Borges tiene la respuesta

24/01/2017

Hoy he vuelto a la búsqueda del Conrad del español: quién es el mejor escritor en lengua española sin ser hablante nativo. He estado pensando en el triste prestigio de esta literatura a lo largo de un par de siglos ya que no sólo en inglés, sino que también en francés (Beckett, Ionesco) o en alemán (Canetti) han salido escritores destacados cuya primera lengua fue otra.

Mi búsqueda me ha conducido (provisionalmente y a falta de una mejor respuesta, ya que sólo he encontrado peores) a Paul Groussac (1848-1929), francés emigrado a la argentina y a quien yo no he leído pero del que supe por Borges. Borges tiene siempre unas cuantas respuestas y es un placer cíclico regresar a sus entrevistas viejas. Se ven unos cuantos temas repetidos ya que incluso en una biblioteca infinita acaba uno detectando patrones, pero siempre aparece una frase, traducción, vocablo, juego de palabras o idea para ofrecer un brillo nuevo.

Hace dos inviernos recomendaba  las conferencias de las siete noches a unos amigos (en la primera habla de Groussac, que también fue director de la biblioteca argentina y ciego). Lo hice sin ningún sentido de modestia ni respeto por la autoridad:

Como sé que a todos os gusta el puto ciego.

He estado escuchando las siete conferencias en Youtube. Son temas que ya habréis visto en muchos de sus ensayos.
Aunque en varios momentos me doy cuenta de que está diciendo auténticas chorradas entre el modo de declamar y el acento tiene uno la sensación de que siempre está oyendo a un gran sabio.
[Aquí irá una actualización el día en que se demuestre que no es Groussac el mejor escritor en español cuya lengua nativa fue otra].
Actualización 20-jun-2017: Hace unas semanas se me ocurrió que (hasta cierto punto) Max Aub también podría ser candidato.

¿Cuántos españoles viven en Irlanda?

22/01/2016

Es una de esas cosas que no se pueden saber, pero según el dato más oficial que puede conseguirse que es el registro de la embajada, parece que en 2015 serían 8.835. A mí me parece que este dato no sirve de mucho y mi propia historia personal lo ilustrará: yo mismo estuve registrado como transeúnte cuando aún existía la figura, de alta, de baja, he vuelto al país, he estado varios años sin darme de alta y ahora llevo cuatro o cinco registrado de nuevo. Lo que quiero decir es que puede que haya bastante gente que esté viviendo de modo permanente sin estar registrada (yo mismo estuve en esa situación más de un lustro).

Esta y otras curiosidades en un vídeo que puso ayer en Youtube algo que se llama Consejo de Residentes Españoles. Parece que cada vez hay más gente y sólo se registra un bajón allá por 2008 (conjetura gratuíta: la gente se volvió a la madre patria a disfrutar de las ganancias acumuladas durante el período del tigre celta). La pirámide de población tiene una forma muy curiosa y achatada por los polos; la mortalidad parece bastante baja. Como tengo la sensación de que el dato de mi provincia en el mapa de las provincias españolas de origen está errado, voy a poner aquí debajo la diapositiva con el mapa de los condados irlandeses en los que residen los españoles emigrados. Bastante la mitad en Dublín y cuanto más cerca del aeropuerto casi que mejor. Luego Cork y Galway y lo que llaman los commuter counties (como traducción propongo “condados de cercanías”): el cinturón de condados que rodean la capital y desde los que se puede venir a trabajar a diario.

Españoles residentes por condados en Irlanda

Españoles residentes por condados en Irlanda

En fin, lo dicho, que como los estudiantes de bachillerato y universitarios, la gente que viene a pasar un año después de la carrera, los turistas e incluso muchos que andan por aquí de continuo no se registran creo que es probable que en todo momento haya más de treinta mil españoles en esta república.


Aires boreales

06/06/2015
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Barco amarrado en el río Liffey

Hace un par de fines de semana, mientras dábamos un paseo por los muelles dublineses, nos encontramos con un barco de mayor tamaño que los que suelen amarrarse en el Liffey. Además no se trataba de uno de los barcos habituales: era una embarcación francesa. Así pues, me quedé con el nombre de la nave: Le Boréal y busqué luego en la enciclopedia de siempre a ver si podía enterarme de algo más sobre el mismo.

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C’est un bateau

Me encontré con un interesante reportaje sobre un viaje que el barco había hecho a la Antártida tras zarpar de Buenos Aires. Creo que está hecho con la intención de mostrar la intensidad y el frenesí de toda la logística que acompaña las operaciones de un barco de estos. Se han hecho programas parecidos sobre aeropuertos, hospitales, restaurantes y otros sistemas complejos de manejar.

Mighty Ships – Le Boréal  en Vimeo.

Lo de ir a la Antártida en sí nunca lo he entendido mucho. Sí que es verdad que algunos de los paisajes helados que pueden verse son impresionantes, aunque no sé hasta qué punto no prefiero verlos en una pantalla gigante ahorrándome el frío. Algunas de las experiencias están un poco manufacturadas, como lo de subirse a una placa de hielo flotante, una especie de pequeño iceberg. Los animales como los pingüinos y los leones marinos pueden verse en Patagonia y otros lugares sin necesidar de invertir la pequeña fortuna que cuestan estos cruceros antárticos.

 


Okinawa

22/02/2015
Postal

Postal

El embajador me envía una postal de Okinawa, bien decorada con lo que parece un especimen joven de pez payaso, quizá un Amphiprion perideraion (¡gracias, Internet!). Según indica, las razones son que últimamente prefiere agradar a mi descendiente, y la visita al gran acuario de Okinawa, del que destaca los tres tiburones ballena. Coincide que hace bastantes meses descubrí un vídeo de la gran piscina en los interneles y lo he dejado puesto en multitud de ocasiones, por su efecto relajante.

Tengo un recuerdo claro de la primera vez que se me presentó el nombre de Okinawa, en algún momento indeterminado de la niñez. Fue en un álbum de calcomanías sobre el desembarco que me compraron mis padres no sé a santo de qué (tenía otro de Yogui y Bubú, de temática más infantil). Poco después de acercamos al Japón descubrimos que uno de los blogs más interesantes sobre esa civilización en español lo escribía una moza originaria de esa isla, que esperamos algún día vuelva a su gente y deje de ser pista de aterrizaje de otros.

Sellos japoneses de 10 y 50 yenes

Sellos japoneses de 10 y 50 yenes

Como el embajador nos lee asiduamente ha tenido a bien estampar la cartulina con un sello de 50 yenes en el que aparece el pato mandarín así como otros dos de 10 yenes en los que un escarabajo de color verde aparece posado sobre la flor del diente de león.

Ahora es obligado comentar que la postal lleva fecha del 14 y matasellos del 15 de febrero y que estaba en el buzón de mi morada dublinesa el día 19 por la mañana, lo cual creo que la califica para aspirar a algún tipo de récord de correo internacional.

Y por último, a los que me enviáis notas de admiración, postales, libros, lingotes de oro… sabed que aunque no lo hicieseis os seguiría guardando la más alta estima y estas notas son sólo mero testimonio de tan elevada categoría.


Sobre la libertad

23/12/2014

Un vídeo con metraje antiguo de British Pathé que trata sobre cosas que antes eran normales y ahora en la práctica, sea porque estén prohibidas, mal consideradas o pasadas de moda, ya no se pueden hacer:

Fumar en cualquier sitio, dejar a los niños ir solos a la escuela, tener un trabajo para toda la vida, ir en motocicleta sin caso, enviar un telegrama, llevar abrigos de pieles, cazar ballenas, el baile de salón

La conclusión del vídeo es que hay cosas que hacemos ahora que en el futuro no se podrán hacer. Es interesante pensar cuáles serán. Por algún tipo de sesgo cognitivo solemos plantearnos el futuro en términos de qué podremos hacer que ahora no hacemos y no al revés.

Me voy a quedar con lo de que los niños ya no van solos a ningún lado. El narrador dice que:

En el autobús, en bicicleta o caminando a la escuela los niños tenía conversaciones y aventuras que los padres no supervisaban y compartían pequeños secretos que hoy son los secretos de su infancia. Aunque la disciplina parental tendía a ser más autoritaria en general los niños disfrutaban de un grado mayor de libertad personal en su tiempo de ocio que el que disfrutan hoy en día.

Y esto me ha hecho pensar en el franquismo. No sólo porque es la etapa histórica española que se corresponde con el pasado reciente en que eso se producía (aunque también después) sino porque el franquismo en realidad era así: autoritario en una serie de aspectos que consideraba fundamentales (digamos políticos y morales) y a la vez totalmente ausente a la hora de imponer pequeñas restricciones a la libertad personal. En aquél tiempo se pagaban muchos menos impuestos y la mayor parte de las actividades estaban menos regladas que en la actualidad, la gente tiraba basura donde la daba la gana, o conducía vehículos como quería y en cierto modo se podría decir que existía más libertad.

Sería difícil defender que durante el franquismo había “más libertad”. Es el tema clásico de los tipos de libertad del ensayo de Berlin. La libertad mal entendida que muchos llaman freedom en los Estados Unidos es la que en la India permite que los conductores vayan por el carril de la carretera que mejor les parezca independientemente del sentido oficial del tráfico.


Squero

07/11/2014
Squero

Squero di San Trovaso (2009)

Hubo cosas que me parecieron interesantes por inesperadas en Venecia, consecuencias lógicas del entorno geográfico de la ciudad en las que uno no había reparado con anterioridad. Por ejemplo, en un canal menos transitado que la mayoría nos encontramos con lo que yo hubiera definido como un “astillero de góndolas”. Hoy he descubierto que la palabra con la que se denominan es squero, que según el diccionario etimológico de Ottorino Pianigiani podría estar emparentada con la inglesa square (plaza).

Supe de este término y alguanas cosas más por un interesante vídeo que cuenta algunas peculiaridades sobre el peculiar medio de transporte veneciano. Recomiendo que se vea. Está en lingua franca universalis.

Mis guías turísticos de lujo me indicaron que una procesión funeraria en góndola es un espectáculo digno de verse. Por fortuna e infortunio mi curiosidad morbosa no fue satisfecha en aquella ocasión. También me indicaron que el negocio de las góndolas mueve cantidades ingentes de dinero negro, tal y como había quedado de manifiesto en el juicio por el divorcio de un gondolero. Creí que ésta y no la histórica era la corrupción a la que se refería el título del vídeo-lección.


Televisión lenta

02/07/2014

Hoy me desperté temprano y me he puesto a ver vídeos. Uno que tenía anotado es un recorrido en coche por el fiordo de Fjærland, que está unos doscientos cincuenta kilómetros al norte de Bergen, en Noruega. Noruega es un país al que no tengo pensado ir a no ser que se produzca un cambio revolucionario en las condiciones de la economía mundial. Es una lástima que hacer cualquier cosa allí resulte tan caro, ya que desde Dublín hay vuelos de ida y vuelta por poco más de sesenta euros. De momento nos conformaremos con las cosas que nos lleguen a través de la pantalla. El paisaje del fiordo es entre bonito e impresionante y aunque la banda sonora me parezca mejorable, para gustos los colores.

Precisamente de Noruega proviene (o en Noruega ha florecido) una tendencia reciente, que es el consumo de programas de televisión lenta (o slow TV si sólo quieren usar seis letras). Los programas suelen ser trayectos de viaje, pero también pueden ser otras cosas, como las evoluciones de los peces en un acuario o un leño ardiendo léntamente hasta consumirse (de hecho el leño fue el precursor). No es que estén mal pero hace falta mucho tiempo y por eso la versión timelapse puede resultar más recomendable. Por ejemplo, uno del recorrido del transbordador entre Bergen y Kirkenes. También tengo visto el paso del canal de Panamá.

Volviendo a los recorridos en coche, hace unos días estuve viendo un paseo parecido por Pyongyang (y tengo en mi historial la mácula de haberme comido una ge).

También un sitio bastante interesante por el que no tengo pensado darme una vuelta. Sorprende mucho lo limpio que está todo y la ausencia de vallas publicitarias. Vale que la vida allí será un horror, pero desde luego que no se nota nada.

En esto de la televisión lenta, un proyecto que me gustaría acometer sería dejar una pantalla grande encendida con el recorrido del ferrocarril transiberiano, que está disponible en la red,  los diez días que dura. Sería en invierno y en lugar de ir a la oficina me quedaría trabajando en casa y mirando de cuando en cuando los paisajes de Siberia mientras leo el correo y pongo a hervir los macarrones. Aunque por ese aura mítica del Transiberiano le veo cierto interés a la experiencia real, creo que no me apetecería del todo pasar diez días de mi vida en un tren lleno de borrachos que atraviesa las llanuras heladas. En este caso concreto la televisión lenta me parece un gran sustituto de la realidad.