Arendt sobre la violencia

30/06/2019

On violence

Una quincena de años después he vuelto a este ensayo de cuya lectura apenas me había quedado la vaga idea de que para Hannah Arendt la relación entre violencia y poder es antitética.

En el casi medio siglo transcurrido desde la publicación de la tetralogía ensayística en la que se enmarca Sobre la violencia hay algunos aspectos que después de Vietnam y la Guerra Fría parecen haber quedado desactualizados. Quizá no se trata tanto de que la obra esté desacertada sino de que sea la opinión pública la que se haya alejado de la percepción del riesgo de guerra nuclear. En cualquier caso hoy parece que la posibilidad de una destrucción total no elimina el riesgo de guerra convencional focalizada con la participación parcial o velada de las potencias nucleares.

Hay otros aspectos interesantes que quizá hoy se verían con otros ojos. A mí me gusta esta frase de Engels en el Anti-Dühring:

dondequiera que la estructura de un país contradiga su desarrollo económico es el poder político con sus medios de violencia el que sufrirá la derrota.

Pero no estoy seguro de cómo casa con el desarrollo político y económico de China en los últimos treinta años. Es posible que la sentencia siga siendo acertada y el autoritarismo de libre mercado que nadie supo prever sea antes que la democracia liberal el modelo político-económico coherente con una superpotencia superpoblada de cultura asiática.

Una cosa que sigue siendo relativamente actual es la incapacidad de la politología para establecer un lenguaje que sirva para entenderse, de resultas de lo cual gran parte del juego político sigue consistiendo en guerras léxicas para emborronar cualquier atisbo de debate real. Arendt intentó mejorar la taxonomía del campo semántico sobre el que trata la obra:

Es, creo, una muy triste reflexión sobre el actual estado de la ciencia política, recordar que nuestra terminología no distingue entre palabras clave tales como “poder”, “potencia”, “fuerza”, “autoridad” y, finalmente, “violencia -todas las cuales se refieren a fenómenos distintos y diferentes, que difícilmente existirían si éstos no existieran-.

Estoy seguro de que en mi primera lectura, antes de la paternidad, no me llamó demasiado la atención este párrafo sobre la autoridad (auctoritas):

Su característica es el indiscutible reconocimiento por aquellos a quienes se les pide obedecer; no precisa ni de la coacción ni de la persuasión. (Un padre puede perder su autoridad, bien por golpear a un hijo o bien por ponerse a discutir con él, es decir, bien por comportarse con él como un tirano o bien por tratarle como a un igual.) Permanecer investido de la autoridad exige respeto para la persona o para la entidad. El mayor enemigo de la autoridad es, por eso, el desprecio y el más seguro medio de minarla es la risa.

Otro trocito que rescato sobre la utilidad de la violencia tiene que ver con Irlanda, el terrorismo y lo que en España ha acabado conociéndose con la metáfora del árbol y las nueces. La traducción española del ensayo que tengo es pocha así que he buscado la cita original:

Violence is the best way of insuring a hearing for moderation.

que Connor Cruise O’Brien atribuye a William O’Brien, nacionalista irlandés del siglo XIX y que viene a decir que la violencia es el mejor modo de garantizar que se escuche a la opción moderada, un modo de hacerse un sitio en la ventana de Overton que se había entendido mucho antes de que el concepto existiera.

 

 

 

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Elecciones locales en Irlanda y España

22/05/2019

Aquí y allí

Como esta semana se da la curiosa coincidencia de que hay elecciones locales tanto en la República de Irlanda como en el Reino de España (en ambos países se han hecho coincidir con las europeas) me ha parecido interesante hacer una comparación de esta parte del gobierno y la administración en ambos sistemas políticos. La oportunidad tiene algo de conjunción planetaria ya que los ciclos electorales son en España de 4 años y en Irlanda de 5.

Circunscripciones: En España son circunscripciones cada uno de los 8.131 municipios. En Irlanda las 31 circunscripciones locales son básicamente los condados, con el de Dublín partido en 4 concejos (councils) y 3 ciudades que van a tener su propio concejo (separado del del condado del que son capital). Por decirlo de un modo impreciso pero comprensible, en Irlanda más que votar por pueblos se vota por provincias.

Concejales: En España se elegirán más de 60.000 concejales. En Irlanda, 949 councillors. Hay 60 veces más en España que en Irlanda, pero teniendo en cuenta la población relativa de ambos países (unos 47 millones en España y unos 4.7 millones en Irlanda) habría como 6 veces más concejales por habitante en España que en Irlanda. Cierto es que en España la mayoría no cobran aunque haya algunos muy bien pagados en las localidades grandes. En Irlanda se considera que es un trabajo a tiempo parcial y todos los concejales reciben anualmente 17.400€ (imponibles) más gastos.

Alcaldes: Cada uno de los municipios españoles tendrá un alcalde votado por los concejales que se elijan. Esta figura apenas existe en Irlanda y donde lo hay su papel es más bien ceremonial. Por primera vez va a haber alcaldes elegidos directamente en las urnas en 3 ciudades (Limerick, Waterford y Cork). Desde una cultura política habituada al presidencialismo de proximidad resulta sorprendente que poblaciones relativamente grandes no tengan a una figura dirigente al mando. En Dublín el alcalde (Lord-Mayor) es un puesto rotativo que cambia de figurante todos los años. Parece ser que no puede pasar a ser electivo debido a que Dublín está dividido en cuatro concejos.

El dinero: Leo que la administración local irlandesa hace el 9.8% del gasto público. En España el porcentaje es algo más elevado. Teniendo en cuenta que en Irlanda no hay un nivel intermedio entre la administración central y la local podría decirse que el país es muy centralista. La administración local irlandesa está muy infrafinanciada y en general no es muy capaz de extraer tributos por sí misma.

Un asunto que está en el trasfondo de las diferencias es que la identidad local es muy débil en Irlanda. Hay una cierta identificación con el condado por temas de localización que yo veo comparable hasta cierto punto a la que se da en las provincias de Castilla, pero en cambio los pueblos no tienen ni alcalde, ni santa patrona, ni fiesta mayor. De hecho, al no existir la categoría de municipio a veces no está claro qué es un pueblo y qué no. La mayor parte de las localidades son meros topónimos sin estructura.

Una idea que tomé de Fukuyama es que el modelo canónico que explica el antiguo régimen en el mundo anglosajón (con el rey, los nobles y el parlamento que es el protector del pueblo) no funciona del mismo modo en la península Ibérica. Las Cortes de Castilla apenas se reunieron y cuando lo hicieron en general votaron lo que los poderosos les decían que tenían que votar. Históricamente el auténtico contrapoder en España fueron las villas. Los hombres libres se agrupaban dentro de una muralla y demandaban un fuero. Este vínculo con el municipio ha seguido siendo sólido desde siempre y me atrevo a decir que mucho más que otras identidades que aparecen día sí y día también en la arena política. Tan sólido es que nadie lo cuestiona ni necesita aparecer.

En las elecciones locales españolas los residentes en el extranjero no podemos votar. En las irlandesas sí que podría, pero no me he registrado para hacerlo (otra diferencia interesante). Las urnas abrirán pasado mañana viernes de 7.00 a 22.00 (otra más) y si me hubiera registrado podría ir e identificarme con el carnet de la biblioteca o con una tarjeta de crédito (la mejor de todas). El condado de Wicklow en el que vivo tiene 32 concejales para sus 142.000 habitantes, pero yo podría votar sólo a los 12 candidatos que se presentan para cubrir los 6 puestos asignados a Greystones y sus alrededores que es la zona donde vivo (no parecen muchos representantes para un distrito electoral de 26.323 habitantes). Lo interesante es que podría votar a los 12, a todos, ya que se escogen por el sistema de voto único transferible del que ya hemos hablado alguna vez en el que más que escoger candidatos lo que se hace es asignarles un orden de preferencia.

Tampoco voy a votar en las europeas ni en España con lo del voto rogado (la única vez que lo hice fue en las anteriores europeas) ni aquí en Irlanda. Me pareció interesante descubrir que aunque técnicamente era factible no se debía e incluso era delito hacerlo en más de un país.


Bola de cristal rayado

27/04/2019

Aquí y pocas veces allí

Desde esta cómoda distancia he seguido en cierta medida la campaña electoral española y aunque hace varios años que decidí no participar en elecciones no me resisto a dejar mis preferencias y pronósticos por escrito para que sean los años quienes confirmen cuán errado estuve como ciudadano y como adivino.

La primera idea que informa mi pensamiento es que el cambio que España necesita para mejorar no es político, sino que sería preferible uno de tipo económico o tecnológico o incluso moral. Pocas esperanzas puestas en lo que puedan traer estas elecciones que no cambiarán demasiado ni para bien ni para mal. El sistema institucional, bien anclado en la mentalidad colectiva, es lo suficientemente sólido como para que los cambios que él mismo prevé no lo desestabilicen.

Mi preferencia, moderada, es de hecho la estabilidad. Me alegro de no votar porque realmente no sé cuál sería el voto que mejor contribuiría a una große Koalition que aísle a los extremos y los extremismos (algo así como un gobierno de Ciudadanos con las alas razonables de PP y PSOE). Parece que todo el mundo espera o bien el gobierno del bloque de izquierdas con apoyo de los separatistas o bien el gobierno de centro-derecha con el apoyo de la nueva derecha más dura que aún no se sabe qué cariz tendrá. En todo caso el país no se hundirá sino que continuará su lento declive al ritmo de la molicie ciudadana y la inercia demográfica.

Quien quiera seguir con más de lo mismo ahí tiene al PP o al PSOE. En las últimas semanas les he oído alguna idea buena y he pensado que sería interesante verlos gobernar así algún día y cómo habrá sido que no les haya dado tiempo a poner esas cosas en práctica en todos estos años. Lo peor del partido socialista es quien lo dirige en estos momentos: un ególatra sin escrúpulos que haría cualquier cosa por mantenerse en el poder, sin menoscabo de la deriva posmoderna e identitarista que aflige a la socialdemocracia por doquier. Sus aliados tampoco tienen las cartas de presentación más recomendables ni defienden los modelos internacionales precisamente más admirables por sus resultados.

Con lo de siempre no llegaremos a ningún sitio, pero también es verdad que hay lugares mucho peores y que para ir a esos, mejor no moverse. Ciudadanos es partido de algunas ideas nuevas que están bien, otras como que considero moralmente reprensibles (vientres de alquiler) y todos los errores tácticos del mundo (¿no es obvio que renunciar a pactar con el PSOE te hace perder tu ventaja natural de estar en el centro del espectro?, y ¡qué fichajes, por dios!). Quizá algunas de las ideas (contrato único, recentralización selectiva) sean lo que haga falta en este momento, pero veo que tras un periodo de realineamiento este espacio acaba como el CDS.

Podemos es hoy por hoy un desastre comunista y bolivariano en horas bajas y Vox es un engendro conformado por un 25% de sentido común y un 75% de vacío envueltos en una bandera de España gigantesca. Ni el desprecio ni la devoción acrítica por lo que ha hecho de Occidente ser lo que es van a servirnos de nada.

Mi pronóstico se corresponde con lo que he visto en las encuestas. Si acaso creo que quizá Vox puede hacer un resultado incluso mejor del que se sugiere y acabar tercero. Ya dije que echaríamos de menos “el bipartidismo“. Alguna vez he acertado mucho con el panorama, con los números y en especial en esta ocasión es mucho más complicado.

ACTUALIZACIÓN 29.04.2019: Tras conocerse los resultados. No se ha repetido lo de Andalucía y al final la entrada de Vox ha sido más modesta con lo que mi apuesta arriesgada queda en agua de borrajas (al final el Twitter es una burbuja). Me ha sorprendido la bajada espectacular del PP, que en este nuevo sistema pentapartito tiene un suelo más bajo. También parece que los de “asaltar los cielos” y el “sí se puede” se quedan en la papelera de reciclaje de la historia por un rato. Hay posibilidad de continuar con el Frankenstein pero las matemáticas dan la posibilidad de un central PSOE – Cs como el que a mí me parecía bien (dependiendo del contenido programático, que al final los eslóganes…), pero como estamos a un mes de las siguientes elecciones me temo que tardaremos bastante en saber qué va a ocurrir realmente. Aunque sigo teniendo una opinión pésima de Pedro Sánchez le veo más legitimación ahora para encabezar el gobierno que con los 84 diputados misérrimos que arrastraba.


Macedonia prenacional

22/01/2019

Lo de Sarajevo en 1914

He agarrado el The Balkans de Mark Mazower que leí el año pasado para un rápido intercambio tuitero a propósito del cambio de nombre de la República de Macedonia, que se supone que pronto será Macedonia del Norte.

El interés con que adquirí esta edición de bolsillo que acabé leyendo en el bus era el de averiguar cuánto podría aprender sobre una región relativamente extensa y compleja de Europa en un volumen de apenas 150 páginas. Mi suposición era que bastante poco y como en tantas otras ocasiones minusvaloré mi ignorancia.

Por ejemplo hay un capítulo, el segundo, dedicado a la situación de la zona “antes de la nación”. Y tiene fragmentos bastante interesantes como el que lo inicia:

A principios del siglo XX los patriotas griegos y búlgaros luchaban por la lealtad de los campesinos cristianos ortodoxos de la Macedonia otomana. Resultó ser más difícil de lo que habrían podido esperar. Un activista griego lo describió así “Cuando llegué a Salónica la idea de los campesinos griegos y la gente sobre la diferencia entre la iglesia ortodoxa griega y los cismáticos búlgaros era bastante poco sólida. Me percaté de esto porque cuando les preguntaba a ver qué eran – Romaioi (griegos) o Voulgaroi (búlgaros) – se me quedaban mirando con cara de no entender nada. Se consultaban entre ellos para ver qué era lo que querían decir mis palabras y haciéndose cruces me respondían con ingenuidad: “Bueno, somos cristianos… ¿qué es eso de romaioi y voulgaroi?”

En otra parte del mismo capítulo se explica que la palabra romaioi (romanos, en el sentido de habitantes del Imperio Romano de Oriente) se utilizaba para describir a los griegos ya que la antigua palabra “helenos” había pasado a significar algo así como paganos. En otro párrafo del mismo capítulo se comenta que hasta el siglo XIX “turco” era una forma despectiva de referirse a los campesinos de Anatolia “ningún musulmán dice de sí mismo que es turco, llamárselo es un insulto”.

El caso es que como explica el autor:

La indiferencia de los súbditos cristianos del Sultán ante las categorías nacionalistas refleja su sentido de pertenencia a una comunidad definida por la religión en la que las diferencias lingüísticas entre griegos y búlgaros importaban menos que su creencia compartida en el cristianismo ortodoxo. Estos encuentros marcaron el momento en que los heraldos del moderno concepto de política étnica llegaron al medio rural y se encontraron con un mundo prenacional.

Y esto queda ilustrado con la apatía que recibe como respuesta de los lugareños de los alrededores del lago Prespa un activista búlgaro llamado Danil que trataba de explicarles que siendo búlgaros deberían tener sacerdotes búlgaros y oír misa en esa lengua, a lo que ellos replicaban que muchos hablaban griego y que además la liturgia la conocían en griego. Para la frustración del militante las gentes del lugar ni sabían que eran búlgaros ni que deberían tener clero búlgaro. Ni les importaba.

Y esto me ha traído a la memoria un programa de la BBC que estuve escuchando unos días después de que Tsipras y Zaev llegaran al acuerdo que se ha llamado precisamente del lago Prespa. El mundo prenacional de identidades fluidas es complicado de entender para mucha gente desde uno en que el que ya están solidificadas. Macedonia era una zona de colisión y mezcla de culturas (no es por nada que el postre se llama así) e incluso a partir de 1913, una vez que las fronteras se consolidaron haciendo que las preguntas de los nacionalistas pasaran a ser comprensibles para los paisanos (y otras cosas como que los dialectos búlgaro y macedonio se consolidaran por separado) ha seguido habiendo eslavos y albaneses en la República Helénica (y el reportaje de la BBC trata entre otras cosas macedónicas de la exclusión de los primeros).

La próxima vez que me dé por traducir un par de párrafos de este libro introductorio será también sobre la fluidez de la identidad pero en el ámbito religioso, episodios parecidos a los que alguna vez copié de un libro de historia de Kosovo.


Lo de Pablo Casado

20/05/2018

Imagen libre de derechos

Hoy en plena vorágine teórica sobre el chaleninismo parece casi olvidado que a principios de la semana hubo una polémica sobre la titulación en Derecho del otro Pablo [Casado], el del PP. Se discutía si era posible aprobar doce asignaturas del plan de 1953 en un año, en especial habiendo tenido un mal expediente académico hasta ese momento.

Aquí puedo dar mi opinión más o menos autorizada ya que soy licenciado en Derecho de ese plan, con un expediente pésimo y en el último año que vivi en España me matriculé de ocho asignaturas que me quedaban, que son casi dos cursos (el plan del 53 tenía 25 asignaturas a cursar en 5 años) y casi lo logré (aprobé siete y me marché por esos mundos). Un año después acabé siendo licenciado por la universidad que, según he leído, concedió grados a terroristas que estaban en el trullo sin haberla pisado ni un día, un tema que nunca ha sido del interés de la opinión pública pero que podría servir como baremo para indicar que si eso es posible, todo es posible. Y en efecto: con ayuda todo es posible. Y la ayuda a veces será el producto del poder político o influencia del que individuos o grupos dispongan.

A favor de Pablo Casado voy a decir que al planteamiento de cómo un mal estudiante puede aprobar más de un curso por añ, la respuesta es que en realidad SÓLO un mal estudiante va a intentar hacerlo. Los buenos van aprobando las asignaturas de los cursos cuando corresponden y hemos sido los malos los que hemos buscado la proeza. También he leído que alguien pedía que se mostraran los exámenes y recuerdo que alguna vez vi las toneladas de papel de exámenes en los contenedores del reciclaje de la facultad. Estas cosas no se guardan porque no tienen valor. Si a veces ni los títulos universitarios mismos lo tienen….

Volviendo a lo de la ayuda y tal, en mi opinión la clave está en cómo está montado el chiringuito universitario español, muy en beneficio de los que trabajan en las universidades desde el catedrático hasta el bedel y muy poco en beneficio de los alumnos, que suelen ser meros rehenes de unas luchas por recursos que no tienen apenas en cuenta sus intereses. El problema de la carrera de Derecho tal y como yo la vi es que estaba masificada (estuve en asignaturas en las que había miles de alumnos matriculados, cientos en cada grupo) de un modo en el que era más o menos imposible que los profesores lo conocieran a uno y los exámenes acababan siendo a veces un test que corregía un ordenador. Como no se podía hacer seguimiento de los alumnos, las asignaturas o bien eran esos tests o ejercicios brutales de memorización. La carrera formaba loros, que es como me parece que se seleccionan en España los notarios, jueces y fiscales: papagayos. El caso es que a mí me parece que un entorno tan masificado conocer a profesores puede suponer una gran ventaja. Yo hablé con dos en toda la carrera y es imposible que ninguno me recuerde. No sé si esto le puede parecer extraño a alguien y por eso aquí lo dejo escrito. Sólo que te conozcan ya es una gran ventaja, si además el profesor es amigo o compañero de partido eso ya es la bomba.

Para lo de aprobar muchas asignaturas en un año parte del problema está en que en principio uno se podía examinar en junio o en septiembre, pero no en otro momento lo cual supone que los exámenes que uno quiera hacer se concentran en un mes y, claro, es muy difícil retener una cantidad ingente de datos de doce materias distintas y hacer un maratón memorístico cada pocos días durante un mes. Sería mucho más factible si, tal y como me sugirió un amigo, la universidad funcionara como el examen del permiso de conducir. Cuando uno se considera preparado paga las tasas, va al examen y lo examinan. El problema creo que reside en que tal y como está montado este chiringuito no interesa mucho dar a todos los alumnos el poder de decidir cuándo examinarse. Pero si no se le puede dar a todos porque es inmanejable quizá pueda dársele a alguno…

La libertad de cátedra permite hacer cualquier tipo de cosa con lo cual si uno tiene amistad con un profesor éste le puede permitir hacer el examen en otras fechas. Sin duda en universidades privadas o menos masificadas esto es más fácil que ocurra. Básicamente la lógica es la de cualquier otro esfuerzo. Si un atleta tiene que correr cincuenta maratones en un año será más fácil lograrlo si hace uno a la semana que si concentra todos en un mes. No sólo es eso, un profesor amigo puede liberarle a uno de la mitad del temario, de las clases prácticas que hace el resto de los alumnos, de lo que quiera. La libertad de cátedra lo admite todo. No hace falta que a uno le regalen el aprobado, le pueden poner un examen tan fácil como se quiera, que viene a ser lo mismo que regalarlo. Muchas veces la causa de que haya asignaturas fáciles y difíciles no depende de la materia en sí, sino del rollo del que vaya el catedrático. Luego en la misma facultad de otra universidad diferente las fáciles y las difíciles cambian y son otras.

Entonces, ¿qué creo que ha pasado con Pablo Casado? Estoy diciendo que lo de las doce asignaturas en un año para un mal alumno es técnicamente posible pero seguramente muy improbable. Lo más probable es que, si no le han puesto los aprobados en el expediente sin haber ido ni a examinarse al menos le hayan dado la flexibilidad de hacer los exámenes cuándo le conviniera y le hayan indicado más o menos en qué iban a consistir, que ya es suficiente ventaja.

Ya hace años comenté que me parecía fascinante que los diputados tuvieran tiempo para dedicarse a una segunda actividad cuando a mí que tengo mucha menos responsabilidad no me dan las horas. Obviamente el ejercicio de la política para algunos es muy liviano o muy flexible u otorga otra serie de ventajas, como creo que habrá sido en este caso.


Tolerancia y postureo

19/03/2018

Un colega envía esto por whatsapp

Voy a aprovechar este gráfico para criticar a Podemos 🙂

Más concretamente a Inmaculada Colau, que me cae especialmente mal, jeje.

Anda que cuando salió en la tele “confesando” su rollo bollo no sabía que apostaba a caballo ganador…

Natural, es un tema que excita a grandes contingentes tanto de hombres como de mujeres.

La peña vendiendo la moto de que España es tolerante con la diversidad sexual, jeje.

Viene el contraejemplo.

Sal tú diciendo que te has tirado a cuatro compañeras del trabajo.

Es el contraejemplo porque aquí te van a odiar tanto hombres como mujeres.

Y van a tolerar tu diversidad sexual un huevo.

Jajajaja.

13-01-2018


Reforma constitucional

17/12/2017

Llevo muchos años oyendo hablar de que en España es necesaria una reforma constitucional. En las últimas semanas me encuentro este planteamiento con más frecuencia aún. A mí me parece que los grandes problemas de España o al menos los que yo considero tales (mercado laboral, sostenibilidad del sistema de pensiones, desarrollo económico de ciertas zonas deprimidas, modernización del tejido productivo, crisis demográfica) podrían si no resolverse al menos mejorarse mediante la reforma de leyes normales y orgánicas y muchas veces sin siquiera eso mediante la adopción de medidas y programas adecuados. Este pensamiento mágico de que por poner algo en un texto legal las cosas van a mejorar sin más esfuerzo es una cosa muy española.

He dejado al margen el otro de los grandes problemas españoles: los nacionalismos periféricos. Eso no hay ley ni reforma constitucional que lo resuelva y serán grandes dosis de realidad las que empujen al siguiente equilibrio de conllevancia. El pensamiento mágico basado en referendos es fe en una magia aún más poderosa que la de la reforma de la carta magna.

Volviendo a la reforma constitucional, las propuestas son tan diversas y muchas van en sentidos opuestos por lo que me sorprende que no se oiga algo que no sé si es una paradoja o una obviedad matemática: incluso si todo el mundo está de acuerdo en que hay que cambiar la constitución es posible que lo mejor sea no hacerlo.