwest, excepto quizá en algunos sángüiches. No abusemos del tópico del sur paleto y rural que el propio Sagan cita un caso en Santander allá por los años sesenta del que nunca había oído hablar. Me parece a mí que la virgen, como las brujas medievales, ya ha dejado de aparecerse en la España  de María santísima o al menos en las noticias ya no sale.

Por cierto que a pesar de la leyenda negra la caza,, proceso y quema de brujas en España fue históricamente una cosa mínima gracias a algún personaje como Alonso de Salazar y Frías, del que apenas se sabe en España y que aquí aparece mentado por el autor estadounidense. Las brujas se borraron del mapa antes que las apariciones marianas y los ovnis. Me pregunto cuál será la moda de este lustro y a qué se estará dedicando la gente que necesita creerse fricadas y por desgracia me temo que los quiromantes y otros farsantes siguen haciendo su agosto.

Luego hay otra parte del libro, también muy ochentera o noventera, dedicada a lo mala que es o era la televisión y lo útil que podría ser para mejorar la formación científica en especial la de los adolescentes. Ahora casi nadie ve la televisión y los que menos los jóvenes aunque no estoy muy seguro de que se haya sustituido por nada especialmente mejor. Me gustaría creer que la sustitución de la televisión generalista por nichos de interés puede contribuir mejor al desarrollo de las inquietudes de algunos, pero no lo sé.

En las ideas sueltas, me quedo con las lecciones de Luciano de Samósata sobre cómo se debe escribir la Historia, que sigue pareciendo apropiado en la época de la posverdad.

Otra idea suelta: tengo que averiguar más sobre el rebosamiento estocástico (stochastic ooze), no por miedo a que suceda sino porque ni empiezo a comprender cómo tal cosa es posible.

En el capítulo de biografías que deberían conocerse mejor voy a poner a Edward Teller, padre de la bomba de hidrógeno como el malo de la película y a Frederick Douglass o Linus Pauling como los buenos. También para investigar mejor en un futuro.

Veredicto: Aunque sea un título que venda más no me parece a mí que ni la televisión basura ni los ovnis sean los grandes demonios que acechan al mundo. Este libro no está ni por asomo a la altura de Cosmos, pero sirve para una reflexión ligera sobre temas como la persistencia de la irracionalidad en la era científica y algunos de los problemas de la educación.