El retroceso de los glaciares

26/01/2017

Cuando por enero el invierno se empieza a hacer largo me acuerdo de la gran oportunidad que tuvimos hace años cuando le robamos tres semanas para pasarlas en el verano austral de Nueva Zelanda. Y siempre deja uno aquí una nota en ese mes, mezcla de nostalgia y agradecimiento.

Por ejemplo hace cinco años escribí sobre el glaciar Fox, que allá por 2008 tenía un aspecto imponente. Por desgracia, la muralla de hielo que muestran mis fotografías ya no existe y según las fotografías diacrónicas que muestra la unversidad neozelandesa de Massey uno tiene que llegarse bastante mas arriba para encontrar la lengua.

He encontrado un vídeo en el que puede verse la cuesta que hay que subir para encontrarse con el hielo. Este cambio impresionante ha llevado al glaciar más o menos por donde estaba en los años ochenta. A pesar del calentamiento global, que en general ha hecho retroceder los glaciares en casi todas partes, el Fox había estado avanzando durante la primera década del siglo debido a grandes nevadas que se habían producido unos años antes. El efecto acordeón a corto plazo (unas décadas) podría ser normal. Lo que no va a ser normal es la imagen a largo plazo.


El pez león

27/07/2015
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He leído un artículo en la National Geographic que dice que el pez león es una plaga en aguas de Florida y que tras acabar con varios pececillos de por allí, de esos de los que nadie conoce el nombre pero que son importantes para el ecosistema, está recurriendo al canibalismo, lo cual ni tan mal.

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Creo que este pez sería el que más me gustó de todos los que vimos en el Acuario Nacional de Malta el año pasado. Lo digo porque tengo más fotos de esta especie que de ninguna otra. No es que sean grandes imágenes, con un teléfono, en una sala oscura y a través de una pantalla de cristal de cierto grosor, pero al menos me han servido para identificar al bicho.

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Hay varias especies del género Pterois. Aquí se trata del pterois miles, que es el pez león común y del pterois volitans que es el pez león rojo. Como hemos dicho, no es que los colores sean fáciles de apreciar.

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Lo de Florida también tiene delito. Cuando no son las pitones birmanas es esta otra cosa. Si se piensa tiene bastante lógica que las especies atractivas al ojo humano acaben resultando plagas. A mí no es la primera vez que me pasa, ya que también sentí amor a primera vista por aquellos coloridos altramuces neozelandeses. La misma sensación estética compartida por miles o millones de individuos, de entre los cuales los menos listos harán lo que sea para llevarse el ejemplar a su casa. Viralidad o lo que sea, demasiado poco nos pasa.


Promedios australes

07/06/2015

BBC

Hace un par de semanas leí que por primera vez en 24 años hubo más australianos que emigraron a Nueva Zelanda que neozelandeses procediendo a la inversa.

Ese par de países lejanos tienen un tratado de libre circulación de personas que permite que los nacionales del uno residan y trabajen en el otro sin demasiado papeleo.

También tienen cierta rivalidad y como hace años que sigo (algo) las noticias neozelandesas había sabido con anterioridad de que era un asunto que preocupaba en el país kiwi, por aquello de la fuga de cerebros y tal.

Un político cuyo nombre no recuerdo minimizó el problema diciendo algo así como que “el neozelandés que emigra a Australia contribuye a mejorar el cociente intelectual medio de ambos países.”*

Es una idea que me resulta graciosa y me gustaría emplear alguna vez. Hasta la fecha no he tenido éxito.

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* Acabo de averiguar que este político se llamaba Robert Muldoon y que murió en 1992, antes de esta última racha migratoria. También he descubierto que en estadística a este fenómeno de incrementar el promedio de dos grupos tras cambiar elementos de un grupo al otro se le ha llamado fenómeno de Will Rogers, por un humorista que hizo el mismo chiste con anterioridad, pero usando Oklahoma y California.


Lyttelton

17/11/2013
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Mapa de la península

El día de después de llegar a Nueva Zelanda era el primero de 2008 y salimos a las calles de Christchurch desiertas para buscar un coche de alquiler, algo que creímos que podía ser complicado, ya que el día es festivo en tantos lugares. Nos encontramos con todos los juerguistas que venían de celebrar el año nuevo  y al final el problema no era que los establecimientos estuvieran cerrados, sino que al ser temporada altísima había pocos vehículos disponibles. Nada que no se pudiera resolver pagando casi el doble de lo normal.

Como teníamos pagada otra noche  en Christchurch, nuestra primera expedición fue salir a recorrer la península de Banks que queda al lado mismo, en las afueras. La primera parada fue en un pueblecito porturario, Lyttelton, que estaba muy en cuesta. Puede decirse que Lyttelton es el puerto de Christchurch y no es difícil imaginarse cómo estaría en las primeras décadas del XIX cuando los primeros colonos empezaron a llegar. Hoy debe de tener unos tres mil habitantes y todavía parece más importante como puerto que como pueblo. Apenas estuvimos media hora, lo justo para apreciar cierta similitud con el estilo arquitectónico del lejano oeste norteamericano y aprovisionarnos de agua, zumos de frutas y otras cosas. La mujer de la tienda nos contó que tenía un pariente en el hospital. Mi vieja cámara era incapaz de capturar la intensidad del azul de esas aguas.

De allí seguimos hacia Akaroa, con la intención  de dar la vuelta completa aa la península, enorme y extinto volcán. Alguno de  los primeros tramos era una pista forestal no apta para vehículos de alquiler, pero sorteamos todo con bastante eficacia y la entrada en el país de los antípodas fue un buen preludio de todo lo que habría de venir.

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De Wellington a la Antártida

15/11/2013
Memorial Richard Byrd

Memorial Richard Byrd

En Wellington, la capital de Nueva Zelanda, hay un pequeño monte llamado Victoria como tantas otras cosas por la reina aquella de los ingleses, de los canadienses y de estos otros guiris de los mares del sur. Cerca de la parte más alta, que ofrece una bonita vista de la ciudad y su bahía, hay algunos monumentos. Uno de ellos es en homenaje a la expedición antártica de Richard Byrd. Es un tanto chillón, pero apunta al sur. Junto a él hay un panel explicativo con un mapa en un sentido poco habitual. La idea es que siguiendo desde Wellington en línea recta hacia el sur, lo primera masa de tierra con la que se encuentra es la Antártida.

Cumbre del monte Victoria

Cumbre del monte Victoria, Wellington y bahía

15.01.2008

 


Cinema Paradiso

18/10/2013

Espero que aún siga existiendo. En Wanaka (Nueva Zelanda) había una sala de cine con nombre de película italiana y con una cabra gigante en el techo. En la plenitud luminosa del verano austral meternos al cine hubiera sido una de las últimas cosas que nos habría apetecido. Y menos nosotros, que no disfrutamos de demasiados días agradables en el exterior. Creo recordar que nos alojamos en una casa con el tejado de hierro corrugado, algo muy habitual en la zona, pero que no es la mejor solución para evitar el calor. Un lugar agradable, “el pequeño Queenstown”, le decían.

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Cinema Paradiso y la cabra de perfil

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Cinema Paradiso y la cabra de frente

04.01.2008

 


Furgoneta antitabaco

13/05/2013
La verdad

La pura verdad

En Nueva Zelanda fue muy frecuente encontrarnos con furgonetas de alquiler. No deja de ser un modo económico de recorrer el país. Muchas estaban decoradas de modo muy llamativo, y supongo que no pasar desaperibido es un modo inteligente de llevar un negocio. Las furgonetas Wicked eran especialmente “agresivas” en lo de la publicidad.

En un aparcamiento junto al lago en Te Anau nos topamos con esta furgoneta antitabaco, que juega con el famoso camello de una de las marcas más conocidas. Un modo simpático de decir una verdad que muchas veces no se quiere ver. Tengo la suerte de vivir en un país bastante civilizado en sus normas, pero muchas veces creo que es una batalla en la que habría que ser mas beligerante.

(06.01.2008)


Bola de helechos plateados

27/01/2013

Tengo pocos recuerdos de Wellington. La llegada al puerto en transbordador y el vehículo nuevo, igual que el anterior salvo en el color. Mucho viento en una ciudad administrativa más bien vacía. El avispero y el cruasán del parlamento, una araña estrambótica como las que hay también en Tokio y Bilbao, banderas a media asta por la muerte de Edmund Hillary, una habitación de albergue con una buena vista, el museo de Te Papa y el panorama desde el monte Victoria.

Una de las cosas curiosas de la ciudad, que descubrimos al poco de llegar, fue una bola de metal compuesta por piezas que se asemejaban al helecho plateado (Cyathea dealbata) que se ha convertido en símbolo de Nueva Zelanda. En las imágenes que se toman desde la distancia no se aprecian los cables que la sostienen en el aire. Acabo de ver que en 2011 la descolgaron por fatiga del metal. Supongo que la habrán reparado y vuelto a colocar en su sitio, donde dicen que llevaba desde 1998.

La bola en el aire

La bola en el aire

Con fondo de rascacielos

Con fondo de rascacielos

Suspenso en fotografía

Suspenso en fotografía

(14.01.2008)


Postal de la isla Norte (Nueva Zelanda)

26/12/2012
Colinas de la isla Norte de Nueva Zelanda

Colinas de la isla Norte de Nueva Zelanda

Un amigo fue a Nueva Zelanda un mes antes que nosotros, y unas semanas antes de nuestra partida me envió esta postal, que estaba en la misma caja que el cuaderno de 1999 y un montón de recuerdos de viajes con los que uno no sabe bien qué hacer: folletos, mapas, facturas de hoteles, tarjetas de embarque.

En la postal aparecen las colinas (“the Hillsides“) que hay cerca de Te Kuiti, una pequeña población de la isla Norte. La postal está fechada en Auckland a 4 de diciembre de 2007,  el matasellos pone Auckland y día 5.

Se nos recomienda recorrer Rotorúa, Milford Sound, Queenstown, Dunedin y la península de Otago. Fintalmente, las dos últimas no las incluimos en nuestro itinerario, por falta de tiempo más que de ganas.

No hemos hablado después sobre este país, largo y tendido como se merecería, pero es que no coincidimos apenas.

La oveja postal neozelandesa

La oveja postal neozelandesa

En un país con más ovejas que personas, lo menos que se merece el ganado ovino es un sello de homenaje.


Petricor

23/12/2012

Estaba archivando correo y veo que en septiembre descubrí esta palabra. En realidad, como casi todo lo nuevo, la versión inglesa: petrichor, que apareció en 1964. He visto la castellanización en la Red, pero no aparece aún en el Diccionario de la Academia Española si es que algún día lo va a hacer. Si el DRAE tiene cien mil palabras y el Óxford gordo un millón, en algo se tiene que notar No es que sea un término estrictamente necesario: se trata del olor de la tierra después de la lluvia. Mi traducción de lo que dice el OED que es:

Un olor agradable y peculiar que suele acompañar las primeras lluvias tras un largo período de tiempo caluroso y seco en algunas regiones. También la mezcla líquida de compuestos orgánicos que se recoge en el terreno y que se cree que es la causa de este olor.

No tengo un gran sentido del olfato, pero he percibido este fenómeno de modo especialmente intenso en Extremadura. Creo que es una de las cosas con las que uno podría orientarse y saber dónde se encuentra si le llevaran a un lugar desconocido y sin mapa.

Aunque me faltan palabras para definirlos, distingo bien el olor del campo de los lugares en los que he vivido. También en Nueva Zelanda me pareció un aspecto muy interesante e inesperado, del que no había leído nada antes de llegar. El olor de la vegetación es diferente a los que había percibido en los otros continentes.