Miguel Servet metiéndose en líos

02/02/2016
Aquí

Aquí

He estado oyendo uno de esos documentales de Documentos RNE -el único programa de radio que sigo con frecuencia- sobre la vida de Miguel Servet, Servetus o Serveto (Serveto como el pueblo oscense sería lo más adecuado en español, Servet es la forma francesa). Servetus es lo que solía aparecer por escrito ya que en el siglo XVI el latín era la lengua en la que se publicaba. Como siempre andaba en líos también se hizo llamar Miguel Villanovano (Michael Villanovanus) por ejemplo en la traducción creativa de la Geographia de Ptolomeo, que completó con sus conocimientos.

Hace muchos años vi la serie aquella de Televisión Española en la que aparecía Puigcorbé como protagonista. Creo que en el programa de radio tiran del audio de aquella para -en el minuto 38 o por ahí- meter estas líneas en la corografía de Alemania, palabras que a mí me interesaban y quería citar:

Abunda Germania en plata y también en lapislázuli, berilo, cristal de roca y amatistas. Además pieles preciosísimas de bravas fieras de la selva y en particular, como vulgarmente dicen, Hungría produce bueyes; Baviera cerdos; Franconia cepas, nabos y regaliz; Suevia meretrices; Bohemia herejes; Baviera también ladrones; Helvecia carnífices y boyeros; Westfalia embusteros y finalmente toda Germania y todo el Septentrión, glotones y bebedores.

Primero quería averiguar si era una cita buena o creación del guionista. Me parece que he encontrado la página correcta del tratado y sin saber mucho latín me temo que, aunque hay algunas partes que se reconocen, no es eso lo que dice y que faltan las cosas más graciosas.

Me quedo con la duda de si la edición de 1541 que he encontrado corrige otra de 1535, ya que en una revista estadounidense de finales del XIX sí que puede encontrarse algo bastante parecido al guión televisivo.

Popular Science (agosto de 1892)

Popular Science (agosto de 1892)

En otro orden de cosas, aunque Serveto -de donde provendría el apellido- y Villanueva de Sigena -la localidad natal- estén ambas en la provincia de Huesca no quedan precisamente a tiro de piedra e incluso a día de hoy están casi a tres horas por carretera. No creo que en España haya demasiados trayectos intraprovinciales que requieran de más tiempo.


Almanya

13/01/2016
Bienvenidos a Almanya

Willkommen in Deutschland

Un poco en contra del Zeitgeist de las últimas semanas pero quizá a favor de los vientos que soplaban hace pocos meses hemos visto hoy esta película de 2011, una comedia basada en la relativamente exitosa experiencia de los turcos que emigraron a Alemania. Hace cosa de un año estábamos todo el tiempo oyendo hablar de Grecia y de sus pensionistas, sus ahorradores, sus jóvenes. O se los ha tragado la tierra o los han enterrado los sirios. La agenda de los medios es tan veleidosa. Creo que entre bambalinas hay una lucha más o menos ideológica (a veces entre dos buenismos enfrentados) por el control del relato de la infame nochevieja de Colonia y tengo curiosidad por saber cuál será el resultado, dentro de unos meses.

Almanya no tiene nada especialmente duro ni desagradable in problemático. Los típicas anécdotas cómicas de los problemas de comunicación y algunos chistes visuales y la clásica reflexión del emigrado y la segunda generación sobre la identidad. Hace pocos meses vi una película sobre la emigración española a Suiza que en el fondo era la misma película. Aquella me hizo más gracia porque en alemán apenas me defiendo y de la cultura alemana casi tengo que defenderme. Con eso último me refiero a que aun estando expuesto a ella ni la comprendo ni practico mecánicamente. Esta película, que se deja ver, es especialmente buena si se compara con la que Hollywood hubiera hecho a partir de la propaganda del sueño americano. Hoy por hoy puede que el patriotismo alemán sea el más decente que haya.

Almanya es, obviamente, Alemania en turco.

"Alemania" en diferentes idiomas

“Alemania” en diferentes idiomas


Estereotipos de alemanes y británicos

22/11/2015
asx

Portada buena

Hay un dicho en inglés que dice que no hay que juzgar un libro por su portada. Tenían que extenderlo a comprarlos. Hace unas semanas o meses adquirí y leí en el día un volumen de hermosas solapas. Lo había escrito un periodista alemán que lleva media vida viviendo en Inglaterra, lo que a un tipo de menos de cuarenta años a lo mejor lo convierte en la mitad de cada cosa. Trata de las diferencias y conexiones entre ambas culturas, una continental y otra insular pero al fin y al cabo para nuestra perspectiva meridional dos culturas germánicas.

Si uno mismo tuviera que escribir un libro sobre el tiempo que se le ha escapado en las islas británicas sería sin duda uno muy diferente. Aparte de una serie de reflexiones continuas sobre el país de origen y el de estancia no había en Keeping Up with the Germans demasiado que yo pudiera conectar con mi propia vida y esfera cultural. Apenas algunos detalles que rozan la parte alemana (las navidades con Dinner for One), y en tanto que habitante dublinícola y aficionado a la historia de la ciudad, esa llegada de Heinrich Böll y su encuentro fortuito con la camioneta de las lavanderías de la esvástica.

El método comparativo en antropología muestra importantes limitaciones a la hora de ofrecer conocimiento. Una observación que suelo hacer a los irlandeses es que tienden a definir su cultura como los elementos que no están presentes en la otra isla, cuando en realidad los elementos comunes son mucho más, sobre todo para los que los observamos desde fuera. Un ejemplo podría ser que ellos miran mucho lo de los respectivos acentos, mientras que para los demás lo obvio es que hablan el mismo idioma. A lo mejor buscar imágenes de English breakfast y de Irish breakfast en Google Images ilustra lo que quiero decir mejor que otra cosa. Bien, lo que me sugiere este libro es extender eso a la Europa del norte, sean los Países Bajos, los de habla alemana o Escandinavia.

Había también alguna consideración interesante respecto de la educación segregada por sexos, la Baader-Meinhof y (cómo no) el fútbol, que es fuente de numerosos contactos y conflictos, pero en general fue para mí una lectura que entró en la categoría de olvidable y que apenas he recordado hoy porque me he encontrado con un gráfico un poco tonto sobre cómo ser alemán que me ha recordado la portada del libro de Oltermann.

Cómo ser alemán

Cómo ser alemán


Pequeña pero nuestra

31/10/2015
Pequeña y alargada

Pequeña y alargada

Se ha comentado muchas veces la actitud pasiva del gobierno checoslovaco tras los acuerdos de Múnich, como de aceptar a regañadientes la incorporación de los Sudetes a la Alemania de Hitler.

Me ha parecido curioso encontrarme con este mapa de la triste realidad posterior al otoño de 1938. Obsérvese en el mapa no sólo la ausencia de los Sudetes sino también la presencia de Transcarpatia. No sé exactamente en qué punto entre 1938 y el final de la guerra se publicó, pero el mensaje de “Malá, ale naše” (Pequeña pero nuestra) del eslogan parecería revelar un tipo de aceptación más activa por parte de al menos algunos checos y eslovacos en la línea del mejor solos que mal acompañados del refranero castellano.

Vaya usted a saber si esto no lo acabó financiando Hitler de algún modo. No he conseguido traducir el resto del texto pero me ha parecido que debe tratarse de un artículo de propaganda (más comercial que política) de la empresa chocolatera Kolínská Cikorka.

Después de 1945 este mapa tiene que haber parecido muy antipatriótico, aunque quizá no llamó tanto la atención en un país en el que tantos tenían tanto que esconder y donde no demasiados quisieron mirar atrás.


Luneburgo

18/10/2015
Am Sande

Am Sande

En julio estuvimos de vacaciones por el norte de Alemania y ahora que ha llegado el otoño me agrada recordar aquellos días de manga corta. Volamos a Bremen para pasar primero unos días en el Hamburgo veraniego (ya que la anterior vez había pasado tanto frío). De camino a Hanóver hicimos parada en la hanseática ciudad de Luneburgo (Lüneburg).

Es Luneburgo o Lunemburgo una ciudad de unos setenta mil habitantes a orillas del río Ilmenau, afluente del Elba. Es famosa desde antiguo por la sal que producían sus minas y en la actualidad por las landas repletas de brezales que hay en sus alrededores. La mina ya no está operativa aunque queda un museo, los tonos del brezo aportan un valor para la industria aún vigente del turismo.

Como sólo paramos un par de horas en la ciudad no puedo dármelas mucho de listo. Mientras mis jefas tomaban café yo me dediqué a patear las calles y a sentirme fascinado por esos tejados germánicos. Todo lo que vi está en el mismo centro de la ciudad, como muestra este mapa viejo.

Mapa de 1910 con rayas de 2015

Mapa de 1910 con rayas de 2015

Aparcamos el coche cerca de la plaza mayor “Am Sande“. Algo que me llamó la atención es que muchos comercios tenían una sardina de cartón a la puerta. Buen adoquinado. La calle cuyos edificios más gustaron se llamaba Grapengiesserstrasse que creo que quiere decir de los caldereros. En la parte alta de Am Sande está el edificio oscuro de la Cámara de Comercio y de allí en adelante es todo una belleza de balcones y tejados que intentan de suspender la ley de la gravedad.

En otra plaza en la que se celebra un mercado se encuentra el ayuntamiento. En su fachada del ayuntamiento vi una estatua del Emperador de España y Alemania, que es bastante más famoso en el país del sur que en el del norte de Europa. Hay un par de farmacias dignas de mención por la grandeza de los edificios que las albergan. Una tiene como estandarte un unicornio y la otra, que queda cerca del ayuntamiento, un colorido umbral y una estupenda inscripción latina dirigida al Altísimo que indica “que ni las hierbas ni los ungüentos son los sanan sino tus divinas palabras que todo lo curan” (traductio libérrima).

 

 

Aparte de la belleza de los pequeños elementos arquitectónicos y de la interacción de ladrillo y vigas de madera, una peculiaridad de la ciudad que puede y debe verse es la vieja grúa (Alter Kran) que servía para cargar y descargar los barcos de la sal que iban por el Ilmenau. La parte de la ciudad en la que se encuentra es especialmente bonita, gracias a la combinación de viviendas bellas y vistas al río.

Si paramos alguna otra vez a lo mejor intento ver el museo de la sal, o uno que hay sobre Prusia Oriental del que he leído cosas bastante interesantes.


Leningrado

20/09/2015
Tragedia de una ciudad sitiada

Tragedia de una ciudad sitiada

Anoche acabé el libro de Anna Reid sobre el sitio de Leningrado. Me imagino que habrá descripciones mejores “a vista de pajaro” de las operaciones militares; esta obra entra como un zoom en la vida de los petersburgueses que escribían diarios. Por supuesto ofrece información sobre el desarrollo de la invasión alemana hasta que el cerco se cierra en septiembre de 1941, aunque del mismo modo ese frente informativo se cierra en gran medida durante la mayor parte de los capítulos para pasar a describir otros aspectos, entre los cuales es muy interesante el de la maquinaria del poder soviético y sobre todo el de la vida (y la muerte) en la ciudad.

La séptima de Shostakovich es la banda sonora obligada de esta lectura. Yo la había escuchado muchas veces y sigo sin llegar a entenderla bien, más allá de que reconozco los pasajes inquietantes. Del mismo modo me resulta muy difícil entender el hambre o cómo de difícil es sobrevivir a treinta grados bajo cero con una ración diaria de 250g de pan, para los que además hay que hacer cola. Es difícil entender los cadáveres abandonados por las calles y la masa famélica acudiendo a sus puestos de trabajo, pero sobre todo me resulta absolutamente incomprensible cómo en una situación así todavía hay conferencias, conciertos y exámenes en la universidad. Creo que no podemos entender y que en una situación ni siquiera tan grave todos los que intentamos comprender algo de esto seríamos de los primeros en caer.

En fin, hemos aprendido bastantes cosas de la geografía y la historia de una ciudad que algún día quisiéramos ver con nuestros propios ojos. Es interesante pensar que la iglesia de la Resurrección se salvó de la destrucción paradójicamente a causa del inicio de la guerra. No sabía o no recordaba haber leído que el plan de Hitler era destruir por completo tanto Moscú como Leningrado, aunque por la idea que tengo “plan” sea un modo demasiado generoso de definir los delirios de las sobremesas en la Guarida del Lobo.

La División Azul española aparece en dos breves notas: una a propósito del frío (azul por el color de sus caras) y otra en la que se indica que la defensa de sus posiciones en febrero-marzo del 1943 fue más que decente a pesar de la condescendencia alemana. Se habla una vez de españoles dentro del cerco, pero no de su destino posterior (tengo leído que algunos de los niños de la guerra de España salieron por el “puente” del Ladoga).

En la tradición de la bibliografía inglesa aquí las culpas se reparten entre la brutalidad nazi y la brutalidad soviética. El más malo es Hitler y el segundo Zhdánov. Me pregunto cómo son los libros que se leen en Rusia sobre estos episodios de la Gran Guerra Patria. Me puedo imaginar que sean bastante diferentes.


Kevin

01/09/2015

No lejos de la oficina en la que trabajaré hasta el viernes hay una iglesia de san Kevin. El otro día pasé por delante y vi un letrero que anunciaba misas en latín todos los domingos a las 10.30 (y luego en inglés al mediodía). No sabía que aún se hacían estas cosas. De hecho, hace muchos años, recuerdo acompañar a su casa a una chica que vivía muy cerca de ahí y comentar lo raro que era que hubiera un santo llamado Kevin en la iglesia católica romana, donde uno espera que los héroes y semidioses tengan nombres latinos. Después he estado en el lecho de san Kevin en Glendalough, un rincón que no añade demasiado a un valle que sí que es impresionante.

Esta vez, de camino al tajo, no pensé en la conexión entre cristianismo y latinidad, sino en el hecho de que unos días antes había estado jugando con la página esa del Instituto Nacional de Estadística que dice cuánta gente comparte un determinado nombre y cuál es su edad promedio. Probé algunos nombres de esos que en la actualidad se asocian a la vejez, como Marcelino y Aureliano, y luego me puse a buscar algunos que pudieran ser nombres jóvenes y se me ocurrió que algunos nombres anglosajones podrían tener éxito. Tal cual, en España hay 14.817 varones llamados Kevin y su edad promedio es de 14.9 años. Quizá me equivoque pero me parece que es popular entre los gitanos. ¿Y que parte de su auge se lo deberá al actor Kevin Costner?

Hoy me he encontrado una noticia de que la palabra alemana que había sido la más votada como nueva palabra de 2015 ha sido censurada porque discrimina a un grupo. La palabra era “Alpha-Kevin” y según parece el Kevin Alfa (aquí el “alfa” es como el del macho alfa de una manada de primates) es el individuo más tonto de un grupo. El artículo dice que:

The meaning of the term is something along the lines of “the stupidest of them all.” In Germany, the name Kevin is mostly associated with kids from social milieus with less access to education than the “average” German or with people from the former GDR.

Lo cual me parece una interesante coincidencia con el tipo de familias que me imagino que podrían escoger este nombre para sus hijos en España. No sé si Andalucía dará para ser la RDA.

No estoy muy seguro de cómo funciona este proceso, pero me supongo que existirá cierta conexión entre tradición, familia estructurada, conservadurismoy educación que provoca que en general las clases altas y hasta las medias y las bajas con aspiraciones no sean tan imaginativas como algunos miembros de las más bajas de todas a la hora de escoger nombres para sus vástagos. Luego cada cual los encuentra donde puede. Si las familias de la última decila leyeran a los clásicos griegos a lo mejor teníamos a muchos Demóstenes y Aristófanes; si telefilmes yanquis pues Yónatan, Yésica y Kevin. Y en Alemania será parecido.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 306 seguidores