Cena del equipo

07/07/2016
Pad thai

Pad thai

La vida cotidiana transcurre sin demasiado que contar, pero ayer tuve un compromiso social agradable: cena del trabajo, con la gente de nuestro equipo y con la del equipo de pagos con los que nos llevamos muy bien ya que empezamos todos a la vez en la empresa.

Fuimos a un restaurante tailandés que hay cerca de Grafton st al que sólo había ido una vez y tiene que hacer ya siete u ocho años. El sitio es medio elegante sin ser demasiado caro. Yo voy a lo fácil y sé que el pad thai es el plato más típico de Tailandia y que no defrauda. Es un poco como ir a un restaurante español y pedir una tortilla de patatas, pero bueno.

En la cena hubo uno de esos momentos fascinantes de embriaguez cuando mis compañeras mediterráneas (Italia y Portugal) comentaron cómo otro tipo de la compañía, que está en la India y con el que a veces hacemos videoconferencia, se parece al famoso juguete Mister Potato. En ese momento, si he leído bien la jugada (que también puede que me equivoque), mi jefe y el sector anglófono se han puesto primero pálidos y después de todos los colores por las connotaciones racistas que pudiera tener la asociación. Una de esas diferencias culturales.

Lo bonito de una cena a las seis y media es que a las nueve y algo ya estaba en casa.

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Cheesecake de fresa y ruibarbo


Kebab con Obama

10/02/2016
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Con Obama en mi mesa habitual – febrero de 2015

Hace unos pocos días ha hecho un año desde que comencé en mi empleo actual, aunque al principio teníamos una oficina más céntrica por Candem st y ahora una mas espaciosa en los confines de la civilización. He encontrado una foto que me ha recordado los tiempos en que estábamos en todo el meollo. A cinco minutos del trabajo había dos sitios para comer kebab: uno persa al que iba más a menudo y otro moruno que tenía una foto de Obama que le daba un efecto muy kitsch. Además algunas paredes del sitio estaban empapeladas con unos motivos de banderas yanquis y taxis de Nueva York, digo yo que como para separar el negocio y la comida de cualquier asociación geopolítica del kebab con el islamismo. O a saber.

Is feidir linn, que aparece escrito con letras adhesivas sobre un espejo, es la forma de decir en gaélico “sí, se puede” (yes we can). Uno no sabe gaélico ni como para eso, pero cuando Obama estuvo por aquí en 2011 lo dejó caer.


Cena de Navidad

12/12/2015

Ayer tuvimos una cena de empresa con el pretexto de la Navidad. No sé si en todos los países se hace a principios de diciembre. En Irlanda suele ser así y cuanto más lejos de las navidades mejor y a veces es un día entre semana tipo un jueves ya que es un día de mayor disponibilidad hostelera y que sale más barato que los viernes.

En mi anterior trabajo pude escaquearme de las cuatro a las que podría haber asistido con la excusa de que quedaba lejos de casa y uno volvía a las tantas y tal. En esta no he podido negarme porque el restaurante está en el mismo centro de Dublín. También el grupo es más heterogéneo y más simpático que en mi anterior empleo.

Hace dos trabajos, en la financiera gringa en la que estuve cuatro años, sólo hubo fiesta propiamente dicha en la primera temporada -la de 2007- y aquello fue una bacanal a lo grande con esmóquin y trajes de luces y trayéndose a todos los empleados de todas las oficinas de Europa a Dublín para pasar tres días. No alcanzo a imaginar el coste de aquellos fastos. En 2008 estalló la crisis ocasionada por la liviandad de muchas empresas como la nuestras y en los años sucesivos apenas dio para pavo en la cantina, una pequeña mejora en la comida de un día laborable.

Como todavía soy bastante paleto, cuando voy a sitios medio pijos hago fotos de la comida, aunque he ganado un poco de perspectiva y ahora ya me escondo bastante para sacarlas. Lo de comer en tablas de cortar en vez de en platos no sé si es una tendencia de la nueva cocina. No me atreví a preguntar. El plato que nos dieron en plato no lo fotografié porque en mi caso escogí pasta con champiñones de aspecto bastante corriente aunque muy correcta en su ejecución. Fui el primero en dejar el local y me costó bastante encontrar el momento adecuado aunque creo que aproveché la embriaguez de los demás con buen tino.

Panna cotta y frambuesa

Panna cotta y frambuesa

Algo de queso azul

Algo de queso azul

Algo de salmón

Algo de salmón con hinojo

 


Rotterdam 3

13/03/2015

Como ya he escrito, la semana pasada tuvimos que ir a Rotterdam por cuestiones de trabajo. Cuando nos plantearon este viaje no me alegré especialmente, ya que teniendo en cuenta las horas de sol que hay en febrero calculé que nos pasaríamos los día enteros en la oficina y las tardes y noches en el hotel, sin oportunidad de hacer ni ver nada especial.

Y más o menos así fue. Sin embargo, un día al jefe de allí se le ocurrió salir a comer al centro un día, arruinando toda la productividad de la jornada, pero permitiéndonos captar algo de la esencia de la ciudad portuaria.

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El restaurante al que fuimos quedaba ahí

Además, ya puestos, nos llevó a pastar a un pesebre de oro que quedaba, muy bien puesto, al lado del famoso puente de Erasmo. Ese puente al que decían que se parecía tanto el Samuel Beckett cuando lo trajeron a Dublín en 2009.

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Y debajo de esto

Y como uno es un paleto que todavía se maravilla de las cosas y saca afotos de los platos de comida, ahora quiero que vean lo que pagan treinta y cinco lereles (el precio me lo sé porque me he mirado la página güeb del sitio), en un antro de esta categoría, digamos media-alta:

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Entrante

 

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Plato principal

 

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Postre

Todo muy bonito, muy bien presentado y la verdad es que rico. Lamento no haber hecho ningún esfuerzo por recordar los nombres de las cosas. Ahora bien, de no haberme zampado un desayuno de hotel, de esos que en realidad desayunas tres veces, apenas cuatro horas antes me imagino que me habría quedado con hambre.

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El comedor, luminoso

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Y la vista, nada mal

 


Rodillo a la carta

26/10/2014
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La carta de los postres es un rodillo

El ambiente de hermandad sobrevenida que propició la noticia del cierre de nuestra oficina ha acabado siendo causa de diversas cuchipandas. El viernes nos fuimos bastante antes de la hora -¿qué van a hacer?¿echarnos?- para ir a comer a un restaurante de Malahide que no es el famoso paquistaní de otras veces sino uno de cuyo nombre no logro acordarme, de estilo… digamos “ecléctico”.

A la hora de los postres nos trajeron una carta en forma de rodillo o un rodillo a modo de carta. Como en gastronomía y restauración no tengo demasiado mundo me hacía ilusión compartir el detalle con ustedes, aunque ya me imagino que no será ni el primer ni el único sitio en el que se aplica esta idea.

Por contarles algo más les diré que la carta de un restaurante se llama en inglés menú (sin el acento) y que he observado que muchos españoles que viven en Dublín acaban llamándola así incluso en español, por similitud de los conceptos. Lo que en castellano es el menú se suele llamar en inglés set menu, aunque la forma que más oigo en esta ciudad para referirse al menú del día suele ser the specials, aunque no creo que sea forma extendida en el mundo angloparlante. Quizá también el menú de opciones informáticas debería haberse traducido en su día como “carta”. Es un ejemplo parecido al de las librerías (libraries – ¿bibliotecas?) que me comentó un amigo en su día.


Bachelor’s Walk

13/08/2014
El Abbey

El Abbey Hostel (la calle de atrás es Abbey st)

Mi primera o segunda dirección más o menos inestable en Dublín fue en el paseo de los solteros: Bachelor’s Walk, que es un trocito bastante corto a la vera del río Liffey, concretamente en la ribera del norte entre los puentes de O’Connell y el del medio penique. En aquel año fin de siècle no existía aún la pasarela. El otro día estaba hablando con nuestro embajador en el lejano Oriente de algo de aquello. Más que nada porque hay un restaurante de comida rápida tailandés que ha aprovechado la circunstancia del nombre de la calle y el que hay bastante homofonía (en algún dialecto del inglés será absoluta) entre “walk” /wɔːk/ y “wok” /wɒk/para llamar Bachelor’s Wok a su local.

Folleto

Folleto


Cena griega

19/07/2014
souvlaki-mythos-tzatziki

Souvlaki

Las pocas veces que he comido en un restaurante griego me ha gustado la experiencia. Son comidas por lo general ligeras y que me recuerdan mucho a cosas que también se comen en España. Ha sido una feliz coincidencia que hubiera un encuentro previsto con mis compañeros de fatigas del curro anterior la semana en que han decidido echarnos del actual. Al menos ya tengo un par de posibilidades apuntadas de sitios a los que ir a parar, aunque ninguna sea ideal, pero bien decía Tootsie que no creía en el infierno sino en el paro.

En Dublín hay un restaurante griego con nombre de isla jónica en el que se puede cenar incluso en fin de semana por 20€ y son dos platos postre y café. Es un precio que no está nada mal, para lo que es este mercado. De primero calamares fritos como los que ustedes españolitos de a pie ya conocen, después la brocheta de pollo llamada souvlaki (con patatas fritas y tzatziki) y de postre galaktoboureko, que sabe a hojaldre y natillas y que está muy bien si el baklava (la otra opción interesante) parece demasiado dulce. Hace años que no bebo alcohol pero esa forma de decirlo es un poco un mito al igual que Mythos es el nombre de la cerveza que quise probar.