¿Cómo se deben transliterar los nombres rusos de origen alemán?

08/01/2017

Leyendo sobre los Románov y concretamente sobre Pedro el Grande me di cuenta (es un decir, porque el libro lo indica expresamente) de algo de lo que debería  haberme percatado cuando leí sobre el sitio de Leningrado: la ciudad de Shlisselburg (adonde llegaron las tropas alemanas durante la máxima extensión del asedio) es en el fondo Schlüsselburg, de Schlüssel, llave y Burg fortaleza. Se supone que para Pedro I era la llave para el control de la región de Ingria. Detalle que podríamos haber intuido con mejor con un Schlüsel- aunque tampoco es que esté invisible en lo otro.

La pregunta es entonces ¿cómo debe transliterarse Шлиссельбург? y en general ¿cómo deben trasliterarse del ruso los nombres alemanes? En alemán tienen fácil y claro, pero no sé si el resto de las lenguas deben buscar un traslado al alfabeto latino que apunte al sonido sin marcar la etimología de nada.

He encontrado esta circunstancia en otras ocasiones. ¿Debe el apellido Эренбург transliterarse como Ehrenburg o Erenburg? ¿con o sin la hache del honor que no lleva la forma rusa? ¿Averbaj o Auerbach?

No he sido capaz de encontrar respuesta concluyente y entiendo que está en la ideología del idioma español el identificar letras con sonidos por lo que la pérdida de información etimológica es menos grave. (Lo cual plantea otras cuestiones ¿Erenburg o Eremburg? ¿Shlisselburg, Shliselburg o Shliselburgo?). En cambio en la trasliteración al inglés, dado el caos ortografíco que ya sufre, mantenter la forma etimológica alemana podría ser preferible.


Los Románov

30/12/2016
Los Romanov

Los Románov

Hace unos días me puse con este libro (The Romanovs, 1913-1918 de Simon Sebag-Montefiore) sobre la última dinastía que rigió los destinos de Rusia y cuyo nombre muchos pronunciamos como palabra aguda aunque es llana y en realidad su pronunciación sea algo más cercana a Ramánov que a Románov. Por cierto, el libro acaba de salir en español.

En 2006 la historia de Rusia de Peter Neville fue mi primera lectura estructurada sobre el pasado del gran país. Me ofreció una enormidad de contexto, dada mi ignorancia. Me parece oportuno comparar los dos textos, ya que el libro de Sebag-Montefiore es historia dinástica de personajes magnicidas y ninfomaníacos y de camarillas conspiradoras y continua correspondencia en francés y diálogos ylucha continua por el poder. Hay en él poco de la historia social que a suele interesarme.

A la vez, es rico en anécdotas, formando las notas a pie de página parte de los fragmentos de lectura más jugosos, donde descubrir que el abuelo de Putin, chef del hotel Astoria de Petrogrado, sirvió al último zar y también a Stalin, o que no es cierto lo que se dijo hace días cuando el asesinato del embajador ruso en Ankara, cuando leí en Twitter que el último embajador ruso asesinado en el extranjero había sido Graboyédov en 1827. Uno de los participantes en la ejecución de Nicolás II y su familia fue asesinado siendo embajador soviético en Polonia en 1927. El asesinato de la familia imperial y el del zar Alejandro II están especialmente bien narrados, o puede que simplemente el crimen político me resulte un género más interesante que el cortejo epistolar.

En conjunto puede decirse que es La última noche de Boris Gruschenko pero en serio y que tiene el defecto que se suele achacar a la literatura rusa del XIX por causa de la divertida confusión entre nombres e hipocorísticos: demasiados personajes.


El prisionero de Zenda

20/12/2016
Anthony Hope

Anthony Hope

Anoche me he leído de un tirón El prisionero de Zenda y puede decirse que definitivamente no soy lector de novelas de aventuras. Hasta el punto de que estoy dudando de si debo proseguir con la secuela contenida en el mismo volumen. Aunque seguramente fuera precursora en su tiempo la trama me parece muy manida y todo lo que me puedan fascinar los tópicos de Mitteleuropa no la levantan. ¿Es posible que haya visto alguna de las muchas versiones cinematográficas? No lo recuerdo. Hoy leyendo cosas de los zares rusos de los tiempos turbios me ha parecido que las historias de los falsos Dimitri de los tiempos turbios superan como casi siempre a la ficción.

Descubrí el país imaginario de Ruritania en Gellner sin saber que era una alusión a este clásico casi contemporáneo. Siempre tuve la impresión de que era una forma de nombrar a un país “X” que tendría que ser necesariamente muy o bastanterural. En el mundo real Sajonia o Bohemia daban el pego. En el de ficción, la Freedonia de Sopa de Ganso o la Molvania de aquellas parodias de guías de viaje tan graciosas. Hay una peli muy mala de Eddie Murphy que siempre se ha mezclado en mi cabeza con este título.

Lector de ensayo y espectador de filmes infames, vale, pero lector de aventuras no soy.


El centenario

27/03/2016
Casa de Aduanas

Casa de Aduanas

“El Centenario” es el título del pasacalles que a falta de otra cosa tiene por himno en la aldea de donde llegué ayer. No sé exactamente a qué cien años de soledad alude, pero lo de que sea una charanga antes que una banda militar la encargada de la solemnidad musical del lugar regala cierta merecida modestia y esa no es pequeña virtud cuando de evitar el ridículo se trata.

Liberty Hall

Liberty Hall

Hoy no hace cien años de nada, pero en el Domingo de Resurrección de hace un siglo se rindió la insurrección chapucera que quizá consiguió acabar gananando tras la derrota y el martirio. No en vano, el nacionalismo vasco se fijó en esta fecha para iniciar parejo bucle melancólico. Quizá el estado español también aprendió algo de los errores británicos y eso haya contribuido a que las cosas sigan siendo las que son.

Puente Rosie Hackett

Puente Rosie Hackett

Durante mis tiempos en Vasconia, el domingo de Pascua era una fecha políticamente bastante indiferente para el noventa por ciento del espectro político que va del nacionalismo vasco no militante al españolismo recalcitrante. Son los problemas técnicos de ubicar una festividad en domingo cuendo este día ya de por sí es festivo. Es parecido por tierras de Irlanda.

St Stephen's Green

St Stephen’s Green

Hoy salimos de casa por aquello del “yo estuve allí”. El principal acto de conmemoración era un desfile militar. En general, los irlandeses no son muy buenos para las celebraciones callejeras y provisionalmente se lo vamos a imputar también al clima. Hace muchos años vi los fuegos artificiales que se anunciaban como “del milenio” y luego fueron como los que lanza en verano cualquier localidad española con plaza de toros. Sé que todos los años hay un desfile el día de san Patricio que apenas es más que la celebración anual de cualquier instituto de secundaria un poco grande. En lo específicamente militar, si uno ha visto los desfiles de los rusos en la Plaza Roja o los que monta el de Corea del Norte con sus misiles, coreografía y demás parafernalia y espera algo similar, se sabe que va a quedar defraudado con las exiguas fuerzas militares irlandesas. Pero qué diablos, ya se sabe que estamos celebrando un fracaso.

George's st

George’s st

No hemos tenido paciencia con la muchedumbre, creo que menor de la esperada. La música militar que nunca nos supo levantar nos ha encontrado en los columpios del prado de san Esteban y apenas hemos visto parte del desfile a través de una pantalla gigante, junto con otras decenas de personas, en un ratito afortunado de sol. Una patrulla aérea ha pasado por encima formando la bandera tricolor con delicadas columnas de humo. Más ilusión que ninguna otra cosa es la que me ha hecho la posibilidad de pisar las calzadas que normalmente ocupa el tráfico rodado.

Firmantes de la proclamación de 1916

Firmantes de la proclamación de 1916

En los muelles podía uno subirse al Ciara y el Beckett. Éste último tiene por emblema el Yoda de la Guerra de las Galaxias.


Tanta tierra como puedas recorrer en un día

29/02/2016
León Tólstoi

León Tólstoi, recomendado por James Joyce

Uno de mis modos preferidos de pasar las horas es en explorar librerías decidiéndo en qué libros no invertiré mi tiempo. Es curioso pensar cuánto podría leer de lo que no leo sumando esos ratos y aún así me parece una actividad indispensable para poder leer como se debe.

Una de las que más me gustan de Dublín, sita en Dawson st, aparece incluso citada en el Ulysses de Joyce. Hoy he echado allí un rato para acabar comprando un mero libro de pegatinas de dibujos animados para mi niña. Al menos me he llevado unas cuantas ideas, claro.

Había una mesa con unos libritos a un euro de una historia breve de León Tolstói: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? ¡Opúsculos literarios a un euro! Y recomendado por Joyce, además. Leo que escribió una carta a su hija diciendo que era la mejor historia breve que el mundo había conocido. Ni con esas. El venerable autor murió hace más de cien años así que toda su obra está en el dominio público y, al menos, la traducción al inglés de Aylmer y Louise Maude que he encontrado en el Proyecto Gútemberg también. No les será difícil encontrar una versión en español. Ofrece una enseñanza que un refrán castellano resume en cinco palabras, pero vale la pena leer las dieciséis páginas, sobre todo si uno quiere leer a Tolstói y no se atreve con “Guerra y paz”.

Lo he leído esta tarde en casa después de ver un documental sobre los vikingos. A mi hija ahora le fascinan los vikingos y habíamos estado esta tarde en el Museo de Arqueología. Allí hay muchas cosas escandinavas ya que fue este pueblo navegante y guerrero el que fundó la ciudad de Dublín. Luego en casa me ha pedido ver vídeos de vikingos “de verdad” (se ha aburrido de Vicky el Vikingo). En el documental que hemos visto hablan del asentamiento en Islandia y dicen que según la tradición de landnám un hombre podía tomar posesión de tanta tierra como pudiera recorrer en un día. Land se sabe que es tierra y nám será tomar como nehmen. Tras mi breve investigación posterior no me ha quedado claro que la colonización de Islandia se produjera por este mecanismo y de hecho sólo he encontrado algo parecido en un episodio de la historia de Pennsilvania, pero es curioso que fuera el mismo que utilizan los basquirios para enajenar tierras en la narración de Tolstói y que se me haya aparecido en dos actividades de consumo cultural consecutivas.


Carlsen – Anand 2014

23/11/2014
William Shinkman, White Rooks, 1910

William Shinkman, White Rooks, 1910

Hoy ha concluido el Sochi (Rusia) el campeonato del mundo de ajedrez de 2014 con la victoria del campeón, Magnus Carlsen, frente al aspirante Viswanathan Anand, tanto en el resultado global del encuentro como en la partida del día.

Como dispongo de más tiempo libre que en el pasado he podido seguir este enfrentamiento con mayor interes que el anterior del año pasado. Simpatizo más con Anand por solidaridad generacional, aunque a estas alturas de la película creo que me hubiera gustado mas ver un enfrentamiento del noruego con Nakamura y sobre todo con Caruana. Espero que esto pueda producirse en 2016.

De todos modos, creo que el indio ha tenido una actuacion muy digna y bastante superior a la de Chennai. Creo que ha superado al noruego en algunas facetas del juego como la preparación de aperturas y tuvo oportunidades muy claras, sobre todo en dos de las partidas que perdió (la 6ª y la 11ª).  Con esto quiero decir que Carlsen, incluso siendo el mejor de todos los tiempos, no es perfecto y hay espacios en los que se le puede superar si llega alguien joven con el suficiente talento, ambición y capacidad de trabajo.

Las partidas no me han parecido demasiado complejas y creo que lo más interesante es verlas como yo hago, sin ningun módulo de análisis, para poder tener ideas propias. Algunas rondas he seguido los comentarios de Svidler. Nepomianchi ha sugerido la idea de …b5 en la partida de hoy, que ni a mi ni a los ordenadores se nos hubiera podido ocurrir jamás. Me gustará ver análisis de las partidas de mayor extensión que los publicados hasta ahora.

El año pasado le oí una entrevista a Kaspárov en la que dijo que que debería revisar su opus magna, la de Mis grandes predecesores, debido a que el progreso en los programas informáticos hace que algunas evaluaciones que hizo ¡en 2008! sean cuestionables.

 


Etnias de Rusia

18/11/2014
Etnias de Rusia (2002)

Etnias de Rusia (2002)

He encontrado un gráfico en la página del censo de Rusia de 2002, que en su desglose por nacionalidades viene a decir que de los 144 millones de habitantes del país, casi 116 son rusos y entre los 28 millones restantes destacan 5,5 millones de tártaros, 3 de ucranianos, aproximadamente 1,5 tanto de basquirios como de chuvasios y algo más de un millón de armenios.

Una vez escribimos sobre la diferencia entre russky y rossianin. “Nacionalidad” es una palabra que en Rusia quiere decir algo así como “etnicidad”. De hecho, una antigua compañera de trabajo, rusa de Letonia, tenía confundido al resto del equipo porque decía que su nationality era rusa. Sin embargo tenía un pasaporte letón de los de verdad (no de esos que hay para “no ciudadanos”). No sé si fue traduciendo del ruso que alguien se percató de la elasticidad del término y lo importó para el artículo 2º de la Constitución española, donde se ve claramente que no quiere decir lo mismo que en el 11º, aunque no se sepa lo que quiere decir e incluso haya ido mutando.

He visto también el censo ruso de 2010. No trae un gráfico de tarta, pero no ha cambiado en lo esencial. La población está decreciendo y de los 142 millones de habitantes 111 son rusos. En el desglose, donde se explica que el dato incluye a catalanes y gallegos, puede verse que el número de españoles que habita en el país es de 1.162. Hace poco leí que quedan menos de cien “niños de la guerra” viviendo en Rusia. Hay parecida población de italianos (1.370) y franceses (1.475). En cambio los alemanes son 394.000, porque el grupo debe de incluir sobre todo a los rusoalemanes y los alemanes del Volga que aunque de etnicidad germánica son nativos del país.