Reforma constitucional

17/12/2017

Llevo muchos años oyendo hablar de que en España es necesaria una reforma constitucional. En las últimas semanas me encuentro este planteamiento con más frecuencia aún. A mí me parece que los grandes problemas de España o al menos los que yo considero tales (mercado laboral, sostenibilidad del sistema de pensiones, desarrollo económico de ciertas zonas deprimidas, modernización del tejido productivo, crisis demográfica) podrían si no resolverse al menos mejorarse mediante la reforma de leyes normales y orgánicas y muchas veces sin siquiera eso mediante la adopción de medidas y programas adecuados. Este pensamiento mágico de que por poner algo en un texto legal las cosas van a mejorar sin más esfuerzo es una cosa muy española.

He dejado al margen el otro de los grandes problemas españoles: los nacionalismos periféricos. Eso no hay ley ni reforma constitucional que lo resuelva y serán grandes dosis de realidad las que empujen al siguiente equilibrio de conllevancia. El pensamiento mágico basado en referendos es fe en una magia aún más poderosa que la de la reforma de la carta magna.

Volviendo a la reforma constitucional, las propuestas son tan diversas y muchas van en sentidos opuestos por lo que me sorprende que no se oiga algo que no sé si es una paradoja o una obviedad matemática: incluso si todo el mundo está de acuerdo en que hay que cambiar la constitución es posible que lo mejor sea no hacerlo.

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Muerte del sueño americano

16/11/2017

Hace unas semanas escuché un buen programa de radio de la BBC que trataba sobre los orígenes de la idea del “sueño americano”. Estadounidense. La idea central es que tanto la expresión como el concepto son más modernos de lo que suele creerse. Muchos tienden a ubicarlo con George Washington cruzando el Delaware o en la colonización del Oeste pero es de los felices veinte.

Además de su periódo histórico en el programa discutían la esencia del concepto: si se trata de un sueño de libertad individual, de democracia, de trabajo, de condiciones de vida, de materialismo… También a quién está abierto ya que en gran medida ha sido un sueño “blanco” en el sentido de que ha estado limitado étnicamente.

A mí me parece que el concepto dentro de la cultura sociopolítica estadounidense da para mucho y no soy muy partidario de una definición cerrada y de libro de texto de propaganda como es la que dan a día de hoy en la página de referencia de casi todo el mundo:

The American Dream is a national ethos of the United States, the set of ideals (democracy, rights, liberty, opportunity and equality) in which freedom includes the opportunity for prosperity and success, as well as an upward social mobility for the family and children, achieved through hard work in a society with few barriers. In the definition of the American Dream by James Truslow Adams in 1931, “life should be better and richer and fuller for everyone, with opportunity for each according to ability or achievement” regardless of social class or circumstances of birth.  Library of Congress. American Memory. “What is the American Dream?”, lesson plan.

Será que yo no tengo que convencer a nadie de nada. Siempre fui muy escéptico con esto del “sueño americano”, aunque en general, habiendo vivido en el mundo anglo tantos años tiendo a ideas bastante más liberales que las de la mayoría de los hispanos. También es verdad que no soy lo que podría llamarse un liberal “puro”. No entiendo la dejación del Estado en sanidad ni me parece tolerable que la medicina se convierta en un negocio del que se pueda excluir a los que no tienen. En Estados Unidos hay mucha gente así y esto me parece parte de lo que convierte al sueño en pesadilla.

Hubo un día de hará unos cuatro años en que percibí el American Dream como un fraude mayor que todas las cosas y fue ojeando un informe del Credit Suisse sobre la riqueza en el mundo. Los EEUU eran uno de los países del mundo con mayor riqueza per cápita. En cambio si en lugar de mirar la media se miraba la mediana, resultaba que el español mediano (o sea, de los 46 millones de españoles el que esté en el puesto 23 millones si se ordena a todos por su riqueza) poséia bienes por valor de unos 70.000 dólares; mientras que el estadounidense mediano (de los 300 millones el que esté en el 150 millones o por ahí) tenía unos 50.000 dólares.


El colapso de la República – Payne

23/08/2017

Payne

Gracias a una discusión guasapera sobre el concepto del “candado del 78” y alguna que otra idea podemita más he ido al libro de Payne sobre la caída de la República para buscar un fragmento que trata de cómo la vanguardias politicas no pueden arrastrar a sociedad más allá de donde ésta está dispuesta a ir.

Mi opinión (bastante ortodoxa) sobre la Transición es que es de lo poco que se ha hecho bien en España en  los últimos quinientos años y que si allá por 1978 teníamos unos 4.000 dólares de renta y en 2016 cerca de 26.000 dólares, no me imagino cuál podría haber sido el arreglo o desarreglo por el cual hubieramos acabado siendo más ricos y más felices (y además sin paceder gran mortandad). Creo que un problema del izquierdismo (y en esto también caía yo cuando estaba ahí) es considerar que está solo en en el campo de juego, cuando en general tiene a un 60% en contra o al menos no a favor. La famosa mayoría silenciosa.

Los propios podemitas han dado bandazos sobre las ideas de “régimen” y “candado” de 1978 (más que ideas son ocurrencias: en un momento se orquestó la fugaz campaña tuitera “gracias 1978, hola 2016”, pero después han vuelto a las andadas). En el fondo lo que yo creo es que la mayoría sociológica que existe en España no tiene demasiado interés en un cambio constitucional y que le valdría el esquema actual pero con más dinero en el bolsillo, con menos desempleo, con mejores servicios y mejores posibilidades. El truco está en a ver quién lo paga y cómo, pero creo que acierto cuando digo que la mayoría silenciosa no quiere volver a 1978 sino a 2008 y que me parece normal.

En un momento dado a mí también me desagrada que la dinastía borbónica que tan nefasta ha sido para España siga aupada al machito, pero no arriesgaría ni un pelo por levantarlos de ahí, que los cambios revolucionarios se sabe cómo empiezan pero no como acaban. Uno de mis interlocutores cree que el secesionismo catalán ofrece la oportunidad de crear una España mejor. Y Largo Caballero creía que un golpe militar se sofocaría mediante una huelga general revolucionaria sería la oportunidad para implantar la dictadura del proletariado.

Y con esto aprovecho para comentar el libro de Payne, o más bien la pésima traducción del mismo de que dispongo y que he vuelto a hojear. Espero que en una década la traductora haya aprendido algo de inglés o de política o de historia de España. Le podía dedicar un monográfico en mi sección de falsos amigos porque que recuerde se ha tragado plurality, extravagant motorist. Lo mejor es cuando traduce highway primero como autovía y luego como autopista, que ya me diréis cuántas de esas había en los años treinta en España. Hasta el título me parece desacertado, ya que creo que la mayoría entendemos colapso como bloqueo y no como caída.

Pero dejando a un lado mis manías, este libro debería leerse para comprender que si algun día hay una Tercera República en España deberá ser totalmente diferente de la Segunda. Que además, para convencer a los reacios, los republicanos que haya (entre los cuales según cómo, cuándo y para qué me contaría) cuanto menos aludan a la Segunda República, mejor que mejor; y que es bastante curioso que la República burguesa de 1931 sea reivindicada por aquellos que a su vez reivindican a quienes trataron de destruirla para dar paso a una dictadura del proletariado o a una revolución permanente u otros modelos que son cualquier otra cosa menos democráticos. Quizá lo que se reivindica no es tanto la República de 1931 como la de 1936, que algunos han llamado precisamente “Tercera República” o “República Popular”. En cualquier caso, no hay mayoría crítica para hacer eso y es harto difícil que la pueda haber.

Es interesante leer la letra pequeña, tan desconocida por el gran público de hoy, de lo que fue aquel periodo de entre 1933 y 1936. A mí me ha interesado especialmente la descripción del bienio llamado negro o radical-cedista. Hace unos años recomendé una serie bloguera sobre los primeros meses del año 36, que iba haciendo el conteo de los aproximadamente 300 asesinatos políticos que se produjeron en la primera mitad del año fatídico y que en su epílogo citaba la conclusión de Payne en este libro, que viene a ser que el asesinato de Calvo Sotelo fue el catalizador que lanzó el golpe que venía gestándose desde meses atrás y que sirvió a Mola para obtener la aquiesciencia de los dubitativos de las derechas, que percibieron que estaban más seguros en rebelión que expuestos al arbitrio de quien ejercía el poder. La base que acabó apoyando el golpe se compuso de muchas clases bajas y medias, sectores mucho más amplios que los reaccionarios a los que el gobierno y sus apoyos temían. Clases silenciosas.


Los escolios de Gómez Dávila

04/06/2017

Hace unos meses empecé a ver retuits a una cuenta de aforismos por el ala diestra de mi TL. Antes no había oído hablar de este autor, el colombiano Nicolás Gómez Dávila (1913-1994). El caso es que el brillo de diamante de algunas de estas sentencias me provocó las ganas de investigarlo mejor y tras leer su obra, que no es tanta,  ahora me parece que debería ocupar un lugar más importante y considerarse como una  referencia obligada en el pensamiento conservador. O reaccionario como él se denominaba.

Gómez Dávila publicó muy poquito y especialmente en forma de escolios o comentarios. Escolios a un texto implícito es el nombre de su obra y aquí debajo he puesto algunos que me han parecido especialmente sugerentes. Que yo sepa nunca he sido conservador ni reaccionario (sí que he pasado por el típico proceso de derechización que se da entre los veinte y cuarenta años) y gran parte del pensamiento de Gómez Dávila me resulta totalmente ajeno. Con anterioridad también había visto muchas cosas que me gustaban en Burke, McIntyre, Oakeshott… Sin embargo, sería difícil no encontrar mucha verdad seleccionando entre tres mil fragmentos de texto. Tampoco es que esté de acuerdo con toda mi selección, hay una mezcla de lo que considero cierto, divertido, interesante y digno de debate.

20 Después de toda revolución el revolucionario enseña que la revolución verdadera será la revolución de mañana. El revolucionario explica que un miserable traicionó la revolución de ayer.

23 Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.

30 Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva.

115 Los prejuicios de otras épocas nos son incomprensibles cuando los nuestros nos ciegan.

175 El futuro próximo traerá probablemente extravagantes catástrofes, pero lo que más seguramente amenaza al mundo no es la violencia de muchedumbres famélicas, sino el hartazgo de masas tediosas.

231 Creemos confrontar nuestras teorías con los hechos, pero sólo podemos confrontarlas con teorías de la experiencia.

256 Marx gana batallas, pero Malthus ganará la guerra.

383 Mientras mayor sea la importancia de una actividad intelectual, más ridícula es la pretensión de avalar la competencia del que la ejerce. Un diploma de dentista es respetable, pero uno de filósofo es grotesco.

393 El sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría lo crea.

408 El auténtico revolucionario se subleva para abolir la sociedad que odia, el revolucionario actual se insurge para heredar una que envidia.

416 Una vocación genuina lleva al escritor a escribir sólo para sí mismo: primero por orgullo, después por humildad.

426 La prédica progresista ha pervertido a tal punto que nadie cree ser lo que es, sino lo que no logró ser.

713 Hombre culto es aquel para quien nada carece de interés y casi todo de importancia

760 Con buen humor y pesimismo no es posible ni equivocarse ni aburrirse.

997 El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector. 1049 Sostener que “todas las ideas son respetables” no es más que una inepcia pomposa. Sin embargo, no hay opinión que el apoyo de un número suficiente de imbéciles no obligue a aguantar. No disfracemos nuestra impotencia en tolerancia.

1108 El siglo XIX no vivió más angustiado con sus represiones sexuales que el siglo XX con su liberación sexual. Obsesión idéntica, aun cuando de signo contrario.

1152 Los partidos políticos no se disputan hoy por los programas. Se disputan, al contrario, los programas.

1166 Cuando una época se atosiga con tópicos, nadie la cura con ideas.

1172 El imbécil benévolo, confiado en su recta intención, se autoriza atentados contra el hombre, más atroces aún que los que su intención torcida concede al malvado.

1305 El cristianismo degenera, al abolir sus viejos idiomas litúrgicos, en sectas extravagantes y toscas. Roto el contacto con la antigüedad griega y latina, perdida su herencia medieval y patrística, cualquier bobalicón se convierte en su exégeta.

1387 Llámase comunista al que lucha para que el estado le asegure una existencia burguesa.

1461 El nivel cultural de un pueblo inteligente baja a medida que su nivel de vida sube.

1717 Lo que el reaccionario dice nunca interesa a nadie. Ni cuando lo dice, porque parece absurdo; ni al cabo de unos años, porque parece obvio.

1732 Renunciamos más fácilmente a una realidad que a sus símbolos.

1812 La actividad revolucionaria del joven es el “rite de passage” entre la adolescencia y la burguesía.

1848 El número creciente de los que juzgan “inaceptable” el mundo moderno nos confortaría, si no los supiéramos cautivos de las mismas convicciones que lo hicieron inaceptable.

1929 El nacionalismo literario selecciona sus temas con ojos de turista. De su tierra no ve sino lo exótico.

2005 Las historias nacionales interesan hasta que el país se “moderniza”. Después bastan las estadísticas.

2049 La izquierda nunca atribuye su fracaso a error de diagnóstico sino a perversidad de los hechos.

2056 El pueblo no se convierte a la religión que predica una minoría militante, sino a la que impone una minoría militar. Cristianismo o Islamismo lo supieron; el comunismo lo sabe.

2239 O el hombre tiene derechos, o el pueblo es soberano. La aseveración simultánea de dos tesis que se excluyen recíprocamente es lo que han llamado liberalismo.

2309 La izquierda no condena la violencia mientras no la oye golpear a su puerta.

2339 Sin la propagación de cultos orientales y sin las invasiones germánicas la civilización helenística hubiese iniciado, desde Roma, la americanización del mundo.

2497 Los politólogos analizan sabiamente los gaznidos, gañidos, gruñidos, de los animales embarcados, mientras los remolinos empujan silenciosamente el barco hacia una u otra orilla.

2708 La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia.

2736 No ha nacido escritor que no haya escrito demasiado.

2739 El hombre es animal educable, siempre que no caiga en manos de pedagogos progresistas.

Como me siguen varios etimólogos diré que escolio (de sjolión σχόλιον)  no tiene relación con escoliosis (skoliosis σκολίωσις) por la misma razón que escatología tiene dos significados. Tanto la kappa como la chi se convierten en el sonido /k/ que va con la misma letra ce.


La cultura de las islas Británicas, sección rezos parlamentarios

05/05/2017

La democracia irlandesa

Voy a poner en conexión un fragmento del penúltimo libro que hemos leído con una noticia de hoy. Una de las teorías que explican por qué Irlanda ha sido una democracia desde la independencia en los años veinte hasta hoy se llama “teoría tutelar británica“. Es de tipo tradicionalista-institucionalista y destaca la imporancia del legado británico:

El sistema político mayoritario del Estado Libre Irlandés tenía sus orígenes en el common law inglés. Según los términos del Tratado angloirlandés de 1921 todas las decisiones jurídicas existentes con anterioridad seguían siendo válidas. El grueso de los funcionarios formaba parte de la administración desde antes de la independencia y estableció las normas y procedimientos de Whitehall. Después de 1922 la naturaleza británica de las prácticas políticas irlandesas en lo relativo a convenciones constitucionales, toma de decisiones y competición entre los partidos se hizo aún más pronunciada. En Westminster había habido diputados irlandeses desde 1801 y las elecciones habían sido acontecimientos populares de la vida irlandesa desde 1820. La democratización fue gradual y como coincidió con la sustitución del irlandés por el inglés como lengua de masas, el sistema británico se “internalizó”.

Bill Kissane, Explaining Irish Democracy, UCD Press 2002; trad. alfanje

El propio libro cita un fragmento de otro anterior que ofrece la misma idea:

Como en el caso de las comunidades blancas de la Mancomunidad Británica de Naciones, muchas de las tradiciones y valores políticos que se conservan en la actualidad se inculcaron y absorbieron en un periodo formativo crítico: el del advenimiento de la democracia de masas… A la extensión del derecho de sufragio en Inglaterra le siguió su extensión con modificaciones en Irlanda: los irlandeses adquirieron hábitos y valores democráticos. Las ideas políticas se expresaron casi en su totalidad mediante categorías británicas ya que desde O’Connell hasta Parnell y aún después la mayoría de los dirigentes políticos irlandeses se curtió en la vida política británica y practicó los modos parlamentarios de Westminster.

B. Chubb, The Government and Politics of Ireland (Londres 1970); trad. alfanje

Esto es algo que les pasa muy desapercibido a los irlandeses en general. Tienden a creer que sólo hay un tipo de parlamento y que viene a ser el modelo de Westminster/Dáil Eireann. Lo mismo sucede con la administración, donde las instituciones, departamentos ministeriales, quangos y demás suelen ser un calco de los de la isla de al lado. Incluso los procedimientos…. por ejemplo, cuando llegamos aquí nos preguntábamos por qué el año fiscal empezaba el 5 de abril sin saber que es que en Gran Bretaña era exactamente lo mismo.

La noticia de hoy era que ha habido una votación en el parlamento irlandés para abolir la práctica de la oración de antes de empezar la sesión. Los partidarios de eliminarla han perdido 94-14, con 18 abstenciones y ahora van a tener, además, 30 segundos de reflexión en silencio de propina.

Y yo que ni sabía que tal cosa existía, cuando empecé a oir hablar de ello a principios de la semana creí que sería el típico atraso paleocatólico congénito del país. Ayer leí que uno del Sinn Fein había criticado esto del rezar diciendo que sólo existe porque forma parte del legado británico… Por un lado no creía que esa pudiera ser la única causa (algo tendrá que ver la idiosincrasia del país que venía de unos niveles de ultracatolicismo y religiosidad extrema) y por otro lado me costaba creer que en el Reino Unido (al que tengo por más moderno) los legisladores comiencen su jornada entre sortilegios, pero resulta que sí, que los Comunes y los Lores también tienen su plegaria cotidiana desde mediados del siglo XVI.

Los irlandeses son muy parecidos a los mediterráneos y muy diferentes de los ingleses, obviamente.


La tesis de Barrington Moore

30/04/2017

Origenes sociales de la dictadura y de la democracia

Estoy leyendo un libro sobre la democracia irlandesa y en uno de los capítulos el autor se pregunta si el ejemplo de Irlanda contradice la hipótesis de Barrington Moore (y la respuesta es no). El libro de Moore que trata los orígenes sociales de la dictadura y la democracia y de hecho así se llama (trata más bien de lo segundo, que sería el fenómeno extraño a lo largo de siglos y civilizaciones) es uno de esos clásicos que no sabe uno si vale la pena leer, pero se encuentra fácil así que me he puesto a ello.

Antes que nada habrá que aclarar aunque sea de modo esquemático que la idea de BM viene a ser que hay tres accesos revolucionarios a la modernidad: el de la revolución burguesa, el de la revolución desde arriba y el de la revolución de campesinos, que respectivamente llevan a los estados de tipo liberal, fascista y comunista. El modelo se centra en las clases sociales y para el caso liberal viene a suponer que no hay paso a la democracia sin que la clase burguesa sobrepase en poder e influencia a la de los terratenientes. La forma más breve de expresarlo es: “sin burguesía no hay democracia”.

En 1966 no es que se estuviera aún en la edad de piedra de la ciencia política,pero todavía se podía proponer un libro como este, con apenas seis casos (Francia, Gran Bretaña, EEUU, China, Japón e India) y pretensión de validez universal. A decir verdad, el propio autor reconoce que es imposible explicar todo con eso y también tiene mala suerte de escribir en un momento en el que el fascismo es aún una experiencia reciente, y no ha llegado aún ni la tercera ola de democratización ni la caída del bloque soviético. Me recuerda un poco a la obra de Charles Tilly sobre violencia y formación estatal: muy pocos casos para una misión explicativa tan amplia.

El mismo libro escrito hoy día sería más parecido a los dos volúmenes de Fukuyama sobre el orden político y su decadencia que a mí me gustan tanto. Tomaría ejemplos de al menos una veintena de países (no incluir países pequeños como Irlanda ha sido una de las críticas), el desarrollo de cada país sería mucho menos denso, consideraría al fascismo y al sovietismo como anomalías mas que puntos de llegada de los procesos históricos, quizá conjugaría el análisis de las clases sociales con otros factores e incluiría otros modelos como el autoritarismo asiático de partido únicp y acaso el neonativismo antiglobalista y la democracia antiliberal en ciernes (o esto último quizá podría dejarse para el mismo libro pero dentro de veinte años).

Ahora tengo encontrar cuál ha sido la actualización buena que recoge y supera lo mejor de las ideas de Barrington Moore.

Bonus: Aquí me he enterado que la expresión “partido atrapalotodo” la acuñó Otto Kirchheimer.


Vigilia

04/04/2017

Algunas veces he exagerado un poco diciendo que hay dos Europas católicas y que una es la más relajada que existe en el Mediterráneo (España, Portugal, Italia) y la otra la del catolicismo duro (Polonia , Irlanda y la Ciudad del Vaticano). Irlanda progresa adecuadamente, con lagunas substanciales, pero todavía me encuentro aquí con cosas que sorprenden a mi mentalidad forjada en la España industrial.

Seguro que algunas de éstas también existen en España y lo que ocurre es que los medios de comunicación generalistas no les dan bola. Por lo que sea, y a ese lo que sea lo vamos a llamar la idiosincrasia y tradición del país, aquí la opinión de un obispo parece que vale más. También los llamamientos a los rezos para resolver o más modestamente aliviar tragedias acaecidas parece que tienen más eco, aunque esto es una característica del mundo anglo, o por lo menos de los EEUU. Pray for this, pray for that….

Digo yo que en España también habrá vigilias, aquí se convocan a menudo (“velas con velas” – es mi hallazgo de hoy) para cosas como rezar por los heridos graves, pero un rasgo que me interesa es la vigilia como parte del repertorio de acción y protesta política. Por ejemplo esta noche hubo una frente al Parlamento para llamar la atención sobre la situación de un ciudadano irlandés de origen egipcio preso allá.

No tengo claras cuales son las características que separan a la vigilia de otros tipos de concentración o manifestación política (sentadas etc.) quizás no tengan que ser materiales, sino espirituales como la palabra invita a creer, o tal vez se trate tan sólo de la elección de un término con connotaciones religiosas; la presencia de velas de cera parece clave. Ni siquiera tengo claro si ha de durar toda la noche o si basta con echar un ratillo. Sólo he encontrado un ejemplo de vigilia laica en España y varios más en nuestra América, usando “vigilia para protestar” en los buscadores. Otras son sin duda traducciones de noticias en inglés. Yo me cuidaría muy mucho de usar la palabra vigilia en un contexto que no sea religioso; “concentración nocturna”, “protesta con velas”.

Pero fluye el idioma y al final Alonso Quijano velando las armas en la venta habrá sido el primer subversivo que rechazó plegarse a la realidad.