Nacionalistas serbios

09/12/2014
Tristes tigres y águilas

Tristes tigres y águilas

Las vacaciones primaverales en España me sirvieron para completar los quince kilos de equipaje con cinco o seis libros. Uno de ellos, que lei allá por 2002, es Historias de nacionalistas serbios de Mira Milosevich. Me animó a rebuscar para encontrarlo una anécdota sobre la guzla, instrumento que anteriormente había descubierto en este volumen. Me he apetecido volver a leerlo porque la primera vez no conocia apenas la historia de los Balcanes y he creído que me seria de mas provecho en esta ocasión. Serbia es un país por el que aún no he pasado pero sobre el que me ha gustado leer.

Tengo también leídos el bucle melancólico de Juaristi y las voces ancestrales de Conor Cruise O’Brien. Me tendré que poner algún día con lo de Edmund Wilson. En general soy escéptico a la hora de considerar que el análisis literario pueda servir para alcanzar “verdad” en un sentido estricto. Primero van los números. Es este en fin un libro que trata de explicar el nacionalismo popular serbio a través de ciertas figuras históricas. Está escrito en un momento importante y que ha acabado siendo un punto de inflexión: el año 2000, que me perdí entero desconectado del mundo de las noticias y que fue relevante en la historia de lo que quedaba de Yugoslavia.

Estamos hablando de las historias de estos nacionalistas serbios:

  • Vuk Stefanović Karadžić (1787-1864)
  • Jovan Dučić (1871-1943)
  • Draza Mihailović (1893-1946)
  • Danilo Kiš (1935-1989)
  • Slobodan Milošević (1941-2006)
  • Dobrica Ćosić (1921-2014)
  • Radovan Karadžić (1945-)

Desde la publicación del libro en el año 2000, días después del asesinato de Željko Ražnatović “Arkan” se han producido en Serbia cambios importantes, de tal modo que no creo que la primera década del siglo XXI pase a la Historia de los serbios como una década cualquiera. Por actualizar un aspecto específico del libro diremos que aquel mismo año los restos mortales de Dučić fueron trasladados de los EEUU a Trebinje en la República Serbia de Bosnia. La caída de Milošević en 2000. Un primer ministro fue asesinado en 2003. Montenegro se independizó en 2006 y Kosovo declaró su independencia en 2008. La mayor parte de los países aún no lo reconocen, pero es muy probable que Serbia ya haya perdido su provincia del sur para siempre. Por último una continua tensión política entre un bando más proeuropeo y dispuesto a revisar críticamente el pasado y otro que es guardián de las esencias patrias. No sé hasta qué punto se podría comparar este clivaje con lo de Ucrania. La posible entrada en la UE marcaría el siguiente hito.

He recordado estas notas inconclusas ayer leyendo a Kemplerer y la idea de que el nacionalsocialismo habría bebido de las fuentes del sionismo y pensando en casos similares. Una idea que me pareció interesante en “Los tristes y los héroes” es que los serbios toman del Islam de sus enemigos turcos una idea que no existe originalmente en el Cristianismo y que es que la muerte en el campo de batalla, esa forma de martirio, es algo glorioso.

Me parece que en general se puede decir que el nacionalismo serbio no se parece gran cosa a los nacionalismos que hay en España, salvo por cierta adicción a la melancolía y la derrota y su definición autorreferencial.

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La caravana avanza

16/08/2014
la-caravana-avanza-portada

Portada

Un poco de lectura ligera, que estamos en agosto. He encontrado algunas gangas en literatura de viaje y estoy dándoles curso. Por ejemplo, esta historia de viajes y antropología del turco İrfan Orga radicado en el Reino Unido y que vuelve a su país para encontrarse con el grupo etnotribal de los Yürük o Yöruk, nómadas de los montes Tauros y otras partes de Anatolia y los Balcanes (Bulgaria, Macedonia) que hoy en día no se diferencian tanto del resto de la sociedad turca, pero que en el mundo preindustrial mostraban diferencias significativas que no tengo claro hasta qué punto se pueden considerar étnicas, regionales, nacionales o qué. Volvamos a poner la imagen de los charcos de Gellner. Entiendo que la posición de los yürük con respecto a la mayoría de su país a principios del siglo XX podía ser análoga a la de los bereberes en Marruecos y en el fondo no tan distinta a la de los hurdanos cuando Luis Buñuel fue a rodar “Las Hurdes, tierra sin pan”.

The Caravan Moves on (La caravana avanza) es el título de este libro escrito en 1958 y del que no hay traducción al español. No está claro cuándo se produjo el viaje del autor, aunque en un momento hable de treinta y dos años de república y eso lo pondría en 1955, pero según su hijo que escribe el epílogo la fecha es imposible. Otras veces se habla de “cuarto de siglo de modernización”. El viaje comienza en Esmirna y sigue por Afyon, Konya y Meram hasta Karadağ en los montes Tauros, donde se encuentran los yürük.

Orga (1908 – 1970), residente en Londres desde los años cuarenta ofrece una mirada interesante a la vez que infrecuente en los libros antropólogicos y que me es especialmente cara. No es la mirada del extranjero que llega y compara, ni la mirada del erudito del lugar que explica porque conoce, sino la mirada del que regresa. No sólo está la percepción de haber vivido en diferentes espacios geográficos, sino la de haber vivido diferentes sistemas y eras, nacido en los estertores del califato otomano, formado en los albores de la Turquía republicana y emigrado a Occidente después, todas las perspectivas hacen que su modo de escribir, sin sobreentendidos, resulte comprensible al lector que mira la Turquía de los años cincuenta desde esta parte nuestra del mundo. A uno le dan envidia los escritores que se desenvuelven con soltura en una lengua que no es la que aprendieron de niños. Orga no es precisamente Conrad y según se explica en epílogo la prosa está revisada por su esposa, oriunda de Wicklow cerca de Dublín.

Respecto a los yürük de aquel tiempo, que casi nada tendrán que ver con los actuales, nada que sorprenda en demasía: Superstición, curanderismo, atraso, ausencia de ciencia e industria, repetición reiterativa de rituales, carencias materiales, consideración de la mujer como propiedad, importancia desmedida de la vestimenta y los modos de preparación de los alimentos, venganzas tribales, crímenes “de honor” y todas esas cosas que hoy nos horrorizan en partes del mundo islámico, pero que en el fondo en nuestras sociedades occidentales también han prevalecido hasta anteayer y que aunque hoy sólo algunos grupos como los gitanos conservan durante la mayor parte de nuestra historia han sido los valores mayoritarios para casi toda la población.

Más allá del exotismo apreciable en que para intentar curar una herida los chamanes soplen sobre ella cuarenta y una veces y media (sin que nadie conozca la razón del número) o que la forma de que una moza casadera exprese su enamoramiento sea colocar su cuchara apuntando hacia el exterior de la mesa para indicar que ya le corresponde comer en la mesa de otro, en el fondo su cultura está compuesta de trivialidades tribales que el mundo no habrá llorado tras su desaparición. Hay a quien le encanta el mito del buen salvaje y ve en estas comunidades “naturales” un modo de vida sencillo y puro que a mí no me parece más que opresión hacia el individuo. No es que se pueda hacer demasiado por forzar el ritmo de su adaptación al mundo moderno y a valores liberales, pero a diferencia de la mayor parte de la gente que se molesta en leer antropología y estas cosas, la “desaparición” de estas culturas no me parece ningún drama y sí un gran avance que seres humanos que nacen en un entorno específico no se vean condenados a vivir como sus antepasados y tengan acceso al desarrollo económico y la libertad.

Tauros


Yugonostalgia

12/08/2014

Vi recomendada por ahí una serie web hecha en los Balcanes y anoche le estuve echando una ojeada. El formato me parecía ideal, ya que los “webisodios” de entre cinco y diez minutos se adaptan bien a mi periodo máximo de concentración actual. También diré que el serbocroata es la lengua eslava que más me agrada oír, bastante más que el ruso e infinitamente más que el polaco, que quizá sea la que tenga unos sonidos más endiablados. Nno entiendo nada, por lo que supongo que la razón de que me guste oír esa lengua que es en el fondo de mi cerebro se conecta con las ideas de clima mediterráneo y vacaciones. La serie se llama Samo kažem y para mí fortuna está subtitulada en inglés. También algunos de los personajes hablan entre ellos la lengua más o menos universal. A ratos.

Va de una pandilla de amiguetes veinteañeros o por ahí que disfrutan del verano en Belgrado, una ciudad que desconozco y por la que me gustaría pasarme algún día. Son todos de la mitad otomana de Yugoslavia (no hay croatas ni eslovenos, pero sí personajes de Serbia, Montenegro, Macedonia y Kosovo) y parece imposible no querer ver un mensaje en esa convivencia en la variedad. El escenario principal es la capital serbia pero otros puntos del mapa yugoslavo aparecen ocasionalmente. Conozco un par de ellos (Kotor en Montenegro, Sarajevo en Bosnia) y hay otro par que no (Skopje en Macedonia, Prizren en Kosovo).

No tengo ya mucho en común con la juventud, aunque me imagino que siempre es más fácil vender un audiovisual de jóvenes que uno de viejos. La verdad es que las chavalitas son bien monas y me imagino que desde el otro lado de la barrera del heteropatriarcado dirán lo mismo de los mozos. En el fondo es el tipo de pandilla que en teoría le habría gustado tener a uno con esa edad, con su dinamismo y sus experiencias sexuales y de drogas blandas. Pero demos un salto de veinte años y pongámonos en el presente en el que el autor de estas líneas, ya más ajado, se pone a buscar pistas políticas en las cosas.

Es curioso pensar que los kosovares ya no aprenden serbio. Los que tengan más de treinta años lo hablarán y los de menos de veinte se tendrán que comunicar en inglés con sus vecinos exyugoslavos. Lo mismo que ya llevan haciendo valones y flamencos unos cuantos años. Quién sabe si algún día no haremos lo mismo en la península Ibérica. Cuando estuve en Praga por primera vez los más ancianos aún hablaban alemán, un vietnamita de unos sesenta años me indicó una dirección de Saigón en francés y he leído que los letones de menos de veinte años ya no han estudiado ruso, lo cual les plantea un problema en el mercado laboral del mismo país. Creo que en todos los casos hay un abandono de las otras segundas lenguas en dirección al inglés. Le pasará lo mismo a la lengua franca balcánica, que dejará de serlo (al menos en Eslovenia, Macedonia y Kosovo) y no sólo eso sino que además donde aún se habla se ha partido en tres. No sé si se pierde o se gana pero hay un mundo que ya no es el que era y una ocasión para la nostalgia.

En la serie las guerras de los noventa no aparecen explicitamente por ninguna parte, pero a mí me parece que siempre están ahí. No sé cómo de agradable será para un albanés, en especial macedonio o kosovar, hacer turismo por Serbia ni cuál es la probabilidad de que se encuentre a una turba que pretende apalear al šiptar. También es curioso pensar que precisamente en Prizren se han producido episodios de “limpieza étnica” contra serbios tan recientemente como en 2004. En ese sentido el enamoramiento de Maja la convierte de veras en un mariscal Tito cuasiadolescente. El publireportaje turístico del Prizren de Dren es toda una declaración política.

También la ficción muestra cosas que uno aprende en la realidad o en los viajes. Parece ser que en Serbia todavía se fuma en todas partes. Se entera uno de que Viena se llama Bech en aquella parte del mundo. Cuando trabajé para Austrian Airlines era la única aerolínea que tenía un vuelo directo desde Europa Occidental a Pristina. Las tarifas eran carisimas y siempre iba lleno de periodistas y personal de organizaciones internacionales. Tardé años en darme cuenta de cuánto tenía que ver el mapa de destinos con el de la monarquía austrohúngara. No me sorprende que Viena sea la salida natural de Milos.

El personaje que tiene más presente la guerra es el de mayor edad, taxista y padre de Zoran, uno de los muchachos que pasa el año con su madre en Sarajevo y el verano con su padre en Belgrado:

Tienes que saber que yo adoraba Sarajevo… pero lo jodimos todo. Ellos y nosotros. También adoraba a tu madre, pero eso lo jodimos nosotros mismos. Cuando escapamos y vinimos a Belgrado creíamos que habíamos dejado atrás el infierno para siempre. Éramos felices, tú ibas creciendo, era el paraíso. Luego empezo nuestro propio infierno interior y tu madre se volvió, no sé ni cómo. Yo no podía. Sentía vergüenza: de mí mismo, por los vecinos, por los amigos, por la chusma que ya no estaba. Por suerte siempre está el tiempo, el mejor doctor que existe.

Dušan

Esta yugonostalgia es diferente a la de los personajes del libro de Åsne Seierstad. Parece que venga envuelta de futuro aunque el pasado se filtre por todas partes. Tengo curiosidad y si hay episodios nuevos los seguiré viendo.


Un siglo

28/06/2014

La mancha negra, que no mano negra

Hoy hace cien años que, en palabras de algunos, comenzó el siglo XX. También podemos asirnos al título de Zweig y decir que empezó a desmoronarse el mundo del ayer.. El Puente Latino sobre el Miljacka acabó llamándose Gavrilo Princip como el autor del crimen. La casa-museo que hace esquina es el lugar desde el que disparó al coche en el que iban el archiduque y su esposa. Concretamente desde un punto en la calle perpendicular al río que es donde hoy se encuentra la descriptiva placa que sustituyó a la de homenaje a Princip que hubo en el mismo lugar durante muchos años.

Durante los próximos cuatro años espero aprender bastantes cosas sobre la Gran Guerra. A mi modo de ver, mientras que aún podemos entender las causas de la Segunda Guerra Mundial e identificarnos con ciertos valores el problema de la Primera es que toda esa muerte se produjo como consecuencia de asuntos territoriales de imperios y dinastías que ya ni existen ni importan a nadie. Al menos podemos representar la muerte en la Europa de los años cuarenta como una victoria frente al nazismo, pero todos los cientos de  miles muertos para que Austria-Hungria siguiera teniendo un pie en los Balcanes o para ganar cien metros de frente en Verdún son futiles y difíciles de entender. El otro día comentábamos las 300.000 bajas en el frente del Isonzo, un escenario secundario, que incluso desde un punto de vista militar apenas sirvieron para nada.

Volviendo al Sarajevo de junio de 1914, hay un buen resumen del atentado en la Wikipedia, a mí me gustó leerlo hace años en el libro de Brian Hall sobre la descomposición del país imposible que era Yugoslavia y Enric González también lo contó muy bien en El Mundo la semana pasada. Hace poco hablamos del edificio de la Biblioteca Nacional de Bosnia-Herzegóvina, que en 1914 era el ayuntamiento en el que se celebró la recepción al heredero del trono austrohúngaro y su esposa. Después de pasar por Sarajevo descubrí que nuestros días en la histórica ciudad acontecieron exactamente cien años después de “la crisis bosnia”, jugada diplomática mediante la cual Austria-Hungría se anexionó el territorio de Bosnia dejando a Serbia y Rusia con un palmo de narices. Puse unas pocas líneas y tengo unas cuantas fotos más de una ciudad que me resultó muy agradable a pesar de su historia sangrienta. En realidad, poder disfrutar de la vida en el escenario de tanta tragedia debería ser una alegría añadida. Más que de lápidas y placas y de los impactos de obús en las fachadas tengo el recuerdo del día apacible, frío y soleado; de la mezcla de estilos arquitectónicos y del olor a leña.


Edificio de la Biblioteca Nacional de Bosnia en Sarajevo

11/05/2014

Leo en las noticias que la Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina ha vuelto a abrir. Me imagino que, más de dos décadas después de su destrucción, el momento preciso tiene que ver con el centenario de los acontecimientos de 1914, cuando era el edificio era aún el ayuntamiento de Sarajevo, el lugar del que salieron el archiduque Francisco Fernando y su esposa antes de ser asesinados en el puente latino.

Tengo unas fotos de cómo estaba el inmueble cuando anduvimos por allí, en 2008. Los carteles que pueden verse en la fachada son de las elecciones municipales que se celebraban aquella semana.

Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina (2008)

Biblioteca Nacional de Bosnia en obras (2008)

Biblioteca de Sarajevo (2008)

Biblioteca de Sarajevo (2008)

Biblioteca de Sarajevo (detalle)

Biblioteca de Sarajevo (detalle)

 La idea de acabar con libros y bibliotecas es una que suele conmover simbólicamente. A veces más que la de acabar con la vida de la gente. Al final es una metáfora que representa esomismo. Desde la destrucción  de la biblioteca de Alejandría hasta ésta alevosa de Sarajevo tiene que haber una cantidad ingente de datos que fueron documentados y que nunca podremos recuperar. Es una tragedia adicional que esta pérdida sucediera sólo una década antes de la expansión gigantesca de Internet que puede poner a salvo del fuego si no el papel todo el conocimiento que en él se acumula.

Aquí la historia que he traducido de la wikipedia en inglés y que no he colgado en la hispánica porque no me ha quedado claro si cada palabra del nombre debe ir con mayúsculas o no, si más bien lo primero es lo que procede cuando se trata de la institución y lo segundo cuando se trata del edificio y si el artículo debe tratar sobre lo uno o sobre lo otro.  Como tal es CC-BY-SA:

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Nacionalna i univerzitetska biblioteka Bosne i HercegovineBiblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina
Vijecnica.png
País Bosnia-Herzegovina
Fundación Edificio: 1894 Biblioteca: 1945 (Edificio como sede de la Biblioteca Nacional: 1949)
Ubicación Sarajevo
Coordenadas 43º51’33N 18º26’00E
Información adicional
Arquitecto Karel Pařík, Alexander Wittek, Ćiril Iveković
[http://www.nub.ba Sitio web]

El edificio de la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina (NUBBiH) (Nacionalna i univerzitetska biblioteka Bosne i Hercegovine) se encuentra en la ciudad de Sarajevo. El primer proyecto lo realizó en 1891 el arquitecto checo Karel Pařík, cuyo trabajo completaron después los arquitectos Alexander Wittek y Ćiril Iveković . El edificio fue el mayor y el más emblemático del periodo austrohúngaro en Sarajevo y se utilizó en primer lugar como ayuntamiento.[1] [2] En 1949 pasó a ser sede de la Biblioteca Nacional, función que cumplió hasta su destrucción en 1992 durante la guerra de Bosnia. Tras su reconstrucción, volvió a abrir sus puertas el 9 de mayo de 2014.[3]

Historia

Vedran Smailović tocando el cello en las ruinas de la biblioteca (1992)

La biblioteca de noche (2004)

Los primeros planos del proyecto los dibujó en 1891 por el arquitecto checo Karel Pařík pero las críticas del barón Benjamin Kallay, a la sazón ministro de finanzas del Imperio Austrohúngaro y administrador de la provincia de Bosnia-Herzegovina, provocaron que dejara de trabajar en el el mismo.

Alexander Wittek, que trabajó en los planos durante 1892 y 1893, enfermó y murió en Graz en 1894 por lo que el proyecto tuvo que ser completado por Ćiril Iveković. El edificio se concibió con una mezcla ecléctica de estilos históricos en la que predominaban los rasgos de la arquitectura islámica de España (morisca) y el norte de África.

Las obras comenzaron en 1892 y finalizaron en 1894. Su costo fue de 984.000 coronas, con 32.000 coronas para accesorios y adornos. El edificio fue inaugurado y entregado a las autoridades municipales el 20 de abril de 1896. Éstas lo ocuparon hasta 1949, año en que pasó a ser sede de la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina, que con anterioridad había estado en el monasterio de san Antonio (sveti Ante).

El 25 de agosto de 1992, los bombardeos de las tropas serbobosnias que asediaban Sarajevo causaron la destrucción total de la biblioteca. Entre los materiales perdidos para siempre se encontraban setecientos manuscritos e incunables y una colección de publicaciones bosnias de mediados del siglo XIX. Antes de su destrucción la biblioteca contenía millón y medio de volúmenes y más de ciento cincuenta mil libros y manuscritos antiguos.[4] Algunos ciudadanos y bibliotecarios intentaron salvar libros del incendio bajo el fuego de los francotiradores y al menos una persona murió.[4]
Tras su reparación el edificio se utilizará para varios tipos de actos. La biblioteca nacional y universitaria seguirá teniendo allí su sede y también servirá como salón de plenos del ayuntamiento. Se espera que sirva para actos protocolarios de todos los niveles del gobierno, conciertos y exposiciones.[5]

 

Referencias


Ávaros

14/04/2013
Los ávaros del Cáuscaso cerca del Caspio

Zonas donde los ávaros son mayoría en el Cáucaso, cerca del Caspio

Un trocito que he tomado de este blog cuyas entradas leo siempre con sumo interés, pero la fuente original es el libro The Ghost of Freedom: A History of the Caucasus de  Charles King. Es un trozo de la biografía del imán Shamil (1797-1871) que trata la imposibilidad de referirse al pasado en los actuales términos de nacionalidad. (Traducción mía a vuelapluma):

Se puede decir que el imán era ávaro en el sentido de que había nacido en la región del Daguestán controlada por el kan avaristaní. Su lengua de comunicación oficial era el árabe y es probable que hablara alguna variedad de turco –lingua franca de las montañas- en las conversaciones cotidianas. Puede que hablase ávaro, pero no hay ningún dato que nos haga pensar que se considerase a sí mismo ávaro en el moderno sentido etnonacional del término. También pasó gran parte de su vida luchando contra los gobernantes hereditarios de la región de la que era nativo.

Abro un paréntesis para mencionar que no sé si es convención unánimemente aceptada que la palabra “ávaro” referida al pueblo del Cáucaso sea esdrújula, pero resulta bastante útil. Lo digo porque en ruso se acentúa sobre la sílaba “var”, (supongo que la palabra nos viene del ruso, ya que en la lengua de los ávaros ellos se llaman a sí mismos maglarulal o algo así). Quizá todo es producto de  una confusión con los ávaros del siglo IX. En cualquier caso, casi parece mejor que sufra la etimología que llamar avaros a los miembros de un grupo étnico.

Volviendo al asunto de la identidad colectiva en el pasado preindustrial, y que es un asunto que ya he traído varias veces, por ejemplo referido a la prehistoria centroeuropea y  los Balcanes medievales.

En aquella entrada en inglés referida a la historia de Kosovo también apunté algo interesante de lo que hace poco he vuelto a contemplar un ejemplo. No sólo la identidad nacional es un fenómeno moderno sino que también la religiosa lo es, y del mismo modo que los balcánicos medievales se apuntaban a recibir las bendiciones del pope o del imán cuando estaban enfermos para mejorar sus probabilidades, la semana pasada vi un reportaje televisivo sobre los coptos de Egipto en el que un sanador cristiano practica exorcismos y milagrea, ante una feligresía compuesta fundamentalmente por otros coptos en la que también hay musulmanes[1].


[1] “En Portada”, RTVE “Mi vecino copto”, 24 de enero de 2013 4’20’’


Gotovina

26/12/2012
Dubrovnik (2008)

Dubrovnik (octubre de 2008)

Relacionado con la entrada anterior, por producirse en el mismo día y con una noticia del mes pasado: la absolución en La Haya de Ante Gotovina, el general croata previamente condenado por crímenes contra la Humanidad.

En octubre de 2008, yendo en coche de la muralla de Dubrovnik a Cavtat, pude ver a un lado de la carretera un cartel laudatorio. Los colores patrióticos que lo acompañaban no dejaban demasiado espacio para la duda. Pensé que habría turistas que no estarían acostumbrados a ver celebrar a criminales y a los que le podría chocar, aunque tampoco sé qué es lo que se puede esperar que sepan de política e histórica balcánica quienes van a disfritar de las playas de la rivera adriática. A mí, que lo tengo visto, me sorprendió y sobre todo me sorprendió que fuera un cartel de aspecto oficial, más allá de una mera pintada. Fue una sorpresa que las autoridades lo toleraran, porque no veía en qué podía favorecer la intención de Croacia de entrar en la Unión Europea. Tampoco veo a los turistas playeros protestando ante sus embajadas. Es curioso que ante una esvástica en público se monte lo que suele montarse y uno o varios  genocidios de hace veinte años  y su apología pasen inadvertidos.

Hace unas semanas Gotovina ha quedado absuelto. He leído por encima y desconozco los detalles tanto del primer proceso como del segundo. Tengo la sensación de que la Comunidad Internacional está maltratando a los serbios y que los serbios se sienten maltratados por la Comunidad Internacional. También creo que a la justicia estilo Núremberg le queda mucho por delante para dejar de parecer un mercado de intereses de los más poderosos y pasar a ganar un respeto mayoritario. Me doy cuenta de las dificultades que hay para demostrar crímenes de guerra: las órdenes, la obediencia debida, la cadena de mando, pero es verdad que hace veinte años, vivían medio millón de serbios en Croacia y hoy no quedan ni doscientos mil. Demasiados murieron en la guerra, otros fueron expulsados y otros decidieron irse porque las cosas no estaban precisamente agradables. La Comunidad Internacional ha determinado que nadie es responsable penal de estos hechos, a diferencia de lo que ha determinado respecto de otros, análogos en los Balcanes.

No sé si Gotovina es culpable o no, pero no me gusta nada. Nikola Tesla sí.