1916 y todo eso

11/03/2016
¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

El título de esta entrada es el de un libro que no he leído y es ese título a su vez una paráfrasis de otros anteriores. Estamos en las semanas previas al centenario del Levantamiento de Pascua y es un aniversario que se deja notar en carteles por las calles dublinesas que proponen conferencias y exposiciones así como en multitud de títulos que han crecido como hongos en los estantes de las librerías. El fracaso de la rebelión de 1916 en plena guerra mundial fue el preludio de la independencia de 1922 y la posterior conversión de Irlanda en república. La Pascua es este año en marzo mientras que hace exactamente un siglo cayó en abril. Esto permite una doble celebración en ambos calendarios: el litúrgico y el gregoriano.

El alzamiento fue una gran chapuza, pésimamente organizado sin los mínimos apoyos internos ni exteriores deseables. Es bastante normal que un levantamiento militar no funcione a la perfección y que queden muchas zonas de incertidumbre. La sublevación de julio de 1936 en España pretendía hacerse con el poder en tres días y no tras una guerra de tres años, pero hasta en los fracasos hay niveles. A mí el alzamiento de Pascua me recuerda a lo de Jaca ya que a la postre acabó siendo exitoso y es triste pensar que si España hubiera seguido siendo una república (o si un día vuelve a serlo) se habría continuado celebrando lo que desde el punto de vista militar es tamaña insensatez.

En un anejo de la Biblioteca Nacional que antaño fuera museo de heráldica hay una exposición sobre Irlanda y la Gran Guerra, en la que se toca el Levantamiento de Pascua y la conjunción de intereses fenianoalemana. El grueso de la exposición trata de las tropas irlandesas en el ejército del Imperio Británico, que fueron muchas más y causaron y sufrieron muchas más bajas que las que vio Dublín en aquella semana. Considerando el Imperio como una unidad que se defiende de Alemania los sucesos de Dublín también se parecen hasta cierto punto a los que vio Barcelona en 1937.

Esta semana se ha inaugurado en los antiguos cuarteles reales que después tomaron el nombre de Michael Collins otra exposición que trata específicamente del levantamiento. Estuve hace dos o tres días y tengo pensado volver más veces, cuando haya decaído el interés del público.

Mientras que en otros países las rebeliones militares de los vencedores se acaban aceptando sin demasiada crítica, en Irlanda, donde la gente es muy moderada y esta barbaridad relativamente reciente, las cosas se modulan un poco más y por eso es perfectamente posible que una librería del centro de la capital anuncie un montón de libros con un cartel que pregunta si los que se alzaron en 1916 son los padres de la patria o un grupo de rebeldes pendencieros.

Mucha gente no sabe que la mayoría de la opinión pública irlandesa fue contraria al levantamiento, que más que un alzamiento nacional fue considerado en su tiempo como una operación “de partido”. Es curioso, sin embargo, ver que los rebeldes mataron a más soldados británicos que sufrieron bajas entre los suyos. El número de muertos “que pasaban por allí” es también bastante elevado. Las dificultades de imponer el relato.

En cambio, poniéndolo en su contexto histórico, los dos mil muertos de la semana de Pascua pueden no parecer demasiado. El noventa por ciento de los voluntarios irlandeses se había alistado en el ejército británico y sufrieron unas treinta mil bajas en las trincheras de Francia y Bélgica. La fuerza política mayoritaria en Irlanda hasta la Gran Guerra, el Partido Parlamentario Irlandés de Redmond, nacionalista moderado, creía que la cooperación con el Imperio permitiría la deseada autonomía. No sucedió y el partido de Parnell que dominó la política irlandesa tres décadas fue barrido. Lo interesante es que la mala gestión de la victoria frente a los rebeldes fue el error que le acabó costando a Gran Bretaña cuatro quintas partes del territorio de la isla y que derivó en la victoria del Sinn Fein en las elecciones de 1918, la guerra de independencia (1919-21) y el tratado anglo-irlandés.

Este proceso de polarización (1916-1921) de la opinión pública y destrucción de la mayoría moderada del centro del espectro poítico es muy interesante y si se mira en detalle creo que tiene lecciones que son aplicables a España y otros países con movimientos separatistas o revolucionarios fuertes. Como el resultado final (Irlanda dividida) era el que nadie quería, también tiene planteamientos interesantes para los separatistas.

Es preciso que aclare que yo como ibero tiendo a ver a las islas británicas como una unidad cultural, que como antiguo marxista siempre me hago la pregunta de en beneficio de que elites se produjo la creación de este pequeño estado nacional-clerical que tanto fracasó en sus primeras siete y u ocho décadas. Por otra parte, me agrada que si bien el país no se ha librado del yugo de Roma sí que lo haya hecho del de la ridícula corte de los Windsor y sus adláteres.

Así que aquí estamos, celebrando sin demasiado entusiasmo un acto suicida de barbarie y autoinmolación colectiva destinado a alcanzar la santidad por el martirio, que al final es lo que hay en el origen de esta república de nuevos ricos rurales,  consumistas, tradicionalistas y pequeñoburgueses.


Cabezas y dientes

02/03/2016
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Calavera de la época de los vikingos

Tengo otra anécdota parecida a la de ayer. A lo mejor es un poco exagerado llevar a niños tan pequeños a los museos. Probablemente no entienden nada. Uno quisiera que les naciera el interés por descubrir cosas y sobre todo no traumatizarlos. Seguramente con museos y otras actividades culturales ni los hacemos más curiosos ni les amargamos la existencia, como la siguiente conversación ante una calavera de la época vikinga ilustrará:

– Papa, ¿qué es eso?
– Una cabeza…
– ¿De un vikingo?
– Sí…
– No se ha lavado los dientes.

Yo había intentado cortar la conversación y pasar a otra cosa. La calavera parece un símbolo obvio de muerte y sin embargo antes de cierta de edad los niños no han tenido tiempo de aprenderlo. De hecho, luego vimos un esqueleto medieval entero y el comentario de la nena (“está durmiendo“) demuestra que los huesos le son bastante indiferentes.

El contexto que explica por qué se fijó en los dientes de la calavera parcialmente desdentada es la lucha cotidiana para hacérselos lavar antes de ir a dormir. Uno preferiría no mentir, pero es tan difícil hacer que comprendan los matices de las cosas que al final, entre lloros y gritos, lávate los dientes que si no se te van a caer es la única razón a la que parece que atiende.

Esto que voy a contar no sé si será de mal padre pero un par de veces para persuadirla buscamos juntos en Google Images fotos de gente sin dientes (Mira que feos, ¿a que no te quieres quedar como ellos?) Por cierto, que luego me pasé dos meses en los que cada vez que miraba un vídeo en Youtube el anuncio del principio era de dentífrico. Tardé un tiempo en conectar aquellas búsquedas con mi publicidad personalizada.

 


La muerte y el gluten

01/03/2016
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“Crucifixión”, Giovanni di Paolo di Grazia (s. XV)

Recuerdo por conversaciones que se produjeron en mi empleo anterior que a mis compañeras irlandesas les producía un enorme desasosiego el hablarle a sus hijos -niños de unos ocho o diez años de edad- del sexo y de las cosas de la vida.

Como en ese sentido recibí una educación bastante liberal ni sufro este problema ni casi soy capaz de entenderlo como tal. En cambio, sí que me causa cierta desazón la perspectiva de descubrir a los niños no ya las cosas de la vida sino las de la muerte. También será verdad que hay una edad para cada cosa.

Se me está ocurriendo que educando a los hijos la sexualidad tiene una narrativa difícil para los creyentes y la muerte una más sencilla, mientras que para los ateos ocurre en cierto modo lo contrario. No creo que haya una respuesta a cuál es la mejor edad para hablarles a los niños de la muerte. Uno aprovecha su natural tendencia a la procrastinación. En la Galería Nacional y frente a la Crucifixión de Juan de Pablo de Gracia se me dio la siguiente conversación:

– Papá ,¿qué hace él?

– Parece que está durmiendo. [aprovechando la bidimensionalidad de la imagen]

– ¿Qué tiene en sus manos?

– Son pinchos, pegs como esas con las que tú juegas.

– Tiene sangre… se le va a salir el gluten.

Y a otra cosa, mariposa. Misión cumplida. Por cierto, que esto del gluten se le ha ido la gente de las manos. Y los niños, ya se sabe, lo que oyen en casa.


Tanta tierra como puedas recorrer en un día

29/02/2016
León Tólstoi

León Tólstoi, recomendado por James Joyce

Uno de mis modos preferidos de pasar las horas es en explorar librerías decidiéndo en qué libros no invertiré mi tiempo. Es curioso pensar cuánto podría leer de lo que no leo sumando esos ratos y aún así me parece una actividad indispensable para poder leer como se debe.

Una de las que más me gustan de Dublín, sita en Dawson st, aparece incluso citada en el Ulysses de Joyce. Hoy he echado allí un rato para acabar comprando un mero libro de pegatinas de dibujos animados para mi niña. Al menos me he llevado unas cuantas ideas, claro.

Había una mesa con unos libritos a un euro de una historia breve de León Tolstói: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? ¡Opúsculos literarios a un euro! Y recomendado por Joyce, además. Leo que escribió una carta a su hija diciendo que era la mejor historia breve que el mundo había conocido. Ni con esas. El venerable autor murió hace más de cien años así que toda su obra está en el dominio público y, al menos, la traducción al inglés de Aylmer y Louise Maude que he encontrado en el Proyecto Gútemberg también. No les será difícil encontrar una versión en español. Ofrece una enseñanza que un refrán castellano resume en cinco palabras, pero vale la pena leer las dieciséis páginas, sobre todo si uno quiere leer a Tolstói y no se atreve con “Guerra y paz”.

Lo he leído esta tarde en casa después de ver un documental sobre los vikingos. A mi hija ahora le fascinan los vikingos y habíamos estado esta tarde en el Museo de Arqueología. Allí hay muchas cosas escandinavas ya que fue este pueblo navegante y guerrero el que fundó la ciudad de Dublín. Luego en casa me ha pedido ver vídeos de vikingos “de verdad” (se ha aburrido de Vicky el Vikingo). En el documental que hemos visto hablan del asentamiento en Islandia y dicen que según la tradición de landnám un hombre podía tomar posesión de tanta tierra como pudiera recorrer en un día. Land se sabe que es tierra y nám será tomar como nehmen. Tras mi breve investigación posterior no me ha quedado claro que la colonización de Islandia se produjera por este mecanismo y de hecho sólo he encontrado algo parecido en un episodio de la historia de Pennsilvania, pero es curioso que fuera el mismo que utilizan los basquirios para enajenar tierras en la narración de Tolstói y que se me haya aparecido en dos actividades de consumo cultural consecutivas.


Museo de arte moderno de Dublín

24/02/2016
A la izquierda los narcisos y a la derecha el museo

A la izquierda los narcisos y a la derecha la entrada al museo

Ayer hizo un día muy bueno. Hacía meses que no veía el cielo raso y soleado. He salido de la oficina alrededor de las dos para acercarme a Kilmainham, adonde no me había aventurado desde diciembre. He ido más o menos por los mismos sitios que en aquel paseo anterior, sólo que esta vez al no ser lunes he querido entrar al museo de arte moderno.

Bonito casco el del dintel

Bonito casco el del dintel

Cuando viene en diciembre creo que podría haberse dicho que eran las dos de la tarde, mientras que en este día radiante eran más bien las dos del mediodía. Aviso para navegantes, la luminosidad de las fotos engaña. Dublín no es así. El color de los días es grisáceo y nublado y los días soleados vienen de higos a brevas, con la única ventaja de que si acaso se disfrutan más.

Reloj de sol

Reloj de sol

El museo de arte moderno se encuentra en lo que fue un hospital que para mí tiene una estructura como de cuartel. Hasta cierto punto me ha resultado más interesante la experiencia de pasear por el recinto y por el edificio histórico, antiguo hospital del siglo XVII, que la de ver nada de lo que contuviera.

Un rincón de Amberes

Un rincón de Amberes

La primera exposición en la que me he metido se llamaba algo así como “Fusilados al amanecer” y consistía en fotografías de lugares en los que soldados franceses, ingleses o belgas fueron fusilados por desertores o cobardes durante la Gran Guerra. Junto a cada fotografía estaba escrito el nombre del lugar, así como el del soldado o soldados ejecutados así como la fecha y hora del fusilamiento. Las fotografías, que se intentaron tomar a la misma hora del día en la que se produjo la ejecución no tienen mucho de especial si se descuenta la reflexión que intentan provocar. Una vez leí que el arte moderno consistía más en ese pensamiento o sensación que se deja en el observador que en el objeto artístico propiamente dicho.

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No es una tableta, sino un libro que ejerce de pantalla de proyección

Esa de la Primera Guerra Mundial no ha estado mal de todo. Me resulta fácil identificarme con los cobardes que exentos de patriotismo intentan escapar de las consecuencias de una guerra que luego se ha demostrado que era especialmente estúpida. La segunda que he visto era algo peor, ya del tipo tomadura de pelo absoluta.

Este vaso era una obra expuesta

Este vaso era una obra expuesta

Y eso que no he hecho fotos de las mayores tonterías, como unos auriculares conectados a una piedra. Al parecer era un monográfico de una tía que hacía un poco de todo. Desde vídeos de ocho minutos que he pasado de ver a pinturas (algunas de colores bonitos) y esculturas (si se puede llamar así a poner unas piedras encima de un folio).

Liebre de Barry Flanagan

Liebre de Barry Flanagan

Tras pasar un rato en la tienda he salido a darme una vuelta por los jardines. He descubierto que hay por aquí una de esas liebres que poblaron la ciudad en 2006 (arte que comenté al encontrarme una de ellas años después en Yereván).

Cosas

Cosas flexibles

Por los jardines había unas cuentas esculturas que como guipuzcoano llamaré chillidescas. Tampoco es que me parezca que sean arte en sentido estricto, pero al menos forjar el hierro requiere más pericia que poner un vaso encima de un papel.

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Unos costillares

He encontrado ña lápida del famoso caballo que enterraron con honores en el siglo XIX. En el museo de Collins Barracks tambien hay una exposición dedicada a otro caballo militar (de la guerra de Crimea) cuyo esqueleto encontraron en en el lugar. Llama la atención tanta veneración por los equinos en una ciudad que era la que a la vuelta del siglo tenía los peores suburbios del Reino Unido y donde la gente se moría de hambre y de cualquier cosa.

Esta línea norte-sur también es arte

La línea norte-sur y el obelisco de Wellington

Otra cosa curiosa que había en los jardines era una línea artística temporal de flores, señalando la dirección norte-sur cual meridiano breve.

Casita

Casita

Sin ser enormes ni tener nada demasiado especial, pocas cosas tan agradables como un día soleado y sin viento en unos jardines. Sé que leyéndolo desde otras latitudes no se apreciará en toda su intensidad, pero estamos hablando de un bien que aunque inmaterial es aquí muy escaso.

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El edificio del museo desde los jardines

Siguiendo las líneas geométricas de esta zona verde enclaustrada y por entre los primeros narcisos de la primavera he regresado a la oficina con más energía que antes y también con cierta pena.

Arte clásico y obelisco

Arte clásico y obelisco al fondo


Miscelánea de tesoros exóticos

16/02/2016
El museo

El museo

El sábado pasado fui al museo de Collins Barracks con la intención de volver a ver una exposición sobre soldados y militares irlandeses a lo largo de la Historia, en la que tuve el gusto de volver a encontrarme con unos cañones de la infausta armada que Felipe II lanzó contra Inglaterra en 1588. Mi otro propósito era acercarme a un depósito donde los objetos se apilan en estanterías por falta de espacio.

Marfil labrado en Japón

Marfil labrado en Japón

Embarcación metálica

Embarcación metálica

Entre las filas hay muy poca distancia y además la luz es tenue y se reflejan los cristales de las vitrinas, con lo que las imágenes que tomé con el teléfono son de poca calidad, pero sirvan como ejemplo para entender la variedad de tesoros de artesanía de todas las partes del mundo que se concentran descuidados y objeto de poca atención en este depósito que, por otra parte, está abierto al público.

Cosas chinas

Cosas chinas

Esmaltes de la China

Esmaltes de la China

He fotografiado los objetos que me parecían más exóticos, en general los de proveniencia oriental, pero hay también muchísima cristalería y trabajos del hierro, la madera y la cerámica hechos en Europa. De entre las cosas traídas del subcontinente indio me gustaron mucho unas figuras que parecían juguetes (camello, elefante, rinoceronte).

Camello

Camello

Elefante indio

Elefante indio

Emperadores mogoles

Emperadores mogoles

Personajes indios

Personajes indios

Personajes indios y vaca

Personajes indios y vaca

Del mundo islámico: la marroquinería y el azulejo. Había una vitrina entera con platos de cerámica hispano-morisca u me parece que las piezas que allí había son típicas de Mallorca.

Azulejos islámicos

Azulejos islámicos

Bajo el rubro “Chinese Chess Pieces” había unas piezas de ajedrez, variedad occidental, hechas en China. El español nos obliga a distinguir entre “piezas de ajedrez chino” y “piezas de ajedrez chinas”. Esto el inglés no lo tiene.

Piezas de ajedrez hechas en China

Piezas de ajedrez hechas en China

Piezas de ajedrez occidental (China)

Piezas de ajedrez occidental (China)

De otras partes de Asia y ya que hace poco que hemos descubierto la diferencia entre palanquín y litera: un palanquín de juguete. No fui a ver el de verdad que hay en una de las salas.

Palanquín en miniatura

Palanquín en miniatura

Tres armaduras de samurai tomadas desde lejos a causa de la estrechez de los corredores. También hay una más elaborada en una de las salas de exposición. Junto a estas tres había una en el suelo que no sé si era de juguete o para un niño muy pequeño, apenas un bebé.

Armaduras de samurai

Armaduras de samurai

Chisquero español

Chisquero español

Por último una pieza española, parte del equipo necesario para hacer fuego en el siglo XVIII. El intrumental se contenía en una caja llamada yesquera, y en inglés tinderbox. Tinder es el nombre inglés de la yesca y hay una aplicación de nombre parecido para eso del ligoteo. Ya se sabe lo fácil que arde la yesca. Es como aquello de que el hombre es fuego y la mujer estopa y viene el diablo y sopla.

Es interesante la gran cantidad de pequeños objetos interesantes que se aplian en este depósito donde casi nadie acude a verlos (la enormidad de las exposiciones principales no contribuye a quere ver, además, esta miscelánea de tesoros).


Cañones de la Armada Invencible

14/02/2016
Cañón de la Juliana

Cañón de la Juliana

Como ya he dicho en alguna ocasión, los museos dublineses son pequeñas joyas por los que lo mismo puedo estar años sin dejarme caer (los pubs eran otro tipo de museo) que yendo a visitar casi semanalmente. Hoy me he vuelto a pasar por Collins Barracks (Museo Nacional de Irlanda, sección Artes Decorativas). He ido tan sólo con la intención de volver a ver la exposición de “Soldados y Jefes”, que trata de temas militares irlandeses y una especie de depósito donde tienen amontonadas o almacenadas (decir “expuestas” sería exagerar) una cantidad enorme de piezas muy bonitas de artesanías orientales con las que no saben ni que hacer.

Casco español del siglo XVI

Casco español del siglo XVI

El mes que viene se inaugura otra exposición que tratará el Levantamiento de Pascua de 1916 del que este año se cumple el centenario. En asuntos militares me fijo más en lo español y no es por despreciar episodios interesantísimos que hay de irlandeses en los ejércitos del Imperio Británico y de los otros países. Realmente la conexión con España no es tanta y el contexto más conocido para nosotros que -pongamos por caso- el de la batalla de Fontenoy durante en la guerra de sucesión austriaca.

Uno de los episodios más conocidos que nos conecta con la lejana Hibernia es el de la Grande y Felicísima Armada que iba a acometer la Empresa de Inglaterra en 1588 y que ha acabado conociéndose con el irónico nombre de “Invencible”. Recorriendo librerías españoles y del mundo anglosajón se da uno cuenta de que lo que para nosotros es un pequeño episodio similar a que Núñez de Balboa fuera el primer europeo en avistar el Pacífico (cosa que ellos ignoran) es para los británicos un gran capítulo de su epopeya nacional de isla nunca invadida desde 1066 (que también es un poco un mito, y si no que se lo cuenten al señor de Amézqueta y al señor Sánchez de Tovar).

Cañón de la Trinidad Valencera

Cañón de la Trinidad Valencera

En un rincón de la exposición antes mencionada se encuentra un cañón de la Juliana, nave mercante del escuadrón de Levante que se hundió a pocas millas de la playa de Streedagh, que está el condado de Sligo en la costa oeste de la isla. A lo mejor dentro de poco vemos más porque el pasado año de 2015 han aparecido más piezas de artillería de este navío en el lecho marino. Esta pieza no es especialmente grande ni está ornamentada.

El cañón de la Trinidad Valencera apuntando al patio de armas de los otrora cuarteles

El cañón de la Trinidad Valencera apuntando al patio de armas de los otrora cuarteles

El que sí que me parece una pieza muy apreciable es el cañón de asedio de la Trinidad Valencera, barco éste al igual que la Juliana del mismo escuadrón de Levante que comandaba el bilbaíno Martín de Bertendona y Goronda y que naufragó en septiembre de 1588 en la bahía de Kinnagoe, que queda en el condado de Donegal, al norte de Irlanda y muy cerca de Malin Head que es el punto más septentrional de la isla y de la República de Irlanda (es un dato bien conocido que el punto más al norte de Irlanda no está en Irlanda del Norte).

Felipe II Rey, en cuyo imperio no se ponía el sol pero al que no todo le salía bien

Felipe Rey, en cuyo imperio no se ponía el sol pero al que no todo le salía

En el cañón aparece un escudo de armas que lleva debajo vitola que indica “Philippvs Rex” (Felipe II de España, obviamente). Junto al león rampante de León, el castillo castellano, las barras aragonesas y las cadenas navarras aparecen los leones pasantes y las flores de lis del escudo de Inglaterra. Creo que no es que el Austria se estuviera apoderando ya de la isla, sino que es el escudo de armas de su esposa María I de Inglaterra, la sangrienta Bloody Mary. También hay una orla muy trabajada cerca de la boca del cañón.

Una baraja española: Conocer los palos de la baraja uno de los tests de españolidad definitivos

Una baraja española: Conocer los palos de la baraja española es uno de los tests de españolidad definitivos

De los 130 navíos de aquella armada unos 20 naufragaron en costas irlandesas (lo que hay de La Girona en el Museo del Úlster en Bélfast es incluso mejor, por sus tesoros – el barco llegó a aparecer en un billete de diez libras), así que es posible que aparezcan nuevos restos. Incluso es probable que haya más cosas de origen español en las muchas salas de este museo enorme y un tanto desorganizado. Con un poco de suerte es posible que crezca.

En general las conexiones históricas no son muchas: hay referencias al tercio de don Eugenio O’Neill y al Regimiento Ultonia famoso por su actuación durante el sitio de Gerona. Vivir en esta ciudad y poder ir a ver estos cañones del siglo XVI es un privilegio que la mayoría de los que viven en España no tienen, pero no pasa nada tienen otros que a veces son mejores y siempre la posibilidad de leer a don Francisco de Cuéllar, que quizá deja una impresion más viva que la visión de los metales.

Mapa de Irlanda con ubicación aproximada del emplazamiento de los pecios del Juliana y el Trinidad Valencera

Mapa de Irlanda con ubicación aproximada del emplazamiento de los pecios del Juliana y el Trinidad Valencera. Hay muchos más pecios de la Armada Invencible en costas irlandesas (unos 20)