¿Cuánto cuesta la gasolina en Irlanda?

19/02/2015
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Creo que alguna vez había dicho que los combustibles en Irlanda eran bastante más caros que en España, cuando en realidad el precio viene siendo muy parecido. Cosas de no conducir. Parece que la bajada del precio del crudo ha tenido un efecto notable en todos los países. Quienes tengan pensado hacer turismo por la isla este año pueden tomar como referencia los precios de 1,31€ por litro de gasolina y 1,24€ por litro de diésel que publicaban en el periódico hace un par de semana.

Viendo la serie histórica entre 2011 y 2014 veo que el precio del combustible no tiene demasiada influencia en el del transporte público. Ya que en tres años el billete de Dublinbús subió aproximadamente un 30%. Otro ejemplo de cómo algunas veces es mejor no saber y no hacerse mala sangre.

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Cartel del ébola

22/10/2014
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Ébola

Esta mañana he acompañado al aeropuerto a unos parientes y al volver a la ciudad he visto que en al autobús han puesto un cartel a propósito del virus del ebola. No parece que contenga demasiada información y lo que entienden por África occidental es una extensión de tierra que supera abundantemente el espacio de los países que se han visto afectados. Lo mejor será que las cosas se queden así, pero si se ponen más feas supongo que estas campañas tendrán que ir mejorando.


Contra el androteísmo

20/09/2014
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You were created for HIS/HER glory

Como me paso media vida en el autobús urbano, a Dublinbús le debo algunas de mis mejores ideas y algunas de mis peores ocurrencias. Pongamos por caso que muchas veces la publicidad del interior de los medios de transporte colectivo está contratada por diversas sectas cristianas, que ni sé de dónde sacan el dinero ni qué es lo que piensan conseguir. En el ejemplo que traigo a colación algún o alguna activista ha dejado su huella sobre el Dios patriarcal de los cristianos y la dicotomía-tricotomía genérica referente al sujeto del adjetivo posesivo de la tercera persona singular. Humildemente le sugiero saltar al español y SU problema queda resuelto, pero ni todo el mundo puede ni el chiste deja de tener su gracia. Últimamente he investigado el asunto de los micromachismos que me parece un submundo fascinante, pero en el caso del omnipresente demiurgo veterotestamentario nos vemos obligados a hablar de megalomachismo.

Y tampoco es cosa de hacer leña del árbol caído de los monoteístas abrahámicos, que en esta banda monstruo espagueti volador tiene un aspecto multifálico que lo flipas.


Alfabeto fonético

18/09/2014
El blues del autobús

El blues del autobús y el hombre del andamio

En mi trayecto cotidiano hacia el aeropuerto me encontré hoy con que el tipo de delante iba estudiándose el alfabeto fonético de la OTAN, que es una de esas cosas que deberían estar establecidas en el sistema educativo y sin embargo cada uno tiene que aprendérselo más o menos como pueda si es que le hace falta.

Mi primer encuentro sistemático con el mismo fue en mis tiempos de las aerolíneas donde al final pude descifrar esas misteriosas contraseñas de radioaficionados que había visto en televisión. En lengua inglesa tiene ya cierta raigambre entre el populacho, sin embargo los alemanes y los franceses siguen prefiriendo los nombres de persona mientras que los italianos y los españoles solemos decantarnos por las ciudades. Un día publicaré mis alfabetos fonéticos multilingües respaldados por la experiencia y la probabilidad.


Juego de palabras obsceno

02/05/2014
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Un remolque y un autobús

Esta mañana iba yo para la oficina en el piso de arriba del autobús de costumbre cuando en un semáforo de pronto…

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Camello  remolcador

Predicar o hacer chistes en el desierto. En todo caso ya sé dónde encontrar un camello que me saque.


El año dos mil

15/02/2014
Una app

Una app

En mi infancia, y estoy hablando de allá por los años ochenta, era bastante común el añadir el “2000” al nombre de un producto o negocio con pretensiones de modernidad. Por aquellos tiempos también gustaba mucho la expresión “siglo XXI” y la tipografía como de reloj digital. Creo que sin casi darnos cuenta estas cosas se quedaron atrás, del mismo modo que ya no quedan niños preguntándose cuántos años tendrán a la vuelta del milenio ni si andaremos en platillo volante o en aceras como cintas trasnportadoras.

Por eso me sorprendió ver en una parada de autobús que habían escogido un nombre acabado en 2000 para una aplicación de teléfono móvil destinada a llamar taxis. Parece como que llega veinte años tarde.


La aventura cotidiana de ir a trabajar

09/11/2013
El estropicio

El estropicio

Llevo muchos meses con la intención de escribir una gran entrada con todo  lo que es diferente en el autobús urbano dublinés -Dublinbus-, en comparación con los que he visto en otros lugares. No lo he hecho aún porque son muchos puntos. Uno de los que no abordaré será el incivismo. Es increíble la cantidad de personas que ponen los pies en los asientos, va nmetiendo ruido con teléfonos y aparatos de música o dejan botellas de plástico y basuras peores. Muchas veces ni siquiera son los yonquis y antisociales de los que uno podría esperárselo, sino otros indeseables de aspecto más estandarizado. Al final todo esto contribuye al deterioro del transporte pública en una ciudad con divisiones de clase social más nítidas de las que yo conocía y en el que la población está muy esparcida. Todo aquel que puede permitirse tener un coche lo hace y  el autobús urbano queda no ya proletarizado sino lumpenizado. Una curiosidad es que a diferencia de otras capitales en donde los protagonistas de lo peor son minorías étnicas o raciales muchas veces extranjeras aquí en cambio suelen de pura cepa irlandesa y financiados por los servicios sociales.

Ayer de camino al trabajo, un subnormal empezó a discutir con el conductor. Yo no vi nada, pero oía los gritos desde el piso de arriba. Por lo que oí el muy retrasado se estaba quejando de que había tocado el botón para bajar en la parada anterior, pero o bien no funcionó o al conductor se le pasó o lo que fuera. El conductor le dijo que se podía bajar en la parada en la que ya estábamos y el tío dijo que no se quería bajar y cuando el conductor cerró las puertas para seguir camino el puto anormal le metió una patada al cristal y se lo cargó. Si es el tío que yo vi desde la ventana iba con un chaleco fluorescente y tenía aspecto de ser alguien que iba a trabajar al aeropuerto y que parecía normal. El caso es que tuvimos que bajar todos a esperar otro autobús.

Muchas veces reflexiono sobre la  poca violencia que hay en la sociedad. Ahi lo justo habría sido reventar al tío a patadas, retenerlo y que luego hubiera venido la policia para asegurarse de que pagaba todos los desperfectos. Al final, treinta o cuarenta personas pierden diez minutos de su tiempo, los contribuyentes pagan quinientos euros por un cristal nuevo, el hijoputa que lo lía todo se va de rositas y el mundo sigue girando. Aunque estoy seguro de que hay aspectos en que sería peor, me parece que estaría más contento de vivir en una sociedad en el que la hace la paga.