El colapso de la República – Payne

23/08/2017

Payne

Gracias a una discusión guasapera sobre el concepto del “candado del 78” y alguna que otra idea podemita más he ido al libro de Payne sobre la caída de la República para buscar un fragmento que trata de cómo la vanguardias politicas no pueden arrastrar a sociedad más allá de donde ésta está dispuesta a ir.

Mi opinión (bastante ortodoxa) sobre la Transición es que es de lo poco que se ha hecho bien en España en  los últimos quinientos años y que si allá por 1978 teníamos unos 4.000 dólares de renta y en 2016 cerca de 26.000 dólares, no me imagino cuál podría haber sido el arreglo o desarreglo por el cual hubieramos acabado siendo más ricos y más felices (y además sin paceder gran mortandad). Creo que un problema del izquierdismo (y en esto también caía yo cuando estaba ahí) es considerar que está solo en en el campo de juego, cuando en general tiene a un 60% en contra o al menos no a favor. La famosa mayoría silenciosa.

Los propios podemitas han dado bandazos sobre las ideas de “régimen” y “candado” de 1978 (más que ideas son ocurrencias: en un momento se orquestó la fugaz campaña tuitera “gracias 1978, hola 2016”, pero después han vuelto a las andadas). En el fondo lo que yo creo es que la mayoría sociológica que existe en España no tiene demasiado interés en un cambio constitucional y que le valdría el esquema actual pero con más dinero en el bolsillo, con menos desempleo, con mejores servicios y mejores posibilidades. El truco está en a ver quién lo paga y cómo, pero creo que acierto cuando digo que la mayoría silenciosa no quiere volver a 1978 sino a 2008 y que me parece normal.

En un momento dado a mí también me desagrada que la dinastía borbónica que tan nefasta ha sido para España siga aupada al machito, pero no arriesgaría ni un pelo por levantarlos de ahí, que los cambios revolucionarios se sabe cómo empiezan pero no como acaban. Uno de mis interlocutores cree que el secesionismo catalán ofrece la oportunidad de crear una España mejor. Y Largo Caballero creía que un golpe militar se sofocaría mediante una huelga general revolucionaria sería la oportunidad para implantar la dictadura del proletariado.

Y con esto aprovecho para comentar el libro de Payne, o más bien la pésima traducción del mismo de que dispongo y que he vuelto a hojear. Espero que en una década la traductora haya aprendido algo de inglés o de política o de historia de España. Le podía dedicar un monográfico en mi sección de falsos amigos porque que recuerde se ha tragado plurality, extravagant motorist. Lo mejor es cuando traduce highway primero como autovía y luego como autopista, que ya me diréis cuántas de esas había en los años treinta en España. Hasta el título me parece desacertado, ya que creo que la mayoría entendemos colapso como bloqueo y no como caída.

Pero dejando a un lado mis manías, este libro debería leerse para comprender que si algun día hay una Tercera República en España deberá ser totalmente diferente de la Segunda. Que además, para convencer a los reacios, los republicanos que haya (entre los cuales según cómo, cuándo y para qué me contaría) cuanto menos aludan a la Segunda República, mejor que mejor; y que es bastante curioso que la República burguesa de 1931 sea reivindicada por aquellos que a su vez reivindican a quienes trataron de destruirla para dar paso a una dictadura del proletariado o a una revolución permanente u otros modelos que son cualquier otra cosa menos democráticos. Quizá lo que se reivindica no es tanto la República de 1931 como la de 1936, que algunos han llamado precisamente “Tercera República” o “República Popular”. En cualquier caso, no hay mayoría crítica para hacer eso y es harto difícil que la pueda haber.

Es interesante leer la letra pequeña, tan desconocida por el gran público de hoy, de lo que fue aquel periodo de entre 1933 y 1936. A mí me ha interesado especialmente la descripción del bienio llamado negro o radical-cedista. Hace unos años recomendé una serie bloguera sobre los primeros meses del año 36, que iba haciendo el conteo de los aproximadamente 300 asesinatos políticos que se produjeron en la primera mitad del año fatídico y que en su epílogo citaba la conclusión de Payne en este libro, que viene a ser que el asesinato de Calvo Sotelo fue el catalizador que lanzó el golpe que venía gestándose desde meses atrás y que sirvió a Mola para obtener la aquiesciencia de los dubitativos de las derechas, que percibieron que estaban más seguros en rebelión que expuestos al arbitrio de quien ejercía el poder. La base que acabó apoyando el golpe se compuso de muchas clases bajas y medias, sectores mucho más amplios que los reaccionarios a los que el gobierno y sus apoyos temían. Clases silenciosas.

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Kemalismo, separación y subordinación

08/07/2017

Aquí debajo dejo un trozo de Perry Anderson que he traducido de aquí y que proviene de un ensayo en el que se trata el kemalismo en general. Vale la pena leerlo entero. A mí me ha procurado la idea de que Mustafá Kemal protagonizó uno de los pocos casos en los que una revolución cultural se ha producido sin revolución social y me he enterado además de interesantes detalles históricos, como la huída a Alemania de los Jóvenes Turcos en 1919.

En fin, que la de Atatürk es una figura histórica más que interesante pero no es por eso por lo que el texto me ha llamado la atención:

El uso de Islam por parte del nuevo régimen de Kemal fue táctico y errático y se le podía dar la vuelta con facilidad cuando dejaba de hacer falta. Sin embargo, en un nivel más profundo hubo un vínculo mucho más estrecho que ligó al régimen a la misma religión a la que en apariencia hacía sufrir. Esto fue así porque ni en sus momentos de mayor fervor el secularismo turco ha sido secular de verdad, lo cual se debe en parte a que, como suele decirse, lo que hizo el kemalismo no fue tanto separar la religión del Estado como subordinarla al mismo: creando directorios que asumieron la propiedad de todas las mezquitas, el nombramiento de imanes, la administración de fundaciones pías y convirtiendo de hecho la fe en una rama de la burocracia. Sin embargo hay una razón mucho más profunda que es que la religión nunca se separó de la nación y se convirtió en un rasgo definitorio implícito de la misma. Fue esto lo que permitió que el kemalismo se convirtiera en algo más que un culto de las élites y dejase una huella duradera en las masas. El secularismo fracasó en la aldea: el nacionalismo tenía raíces populares más profundas. Es posible (así lo indica el argumento de Carter Findley en su Turks in World History) que, al hacerlo se nutriera de una larga tradición cultural turca nacida en Asia Central y anterior a la conversión al islam que suponía una sacralización del Estado y que ha investido a su término moderno (devlet) con un aura de poder inusual. Sea como fuere, la ambigüedad del kemalismo residió en construir un código ideológico en dos registros: uno era laico y apelaba a la élite, el otro era cripto-religioso y accesible a las masas. La integridad de la nación como valor político supremo era común a ambos.

La razón por la que me interesa es por la idea de subordinación del islam al Estado en contraposición a la de separación de religión y Estado, así en general, que es un clásico del pensamiento europeo que nos viene de la Ilustración y la Revolución Francesa y el desarrollo del orden político democrítico y liberal.

La subordinación de la religión al poder político había sido desde siempre una característica política del mundo islámico y tengo la sensación de que puede que sea más eficiente para países de la civilización occidental adoptar el mismo modelo y que la separación iglesia-estado sea una característica desfasada del mundo preglobalizado.

Si muchos paises de mayoría islámica no consentirían mezquitas financiadas por sus adversarios políticos aún siendo hermanos en la fe, parecería lógico que los países de Occidente quisieran tener su propio islam a la medida y rechacen por ejemplo las mezquitas financiadas por Arabia Saudí. Ya se sabe que quien paga al almuédano elige la llamada.

Siendo la religión es un mecanismo de poder político y de control social resulta  extraño que el Estado prefiera hacer caso omiso de ella y ceder a otros cualquier control sobre algo con este potencial, en especial cuando se trata de religiones que son muy conscientes de ser esas dos cosas y que pueden servir de caballo de Troya para ventaja de potencias extranjeras. Creo que así lo ha entendido el Partido Comunista Chino, que dispone de su propia Iglesia Católica.


Ali y Nino

03/07/2017

Ali und Nino (1937)

Hace ya más de seis años que leí una interesante entrada sobre el misterio de Essad Bey. Por mera coincidencia eso fue unos pocos meses antes de llegar al Transcáucaso, destino que nunca me había planteado. De las lecturas previas y posteriores al paso por Georgia, Armenia e incluso podía decirse que Azerbaiyán me quedó la voluntad de leer el “Ali y Nino” y con gran fortuna esta semana ha caído una traducción española en mi manos. Al parecer existen otras tres anteriores en castellano pero ésta es la más reciente (2012). De entre las varias versiones  cinematográficas debe de haber alguna más reciente aún.

La historia de amor entre una princesa georgiana y un noble azerí sirve muy bien para hacer comparaciones y alegorías  de la tensión compleja entre Oriente y Occidente o entre el cristianismo y el islam. Hay muchas frases muy interesantes a este respecto, pero la que me resulta más destacable es el alegado del padre de Ali Kan en el capítulo 22, no por nada específico de lo del choque de civilizaciones sino por cómo se puede observar el mismo fenómeno en muchos contextos políticos diferentes. El conflicto identitario empieza como conflicto interior :

«Eres un hombre valiente, Alí Kan. Pero ¿qué es el valor? Los europeos también son valerosos. Tú, y todos los que lucharon contigo, ninguno de vosotros sois ya asiáticos. Yo no odio a Europa. A mí Europa me resulta indiferente. Tú sí la odias, porque tú llevas dentro de ti un trozo de Europa. Fuiste a un colegio ruso, estudiaste latín, tu mujer es europea. ¿Acaso sigues siendo asiático? Si hubieras vencido tú, tú mismo hubieras introducido a Europa en Bakú sin darte cuenta. Da lo mismo que sean los rusos o nosotros quienes construyan las carreteras y abran las fábricas. No podía ser ya de otra manera. Cuando un hombre asesina a tantos enemigos con tal sed de sangre, ya hace tiempo que no es un buen asiático.»

La reacción identitaria la protagoniza siempre un mestizo que ya ha perdido la supuesta pureza ideal y pretende recobrar aquel pasado glorioso, que suele ser una ensoñación sin demasiado contacto con la realidad.

Luego lo de Occidente y el Islam. A mí me gustan estas metáforas novelescas porque le dan a uno la sensación (falsa) de que se puede comprender con un destello la complejidad de procesos históricos de gran calado. Por suerte y por desgracia esto no es así y en planteamientos como ¿cuáles son las diferencias entre Oriente y Occidente? no sólo las respuestas son bastante malas sino que lo más probable es que la pregunta y las categorías que pretende comparar también lo sean. Al menos invita a reflexionar, que no es poco.

En todo caso, es un bonito paseó por el corredor que va de Tiflis a Bakú, con excursiones al Alto Karabaj y hasta Teherán. Recomendable para quienes estén interesados en la historia del Imperio Ruso en Asia y en aquella visión romántica del Cáucaso como Far West que desde el principio dejó su impronta en la tradición literaria rusa.


Los escolios de Gómez Dávila

04/06/2017

Hace unos meses empecé a ver retuits a una cuenta de aforismos por el ala diestra de mi TL. Antes no había oído hablar de este autor, el colombiano Nicolás Gómez Dávila (1913-1994). El caso es que el brillo de diamante de algunas de estas sentencias me provocó las ganas de investigarlo mejor y tras leer su obra, que no es tanta,  ahora me parece que debería ocupar un lugar más importante y considerarse como una  referencia obligada en el pensamiento conservador. O reaccionario como él se denominaba.

Gómez Dávila publicó muy poquito y especialmente en forma de escolios o comentarios. Escolios a un texto implícito es el nombre de su obra y aquí debajo he puesto algunos que me han parecido especialmente sugerentes. Que yo sepa nunca he sido conservador ni reaccionario (sí que he pasado por el típico proceso de derechización que se da entre los veinte y cuarenta años) y gran parte del pensamiento de Gómez Dávila me resulta totalmente ajeno. Con anterioridad también había visto muchas cosas que me gustaban en Burke, McIntyre, Oakeshott… Sin embargo, sería difícil no encontrar mucha verdad seleccionando entre tres mil fragmentos de texto. Tampoco es que esté de acuerdo con toda mi selección, hay una mezcla de lo que considero cierto, divertido, interesante y digno de debate.

20 Después de toda revolución el revolucionario enseña que la revolución verdadera será la revolución de mañana. El revolucionario explica que un miserable traicionó la revolución de ayer.

23 Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.

30 Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva.

115 Los prejuicios de otras épocas nos son incomprensibles cuando los nuestros nos ciegan.

175 El futuro próximo traerá probablemente extravagantes catástrofes, pero lo que más seguramente amenaza al mundo no es la violencia de muchedumbres famélicas, sino el hartazgo de masas tediosas.

231 Creemos confrontar nuestras teorías con los hechos, pero sólo podemos confrontarlas con teorías de la experiencia.

256 Marx gana batallas, pero Malthus ganará la guerra.

383 Mientras mayor sea la importancia de una actividad intelectual, más ridícula es la pretensión de avalar la competencia del que la ejerce. Un diploma de dentista es respetable, pero uno de filósofo es grotesco.

393 El sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría lo crea.

408 El auténtico revolucionario se subleva para abolir la sociedad que odia, el revolucionario actual se insurge para heredar una que envidia.

416 Una vocación genuina lleva al escritor a escribir sólo para sí mismo: primero por orgullo, después por humildad.

426 La prédica progresista ha pervertido a tal punto que nadie cree ser lo que es, sino lo que no logró ser.

713 Hombre culto es aquel para quien nada carece de interés y casi todo de importancia

760 Con buen humor y pesimismo no es posible ni equivocarse ni aburrirse.

997 El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector. 1049 Sostener que “todas las ideas son respetables” no es más que una inepcia pomposa. Sin embargo, no hay opinión que el apoyo de un número suficiente de imbéciles no obligue a aguantar. No disfracemos nuestra impotencia en tolerancia.

1108 El siglo XIX no vivió más angustiado con sus represiones sexuales que el siglo XX con su liberación sexual. Obsesión idéntica, aun cuando de signo contrario.

1152 Los partidos políticos no se disputan hoy por los programas. Se disputan, al contrario, los programas.

1166 Cuando una época se atosiga con tópicos, nadie la cura con ideas.

1172 El imbécil benévolo, confiado en su recta intención, se autoriza atentados contra el hombre, más atroces aún que los que su intención torcida concede al malvado.

1305 El cristianismo degenera, al abolir sus viejos idiomas litúrgicos, en sectas extravagantes y toscas. Roto el contacto con la antigüedad griega y latina, perdida su herencia medieval y patrística, cualquier bobalicón se convierte en su exégeta.

1387 Llámase comunista al que lucha para que el estado le asegure una existencia burguesa.

1461 El nivel cultural de un pueblo inteligente baja a medida que su nivel de vida sube.

1717 Lo que el reaccionario dice nunca interesa a nadie. Ni cuando lo dice, porque parece absurdo; ni al cabo de unos años, porque parece obvio.

1732 Renunciamos más fácilmente a una realidad que a sus símbolos.

1812 La actividad revolucionaria del joven es el “rite de passage” entre la adolescencia y la burguesía.

1848 El número creciente de los que juzgan “inaceptable” el mundo moderno nos confortaría, si no los supiéramos cautivos de las mismas convicciones que lo hicieron inaceptable.

1929 El nacionalismo literario selecciona sus temas con ojos de turista. De su tierra no ve sino lo exótico.

2005 Las historias nacionales interesan hasta que el país se “moderniza”. Después bastan las estadísticas.

2049 La izquierda nunca atribuye su fracaso a error de diagnóstico sino a perversidad de los hechos.

2056 El pueblo no se convierte a la religión que predica una minoría militante, sino a la que impone una minoría militar. Cristianismo o Islamismo lo supieron; el comunismo lo sabe.

2239 O el hombre tiene derechos, o el pueblo es soberano. La aseveración simultánea de dos tesis que se excluyen recíprocamente es lo que han llamado liberalismo.

2309 La izquierda no condena la violencia mientras no la oye golpear a su puerta.

2339 Sin la propagación de cultos orientales y sin las invasiones germánicas la civilización helenística hubiese iniciado, desde Roma, la americanización del mundo.

2497 Los politólogos analizan sabiamente los gaznidos, gañidos, gruñidos, de los animales embarcados, mientras los remolinos empujan silenciosamente el barco hacia una u otra orilla.

2708 La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia.

2736 No ha nacido escritor que no haya escrito demasiado.

2739 El hombre es animal educable, siempre que no caiga en manos de pedagogos progresistas.

Como me siguen varios etimólogos diré que escolio (de sjolión σχόλιον)  no tiene relación con escoliosis (skoliosis σκολίωσις) por la misma razón que escatología tiene dos significados. Tanto la kappa como la chi se convierten en el sonido /k/ que va con la misma letra ce.


La cultura de las islas Británicas, sección rezos parlamentarios

05/05/2017

La democracia irlandesa

Voy a poner en conexión un fragmento del penúltimo libro que hemos leído con una noticia de hoy. Una de las teorías que explican por qué Irlanda ha sido una democracia desde la independencia en los años veinte hasta hoy se llama “teoría tutelar británica“. Es de tipo tradicionalista-institucionalista y destaca la imporancia del legado británico:

El sistema político mayoritario del Estado Libre Irlandés tenía sus orígenes en el common law inglés. Según los términos del Tratado angloirlandés de 1921 todas las decisiones jurídicas existentes con anterioridad seguían siendo válidas. El grueso de los funcionarios formaba parte de la administración desde antes de la independencia y estableció las normas y procedimientos de Whitehall. Después de 1922 la naturaleza británica de las prácticas políticas irlandesas en lo relativo a convenciones constitucionales, toma de decisiones y competición entre los partidos se hizo aún más pronunciada. En Westminster había habido diputados irlandeses desde 1801 y las elecciones habían sido acontecimientos populares de la vida irlandesa desde 1820. La democratización fue gradual y como coincidió con la sustitución del irlandés por el inglés como lengua de masas, el sistema británico se “internalizó”.

Bill Kissane, Explaining Irish Democracy, UCD Press 2002; trad. alfanje

El propio libro cita un fragmento de otro anterior que ofrece la misma idea:

Como en el caso de las comunidades blancas de la Mancomunidad Británica de Naciones, muchas de las tradiciones y valores políticos que se conservan en la actualidad se inculcaron y absorbieron en un periodo formativo crítico: el del advenimiento de la democracia de masas… A la extensión del derecho de sufragio en Inglaterra le siguió su extensión con modificaciones en Irlanda: los irlandeses adquirieron hábitos y valores democráticos. Las ideas políticas se expresaron casi en su totalidad mediante categorías británicas ya que desde O’Connell hasta Parnell y aún después la mayoría de los dirigentes políticos irlandeses se curtió en la vida política británica y practicó los modos parlamentarios de Westminster.

B. Chubb, The Government and Politics of Ireland (Londres 1970); trad. alfanje

Esto es algo que les pasa muy desapercibido a los irlandeses en general. Tienden a creer que sólo hay un tipo de parlamento y que viene a ser el modelo de Westminster/Dáil Eireann. Lo mismo sucede con la administración, donde las instituciones, departamentos ministeriales, quangos y demás suelen ser un calco de los de la isla de al lado. Incluso los procedimientos…. por ejemplo, cuando llegamos aquí nos preguntábamos por qué el año fiscal empezaba el 5 de abril sin saber que es que en Gran Bretaña era exactamente lo mismo.

La noticia de hoy era que ha habido una votación en el parlamento irlandés para abolir la práctica de la oración de antes de empezar la sesión. Los partidarios de eliminarla han perdido 94-14, con 18 abstenciones y ahora van a tener, además, 30 segundos de reflexión en silencio de propina.

Y yo que ni sabía que tal cosa existía, cuando empecé a oir hablar de ello a principios de la semana creí que sería el típico atraso paleocatólico congénito del país. Ayer leí que uno del Sinn Fein había criticado esto del rezar diciendo que sólo existe porque forma parte del legado británico… Por un lado no creía que esa pudiera ser la única causa (algo tendrá que ver la idiosincrasia del país que venía de unos niveles de ultracatolicismo y religiosidad extrema) y por otro lado me costaba creer que en el Reino Unido (al que tengo por más moderno) los legisladores comiencen su jornada entre sortilegios, pero resulta que sí, que los Comunes y los Lores también tienen su plegaria cotidiana desde mediados del siglo XVI.

Los irlandeses son muy parecidos a los mediterráneos y muy diferentes de los ingleses, obviamente.


La tesis de Barrington Moore

30/04/2017

Origenes sociales de la dictadura y de la democracia

Estoy leyendo un libro sobre la democracia irlandesa y en uno de los capítulos el autor se pregunta si el ejemplo de Irlanda contradice la hipótesis de Barrington Moore (y la respuesta es no). El libro de Moore que trata los orígenes sociales de la dictadura y la democracia y de hecho así se llama (trata más bien de lo segundo, que sería el fenómeno extraño a lo largo de siglos y civilizaciones) es uno de esos clásicos que no sabe uno si vale la pena leer, pero se encuentra fácil así que me he puesto a ello.

Antes que nada habrá que aclarar aunque sea de modo esquemático que la idea de BM viene a ser que hay tres accesos revolucionarios a la modernidad: el de la revolución burguesa, el de la revolución desde arriba y el de la revolución de campesinos, que respectivamente llevan a los estados de tipo liberal, fascista y comunista. El modelo se centra en las clases sociales y para el caso liberal viene a suponer que no hay paso a la democracia sin que la clase burguesa sobrepase en poder e influencia a la de los terratenientes. La forma más breve de expresarlo es: “sin burguesía no hay democracia”.

En 1966 no es que se estuviera aún en la edad de piedra de la ciencia política,pero todavía se podía proponer un libro como este, con apenas seis casos (Francia, Gran Bretaña, EEUU, China, Japón e India) y pretensión de validez universal. A decir verdad, el propio autor reconoce que es imposible explicar todo con eso y también tiene mala suerte de escribir en un momento en el que el fascismo es aún una experiencia reciente, y no ha llegado aún ni la tercera ola de democratización ni la caída del bloque soviético. Me recuerda un poco a la obra de Charles Tilly sobre violencia y formación estatal: muy pocos casos para una misión explicativa tan amplia.

El mismo libro escrito hoy día sería más parecido a los dos volúmenes de Fukuyama sobre el orden político y su decadencia que a mí me gustan tanto. Tomaría ejemplos de al menos una veintena de países (no incluir países pequeños como Irlanda ha sido una de las críticas), el desarrollo de cada país sería mucho menos denso, consideraría al fascismo y al sovietismo como anomalías mas que puntos de llegada de los procesos históricos, quizá conjugaría el análisis de las clases sociales con otros factores e incluiría otros modelos como el autoritarismo asiático de partido únicp y acaso el neonativismo antiglobalista y la democracia antiliberal en ciernes (o esto último quizá podría dejarse para el mismo libro pero dentro de veinte años).

Ahora tengo encontrar cuál ha sido la actualización buena que recoge y supera lo mejor de las ideas de Barrington Moore.

Bonus: Aquí me he enterado que la expresión “partido atrapalotodo” la acuñó Otto Kirchheimer.


Homo Deus

16/04/2017

Una huella digital con un chip

 

Aunque tras acabar Sapiens dije que seguramente no lo leería, no pude resistirme a adquirir el Homo Deus de Yuval Noah Harari. Empecé con ello un día soleado en un parque del que nos echaron los empleados municipales a causa de una visita de Estado que nunca ocurrió. Luego las visitas familiares me han empedido concluirlo con diligencia. El libro es bastante diferente a lo que el título parece prometer, que suena a bioingeniería y transhumanismo y cosas de esas que le preguntan luego en las entrevistas.

Todas esas cosas las veo bastante más lejanas de lo que el autor sugiere (ni 2100 ni leches, y esa predicción que toma de Frey y Osborne con la probabilidad de que determinadas profesiones desaparezcan para 2033 – 99% telemárketing, 98% árbitros deportivos, 89% panaderos… me parece bastante ridícula), pero está claro que habrá mucho de automatización y de sustitución del ser humano en tareas, aunque me parece que no será ni tanto ni tan pronto. Íbamos a llegar al año 2000 en platillo volante y vestidos con papel de alumnio y ahora esto. De hecho, el propio Harari parece no creérselo mucho tampoco y hasta mete un interesante fragmento sobre Marx y la imposibilidad de predecir la Historia. En fin, que en 2033 espero seguir por aquí y poder corroborar mi acertada intuición.

Pero este libro hay que leerlo no sólo por lo que promete y no cumple sino por las pequeñas cosas que enseña. A mí me gustan mucho las anécdotas y una muy famosa y seguramente apócrifa que había visto atribuída a Einsten y Bertrand Rusell y anónimas bellezas nórdicas aparece aquí protagonizada por Anatole France e Isadora Duncan. Es aquella en que la dama plantea al docto varón que deberían tener un hijo “¿se imagina que tuviéramos un hijo, con mi belleza y con su inteligencia?” a lo que el caballero responde “¿se imagina usted que saliera con mi belleza y con la inteligencia de usted”?. También tiene por ahí una de mis favoritas de ciencias políticas, la del jerarca soviético que pregunta “¿quién se encarga del abastecimiento de pan a la ciudad de Londres”?. La sorprendente respuesta es, obviamente “nadie”.

Esto conecta con ideas que creo que veremos más a menudo, como lo que llama dataism. A mí me gusta lo de meter en el mismo saco, el de las “religiones”, tanto a las que solemos considerar como tales como al marxismo, nazismo, liberalismo y otras. Quizá podría haber elegido algún otro término como “cosmovisiones” pero tanto da. Lo del datismo creo que es bastante nuevo pero creo que considerar al comunismo como sistema centralizado de de producción y al capitalismo como sistema descentralidado de la misma cosa tendrá cierto recorrido en el campo de las ideas. (A lo mejor me está pareciendo interesante tan sólo porque trabajo en una empresa de big data y es la jerga del oficio).

Dejemos el oficio y pasemos a la vocación. Dice Harari que los 23.000 comunistas que había en Rusia en 1917 fueron capaces de imponerse a los 3 millones de miembros de la clase media y alta mediante formas más eficientes de organización y que es imposible organizar eficientemente a las masas sin crear algún tipo de ficción. La descripción de cómo una ficción se desmonta en tiempo real: los sucesos que acabaron con Ceaușescu y la habilidad del ala blanda del comunismo rumano para ponerse al frente de la liberación creando una ficción alternativa son un ejemplo muy interesante.

Más allá de la política una idea muy principal del libro es que el cambio tecnológico es creativo y la esfera política (moral, religiosa, etc.) es reactiva. Hay en esto algo de Marx y como todo se define por las relaciones de producción, pero en general llevo años sorprendido de cuánta gente confía en un cambio político que cambie las cosas cuando la mayoría de los que se vienen dando en los últimos tiempos son diminutos. Aquí hago compatible el análisis marxista y cierto cinismo de individualista liberal: como la mejora de tus condiciones de vida dependa de un cambio de gobierno, estás jodido.

Un trocito sobre Marx que me ha gustado bastante, traducido por servidor:

Pero Marx se olvidó de que los capitalistas también sabían leer. Al principio tan sólo un grupo de discípulos se tomaba a Marx en serio y leía sus escritos pero cuando esos agitadores socialistas ganaron adeptos y poder los capitalistas se alarmaron. También ellos escudriñaron El Capital adoptando muchas de las percepciones y herramientas del análisis marxista. En el siglo XX todo el mundo, del muchacho de la calle al presidente aceptó el enfoque marxista de la economía y la Historia. Incluso los capitalistas acérrimos que rechazaban el pronóstico marxista con vehemencia utilizaban el diagnóstico marxista. Cuando la CIA analizaba la situación de Vietnam o de Chile en los años sesenta dividía la sociedad en clases. Cuando Nixon o Thatcher miraban al globo se preguntaban quienes controlaban los medios de producción esenciales. Entre 1989 y 1991 George Bush supervisó la caída del Imperio del Mal comunista para acabar siendo derrotado en las elecciones de 1992 por Bill Clinton. La estrategia de campaña de Clinton se resumía en “es la economía, estupido”. El propio Marx no habría podido decirlo mejor.

Al parecer el único aspecto animista de la Biblia, libro-guía de la civilización judeocristiana es la serpiente que habla a Eva. En el inicio cierra capítulo dejando claro que no hay que confiar en los animales y las cosas que hablan (que en las religiones anteriores del animismo primitivo eran muchas).

La división del pensamiento moderno, que llama “humanismo” en tres tipos, ortodoxo (liberal), comunista y evolutivo (cuyo exponente extremo sería el nazismo) me recuerda un poco al triángulo que suelo utilizar para ubicar ideológicamente (aunque el que me gusta bascula entre la libertad, la redistribución y la tradición (liberalismo-socialismo-conservadurismo)

En un mismo capítulo aparecen tres personaje históricos sobre los que tengo que investigar más: Hong Xiuquan, Davayanda Saraswati y el Mahdi.

Al final quedamos en que va a haber muchos cambios tecnológicos que por un lado harán la vida más fácil y por otro más complicada. A los que estén en la parte de arriba de la pirámide lo primero, a los de abajo lo segundo, a los de más abajo quizá les resulten indiferentes. Para los que quedamos en la parte media-alta, que somos los que leen este tipo de libro, los efectos serán contradictorios y profundizaran un poco en lo que venimos viendo desde hace treinta años (hundimiento de las clases medias occidentales, primera generación que vive peor que sus padres, reducción de la natalidad, próxima redución drástica o desaparición de las prestaciones sociales en la vejez). Al final todo se reduce a ser capaz de mantener capacidad de ingresos a través del empleo, y si este se mecaniza a través de la propiedad de lo que sea que produzca el beneficio que antes producía el empleo. Ser dueño del robot que hace el trabajo que antes hacía uno (por simplificar, esto puede ser a través de acciones, y hay otros tipos de rentismo que podrían servir como sustitutos: propiedad de inmuebles). En la parte biológica tengo menos esperanzas y no veo eso de que los seres humanos vayan a vivir doscientos años, ni realmente lo quiero.

Hasta aquí mis notas desestructuradas. Se puede leer y reflexionar sobre procesos actuales, más que sobre la posibilidad improbable de que vaya a haber un homo deus. El cataclismo climático o nuclear sigue siendo un triste final más probable.