Pomponio Flato

12/01/2018

Eduardo Mendoza

– La Historia Natural, a cuyo estudio me he consagrado siguiendo los pasos de Aristóteles y Estrabón, de quienes soy devoto discípulo -concluí-, no tiene fronteras ni sabe de facciones.

– Pero esto, por Juno -replicó Apio Pulcro-, no impide que existan las fronteras y dentro de cada frontera, las facciones, de cuyas causas y efectos nadie puede mantenerse al margen, como pronto verás en esta ingrata tierra.

 

Hoy me he quedado trabajando desde casa, con tal mala fortuna de que a las dos horas de comenzar mi jornada ha habido un corte de electricidad (ya es el segundo en cuatro meses, a menudo sitio me he venido a vivir) y como el rúter deja de funcionar he estado cinco horas sin hacer nada (del trabajo) y luego he acabado a las tantas.

Entretanto, me puse a oír un programa de radio sobre la odisea de Shackleton y sobre novela histórica en general que tenía descargado en el disco duro. También ha coincidido que tenía encima de la mesa una novela española. En la biblioteca que me queda más cerca de casa tienen un estante con unos cuarenta libros en castellano y se me ocurrió agarrar uno breve, de Eduardo Mendoza, el gran escritor tabarnés, a quien con excepción de algún que otro artículo en El País no le había  leído apenas nada.

Y así hoy en horario supuestamente laboral cayó El asombroso viaje de Pomponio Flato, libro cuyo protagonista desplaza a la Judea del siglo I y se ve envuelto en un caso penal en el que va averiguando cosas de la vida de unos personajes esenciales de nuestra civilización a los que todos conocemos pero de los que nada conocemos.

Novela menos deudora de Flavio Josefo y los Evangelistas que de La vida de Brian, en puridad no debería considerarse novela histórica o al menos a mí no me parece que tenga esa pretensión. Sin embargo, como más o menos al mismo tiempo estaba oyendo hablar del género en la radio me hago la reflexión de lo difícil que resulta reproducir el pensamiento de los antiguos. Por ejemplo creo que el hacer que un viajero del inicio de nuestra era calcule que Nazaret tenga diez mil habitantes ya es alejarlo del pensamiento de los antiguos, que ni estaban tan preocupados como nosotros por la demografía y la precisión estadística, ni consideraban a todos los seres humanos ¿mujeres, niños, viejos? por igual. Mucho más tarde cuentan las iglesias o los fuegos, o los padres de familia, hombres en edad militar o los pecheros. El auge del individualismo en Occidente es posterior. Y cuántas cosas de esas no habrá. El anacronismo no es grave en este libro ni para los Monty Python pero algo tengo que escribir.

Y ya puestos, si este libro pasa a formar parte del canon de la literatura española del futuro la que viene a continuación será sin duda la frase que más citen los escolares del siglo XXII:

Cuando al cuerpo le dan por el culo, el espíritu revierte en la metafísica. Así lo afirma Parménides en un texto que, por desgracia, se ha perdido.

Mi veredicto es que son 190 páginas y me han durado menos que el apagón. Se lo recomendaría a aquella chica que leía un libro todos los veranos.

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Episodios Nacionales: Un cortesano de 1815

04/01/2018

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

Seguimos con la lectura de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. Segunda novela: Un cortesano de 1815.

En esta como en tantos otros están por un lado las peripecias del protagonista, el cortesano alavés Juan Bragas de Pipaón, que siguiendo el linaje hispánico de la picaresca ejerce como buen arribista de conseguidor y por otra las circunstancias que pueden entreverse de la España de la época (1814-1815). Sus oficios peermite acceder a las camarillas que se conjuran, una constante del XIX español, y a los modos de una burocracia que premiaba las conexiones con puestos y rentas a cuenta del erario.

Es interesante cómo Pérez Galdós, que a finales del XIX y principios del XX era de ideas avanzadas, alcanza a meterse en las mentes de la más rancia España. En el capítulo 3 hay una descripción de una idea central para el absolutismo que sirve para los tiempos de los serviles y que tiene cierta continuidad en la tradición reaccionaria española hasta el final del franquismo:

-Pero ven acá, majadero impenitente, ¿cuándo has visto que tales fórmulas sean otra cosa que una satisfacción dada a esas entrometidas naciones de Europa que quieren ver las cosas de España marchando al compás y medida de lo que pasa más allá de los Pirineos? Ríete de fórmulas. No se pueden hacer, ni menos decir las cosas tan en crudo que los afeminados cortesanos de Francia, Inglaterra y Prusia se escandalicen. ¡Reunir Cortes! Primero se hundirá el cielo que verse tal plaga en España, mientras alumbre el sol… ¡Seguridad individual! ¡Bonito andaría el reino, si se diesen leyes para que los vasallos obraran libremente dentro de ellas, y se dictaran reglas para enjuiciar, y se concedieran garantías a la acción de gente tan ingobernable, díscola y revoltosa! El Rey, sus ministros y esos sapientísimos y útiles Consejos y Salas, sin cuyo dictamen no saben los españoles dónde tienen el brazo derecho, bastan para consolidar el más admirable gobierno que han visto humanos ojos. Así es y así seguirá por los siglos de los siglos… ¿Eres tan tonto, que crees en manifiestos de reyes? Como los de los revolucionarios, dicen lo que no se ha de cumplir y lo que exigen las circunstancias. Bajo las fugaces palabras están las inmóviles ideas, como bajo las vagas nubes las montañas ingentes, que no dan un paso adelante ni atrás. Las nubes pasan y los montes se quedan como estaban. Así es el absolutismo, hijo mío; sus palabras podrán ser bonitas, rosadas, luminosas y movibles; pero sus ideas son fijas, inmutables, pesadas. No mires lo de fuera sino lo de dentro. Estudia el corazón de los hombres y no atiendas a lo que articulan los labios, que siempre han de pagar tributo a las conveniencias, a la moda, a las preocupaciones…

Una figura interesante del bando absolutista en las cortes de Cádiz es la de Blas de Ostolaza que se deja caer por el capítulo 5. A mí más que lo de que alguien sea partidario de la Inquisición me fascina lo de “tunantes que tenían casas atestadas de libros”:

Era tan celoso por la causa del Rey y del buen régimen de la monarquía, que si le dejaran ¡Dios poderoso!, habría suprimido por innecesaria la mitad de los españoles, para que pudiera vivir en paz y disfrutar mansamente de los bienes del reino la otra mitad. Fue de ver cómo se puso aquel hombre cuando se restableció la Inquisición. Parecía no caber en su pellejo de puro gozo. Una sola pena entristecía su alma cristiana, y era que no le hubieran nombrado Inquisidor general. ¡Oh!, entonces no se habría dado el escándalo de que se pasearan tranquilamente por Madrid muchos tunantes que tenían casas atestadas de libros y que recibían gacetas extranjeras sin que nadie se metiese con ellos.

Si los hechos suceden en 1814-1815, me sorprendió que Fernando VII dijera a propósito de la compra de unos barcos:

-¡Se compran!… Y dice «se compran» como si costaran dos pesetas.

La peseta es moneda oficial desde 1869. La Wikipedia me informa de que la palabra ya existía desde antes:

El Diccionario de Autoridades de 1737 define la peseta como «la pieza que vale dos reales de plata de moneda provincial, formada de figura redonda. Es voz modernamente introducida».
La primera pieza que se acuñó con la inscripción pesetas fue una pieza acuñada en Barcelona de 2½ pesetas, en 1808, durante la dominación napoleónica. La pieza correspondiente de peseta se acuñó el año 1809, año en que también fue acuñada la de 5 pesetas (del tamaño y peso de las de 8 reales), que funcionaron hasta el final de la Guerra de la Independencia Española.

Si la expresión “dos pesetas” con el significado de muy poco ya era corriente en 1815, Galdós lo sabría. Se me ocurrió que podría haberse confundido en 1879.


Episodios Nacionales: El equipaje del rey José

03/01/2018

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

Pronto me puse con uno de mis proyectos para este año, que es el de leer las diez novelas de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. El primer día de 2018 di cuenta de la primera entrega, El equipaje del rey José, que sucede en tierras de Burgos y Álava en los alrededores tanto en el espacio como en el tiempo de la batalla de Vitoria de 1813.

Con Galdós me pasa como con Dostoyevski, que la historia puede ser grandiosa pero la miga de verdad la encuentro en las reflexiones del narrador. Aquí respecto de un linchamiento fallido:

El populacho es algunas veces sublime, no puede negarse. Tiene horas de heroísmo, en virtud de extraordinaria y súbita inspiración que de lo alto recibe; pero fuera de estas horas, muy raras en la historia, el populacho es bajo, soez, envidioso, cruel y sobre todo cobarde.

Aquí sobre los efectos provocados por la combinación de las pasiones amorosas y las patrióticas:

Un hecho es este cuyo tenebroso misterio no penetrará jamás con exactitud el observador; pero es indudable que la pasión amorosa confundida con el arrebatado sentimiento patriótico que en el alma de la mujer produce fenómenos extraordinarios, durante las grandes guerras de raza, está sujeta a veleidades casi increíbles. El fanatismo de Genara hizo de ella en la ocasión crítica que narramos un ser espantoso; pero ¿es posible pronunciar la última palabra sobre la vengativa saña de su alma exaltada, sin deslindar lo que de sublime y de perverso había en los sentimientos que precedieron a la explosión tremenda? La pavorosa figura bella y terrible, que pedía la muerte de un hombre, pocos minutos antes amado, encaja muy bien dentro del tétrico cuadro de la época, en la cual las pasiones humanas exacerbadas y desatadas arrastraban a los hechos más heroicos y a los mayores delirios. Había en Genara una entereza romana que de ningún modo podía ser completamente odiosa, y en sus odios lo mismo que en sus amores no se quedaba nunca a medias.

Hace unos meses escuché un interesante programa de radio sobre la batalla de Vitoria de 1813 y luego estuve buscando mapas y otra información. El botín de guerra, que en otras batallas es tema secundario, tuvo en ésta un protagonismo mayor.

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La decadencia de España

11/12/2017

Portada

He pasado varios meses arrastrando la lectura de la Historia de la decadencia de España que Cánovas del Castillo escribió sobre el siglo XVII español (1598-1700). Lo hizo en 1858 a la edad de 26 años (lo cual es especialmente admirable cuando uno piensa con qué andaba entreteniéndose a esa edad) antes de convertirse en uno de los grandes políticos españoles del siglo XIX. Aviso de que no lo voy a recomendar. Creo que sólo he podido acabarlo gracias a que lo tenía en el Kindle y así, a ratos de autobús de los que por desgracia no ando escaso, he ido tragando páginas y millas de un modo que llevando a cuestas el mamotreto de más de ochocientas páginas hubiera sido imposible.

Mi veredicto sobre el libro es bastante negativo y sí se me ocurre que una de las causas de la decadencia de España podría ser el haberse mirado a sí misma desde este ángulo y haber escrito Historia así. La erudición de Cánovas era monumental aunque me da la sensación de que no estaba demasiado bien estructurada.

Mi primera inclinación es por negar la mayor y suponer que quizá ni en su dorado siglo XVI España alcanzara tanta grandeza como se suele suponer. Este tipo de relato histórico basado en alianzas matrimoniales, batallas, tratados de paz e intercambio de territorios dista de ser la historia del país real. A mí me parece que quedan confundidos los intereses del país y la protonación con los de la casa reinante centroeuropea que los gobernaba.  No soy partidario del tipo de narración histórica que una vez oí denominar “acontecimental” (término horrible, soy consciente) por oposición a la historia social que nos hubiera explicado, qué sé yo, si el excedente de cereal en Castilla en el siglo XVI permitió la financiación de una flota, o cuantas calorías podía consumir al día un campesino en los diferentes reinos o cuán altos o bajos eran el indice de alfabetización y la tasa de mortalidad infantil.

Cánovas escribe desde un patriotismo decimonónico que hoy nos resulta patriotismo mal entendido y tiene ideas que en nuestra época resultan extrañísimas como que la frontera natural de España esté en los montes del Atlas o que Francia sea y siempre vaya a ser enemiga natural de España. La mera idea de que la grandeza del país se alcanza mediante la conquista de territorios lejanos y la guerra es en sí pensamiento decadente y causa de decadencia. La casa de Austria tendría muchos intereses en Lombardía y Flandes, pero los españoles ninguno. Todo lo que haya contribuido a retrasar la aparición de los españoles como sujeto político y todo lo que haya supuesto falta de desarrollo científico y mejora de las condiciones materiales de vida es, si no decadencia, atraso. Otra extraña idea canovista (las naciones no pueden prescindir del honor) siguió trayendo más decadencia al solar patrio en décadas por venir.

No recomiendo perder demasiado tiempo con este libro, pero sirve para echar un vistazo al estado de la historiografía a mediados del XIX y el marco cognitivo del que provino la acción de uno de los próceres españoles que marcaron su siglo. Creo que sería sencillo hacer un análisis de la decadencia de España en pocas páginas que fuera mucho más certero y en el que aparecieran mucho algunas palabras que aparecen poco el texto de Cánovas, como ciencia y comercio, y otras que no aparecen nada como absolutismo, analfabetismo y superstición.


Los muchachos de zinc

04/12/2017

Boys in Zinc

El domingo por la mañana había empezado a leer Boys in Zinc de Svetlana Alexiévich y el Embajador me manda un artículo sobre transliteración rusa. El propio apellido de la Nobel bielorrusa plantea una de las elecciones típicas: Alexiévich o Aleksiévich. Los muchachos de zinc trata sobre la invasión soviética de Afganistán y es de nuevo un mosaico con las experiencias de soldados, enfermeras, viudas y parientes cuyas vidas se vieron afectadas por la decisión que tomó la Unión Soviética en 1979 de “proteger” su frontera meridional a través de lo que se suponía que iba a ser una misión internacionalista que iba a construir puentes, hospitales y escuelas. En el avispero afgano, precisamente.

Mi mujer conoce a una rusa que estuvo allá como enfermera. De hecho, una de las historias me ha recordado mucho a la suya. Por lo que he oído, esta señora, que tendrá ya unos sesenta años, perdió su posibilidad de concebir a causa de la metralla de una explosión y también ha acabado teniendo problemas con el alcohol.

Este fragmento que recojo de la traducción española de Yulia Dobrovolskaia me recordó las historias de los cubanos que me contaba uno de Angola que trabajó conmigo:

Sí, nuestros muchachos se lo vendían todo. No se lo reprocho… No… En la mayoría de los casos. ¡Morían por tres rublos al mes! El sueldo mensual de nuestro soldado era de ocho vales. Eso equivale a tres rublos… Los alimentaban con carne podrida, con pescado pasado que olía a herrumbre.. Todos padecíamos escorbuto, a mí se me cayeron los dientes incisivos. Ellos vendían las mantas y compraban hachís. O algo dulce. O bagatelas… Los tenderetes allí son tan llamativos… Había montones de baratijas atractivas. Aquí en la Unión Soviética, no hay nada parecido, ellos nunca lo habían visto. Así que vendían sus armas, hasta los cartuchos, y después con esos mismos fusiles y con esos cartuchos los mataban. Compraban chocolate… Bollos…

Estaba buscando el texto de la edición española para otro trocito que había anotado y sin haber visto la original me parece que a los españoles se lo dan más mascado que a los anglos:

At the political awareness sessions they spoke to us about heroism. Afghanistan, they told us, is the same as Spain all over again.

Lo tenía marcado porque parece indicar que en la URSS a principios de los años ochenta la mera mención de España aún evocaba la guerra civil en la memoria colectiva, En la versión inglesa sólo dice España, pero en la traducción española habla de “las brigadas internacionales que lucharon en España contra los nazis” y si la traductora se lo ha inventado dando por supuesto que muchos españoles no entenderían que quiere decir “España” en ese contexto, creo que se ha equivocado y mucho, ya que en las brigadas internacionales no hubo apenas soviéticos y la referencia tendría que hacerse a los dos mil asesores militares, pilotos y tanquistas que Stalin envió a la República. Y me da rabia, porque ahora ya tengo que buscar un libro en un idioma que desconozco para encontrar una página y satisfacer mi curiosidad.

En fin, otro Vietnam pero sin Hollywood, mucho síndrome de estrés postraumático, mutilados, alcoholismo y suicidios y la injusticia de una suciedad y que la victoria tiene muchos padres y las derrotas ninguno. En general leo a Svetlana Alexiévich como hojeo los informes del trabajo, hasta que de pronto se me clava una de esas frases punzantes de alguno de sus protagonistas. He vuelto a pensar hasta que punto no falsea la realidad su selección personal de horas y horas de grabaciones en cintas y cuántos otros libros distintos no podrían haberse escrito a partir de estrictamente el mismo material.

Me ha parecido que @unesceptico y yo hemos ordenado la bibliografía de la autora en el mismo orden de prelación. Creo que sólo habrá otro par de piezas que intercalar.


Colapso 2

29/11/2017

Colapso

Y aunque he ido despacio ya terminé Collapse: How Societies Choose to Fail of Survive (2005) de Jared Diamond.  Si de los primeros capítulos del libro destaqué los temas polinésicos de la isla de Pascua y Nueva Zelanda en la segunda mitad la historia que me ha parecido más interesante de todas es la de el período nórdico en Groenlandia que va más o menos del año 950 al 1400. La primera vez que supe de este período histórico fue viendo una exposición hace muchos años en Canadá y desde entonces  algo habré aprendido, aunque tampoco tanto. Por ejemplo ahora me he enterado de lo siguiente:

  1. La civilización nórdica de Groenlandia consistía en dos asentamientos; el que estaba más al sur tenía unos 4.000 habitantes y el más septentrional unos 1.000. Eso es todo.
  2. Los europeos nórdicos llegaron a Groenlandia antes que los esquimales actuales. Antes de eso hubo cuatro oleadas de pueblos siberianos que también colonizaron aquellas latitudes y también fracasaron. Se han denominado: Saqqaq, Independencia I, Independencia II y Dorset. Tampoco es que sus límites culturales, territorialez y temporales (incluyendo aquí la coexistencia con los europeos) estén perfectamente definidos, pero sirva este marco que por diferentes razones me recuerda a la migración bantú y la vasconización tardía.
  3. De la exposición canadiense recuerdo el canto de cisne documental de la civilización nórdicogroenlandesa: una boda de 1408 que vuelve a aparecer en este libro. El final del asentamiento septentrional queda descrito de modo terrorífico.

Como este año volví la mirada hacia algunos temas dominicanos por su cercanía temporal también me ha resultado interesante el paseo por la historia de la isla de la Española y la comparación entre las instituciones de Haití y la República Dominicana y la apología del animal político Balaguer.

La parte dedicada al genocidio de Ruanda plantea un escenario que me resulta bastante más probable, al menos focalizado en lugares específicos que la extinción humana por tormentas solares o por una erupción como la del monte Toba, aunque siempre me ha sorprendido que este último escenario (que no aparece en el libro) no se considere con más frecuencia.

Al final, doce años después de la publicación del libro, la duda es si el marco que se plantea es válido y si estamos más cerca del apocalipsis ecológico que puede acabar con nuestra civilización, con algunos de nuestros hábitats o con nuestra misma especie. Puede que las cosas estén yendo muy mal pero a un ritmo que no nos permite entenderlo del todo o puede que haya mucho que se nos escapa y el sistema sea más estable de lo que tendemos a pensar.

Según Diamond las civilizaciones antiguas desaparecieron por una combinación de estos factores:

  1. Daños ambientales
  2. Cambio climático
  3. Vecinos hostiles
  4. Pérdida del comercio
  5. Respuesta social a problemas ambientales

La lucha del hombre contra el medio y su capacidad de adaptación la existencia de amigos y la falta de amigos y aliados con los que suplir las carencias (comercio) y la respuesta social (política), donde plantea un interesante ejemplo en el que el tamaño de la sociedad es relevante en función del tipo de medidas que se quieran tomar (para gestionar desde abajo, mejor sociedades pequeñas; en las grandes se pueden tomar medidad desde arriba; las sociedades medianas tendrían problemas).

Basándose en la experiencia histórica el autor indica que estos son los doce riesgos que pueden acabar con nosotros:

 Factores que han contribuido al colapso de civilizaciones pasadas

  1. La deforestación y la destrucción del hábitat.
  2. Los problemas de suelo (erosión, salinización y pérdidas de fertilidad del suelo).
  3. Los problemas de manejo del agua (escasez de agua, contaminación hídrica y tratamiento de aguas residuales)
  4. La caza excesiva
  5. La pesca excesiva
  6. Las consecuencias de introducir especies que suelen ser especies invasoras.
  7. El crecimiento poblacional humano
  8. El aumento del impacto per capita en el medio ambiente (huella ecológica).

Nuevos factores del colapso en sociedades presente

  1. Los cambios climáticos ocasionado por el hombre (Influencia antropogénica sobre el clima).
  2. La acumulación de sustancias químicas tóxicas en el medio ambiente (contaminación).
  3. La escasez de energía (pronosticada por la teoría del pico de Hubbert y gran consumo y recursos energéticos a nivel mundial).
  4. El uso humano de toda la capacidad fotosintética de la Tierra.

A mí las cosas que escribe Jared Diamond me parecen siempre muy convincentes, pero soy un lector entregado que se deja llevar una mezcla de ignorancia en asuntos científicos y pesimismo. Hay críticas bien planteadas a aspectos concretos del libro que convendría leer.

 


Colapso 1

21/11/2017

Colapso

Este es el libro que estoy atacando últimamente, Collapse: How Societies Choose to Fail of Survive (2005). Elección sencilla tras los anteriores del mismo autor, que devoré el año pasado. Digamos que los temas de Jared Diamond están en un punto de corte entre las grandes preguntas científicas y las grandes cuestiones políticas que me interesa bastante.

En los primeros capítulos he ido leyendo cosas sobre Montana que me resultan un marco calcado al de los problemas de desarrollo que padecen zonas rurales españolas. También he leído sobre la Isla de Pascua, que siempre me interesó y me he replanteado algunas cosas. Más curiosa aún que la historia rapanui es la peculiar experiencia humana en lugares más remotos todavía: Pitcairn, Henderson, Mangareva. Luego la caída de civilizaciones en el continente americano, con casos muy relacionados con la sequía como el de los anasazi del sudoeste norteamericano y ahora estaba con los mayas. Hay un párrafo interesante que trata el problema de los cultivos, sin demasiada proteína (maíz) ni demasiado excedente, lo cual dificultaba el abastecimiento militar y podría ser la clave explicativa de por qué nunca hubo un imperio sino varios reinos enfrentados. El ejemplo viene de Nueva Zelanda, que como fue colonizada por europeos en una epoca más tardía puede estar mejor documentado.

Estamos acostumbrados a dar por supuesto que el éxito militar lo determina la calidad del armamento y no el abastecimiento de alimentos, pero la historia maoría de Nueva Zelanda muestra un ejemplo claro de cómo la mejora en la distribución de alimentos puede incrementar de modo decisivo la probabilidad de éxitos militares. Los maoríes son el pueblo polinesio que se estableció en Nueva Zelanda antes que nadie. Tradicionalmente lucharon fieras guerras entre ellos mismos, pero sólo entre tribus muy cercanas. Estas guerras estaban limitadas por la modesta productividad de su agricultura, cuyo elemento principal era el boniato. No era posible cultivar suficientes boniatos como para alimentar a un ejército en campaña durante un periodo de tiempo prolongado o desplazado a lugares distantes. Cuando los europeos llegaron a Nueva Zelanda llevaron patatas que, desde alrededor de 1815, aumentaron el rendimiento de los cultivos de los maoríes. Desde entonces los maoríes pudieron cultivar comida suficiente como para mantener a un ejército durante varias semanas. El resultado fue un periodo de quince años en la historia maorí (de 1818 a 1833) en el que las tribus maoríes que habían conseguido patatas y armas de fuego de los ingleses enviaron ejércitos a atacar tribus que estaban a cientos de kilómetros, las cuales no habían conseguido aún ni patatas ni armas de fuego. Así pues, la productividad de la patata superó las limitaciones anteriores en la práctica maorí de la guerra, limitaciones similares  a las que la baja productividad de la agricultura del maíz imponía a la práctica bélica de los mayas.

En tiempos más recientes las consideraciones sobre el aprovisionamiento han tenido más que ver con el transporte (Malvinas, Estalingrado) que con la producción de comida en sí. En cualquier caso esto enlaza bien con el problema del mantenimiento y la sostenibilidad de estructuras biológicas, económicas, políticas… Hoy la jefa ha estado en una conferencia sobre el futuro de la Unión Europea y mi intuición es que no se va a integrar más y bastante será si se mantiene lo que hemos conocido hasta ahora, lo mismo creo de cosas como los sistemas públicos de pensiones, ecológicos etc.