El laberinto de la soledad

09/07/2017

Primera edición (1950)

En el comentario de texto de la Selectividad me tocó un artículo de Octavio Paz. Siempre me quedé con el remordimiento de no haber escrito el circunloquio “el premio Nobel mexicano” (que omití al dar por consabido), que quizá me hubiera hecho ganar alguna décima de propina. Poeta y ensayista en español, acaso la academia quiso darle el premio que negó a Borges. Su poesía nunca me ha dicho gran cosa y a excepción de alguna lectura suelta como el programa de radio en el que supe de sus andanzas por la España bélica he permanecido lejos de su obra, hasta hoy que me ha dado por leer una edición vieja de El laberinto de la soledad.

Como se trata de un grupo de ensayos variado en el que se toca lo divino y lo humano entresaco diversos fragmentos que me han interesado. Por ejemplo este sobre los llamados “pachucos” de la fea ciudad de Los Ángeles, cuya situación identitaria me recuerda un poco a la situación de los maketos y charnegos del País Vasco y Cataluña en España.

Al iniciar mi vida en los Estados Unidos residí algún tiempo en Los Ángeles, ciudad habitada por más de un millón de personas de origen mexicano. A primera vista sorprende al viajero —además de la pureza del cielo y de la fealdad de las dispersas y ostentosas construcciones— la atmósfera vagamente mexicana de la ciudad, imposible de apresar con palabras o conceptos. Esta mexicanidad —gusto por los adornos, descuido y fausto, negligencia, pasión y reserva— flota en el aire. Y digo que flota porque no se mezcla ni se funde con el otro mundo, el mundo norteamericano, hecho de precisión y eficacia. Flota, pero no se opone; se balancea, impulsada por el viento, a veces desgarrada como una nube, otras erguida como un cohete que asciende. Se arrastra, se pliega, se expande, se contrae, duerme o sueña, hermosura harapienta. Flota: no acaba de ser, no acaba de desaparecer.

Algo semejante ocurre con los mexicanos que uno encuentra en la calle. Aunque tengan muchos años de vivir allí, usen la misma ropa, hablen el mismo idioma y sientan vergüenza de su origen, nadie los confundiría con los norteamericanos auténticos. Y no se crea que los rasgos físicos son tan determinantes como vulgarmente se piensa. Lo que me parece distinguirlos del resto de la población es su aire furtivo e inquieto, de seres que se disfrazan, de seres que temen la mirada ajena, capaz de desnudarlos y dejarlos en cueros. Cuando se habla con ellos se advierte que su sensibilidad se parece a la del péndulo, un péndulo que ha perdido la razón y que oscila con violencia y sin compás. Este estado de espíritu —o de ausencia de espíritu— ha engendrado lo que se ha dado en llamar el “pachuco”.

Como es sabido, los “pachucos” son bandas de jóvenes, generalmente de origen mexicano, que viven en las ciudades del Sur y que se singularizan tanto por su vestimenta como por su conducta y su lenguaje. Rebeldes instintivos, contra ellos se ha cebado más de una vez el racismo norteamericano. Pero los “pachucos” no reivindican su raza ni la nacionalidad de sus antepasados. A pesar de que su actitud revela una obstinada y casi fanática voluntad de ser, esa voluntad no afirma nada concreto sino la decisión —ambigua, como se verá— de no ser como los otros que los rodean. El “pachuco” no quiere volver a su origen mexicano; tampoco —al menos en apariencia— desea fundirse a la vida norteamericana. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciones, enigma. Y el primer enigma es su nombre mismo: “pachuco”, vocablo de incierta filiación, que dice nada y dice todo. ¡Extraña palabra, que no tiene significado preciso o que, más exactamente, está cargada, como todas las creaciones populares, de una pluralidad de significados! Queramos o no, estos seres son mexicanos, uno de los extremos a que puede llegar el mexicano.

Estos otros párrafos quizá no sean los más representativos de los que tratan la soledad, pero es interesante cómo la relaciona con la hombría y como la concepción mexicana de la virilidad (y por extensión la hispánica) se diferencia de otras al ser un rasgo de carácter, más que un resultado de la lucha. Educado en el ejemplo literario del Cid o de Machado partiendo al destierro nunca me ha dejado de sorprender que en inglés loser sea un insulto y que la derrota se pueda echar en cara a quien ha luchado como un hombre.

El hermetismo es un recurso de nuestro recelo y desconfianza. Muestra que instintivamente consideramos peligroso al medio que nos rodea. Esta reacción se justifica si se piensa en lo que ha sido nuestra historia y en el carácter de la sociedad que hemos creado. La dureza y hostilidad del ambiente —y esa amenaza, escondida e indefinible, que siempre flota en el aire— nos obligan a cerrarnos al exterior, como esas plantas de la meseta que acumulan sus jugos tras una cáscara espinosa. Pero esta conducta, legítima en su origen, se ha convertido en un mecanismo que funciona solo, automáticamente. Ante la simpatía y la dulzura nuestra respuesta es la reserva, pues no sabemos si esos sentimientos son verdaderos o simulados. Y además, nuestra integridad masculina corre tanto peligro ante la benevolencia como ante la hostilidad. Toda abertura de nuestro ser entraña una dimisión de nuestra hombría.

Nuestras relaciones con los otros hombres también están teñidas de recelo. Cada vez que el mexicano se confía a un amigo o a un conocido, cada vez que se “abre”, abdica. Y teme que el desprecio del confidente siga a su entrega. Por eso la confidencia deshonra y es tan peligrosa para el que la hace como para el que la escucha; no nos ahogamos en la fuente que nos refleja, ciso, sino que la cegamos. Nuestra cólera no se nutre nada más del temor de ser utilizados por nuestros confidentes —temor general a todos los hombres— sino de la vergüenza de haber renunciado a nuestra soledad. El que se confía, se enajena; “me he vendido con Fulano”, decimos cuando nos confiamos a alguien que no lo merece. Esto es, nos hemos “rajado”, alguien ha penetrado en el castillo fuerte. La distancia entre hombre y hombre, creadora del mutuo respeto y la mutua seguridad, ha desaparecido. No solamente estamos a merced del intruso, sino que hemos abdicado.

Todas estas expresiones revelan que el mexicano considera la vida como lucha, concepción que no lo distingue del resto de los hombres modernos. El ideal de hombría para otros pueblos consiste en una abierta y agresiva disposición al combate; nosotros acentuamos el carácter defensivo, listos a repeler el ataque. El “macho” es un ser hermético, encerrado en sí mismo, capaz de guardarse y guardar lo que se le confía. La hombría se mide por la invulnerabilidad ante las armas enemigas o ante los impactos del mundo exterior. El estoicismo es la más alta de nuestras virtudes guerreras y políticas. Nuestra historia está llena de frases y episodios que revelan la indiferencia de nuestros héroes ante el dolor o el peligro. Desde niños nos enseñan a sufrir con dignidad las derrotas, concepción que no carece de grandeza. Y si no todos somos estoicos e impasibles —como Juárez y Cuauhtémoc— al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.

Aquí una certera reflexión sobre el surgimiento de las naciones iberoamericanas tras el fin de la Colonia…

Las nuevas Repúblicas fueron inventadas por necesidades políticas y militares del momento, no porque expresasen una real peculiaridad histórica. Los “rasgos nacionales” se fueron formando más tarde; en muchos casos, no son sino consecuencia de la prédica nacionalista de los gobiernos. Aún ahora, un siglo y medio después, nadie puede explicar satisfactoriamente en qué consisten las diferencias “nacionales” entre argentinos y uruguayos, peruanos y ecuatorianos, guatemaltecos y mexicanos. Nada tampoco —excepto la persistencia de las oligarquías locales, sostenidas por el imperialismo norteamericano— explica la existencia en Centroamérica y las Antillas de nueve repúblicas.

…que continúa con el interesante ejemplo mexicano:

No es esto todo. Cada una de las nuevas naciones tuvo, al otro día de la Independencia, una constitución más o menos (casi siempre menos que más) liberal y democrática. En Europa y en los Estados Unidos esas leyes correspondían a una realidad histórica: eran la expresión del ascenso de la burguesía, la consecuencia de la revolución industrial y de la destrucción del antiguo régimen. En Hispanoamérica sólo servían para vestir a la moderna las supervivencias del sistema colonial. La ideología liberal y democrática, lejos de expresar nuestra situación histórica concreta, la ocultaba. La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente.

El daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad. Durante más de cien años hemos sufrido regímenes de fuerza, al servicio de las oligarquías feudales, pero que utilizan el lenguaje de la libertad. Esta situación se ha prolongado hasta nuestros días. De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma. Éste parece ser el sentido de los actuales movimientos latinoa-mericanos, cuyo objetivo común consiste en realizar de una vez por todas la Independencia. O sea: transformar nuestros países en sociedades realmente modernas y no en meras fachadas para demagogos y turistas. En esta lucha nuestros pueblos no sólo se enfrentan a la vieja herencia española (la Iglesia, el ejército y la oligarquía), sino al Dictador, al Jefe con la boca henchida de fórmulas legales y patrióticas, ahora aliado a un poder muy distinto al viejo imperialismo hispano: los grandes intereses del capitalismo extranjero.

Casi todo lo anterior es aplicable a México, con decisivas salvedades. En primer término, nuestra revolución de Independencia jamás manifiesta las pretensiones de universalidad que son, a un tiempo, la videncia y la ceguera de Bolívar. Además, los insurgentes vacilan entre la Independencia (Morelos) y formas modernas de autonomía (Hidalgo).

La guerra se inicia como una protesta contra los abusos de la Metrópoli y de la alta burocracia española, sí, pero también y sobre todo contra los grandes latifundistas nativos. No es la rebelión de la aristocracia local contra la Metrópoli, sino la del pueblo contra la primera. De ahí que los revolucionarios hayan concedido mayor importancia a determinadas reformas sociales que a la Independencia misma: Hidalgo decreta la abolición de la esclavitud; Morelos, el reparto de los latifundios.

La guerra de Independencia fue una guerra de clases y no se comprenderá bien su carácter si se ignora que, a diferencia de lo ocurrido en Suramérica, fue una revolución agraria en gestación. Por eso el Ejército (en el que servían “criollos” como Iturbide), la Iglesia y los grandes propietarios se aliaron a la Corona española. Esas fuerzas fueron las que derrotaron a Hidalgo, Morelos y Mina. Un poco más tarde, casi extinguido el movimiento insurgente, ocurre lo inesperado: en España los liberales toman el poder, transforman la Monarquía absoluta en constitucional y amenazan los privilegios de la Iglesia y de la aristocracia. Se opera entonces un brusco cambio de frente; ante este nuevo peligro exterior, el alto clero, los grandes terratenientes, la burocracia y los militares criollos buscan la alianza con los restos de los insurgentes y consuman la Independencia.

Se trata de un verdadero acto de prestidigitación: la separación política de la Metrópoli se realiza en contra de las clases que habían luchado por la Independencia, El virreinato de Nueva España se transforma en el Imperio mexicano. Iturbide, el antiguo general realista, se convierte en Agustín I. Al poco tiempo, una rebelión lo derriba. Se inicia la era de los pronunciamientos.

Breve balance histórico de la Revolución Mexicana:

La Revolución mexicana nos hizo salir de nosotros mismos y nos puso frente a la Historia, planteándonos la necesidad de inventar nuestro futuro y nuestras instituciones. La Revolución mexicana ha muerto sin resolver nuestras contradicciones. Después de la segunda Guerra Mundial, nos damos cuenta que esa creación de nosotros mismos que la realidad nos exige no es diversa a la que una realidad semejante reclama a los otros. Vivimos, como el resto del planeta, una coyuntura decisiva y mortal, huérfanos de pasado y con un futuro por inventar. La Historia universal es ya tarea común. Y nuestro laberinto, el de todos los hombres.

Breve balance histórico del comunismo que a menor escala me parece aplicable a muchas instituciones  y políticas que pretenden corregir las injusticias del mercado, pero que al final sólo generan mercado negro e injusticias mayores:

Los métodos de “acumulación socialista” —como los llamaba el difunto Stalin— se han revelado bastante más crueles que los sistemas de “acumulación primitiva” del capital, que con tanta justicia indignaban a Marx y Engels. Nadie duda que el “socialismo” totalitario puede transformar la economía de un país; es más dudoso que logre liberar al hombre. Y esto último es lo único que nos interesa y lo único que justifica una revolución.

Por supuesto hay mucho más de entre lo que destaco por lo leven una entretenida disquisición sobre la variación léxica del tema “chingar” pero además en el campo de las ideas: la soledad, la muerte, la destrucción del mundo politico y religioso precolombino, el catolicismo, la proyección de Europa en la Nueva España, sor Juana Inés, el interesante siglo XIX mexicano y la situación de lo que durante el XX llamábamos el mundo en vías de desarrollo,

Leo que hay ediciones posteriores que añaden tres ensayos a los ocho y apéndice de la primera. Intentaré hacerme con una de esas cuando vuelva a esta obra.


Una incineradora

30/05/2017

Planta incineradora más estilizada de lo que uno pensaría

Hace unas semanas vinieron los abuelos de visita y por echarle una mano al viejo en sus diez o veinte mil pasos diarios me lo llevé de paseo por la zona portuaria hasta sórdidos desiertos postindustriales. Hacía bastantes años que no me acercaba a las chimeneas de Poolbeg y creo que es el modo en que la peste de la depuradora se me quedó grabado en la memoria olfativa la última vez lo que me ha impedido volver hasta ahora. Al menos en esta ocasión no hedía como la anterior. Luego, de entre todas las cosas del mundo, a mi señor padre le pareció una buena idea que le hiciera una foto frente a una incineradora nueva y reluciente que, tras años construyéndose, dentro de unas pocas semanas iniciará su labor. Es fascinante el modo en que el mundo mecánico fascina a los hombres de la generación anterior: mirar las zanjas de las obras desde las vallas, los vagones de los trenes acoplándose, una fábrica de cualquier cosa trabajando a pleno rendimiento y una incineradora por qué no.


Falsos amigos: Cumpleaños – Birthday

22/04/2017

Acabará por no entenderse

Siempre cuento lo de que cuando llegué a Irlanda no tenía inglés ni para pedir cerveza en la barra de un bar. Otra mítica es que le pedí que me ayudara a hacer el currículum a un amigo “que sabía”, a resultas de lo cual acabo emergiendo un folio con cuatro datos del DNI, dos mentiras y tres exageraciones. Entre los datos destacaba birthday (cumpleaños) ocupando el lugar en el que debería haber aparecido date of birth (fecha de nacimiento). Con este cv fui a dos entrevistas y no conseguí ninguno de los empleos. Tampoco es que esta minucia fuera la causa determinante (eso nunca se sabrá) pero la lección de que más vale que uno falle por sí mismo me parece valiosa.

Más sobre birthday. Hace unos años me di cuenta que en esos dibujos que Google pone para conmemorar algún aniversario escribían 138th birthday of X y ahí me di cuenta de que esa persona no podía seguir viva y que birthday es birth day, o sea el día del nacimiento y no exactamente lo mismo que el cumpleaños. Me parece a mí que para cumplir (completar) años hay que estar vivo mientras que el aniversario del nacimiento seguirá produciendose cíclicamente mientras la tierra gire alrededor del sol. Y me parece a mí que uno se le felicita en su cumpleaños por el mérito que tiene sobrevivir, que hoy es sin duda menor que el que tenía en el mundo de ayer del que provienen nuestras tradiciones.

En fin, esta es mi opinión. No estoy muy seguro de que el diccionario me respalde y de hecho a un escritor en boga le he leído utilizar la voz cumpleaños refieriéndose a alguien que llevaba mucho tiempo criando malvas. A mí me parece muy ridículo decir “feliz cumpleaños” para conmemorar en la fecha en que nació alguien que ya ha muerto, aunque lo he visto hacer por Twitter y en Whatsapp

Para mí el récord guasapero lo tiene un primo mío que expresó su buen deseo dirigiéndose en vascuence a nuestro común abuelo salmantino, que de ese idioma no sabía ni tres palabras. Esto fue en el centenario de su nacimiento y tres lustros después de su óbito. Si siguiera vivo no tendría ni teléfono móvil, claro, y mejor para él.

Me gusta pensar que es todo culpa de un fallo de traducción pero en realidad la gente es así de boba y esta idiotez en gran medida habrá nacido de modo totalmente independiente, quiero decir sin intervención anglosajona. Eso sí, tal y como hemos descrito más arriba el engendro viene respaldado por los líderes de la civilización occidental que sí, que en su idioma tiene algo más de sentido (lo de birthday sí aunque lo de happy birthday no), pero ya dijimos otro día que fueron los que inventaron el “literalmente” no literal.

Pues ahora parece que uno cumple años hasta cuando deja de cumplirlos. Y feliz día le dicen al fiambre. La realidad superando al humor negro.

Uno nació en los setenta, pero la viñeta de la tumba que hizo Summers en “Hermano Lobo”, con el pastel y las velas sobre la lápida y el deseo de ¡feliz cumpleaños! algún día dejará de entenderse.


Segundas partes

12/01/2017

En agosto de 2014 una reclutadora de una de esas compañías de Internet que todos conocéis y en la que la probabilidad de que tengáis cuenta es elevada me escribió un correo para ver si podíamos hablar de un puesto que había disponible en su empresa y que era muy similar al que yo andaba desempeñando en aquel momento.

Ahora no estoy muy seguro de si fue que yo había enviado mi currículum respondiendo a un anuncio o si ella me encontró porque me había dado de alta en varias páginas de búsqueda de empleo. Todo porque unas semanas antes nos habían informado de que hacia finales de año nos echarían a bastantes del sitio en el que por entonces trabajaba.

El caso es que yo respondí: me encantaría hablar y me viene bien cualquier día a tales horas y muy atentamente espero sus noticias y estuve algún tiempo aguardando respuesta pero jamás la tuve ni volví a saber nada de ella. Tampoco me dio por ser yo quien retomara el contacto, ya que aparecer necesitado no suele ser buena estrategia para conseguir ni trabajo ni nada. A la postre, si de verdad le necesitan a uno para algo ya le llamarán y si no llaman o bien han encontrado a alguien mejor o ese puesto finalmente no va a existir o lo que sea. Siempre parece mal que no te llamen ellos, aunque sea para decir que no, pero a veces eso es que tampoco ellos se quieren cerrar la puerta del todo ya que algunos puestos dependen de que se apruebe un presupuesto que no se sabe cuándo va a estar disponible y cosas así. Lo dicho: al final, nunca supe qué pasó.

Meses después supe que una jefa que tuve hace ocho años y tres empresas estaba trabajando allí de mánayer importante y pensé que quizá ella me había bloqueado. No me llevaba mal con ella, pero tampoco conectábamos especialmente, así que no sé. Cuando uno tiene algo no piensa demasiado en otras cosas bastante parecidas que podría tener en vez de la que tiene.

Hoy me ha vuelto a escribir otro reclutador de la misma casa. Lo curioso es que ha sido ofreciendo la descripción de un empleo como de programador que no tiene nada que ver con lo que yo hago. El correo iba dirigido a mi cuenta y a otra que debe de ser de una persona que tiene mi mismo nombre y primer apellido, ya que la cuenta era nombre.apellido@correoraro.com. Es mi nombre y apellido en un servidor de correo que yo ni conocía, pero la cuenta no es mía. En realidad el correo iba a esa cuenta que no es mía y la que sí es mía estaba en copia.

Como veo que tienen liada su base de datos me ha parecido graciosa la idea de que la otra vez, la reclutadora respondiera a mi homónimo y que éste simplemente no le contestara y que esa fuera la causa por la que el asunto no progresó.

Tiene más gracia si se piensa que se trata de una de las redes sociales famosas, que precisamente deberían facilitar el contacto entre personas.


Irlanda del Norte 3 – España 2, Belfast 06-09-2006

06/09/2016

Hoy hace diez años de la vez aquella que fuimos a Belfast a ver el partido clasificatorio para la Eurocopa de 2008 que enfrentó a Irlanda del Norte con España. Es la única vez que he ido al fútbol en mi vida. Se lo agradezco al maestro Carlos, que consiguió las entradas y nos llevó con gran mérito. Fue toda una experiencia a pesar de la derrota tras haber ido por delante en el marcador en dos ocasiones. Se nos vió muy ufanos (0:35) celebrando el primer gol, el de Xavi. Creo que no había ni cien españoles en el estadio, contando como dos a Manolo y al bombo. Quién iba a ir desde España un miércoles a un sitio como Belfast para ver un triste partido clasificatorio de esos que se tienen que ganar con facilidad.

Un periódico de la época (ya no existe)

Un periódico de la época (ya no existe)

Herald AM (Dublín 07-06-2006)

Herald AM (Dublín 07-06-2006)

Al día siguiente tenía una reunión de crédito en el trabajo con gente bastante futbolera. Hubo un poco de guasa. Me guardé el periódico gratuito que solían dar en la estación del trenes.

Tengo fotografías del partido que son bastante malas, debido a la oscuridad, la mala cámara que tenía por aquel entonces y a que en el fondo estaba a otra cosa. Aquí las dejo por si aportan algo a algún historiador del fútbol.

Pasando la seguridad

Pasando la seguridad para acceder al estadio

La llegada al estadio no fue problemática, algunos coches nos pitaron al ver que íbamos en uno con matrícula española. Creo que un tipo nos dijo que nos iban a meter tres, como finalmente pasó.

Portería

Portería rival en la primera parte

Nos tocó en un rincón del estadio en cuya portería pudimos ver tres goles, uno propio y dos contrarios. El que se me quedó grabado en la memoria fue “el globo”, el tercero de ellos. Los tres los metió el mismo tío.

Estos que estaban justo enfrente de nosotros fueron los que más animaron

Estos que estaban justo enfrente de nosotros fueron los que más animaron

Otra de las cosas que me impresionó fue el himno de Irlanda del Norte, que hasta ese mismo día no sabía que era el mismo God save the Queen que también canta Inglaterra. No el himno en sí, sino la solemnidad y el cómo resonaba en un estadio relativamente pequeño.

Preparándolo todo

Preparándolo todo

Tengo más fotos de los preparativos, el calentamiento y la ceremonia de himnos que del partido propiamente dicho, ya que aunque el ritmo no fue precisamente trepidante tenía la atención en el juego por si, buena o mala, pasaba alguna cosa.

Calentamiento y banderas

Calentamiento y banderas

Llegamos con algo de luz del día, pero anocheció antes de que empezara el partido.

Portería de lejos

Portería de lejos

De lo que pasaba en el área lejana me enteraba más bien por una pantalla gigante que había junto a aquella portería. Me imagino que esto será lo normal en los estadios. También habrá gente de vista más aguda y estadios mejor iluminados.

El único jugador que ha ido a Inglaterra y no ha aprendido inglés

El único jugador que ha jugado en Inglaterra y no ha aprendido inglés

Por culpa de una foto de José Antonio Reyes que he visto algunas veces en el ordenador tenía la sensación de que lo había visto jugar y sólo chupó banquillo. En estos tiempos es muy sencillo acceder a este tipo de información.

Raúl y Ramos

Raúl y Ramos

Este fue el último partido internacional de Raúl. A pesar de que la mala memoria lo desvirtúa todo, tengo la sensación de que Ramos jugó tirando a bien en un partido flojo de la mayor parte del equipo.

Vamos a empezar

Vamos a empezar

Niños, banderas, himnos, etc.

Himnos

Himnos

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Una mascota

Una mascota  o algo y la bandera de Nigeria

Veo que en Irlanda del Norte, como en el fútbol gaélico de Irlanda también hacen lo de apropiarse de una bandera que contenga los colores de la camiseta: Andalucía, Nigeria. Recuerdo que había una prominente bandera de Gibraltar. No sé si para hacer rabiar a la peña, pero tiro errado ya que creo que en España apenas unos cuantos conocen la bandera de Gibraltar.

Un plátano sujetando una bandera de Galicia

Un plátano sujetando una bandera de Galicia

En el descanso (1-1) se nos acercaron los de las radios a preguntar cómo estábamos viendo el partido y la impresión general era que no estaba yendo bastante bien. Luego al final yo salí en la COPE diciendo que era un desastre y que hacía falta un cambio de seleccionador. Ahora resulta gracioso recordarlo, porque aunque unos días después empataron con Suecia dando bastante pena, al final el equipo se clasificó primero de grupo para la Eurocopa de 2008 que acabó ganando así como el Mundial de 2010 y la Eurocopa de Polonia-Ucrania en 2012. Este partido fue un punto de inflexión en una trayectoria históricamente triste adornada por el infortunio.

Uno de Bilbao que vivía junto al estadio y lo sabía todo de la selección de I.N.

Uno de Bilbao que vivía junto al estadio y lo sabía todo de la selección de Irlanda del Norte

Mucho colegueo con la prensa debido a que éramos cuatro gatos. Andaba por ahí un comentarista deportivo un poco chorra que en aquellos tiempos se había hecho famoso en la prensa del corazón por líos de faldas.

Estrella atendiendo a los medios

Estrella atendiendo a los medios

Después de acabar, los norirlandeses estaban celebrando exultantes. Desde nuestra grada hasta la salida teníamos que pasar por muchas gradas de la hinchada local, que quería quedarse más tiempo de juerga. Varios nos dieron la mano y nosotros les felicitábamos por el partido, que estuvo más que bien para un equipo pequeño. Un ambiente muy sano y de mucha deportividad.

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Noche negra

Recordaba yo que en el mundial de Naranjito también habíamos palmado con los del Úlster. Luego no se han clasificado para casi nada en más de treinta años hasta que este año han llegado a la Eurocopa y eso porque han subido en número de equipos de 16 a 24. Los estuve apoyando en la tele en el partido que perdieron frente a Gales. Gales también me gustaba, pero prefirieron bréxit.

Córner

Córner

Hermosos recuerdos.

Entrada del Irlanda del Norte - España (septiembre 2006)

Entrada del Irlanda del Norte – España (septiembre 2006)


En un mercado persa

23/08/2016
In a Persian Market

In a Persian Market

Hará una treintena de años de la escena. Tenía clase de música por la tarde y la profesora puso un fragmento interesante en el magnetofón. Se me ha quedado grabada para siempre la melodía (aunque un tono más baja, como he comprobado) y el nombre de la pieza, que era “En un mercado persa”. En cambio, hasta hoy no se me había ocurrido ponerme a buscarla y según puedo ver nunca he tenido ni remota idea de quién era el autor, cuyo nombre o bien he olvidado o más bien diría que he ignorado siempre: Albert W. Ketelbey.

Lo que ayer activó en mi mente las neuronas específicas necesarias para recordar esta pieza fue el leer el nombre de otro trozo que escuchamos en su día: el “Preludio a la siesta de un fauno” de Debussy. Esas cosas.

Respecto al mercado persa, dado el tipo de música del que se trata, como hecho a propósito para la banda sonora de una de aquellas películas de Cecil B. DeMille, creo que se puede entender el auge y declive del compositor.


La barbacoa

31/07/2016

Llevo toda la semana intentando recuperar el sueño perdido la noche del domingo al lunes, que aunque estuvo entretenida en Urgencias, no me ha permitido disfrutar de una semana en pleno uso de mis facultades mentales. Así pues, hoy mi cuerpo se ha vengado y me ha hecho despertar casi a las once. Para entonces la familia ya me había abandonado ya que sabían que mi plan del día era una barbacoa con unos compañeros de hace dos empleos.

Resulta que ya hacía un par de años que no nos juntábamos, desde aquella vez del restaurante griego, y a uno de ellos se le ha ocurrido hacer una barbacoa en su piso (esto a lo mejor suena raro en otros países, pero en Dublín es más o menos normal). Así he podido enterarme de cómo acabó fracasando por completo mi antigua empresa y de diversas corruptelas, chanchullos y cotilleos.

Uno de mis antiguos colegas acabó en Paypal, donde me ofrecieron trabajo hace años, empresa que acabó trasladando gran parte de sus operaciones a Dundalk, cerca de la frontera de Irlanda del Norte. Me dice que con lo del bréxit les va a ir de pena ya que la mitad de la gente de su oficina vive al otro lado de la línea.

Por cierto, que este irlandés ha llevado una botella de Etxeko patxarana. Yo tengo en casa sin abrir una que compré en el aeropuerto de Bilbao hará cosa de siete años. La querría regalar pero tampoco quiero envenenar a nadie. Ojalá un alma caritativa me indicara cuanto tiempo dura sin abrirse una botella de pacharán.

Yo he llevado unas belgas para la gente ya que sigo sin catar alcohol. Hemos comido unas buenas hamburguesas y unos pedazos de pollo. Había guitarras suficientes para hacer el tonto con estándares de jazz, así que el rato ha estado entretenido. En lo laboral se ha llegado al consenso de que el trabajo que hacíamos estaba bastante bien, comparado con lo que hay por ahí… así que por mi parte me tengo que alegrar de haber cambiado dos veces a mejor.