Voces de Chernóbil – Svetlana Alexiévich

09/05/2016
La noria de Pripiat

La noria de Pripiat

Por afán de plenitud le eché un vistazo a las “Voces de Chernóbil”. A Svetlana Alexiévich se la puede leer muy deprisa, como la prensa. El universo del libro está en la zona de exclusión, aunque algo he aprendido de la guerra civil de Tayikistán. Leer Belarús en vez de Bielorrusia me produce urticaria.

Creo que he conseguido bloquear todo sentimiento humano de modo que lo más destacado del libro me ha acabado resultando la idea de que el ser humano no está hecho para entender la radiación ni para luchar contra ella y en consecuencia la ausencia de libros, películas y reflexiones sobre la catástrofe de Chernóbil. Yo nunca he pensado demasiado en este accidente nuclear que sigue costando vidas año tras año y me parece que la razón es la misma: no entenderlo. Estamos hechos para unirnos en tribus y para las guerras, o para escapar de un incendio, pero nadie entiende del todo una amenaza que se presenta de modo invisible y en apariencia errático. La ignorancia, que además es en gran parte voluntaria (mejor no saber), plantea problemas que reducen el espacio de lo narrable.

Otra consecuencia de la ignorancia que sufro en mi mismo es que mis opiniones sobre la energía nuclear varían de año en año. Puede que no sea todo desconocimiento y haya algo de la dificultad que supone calcular riesgos improbables. A veces me levanto con un pie y entonces me parece que la energía atómica es la más segura, económica y eficiente, la que menos altera el ambiente y menos basura emite a la atmósfera. Otras veces es con el pie contrario (Especialmente en 1986 ó en 2011 y en los años de sus alrededores) y me parece que es una lacra con la que hay que acabar como sea. Al final, si uno puede permitirse pagar una electricidad más cara (que no todo el mundo podrá, esa es otra) para qué arriesgar.

Hace unos años, cuando estuve en Kiev, me enteré de que existía la posibilidad de ir a la central. Creo recordar que costaba unos cien euros (que aunque sea asequible para los precios que tenían las cosas en Ucrania era carísimo). Nunca llegué a entender qué gracia podía tener acercarse al reactor con un contador géiger apuntando con el dosímetro a cosas para ver qué número daban. Estamos anormales. Uno también tiene lo suyo, pero hasta ahí no llego.

Lo de si los liquidadores eran carne de cañón, héroes, locos o personajes trágicos lo dejo para la subsiguiente reflexión sobre el patriotismo soviético.


Máquina de escribir

01/12/2015
Máquina

Máquina

Hay un poema de Miguel Hernández que hace muchos años que me gusta mucho. No es uno de los más conocidos. Lo lanza la visita que hace a una fábrica de tractores en la URSS en septiembre de 1937. No sé por qué no se me ocurrió la conexión en una ocasión que me ocupé de los tractores ucranianos. Ese poema y otro escrito durante el mismo viaje que se llama “Rusia” me parecen muy buenos. Me da igual la invocación y loa al compañero Stalin: es pura fascinación sovietista que arrastro.

En todas las ediciones que he visto siempre dice que la ciudad es Jarko, pero entiendo que tiene que ser Járkov, que es una de las ciudades más grandes de Ucrania. Un día se me ocurrió que las fábricas de tractores no son como las panaderías y que seguramente se podría saber cuál es la factoría que le llevaron a ver. Debe de ser la llamada Malyshev, que anteriormente tuvo otros nombres (“Fábrica de locomotoras de Jarkov”, “Komintern”) pero que en 1937 se llamaba “Fábrica nº 183”. Además de su dedicación ferroviaria primigenia, incorporó los tractores Kommunar en 1923 y justo antes de la Segunda Guerra Mundial había empezado a fabricar el famoso tanque T-34.

Es curioso pensar en lo difícil que habría sido conseguir esta información hace unos veinte años (antes del boom de Internet) y no digamos hace treinta (antes del crash de la Unión Soviética). Incluso hace diez (ya con Internet, pero antes de la etapa de expansión brutal de la información) habría sido complicado. Al menos habría hecho falta suertecilla, Siempre podía uno haberse encontrardo con una enciclopedia creada por un trainspotter friqui del todo en Geocities.

El sábado pasado, en una tienda del mercadillo de Navidad (a nadie sorprende ya que sea en noviembre) tenían una máquina de escribir antigua de la marca Royal. Sé lo mismo de máquinas de escribir que de tractores, al parecer ha sido una casa conocida. Estos trastos son cosas que a uno le gustan y mi principal desincentivo para adquirirlos no es tanto su precio como la falta de espacio en mi humilde morada. En general no aspiro a acumular objetos y seguramente la fotografía de la máquina me hace tan feliz como la máquina en sí. A lo mejor esto me convierte en una persona espiritual.

He calculado que sería de los años treinta y no es nada difícil encontrar un listado de modelos. He errado por dos décadas ya que parece que se trata del modelo 10, de 1914. He encontrado varias en subasta o en oferta. Me parece que por menos de 200 dólares podría conseguirse una.


Duda eslávica

24/02/2015

Me he percatado de que los medios de comunicación en lengua inglesa en los que suelo informarme transliteran los topónimos de la zona bélica de Ucrania de acuerdo con la pronunciación del ucraniano, mientras que los de lengua española lo hacen siguiendo la pronunciación del ruso.

Hablo de la zona de guerra en el este de Ucrania. Por ejemplo, El País y RTVE escriben Lugansk, mientras que la BBC escribe Luhansk. Eso ocurre con la misma letra Г del alfabeto cirílico, que se traslitera de modo diferente para la pronunciación de cada una de esas dos lenguas que a pesar de los nacionalismos son filológicamente hermanas. He observado el mismo fenómeno con los nombres de otros lugares (Slaviansk-Sloviansk; Gorlovka-Horlivka; Mariupol-Mariupil) con las tres letras bailarinas en las que me fijé en su día (a-o; g-h; o-i).

A mí me parece que la BBC, que no da puntada sin hilo, está planteando una opinión política con el detalle, mientras que en España mucho menos interesados en lo que se cuece por aquellos lares probablemente se está siguiendo el criterio de la lengua de cultura más importante o algún tipo de inercia, de uso libro de estilo o atlas antiguo, o acaso se produce en el mundo hispano una ausencia de eslavistas especializados más allá de los conocedores de la lengua eslava por antonomasia.

Puede que me equivoque en mi juicio de intenciones, pero no es tan fácil demostrarlo.


Espacio aéreo ucraniano

22/07/2014
En el avión

Sur de Ucrania desde el avión

Motivado por la desgraciada actualidad subo esta foto que hice en el avión de la extinta BMI atravesando el espacio aéreo ucraniano en agosto de 2011. Creo que la razón por la que la tiré era que en ese momento pasábamos cerca de Crimea, que se veía bien en el mapa. Me había quedado con la lástima de no habernos acercado a la península el año anterior, pena que después de la incorporación a Rusia se intensificó ya que me parece que en los próximos años va a quedar fuera de la lista de destinos practicables o al menos de los fáciles para los viajeros.

No recuerdo la trayectoria del avión, pero es imposible que siguiera hacia las zonas hoy por hoy complicadas de Donetsk y Lugansk. De hecho, creo que a partir de ese punto por encima de Crimea en el mapa, tuvo que producirse un cierto desvío del rumbo más hacia el sur para poder llegar a Tiflis evitando el Cáucaso.

Es curiosa la velocidad con la que evolucionan los acontecimientos. Han pasado ya unos meses de la anexión de Crimea en marzo. Muchos de mis compatriotas tienen el fútbol por medida de todas las cosas y es curioso pensar que la selección española de fútbol jugó partidos en Donetsk contra Francia y Portugal  en junio de 2012 y que más reciéntemente la Real Sociedad de San Sebastián ha hecho lo propio contra el equipo de la localidad en noviembre de 2013. Teniendo en cuenta el estado político-militar de la zona hoy por hoy, son ocho meses que parecen ocho décadas.


Centro de convenciones

15/03/2014

Por las tardes me suelo bajar del autobús en la parada que hay enfrente del centro de convenciones de Dublín. Se llama así –convention centre- que me parece una fórmula más humilde que esa que se usa en España de “palacio de congresos”. Es un edificio con forma de lata de refresco inclinada del que ya hablaremos en alguna otra ocasión. A diferencia de algunos de los palacios y aeropuertos españoles, casi siempre hay alguna movida en él. Por ejemplo a principios de este mes de marzo fue el congreso del Partido Popular Europeo y vinieron Merkel y Rajoy a escuchar al primer ministro de aquí y al cantante de U2. Curiosamente, las estrellas del tinglado fueron los ucranianos Klitschko y Timoshenko, recien salida ésta del trullo.

bjb

Manifestación por Ucrania en Dublín

Hubo diversas manifestaciones de protesta y una muy curiosa en apoyo de lo que estaba sucediendo en Kiev. La policía echó a todo el mundo al otro lado del río y durante un par de días la ruta de mi autobús dejó de pasar por la vera del río. Al final no estuvo tan mal, ya que nos pusieron carteles de que podían pedirnos el pasaporte para entrar y salir del barrio, que no llegó a ocurrir.

Curioso vehículo rosado

Curioso vehículo rosado

Unos días más tarde y gracias a un curioso vehículo rosado, me he llegado a enterar de que el Giro de Italia, esa vuelta ciclista que uno cree que ocurre en Italia, va a comenzar este año en Bélfast y va a pasar por Dublín. El triciclo con capota es algo más o menos habitual en esta ciudad, lo suelen llevar estudiantes a modo de taxi para sacar dinero para sus viajes de fin de estudios. Hay algunos otros que funcionan por tracción animal, con perdón a los estudiantes.

Limusina

Limusina

El centro de convenciones es un buen lugar para hacer propaganda. Siempre hay gente recién llegada que no sabe qué hacer en sus alrededores y la típica cola de taxis. Algunas veces aparecen limusinas y hay una de color rosa chillón que es bastante llamativa. La vista que el edificio tiene al frente es el puente Samuel Beckett del famoso (no siempre por buena causa) arquitecto Calatrava. Hace unos meses unos tipos robaron un coche y se mataron al estrellarlo contra el mamotreto metálico que aparece en la mediana de la fotografía. Hubo un altar improvisado de velas y flores que duró semanas en el que lo que más me sorprendió fue una fotografía grande del Papa argentino.


Mesofactos postsoviéticos

17/02/2014
El gráfico

El gráfico

Estaba leyendo un paper sobre el desarrollo de la economía en Uzbekistán, que es un país que me interesa porque unos amigos míos estuvieron por allí de vacaciones y tal. Entre algún otro dato sobre el país de los uzbecos, como el muy relevante de que junto con Liechtenstein es el único país del mundo rodeado por países que no tienen salida al mar, me he enterado un poco de cómo están las cosas y por qué están como están.

Más relevante me ha parecido un gráfico que muestra el crecimiento del PIB en los países postsoviéticos desde 1989. El dato del 89 es el índice 100 y a algunos países como Turkmenistán, Uzbekistán, Azerbaiyán y Bielorrusia parece irles muy bien. Luego hay un agragado al que llaman “Europa Central” (que es la que nosotros consideramos oriental) que está alrededor del 160, o sea que también muy bien. Parece que 25 años después de la caida del muro Rusia ha recuperado el tamaño de su economía y está en un grupo intermedio con otros países que parecían ir mejor y luego se estrellaron, como los bálticos.

En cambio, hay tres países, distintos los tres, que van de pena en comparación con la riqueza que tenían hace un cuarto de siglo: Georgia, Ucrania y Moldavia. Me parece que este es un mesofacto muy relevante.

 


Los cuentos de Odesa

28/01/2012

Cuentos de Odesa

Estuve leyendo los Cuentos de Odesa de Isaak Bábel. Hubo muchas cosas en ellos que me gustaron, pero volví a tener esa sensación de que los textos vienen del ruso al español a través de traducciones muy precisas que adolecen de arritmia.

Isaac Babel fue fusilado en 1940, uno más en la larga lista de las purgas estalinianas. Supongo que más de setenta años después de su muerte la obra ya no tiene derechos de autor y es por eso que se encuentra libremente por esos mundos de las redes, aunque no estoy seguro respecto de las traducciones. La que yo he encontrado no incluía ninguna referencia al autor de la versión.

Judío nacido en el Imperio ruso y que vivió las dos primeras décadas de la Unión Soviética, Babel vio al igual que muchos de sus correligionarios la posibilidad de la emancipación para los suyos a través de la revolución sovietista, pero se dieron cuenta demasiado tarde de la realidad.

Los cuentos de Odesa retrotraen al pasado de la ciudad fundada a finales del siglo XVIII a orillas del mar Negro y que tuvo una enorme comunidad judía hasta octubre de 1941, un año después de la ejecución de Bábel, cuando los rumanos aliados de los nazis perpetraron la gran masacre. Los relatos de Bábel narran esa pieza mal encajada en el mundo multicultural anterior a la Europa del nacionalismo que era el barrio de la Moldavanka.