El mundo sin nosotros

25/02/2017
Sin nos

El mundo sin nosotros 

Mi lectura de las últimas noches ha sido The World Without Us (El mundo sin nosotros), libro de Alan Weisman (2007). Como voy con diez años de retraso algunos temas me parece que ya los tengo oídos de alguna parte aunque puede que hayan salido de aquí. Nos hemos reencontrado con escenarios que hace mucho que nos fascinan como Pripiat, Varosha, el canal de Panamá, la zona desmilitarizada entre las dos Coreas y la inmensa balsa de plástico del Pacífico, pero no nos hemos quedado con la sensación de haber aprendido demasiado en el nivel macro. Por otra parte no se puede negar que el libro está lleno de datos valiosos.

Por poner un ejemplo: que si dejásemos de emitir dióxido de carbono mañana mismo aún se necesitarían 100.000 años para llegar a los niveles de CO2 en la atmósfera anteriores a la revolución industrial.

Me gusta este fragmento de macrohistoria del comienzo, cuyo espíritu parece como salido de Armas, gérmenes y acero:

As human beings learned to transport themselves all over the world, they took living things with them and brought back others. Plants from the Americas changed not only ecosystems in European countries but also their very identities: think of Ireland before potatoes, or Italy before tomatoes. In the opposite direction, Old World invaders not only forced themselves on hapless women of vanquished new lands, but broadcast other kinds of seed, beginning with wheat, barley, and rye. In a phrase coined by the American geographer Alfred Crosby, this ecological imperialism helped European conquerors to permanently stamp their image on their colonies.

que enlaza con anécdota trágica y literaria, sobre plagas y Shakespeare:

Some results were ludicrous, like English gardens with hyacinths and daffodils that never quite took hold in colonial India. In New York, the European starling—now a ubiquitous avian pest from Alaska to Mexico—was introduced because someone thought the city would be more cultured if Central Park were home to each bird mentioned in Shakespeare. Next came a Central Park garden with every plant in the Bard’s plays, sown with the lyrical likes of primrose, wormwood, lark’s heel, eglantine, and cowslip—everything short of Macbeth’s Birnam Wood.

Los capítulos son un tanto inconexos y el espíritu de conjetura poco arriesgada que los inspira ha provocado un cierto desánimo en mí según iba avanzando por las páginas del libro. En general me ha frustrado que no se tratara hasta muy tarde el principal problema con el que me he encontrado cuando me he visto inmerso en la pesadilla de quedarme sólo sobre la faz de la tierra: ¿cómo se apaga una central nuclear?

Cuando se hacen cábalas, la humildad es de agradecer. Nadie sabe adónde nos va a llevar la evolución ni con los humanos ni sin ellos:

“There will be plenty of surprises. Let’s face it: who would’ve predicted the existence of turtles? Who would ever have imagined that an organism would essentially turn itself inside out, pulling its shoulder girdle inside its ribs to form a carapace? If turtles didn’t exist, no vertebrate biologist would’ve suggested that anything would do that: he’d have been laughed out of town. The only real prediction you can make is that life will go on. And that it will be interesting.”

Curiosamente, he encontrado ideas bastante sensatas cuya fuente es el dirigente del Movimiento para la Extinción Humana Voluntaria, a quien un amigo entrevistó hace unos años.

“No virus could ever get all 6 billion of us. A 99.99 percent die-off would still leave 650,000 naturally immune survivors. Epidemics actually strengthen a species. In 50,000 years we could easily be right back where we are now.”

War doesn’t work either, he says. “Millions have died in wars, and yet the human family continues to increase. Most of the time, wars encourage both winners and losers to repopulate. The net result is usually an increase rather than a decrease in total population. Besides,” he adds, “killing is immoral. Mass murder should never be considered a way to improve life on Earth.”

Servidor no es partidario de buscar voluntariamente lo que seguramente podríamos conseguir sin ni siquiera hacer el esfuerzo de proponérnoslo. Sí que sería interesante considerar mecanismos y procesos para reducir la población humana hacia unos dos mil millones de individuos, que es lo que a mí me parece que podría ser sostenible a medio plazo entendido en tiempo ecológico (unas veinte generaciones). El consenso político está muy lejano así que seguramente la Naturaleza será la que se encargue de determinar el equilibrio preciso.

Mi consideración final es que seguramente se puede hacer un libro más preciso que este, quizá confinado a una zona geográfica más reducida, en el que se detallen mejor los efectos de la ausencia humana. Mi veredicto es que seguramente El mundo sin nosotros no alcanza a dar lo que el título parece prometer.


El mundo y sus demonios

14/01/2017
Diablo mundo

Diablo mundo

He estado leyendo The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark, llamado en español El mundo y sus demonios, que publicado en 1995 un año antes de la muerte de Carl Sagan fue su penúltimo libro. Es un poco extraño en el sentido de que se mezcla de todo un poco, hablando de unas cuantas cosas malas que me supongo que son los tales demonios pero en realidad no me parece que haya una idea que lo unifique.

Es hijo de su tiempo ya que comienza hablando de ovnis y de platillos volantes, que han pasado un poco de moda desde hace dos décadas, no sé si por lo que dijo xkcd de que ahora llevamos todos una cámara de fotos encima. Pero mira, no sólo me he enterado de las presuntas causas del origen del pensamiento en Grecia, sino que también de dónde salió la expresión “platillo volante”, en los EEUU allá por 1950.

Nos hemos reído a menudo de que a causa de Hollywood los platillos volantes siempre aterrizan en Kansas y nunca en Jaen, pero a cambio la Virgen María se aparece siempre en Andalucía y no en el Midwest, excepto quizá en algunos sángüiches. No abusemos del tópico del sur paleto y rural que el propio Sagan cita un caso en Santander allá por los años sesenta del que nunca había oído hablar. Me parece a mí que la virgen, como las brujas medievales, ya ha dejado de aparecerse en la España  de María santísima o al menos en las noticias ya no sale.

Por cierto que a pesar de la leyenda negra la caza,, proceso y quema de brujas en España fue históricamente una cosa mínima gracias a algún personaje como Alonso de Salazar y Frías, del que apenas se sabe en España y que aquí aparece mentado por el autor estadounidense. Las brujas se borraron del mapa antes que las apariciones marianas y los ovnis. Me pregunto cuál será la moda de este lustro y a qué se estará dedicando la gente que necesita creerse fricadas y por desgracia me temo que los quiromantes y otros farsantes siguen haciendo su agosto.

Luego hay otra parte del libro, también muy ochentera o noventera, dedicada a lo mala que es o era la televisión y lo útil que podría ser para mejorar la formación científica en especial la de los adolescentes. Ahora casi nadie ve la televisión y los que menos los jóvenes aunque no estoy muy seguro de que se haya sustituido por nada especialmente mejor. Me gustaría creer que la sustitución de la televisión generalista por nichos de interés puede contribuir mejor al desarrollo de las inquietudes de algunos, pero no lo sé.

En las ideas sueltas, me quedo con las lecciones de Luciano de Samósata sobre cómo se debe escribir la Historia, que sigue pareciendo apropiado en la época de la posverdad.

Otra idea suelta: tengo que averiguar más sobre el rebosamiento estocástico (stochastic ooze), no por miedo a que suceda sino porque ni empiezo a comprender cómo tal cosa es posible.

En el capítulo de biografías que deberían conocerse mejor voy a poner a Edward Teller, padre de la bomba de hidrógeno como el malo de la película y a Frederick Douglass o Linus Pauling como los buenos. También para investigar mejor en un futuro.

Veredicto: Aunque sea un título que venda más no me parece a mí que ni la televisión basura ni los ovnis sean los grandes demonios que acechan al mundo. Este libro no está ni por asomo a la altura de Cosmos, pero sirve para una reflexión ligera sobre temas como la persistencia de la irracionalidad en la era científica y algunos de los problemas de la educación.


Mnemotecnia planetaria

03/01/2017
Carteles

Carteles

El mes pasado en la guardería andaban contándoles a los niños cosas del espacio.

Hicieron una nave espacial de cartón. No estoy seguro de que el sistema solar sea lo mejor que se puede explicar a niños que no saben qué partes tiene un árbol o cómo se llaman las estaciones del año, pero la intención es loable.

Me fijé en unos carteles que había en la pared que conformaban una regla mnemotécnica para recordar los nombres de los planetas del sistema solar en inglés.

Debe de ser antigua. Lo curioso es que la regla sirve si se incluye Plutón, pero no había imagen del antiguo planeta. Y es una lástima ya que en 2015 se obtuvieron imágenes maravillosas de Plutón y Caronte.

My Very Easy Method Just Speeds Up Naming Planets 

(Mi muy sencillo método simplemente acelera nombrar los planetas)

Las iniciales de Mercury-Venus-Earth-Mars-Jupiter-Saturn-Uranus-Neptune-Pluto.

No conozco una regla mnemotécnica semejante en español (acabo de descubrir que también existen) y en este caso concreto me parece más complicado recordar la regla que los nombres de los planetas sin más.

En inglés está el problema añadido (al menos a mí me lo parece) de que ni la E de Easy suena como la de Earth ni la U de Uranus suena como la de Up.

Sé que la enseñanza memorística está muy desprestigiada, pero algunas cosas como los días de la semana y las tablas de multiplicar y los nombres de los planetas del sistema solar hay que memorizarlas sin más y no tiene demasiado sentido hacerlo de otro modo.

Entrada a modo de homenaje al degradado Plutón (1931-2006). No es la primera vez.


El mayor espectáculo del mundo

02/01/2017
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El único show en realidad

El nuevo año en el huso horario de Greenwich me sorprendió, con petardos y cohetes, en medio de la lectura del The Greatest Show on Earth de Richard Dawkins. Un par de horas después fue el primer libro que he acabado en 2017.

No estoy cualificado para juzgar un libro que sobre todo de biología (geología también tiene), por lo que apenas puedo dejar unas cuantas notas con cosas que querría recordar. Si sólo se pudiera leer una obra del autor creo que sería preferible escoger El cuento del antepasado, de la que diría que es más completa y donde se repiten muchas de las viñetas que aquí aparecen.

La reiteración no es necesariamente superflua, en especial para aquellos que partimos de un nivel científico bajo. Por ejemplo la explicación sobre el funcionamiento de la datación mediante carbono-14 (y otros marcadores) que aquí parece me ha parecido mejor que las que he leído en otras partes.

"Relojes" radioactivos

“Relojes” radioactivos

Unas cuantas ideas sueltas:

  • La historia sobre el cangrejo samurai y la selección artificial que cuenta Carl Sagan en la serie Cosmos y que llevo décadas creyendo es (con mucha certeza) una explicación incorrecta.
  • La historia de la domesticación de zorros de Beliáyev pone el énfasis en la aparición de ciertas características (orejas menos puntiagudas) no tiene funcionalidad sino que van ligadas a los mismos genes que influyen en la agresividad.
  • Aunque los europeos llevaron los caballos a América del Norte hace cinco siglos, con anterioridad la mayor parte de la evolución del animal había sucedido en aquel continente, desde el que se extendieron al resto del mundo poco antes (“poco” entendido en términos geológicos) de extinguirse allí.
  • ¿En el ser humano existe conexión entre el pasado marino de los ancestros (regulado por mareas que se acompasan a las fases lunares) y el ciclo sexual?
  • Las Galápagos tienen nombres en inglés que no tienen nada que ver con los españoles. Los nombres ingleses, que usó Darwin, tiene resonancias marinas y les fueron puestos por los piratas con anterioridad.
  • Gigantismo y enanismo en islas: La regla general es que los animales grandes se hacen pequeños (había elefantes del tamaño de un perro grande en Sicilia y Creta) y los animales pequeños se hacen grandes (como las tortugas de las Galápagos). Hay varias teorías para explicar la divergencia.
  • Los bichos que implantan sus huevos en otros para que las larvas se los coman desde dentro son las avispas icneumónidas. Me interesa recordar este nombre porque seguro que da para alguna metáfora valiosa en las ciencias sociales.
  • La enfermedad por la que algunas personas no sienten dolor (y acaban quemándose en la ducha o con lesiones no tratadas) se llama insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. (La anhidrosis es la incapacidad de sudar).
  • Los marsupiales australianos, entre ellos mi amigo el tilacino, son otra solución de la naturaleza para ocupar los mismos nichos que los mamíferos placentarios.

Creo que Ramón y Cajal dijo que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. En otro libro que he leído recientemente, decían que a pesar de ser una lengua importante en términos demográficos el español está por debajo del lugar que debería ocupar en ciencia y tecnología. Estas cosas son ciertas y creo que su origen hace siglos está en el vínculo entre hispanidad y catolicismo.

En principio parece que la ética (y la cultura y la política) de los países protestantes favoreció el desarrollo científico. Ahora bien, no todos los protestantes son así y de otro modo no se explicarían el primer cápítulo y un apéndice del libro, elaborados a propósito de los evangélicos militantes que hay en los EEUU y que quieren bloquear la enseñanza de la ciencia en las escuelas porque “contradice la Biblia”. Con todo lo malo que tenga el catolicismo, al menos de eso no hay y creo que si el libro se adaptara en vez de traducirse al castellano ambos capítulos podrían omitirse (al final supongo que se traduce haciendo alusión a ese problema local de un país grande).

Es posible que la evolución tardo tanto en descubrirse porque el esencialismo platónico la hace contraintuitiva, pero hay tanta gente que vive en una caverna porque quiere…


Sapiens

22/11/2016
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Portada

Hace unas semanas, leyendo a Dawkins, me quedé en algún momento con la duda de si el adjetivo “humano” debía entenderse como aplicado exclusivamente a nuestra especia o a todo el género homo. En esta breve historia de la Humanidad (que en español se ha subtitulado “de animales a dioses”) el autor israelí resuelve la ambigüedad llamándonos sapiens a secas a los humanos modernos.

Ahora me ha dado por buscar controversias cada vez que termino un libro. Así me he enterado de que el autor es vegano y homosexual. Lo primero se puede intuir a ratos en el texto y lo segundo diría yo que no. Es también de origen judío, quién sabe si de creencias. Tiene que haber mucha racionalidad en lo que está escrito para que me parezca razonable, ya que parto de postulados bastante alejados del veganismo judeogay. Si hay un modo de comprender la realidad que es común a todos, y lo hay y se llama ciencia, hay esperanza.

Me parece muy elegante la honradez de admitir que una parte muy importante de la prehistoria, la de qué pensaban los sapiens de sí mismos, no se puede conocer. Siempre me han indignado las teorías esotéricas de que si tal escultura es una diosa de la fertilidad y que si esta columna es de un templo que seguramente sería para un culto solar. La verdad es que no se puede saber y punto.

La caracterización de la agricultura como algo negativo para el sapiens en tanto que individuo a la vez que positivo para la especie (más densidad de población, pero individuos peor alimentados, con peor desarrollo y más vulnerables a enfermedades) es un elemento bien elaborado en el libro y que aún no ha calado en la conventional wisdom de la plebe. No sé cuánto tardará en llegar. Hay un gran detalle narrativo. No me habría sorprendido leer que del mismo modo que la abeja usa a la flor, la flor usa a la abeja; pero el relato de cómo el trigo explota al ser humano para extenderse por el planeta me ha fascinado.

Respecto a la revolución cognitiva y a lo que estamos viviendo en el 2016 de brexit y Trump, y lo que tienen de reacción no ya contra la modernidad sino contra la actualidad hay una idea que no aparece explícita pero que para mí viene a indicar que el regreso al nacionalismo es un rechazo a un mundo para el que no existe un relato más o menos coherente. La pluralidad de relatos de la postmodernidad o la negación de un relato único no sirve para quienes añoran la seguridad del pasado.

  • Caza-recolección  //  Mitología
  • Agricultura // Religión
  • Industria // Nacionalismo
  • Postindustria // ????

En otro orden de cosas, encontré una idea que llevaba conmigo mucho tiempo y que plasmé hace unos días, pero mejor escrita. Yo lo escribí a propósito de Colón pero lo había pensado muchas veces de los Estados Unidos y de la Iglesia Católica Romana, que son tan grandes que están más allá del bien y del mal, por tomar el título de Nietzsche. Puedo asegurar que no la he plagiado. No gano un céntimo ni ningún prestigio por escribir estas líneas.

Más cositas que me gustan, el experimento analítico de meter en una misma categoría a formas de ver el mundo como el cristianismo o el comunismo (la distinción entre religión e ideología es arbitraria ¿no?), la descripción de los méritos del politeísmo y las reflexiones sobre el mundo capitalista moderno y el consumismo.

No es que sea un gran libro, y no tengo demasiado interés en leer el posterior del mismo autor, pero vale la pena una lectura rápida para reflexionar sobre temas consabidos.


Antepasados

10/10/2016
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No sólo hay que leer a Dawkins cuando habla de ateísmo

En los últimos días o semanas he estado leyendo The Ancestor’s Tale, libro de Richard Dawkins (2004) que tiene partes densísimas para mí, empezando por los nombres científicos de tantas cosas que no consigo recordar y siguiendo por procesos biológicos que ni concibo ni ubico. En gran medida creo que este de la ubicación es el gran problema inicial de los legos que trata de entender la evolución en su contexto y más que como mero mecanismo.

El libro es una peregrinación análoga a la de los Cuentos de Canterbury de Chaucer, pero que se produce en el tiempo geológico y cuyas estaciones son antepasados del ser humano hasta llegar a los organismos unicelulares.

Son quinientas páginas que uno debería leer con catorce años, para ir entendiendo después dónde se sitúa todo lo demás. Hace poco estuve pensando que a lo largo de mis años por el sistema educativo español no se vió apenas la astronomía. Creo que la zoología tampoco estuvo mucho mejor tratada. Tengo el proyecto de aprender más sobre todo tipo de bichos, que son conocimientos lindos de compartir cuando uno tiene niños pequeños.

Con unos siete años (wtf), los de la EGB aprendimos en la clase de ciencias naturales que había plantas criptógamas y fanerógamas. Creo que sólo las palabras y ni siquiera lo que eran. Hasta la lectura de este libro no había caído en la cuenta de que la raíz fanero-, que aparece por ejemplo en “eón fanerozóico” significa visible. Uno de los efectos benéficos de esta lectura ha sido el de reforzar las raíces griegas. Con un ejemplo de esto inicio una lista de cosas sueltas que he aprendido en este volumen:

  • Del mismo modo que “helicóptero” implica hélices a modo de alas, las ardillas esas que planean de árbol en árbol casi como si volaran se llaman “dermópteros”, ya que lo que les sirve de ala delta es su propia piel.
  • Es posible para un especímen ser antepasado de otro y que el descendiente no tenga ninguno de sus genes.
  • Carnívoro no es lo mismo como orden que como adjetivo. No todos los carnívoros pertenecen al orden de los carnívoros (arañas) ni al contrario (osos panda)
  • Los simios del Nuevo Mundo llegaron en algún tipo de balsa, evento muy improbable pero casi necesario si nos dan millones de años para lograrlo, lo cual invita a una reflexión interesante sobre las armas nucleares
  • Hay palabras para casi todo: los animales con dedos pares son artiodáctilos.
  • Los conejos y liebres no son roedores (que es lo que siempre había creído)
  • La técnica que se utiliza para computar las variaciones de genoma buscando un antepasado común es la misma que sirve para controlar las variaciones entre diferentes copias manuscritas de un texto antiguo.
  • El extinto dodo de Mauricio evolucionó a partir de un tipo de paloma que llegó a la isla. Su ADN lo demuestra más parecido a la paloma de Nicobar que a esta paloma con otras existentes hoy.
  • El axolotl es en la práctica algo así como una salamandra que nunca llega a madurar y se queda siempre en lo que es la etapa “infantil” para otras salamandras (neotenia – pedimorfismo).
  • Con bases de datos sobre el crecimiento de los anillos de los árboles en zonas específicas se puede saber, por ejemplo, en qué año se cortó una plancha de madera que aparezca con los restos de un barco vikingo.

Paradójicamente, conforme avanza el libro pierde (a mi modo de ver) algo de interés, ya que uno se aproxima a organismos menos parecidos al ser humano y de los que (en mi caso al menos) es posible que ni haya oído hablar. Como digo, me queda grande y me gustaría ser capaz de recordar más cosas. Merecería una revisión dentro de unos cuantos años.


Armas, gérmenes y acero

07/08/2016
Libro

Libro

Como me gustó “El mundo hasta ayer” he continuado con un libro anterior del mismo autor, Jared Diamond: “Armas, gérmenes y acero” se llamó el volumen publicado en 1996 con el que ganó el Pulitzer.

Es Historia de trazo grueso, antropología histórica también podría llamarse. Trata la interesante cuestión de cómo y por qué unas sociedades humanas (Eurasia) han prevalecido sobre las demás. Toca también aspectos laterales auxiliares, como el de la innovación y el desarrollo tecnológico.

Hay mucho sobre el tránsito entre los grupos de cazadores-recolectores y la sociedad agrícola. Nunca había pensado demasiado sobre esta revolución neolitica, cómo se produjo en la práctica y que consecuencias tuvo.

Mi impresión anterior a la lectura de este libro habría sido que la casualidad tuvo mucho que ver en el descubrimiento de la agricultura y que hay muchas cosas que pueden plantarse. Ahora me he enterado de qué pocas especies vegetales son “domesticables” y sí que me parece que la llegada de la agricultura era hasta cierto punto inevitable. Del mismo modo creo que el hombre antiguo tenía mucho más conocimiento de su entorno natural y las especies que lo poblaban que el que yo había supuesto a lo largo de mi vida, precisamente por ignorancia urbanita.

Otra cosa sobre la que nunca había pensado es la ventaja que tienen los agricultores que migrar en una misma latitud ya que pueden llevar consigo los cultivos sin necesidad de recurrir a otros nuevos, o cómo el almacenamiento del conocimiento en una sociedad alfabetizada ofrece ventajas incluso a quienes no saben leer. Es fácil pensar en el desarrollo tecnológico y las enfermedades

La domesticación de animales, la escasez de especies domesticables, los estragos que las enfermedades asociadas a los bichos produjeron en ciertas poblaciones, pero que permitieron sobrevivir solamente a la población inmune lo cual facilito la destrucción de otras con las que después entraron en contacto es otro de los procesos interesantes. Esta triste realidad hace parecer al indigenismo politico una idea intelectualmente aún más triste.

He aprendido mucho sobre la llegada de los bantúes a África del Sur y como separaron las zonas en las que se hablan lenguas con chasquidos, que la lengua indonesia de la que me habló Toki hace años y que se emparenta con el malgache es el ma’anyan, la curiosidad de que los pigmeos no tengan lenguas propias (se supone que las perdieron) y que en China la unificación se habría producido mucho antes que en ningún otro lugar, si es que hubo otras islas lingüísticas en territorio chino.

Curiosamente, la teoría que defiende Diamond para explicar por qué fue Europa y no China quien dominó el mundo es que la geografía china favorece la concentración del poder mientras que la europea favorece un ecosistema competitivo de estados, que a la postre fue lo que favoreció la expansión de los europeos por el mundo. Es obviamente una respuesta simple y discutible pero tiene su lógica.

Este libro emparenta con anteriores lecturas de su humilde servidor.. Por ejemplo, la parte relativa a Nueva Guinea con el tratado de Fukuyama sobre el origen del orden político antes del estado. Más interesante es que se encuentra en el extremo opuesto a la línea de pensamiento de Robinson y Acemoglu con respecto al desarrollo político de los países. Cuando leí ese libro me quedé con la idea de que estaban muy equivocados cuando consideraban al desarrollo institucional el único factor que explicaba los éxitos y fracasos de un país. La geografía cuenta. Podría decirse que en este libro de Jared Diamond, la geografía lo es todo llegando casi al punto del determinismo ambiental.

Quizá el justo medio es que la geografía es importante, pero que lo fue más aún en el pasado y que en la actualidad las sociedades humanas tienen más posibilidades de desarrollarse gracias al capital humano, a pesar de que algunas partan en unas condiciones de mucha desventaja.