Acertijo

10/02/2018

Aquí pone algo en inglés

¿Cómo aprenden a leer en inglés los hablantes nativos? Es un caos. Puedo hablar solamente de los métodos modernos que utilizan en la escuela que conozco. Me dicen que antes era peor. La tarea que les dan a los niños de cinco años es que les leamos un cuento en casa y ellos se fijen a ver si encuentran la palabra “the”. Es un tema al que volveré a referirme en el futuro.

La mía ya ha aprendido las letras fáciles en español (o sea, escribe cosas como “te ciero”) y lo que hace es leer como si estuviera escrito en español y luego hace pivotar los sonidos vocálicos hasta que encajen en algo que conozca. Por ejemplo, ve la palabra open y lee O-P-E-N y lo pronuncia “oopeen” con las vocales muy abiertas como cualquier español y de repente se le ilumina la bombillita y salta con: “oupn!” (/ˈəʊp(ə)n/).

Cuando me escribe cositas en español las suelo entender a pesar de los fallos  que uno puede esperarse (baso). En inglés me hace unos jeroglíficos mucho más divertidos. Dentro de unos días voy a dar la solución al de la imagen que acompaña ya que no quiero privar a los habituales de este ejercicio criptográfico.

Solución: A day there was a man and he was still and a cat saw him.

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El mundo y sus demonios

14/01/2017
Diablo mundo

Diablo mundo

He estado leyendo The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark, llamado en español El mundo y sus demonios, que publicado en 1995 un año antes de la muerte de Carl Sagan fue su penúltimo libro. Es un poco extraño en el sentido de que se mezcla de todo un poco, hablando de unas cuantas cosas malas que me supongo que son los tales demonios pero en realidad no me parece que haya una idea que lo unifique.

Es hijo de su tiempo ya que comienza hablando de ovnis y de platillos volantes, que han pasado un poco de moda desde hace dos décadas, no sé si por lo que dijo xkcd de que ahora llevamos todos una cámara de fotos encima. Pero mira, no sólo me he enterado de las presuntas causas del origen del pensamiento en Grecia, sino que también de dónde salió la expresión “platillo volante”, en los EEUU allá por 1950.

Nos hemos reído a menudo de que a causa de Hollywood los platillos volantes siempre aterrizan en Kansas y nunca en Jaen, pero a cambio la Virgen María se aparece siempre en Andalucía y no en el Midwest, excepto quizá en algunos sángüiches. No abusemos del tópico del sur paleto y rural que el propio Sagan cita un caso en Santander allá por los años sesenta del que nunca había oído hablar. Me parece a mí que la virgen, como las brujas medievales, ya ha dejado de aparecerse en la España  de María santísima o al menos en las noticias ya no sale.

Por cierto que a pesar de la leyenda negra la caza,, proceso y quema de brujas en España fue históricamente una cosa mínima gracias a algún personaje como Alonso de Salazar y Frías, del que apenas se sabe en España y que aquí aparece mentado por el autor estadounidense. Las brujas se borraron del mapa antes que las apariciones marianas y los ovnis. Me pregunto cuál será la moda de este lustro y a qué se estará dedicando la gente que necesita creerse fricadas y por desgracia me temo que los quiromantes y otros farsantes siguen haciendo su agosto.

Luego hay otra parte del libro, también muy ochentera o noventera, dedicada a lo mala que es o era la televisión y lo útil que podría ser para mejorar la formación científica en especial la de los adolescentes. Ahora casi nadie ve la televisión y los que menos los jóvenes aunque no estoy muy seguro de que se haya sustituido por nada especialmente mejor. Me gustaría creer que la sustitución de la televisión generalista por nichos de interés puede contribuir mejor al desarrollo de las inquietudes de algunos, pero no lo sé.

En las ideas sueltas, me quedo con las lecciones de Luciano de Samósata sobre cómo se debe escribir la Historia, que sigue pareciendo apropiado en la época de la posverdad.

Otra idea suelta: tengo que averiguar más sobre el rebosamiento estocástico (stochastic ooze), no por miedo a que suceda sino porque ni empiezo a comprender cómo tal cosa es posible.

En el capítulo de biografías que deberían conocerse mejor voy a poner a Edward Teller, padre de la bomba de hidrógeno como el malo de la película y a Frederick Douglass o Linus Pauling como los buenos. También para investigar mejor en un futuro.

Veredicto: Aunque sea un título que venda más no me parece a mí que ni la televisión basura ni los ovnis sean los grandes demonios que acechan al mundo. Este libro no está ni por asomo a la altura de Cosmos, pero sirve para una reflexión ligera sobre temas como la persistencia de la irracionalidad en la era científica y algunos de los problemas de la educación.


Mnemotecnia planetaria

03/01/2017
Carteles

Carteles

El mes pasado en la guardería andaban contándoles a los niños cosas del espacio.

Hicieron una nave espacial de cartón. No estoy seguro de que el sistema solar sea lo mejor que se puede explicar a niños que no saben qué partes tiene un árbol o cómo se llaman las estaciones del año, pero la intención es loable.

Me fijé en unos carteles que había en la pared que conformaban una regla mnemotécnica para recordar los nombres de los planetas del sistema solar en inglés.

Debe de ser antigua. Lo curioso es que la regla sirve si se incluye Plutón, pero no había imagen del antiguo planeta. Y es una lástima ya que en 2015 se obtuvieron imágenes maravillosas de Plutón y Caronte.

My Very Easy Method Just Speeds Up Naming Planets 

(Mi muy sencillo método simplemente acelera nombrar los planetas)

Las iniciales de Mercury-Venus-Earth-Mars-Jupiter-Saturn-Uranus-Neptune-Pluto.

No conozco una regla mnemotécnica semejante en español (acabo de descubrir que también existen) y en este caso concreto me parece más complicado recordar la regla que los nombres de los planetas sin más.

En inglés está el problema añadido (al menos a mí me lo parece) de que ni la E de Easy suena como la de Earth ni la U de Uranus suena como la de Up.

Sé que la enseñanza memorística está muy desprestigiada, pero algunas cosas como los días de la semana y las tablas de multiplicar y los nombres de los planetas del sistema solar hay que memorizarlas sin más y no tiene demasiado sentido hacerlo de otro modo.

Entrada a modo de homenaje al degradado Plutón (1931-2006). No es la primera vez.


Multiplicando mejor

06/08/2014

 La entrada más exitosa de este blog en cuanto a número de visitas es una que puse hace tres años abogando por memorizar las tablas de multiplicar del 1 al 20. Ya lo siento por toda esa gente que sólo busca las tablas, al menos creo que acerté poniéndoles una imagen de las mismas. Mi cálculo era que al cabo tan sólo había que hacer un esfuerzo cuatro veces mayor y mi esperanza la de que a lo largo de la vida el beneficio se incrementara también de modo geométrico.

Como ya llevo años anotando cosas es lógico que vaya cambiando de opinión. En la entrada de 2011 y hablando de todo un poco criticaba la enseñanza de las matemáticas en el sistema educativo que me tocó vivir. Creo que aún no tengo que retractarme en este punto, si acaso reafirmarme, aunque ahora creo que lo de memorizar las tablas de multiplicar entre el 1 y el 20 sea un esfuerzo baldío. Por cierto, que hace poco deduje de un artículo de la BBC que en el Reino Unido se solían aprender hasta la del 12. (La del 11 es muy facilita y la del 12 es bien útil por ser múltiplo de 2,3,4 y 6).

Mi descubrimiento del día ha sido que para multiplicar dos números cualesquiera entre el 11 y el 19 basta con sumar el dígito de las unidades del menor al número grande, multiplicar por diez y por otro lado multiplicar los dígitos de las unidades entre sí y añadirselo al subtotal obtenido anteriormente. He hecho varias pruebas y es bastante fácil de hacer mentalmente. Me parece que puede ser más práctico entrenarse con este mecanismo para sacar estos números en 3 segundos que ejercitarse para mantenerlos en la memoria y extraerlos automaticamente.

Me parece bastante curioso que en doce o catorce años de clases de matemáticas en los que llegué a hacer trigonometría y derivadas con las que no he tenido ocasión de volver a encontrarme en la vida cotidiana nunca comentaran un recurso aritmético tan sencillo y tan práctico.

 


Qué se debe memorizar

07/12/2013

Un asunto que me interesa bastante es el de la memoria en casi todos sus sentidos, aunque en estas líneas voy a dejar a un lado la memoria política e histórica para plasmar una idea muy sencillita sobre la memoria en la educación.

Empezaré con una sobresimplificación conocida como es esa de que la educación durante el franquismo se basaba en que el alumno memorizara datos sin comprenderlos, siendo el ejempo más característico la lista de los reyes godos. Tengo una anécdota más curiosa aún sobre el teorema de Pitágoras que ya contaré algún día.

Siguiendo con el esquema simplista, luego se pasa a una etapa en la que se evita que los alumnos tengan que memorizar y por ejemplo al estudiar Historia se dice que las fechas no son importantes, sino el comprender los mecanismos y tal.

Y me imagino que como en todos estos procesos pendulares en el medio estará la virtud, que al final es imposible no memorizar algunas cosas y si el año 1492 no te evoca nada el sistema educativo no ha hecho un trabajo fino contigo. El abecedario se memoriza, las tablas de multiplicar se memorizan; el vocabulario de un idioma extranjero se memoriza y se acaba adquiriendo por contacto y así una serie de cosa. Aprender por mecanización no es necesariamente malo y a veces y dependiendo de lo qué se trate es el único sistema posible. Eso no quiere decir que el ser humano no deba adquirir conocimiento mediante otros ejercicios ni que deba poner sus esfuerzos en convertirse en loro, que básicamente es en lo que consisten las oposiciones a varios puestos jurìdicos importantes en España, por poner un ejemplo.

Ahora bien, yo voy a poner el péndulo donde yo quiero. No me parece mal, por ejemplo, que a un alumno español se le pida memorizar los diez ríos más largos de la península Ibérica. Al fin y al cabo son ríos importantes cuyos nombres uno ha de oír muchas veces a lo largo de la vida. Esos hidrónimos son datos de una importancia que podría decirse objetiva.

En cambio, me parecieron muy discutibles esos exámenes en los que había una pregunta que le exigía a uno recordar “las diez características del arte gótico”, que al fin y al cabo eran una clasificación que se había inventado un tipo y que podía ser diferente a la de otro autor cualquiera. No es que las características no fueran interesantes, el problema es que el mecanismo para determinar la competencia y el aprovechamiento de la asignatura era la capacidad de recordar una lista subjetiva que no existe en el mundo real del mismo modo que unos ríos.


Inmigrantes, expatriados y nosotros

24/04/2013
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Por simplificar

Hace casi un año un buen amigo, que está en las mismas que nosotros, nos envió un buen libro que aún no he comentado. El libro se llama Third Culture Kids: Growing up among Worlds y es una especie de clásico en lo relativo al desarrollo de niños y adolescentes en un entorno multicultural. Lo leí en pocos días y me dejó la sensación de que el asunto no es ciencia exacta, sino que cada decisión implica costes y beneficios y que como en el resto de las cosas de la paternidad y la educación de los hijos, puede intentarse hacer muy bien y que salga muy mal o todo lo contrario, y que así es la vida. En cualquier caso sí que me pareció conveniente volver a leerlo de entonces a un tiempo.

Una de las razones por las que las piezas del libro no acababan de encajarme es que no está escrito precisamente para ciudadanos de la Unión Europea que viven en otro estado miembro, sino más bien para militares o misioneros yanquis, o para los expats que tienen una vida privilegiada en la industria del petróleo en el golfo Pérsico. Muchas veces compara a los Third Culture Kids con los hijos de los inmigrantes, a los que considera en una situación bastante diferente aunque tenga algunos puntos en común.

Utilizo la palabra inglesa expat en lugar de expatriado porque para mí la forma española tiene una connotación de situación forzosa que sin embargo no aparece en el diccionario de la Academia. Puede que sea un prejuicio mío, o que sólo la hayamos oído hablando de destierros y guerras, o que provengamos de un país en el que poca gente se ha ido a otro por voluntad propia a llevar una vida más cómoda con sus inversiones o porque por su valía les hayan requerido de algún otro lugar.

Los expats suelen vivir como ricos en países menos desarrollados. No tienen ningún interés ni necesidad de aprender las lenguas propias del lugar, porque todo lo consiguen en inglés y por dinero. Ganan mucho más dinero que el ciudadano promedio de su país de destino y vivien en una especie de jaula de oro. Urbanizaciones de lujo, hoteles caros, empleada doméstica, escuela privada para los niños. Los occidentales que viven en Dubai son un ejemplo de esto. También hasta cierto punto los jubilados británicos en la costa del sol, o el típico gringo que pone una casa de huéspedes en Tailandia. Tienen problemas como todo el mundo, y específicamente con la multiculturalidad, pero sus problemas son de diferente índole que los de los inmigrantes.

Llamo inmigrantes a los que llegan a un país a formar parte de la base de la pirámide social. Para ellos adquirir la cultura dominante es una cuestión primero de superviviencia que determina en gran medida sus posibilidades de ascender en la escala social. Empieza desde abajo haciendo los trabajos que nadie quiere y aspira a que sus hijos acaben siendo como los nativos, sin demasiado énfasis en mantener la cultura de origen. Algunos hispanoamericanos en los EEUU pueden ser el mejor ejemplo. Familias hay que han perdido el español sin llegar a adquirir un buen inglés. Trabajo duro, sacrificio, desprecio, poco dinero, las peores de las veces racismo. Se me ocurren tantos ejemplos tópicos que no sé ni por dónde empezar.

Y luego estamos nosotros, que somos mucha gente que llega a otro país ni como rico ni como pobre, sino aproximadamente como el ciudadano mediano del país de destino. Con algunos problemas de inmigrante y otros de expats y para las ventajas lo mismo. Los funcionarios de la UE en Bruselas me resultan una especie de privilegiados de esta categoría intermedia (quizá sean expats), pero también están las miles de personas de toda Europa que trabajan en Londres sin necesidad de visado: la camarera italiana, el vigilante de metro rumano, el estudiante erasmus francés que se queda a vivir en Roma porque le encanta y tiene la suerte de encontrar un empleo. Aquí hay toda una serie de individuos, que encuentran parejas y forman familias y tienen unos hijos que están en un punto intermedio entre los TCK y los hijos de los inmigrantes, lo cual hace que haya que pasar el libro por un tamiz a la hora de procesar según que recomendaciones.


Fracaso escolar

01/09/2012

Idea tentadora

Hace unos meses me encontré con una imagen que contenía dos mapas de España. Me la guardé porque ilustraba una idea que me resultaba tentadora. No conozco la fuente original (la encontré en Facebook), pero uno de los mapas parece de El País, y no dudo de los datos del segundo mapa, que podría haber hecho cualquiera. Se trata de poner en relación el fracaso escolar en 2002 y el índice de desempleo de 2011. Está bien, pero no acabo de creer.

He intentado averiguar cómo se mide esto del fracaso, y según un blog que se dedica a estas cosas y tiene datos más actuales parece que es el porcentaje de una cohorte que no obtiene el título de Educación Secundaria Obligatoria.

Con los datos de 2010 el panorama es similar. Sólo me llama la atención el descenso al abismo, aún más profundo protagonizado por la Comunidad Valenciana (6 puntos más de fracaso en 2009-10 que en 1999-2000) pero en general, en los once años anteriores a los últimos datos disponibles el fracaso escolar ha disminuido 1.5 puntos en el conjunto de España. En Extremadura ha bajado del 34,6% al 23,4% nada menos.

En realidad, creo que el problema del empleo en España, que es enorme, no tiene demasiado que ver con esto. Para empezar el fracaso escolar tal y como se define se puede reducir por el simple mecanismo de bajar el listón. Luego está el hecho de que es necesario que exista gente que “fracase” en la enseñanza primaria y secundaria para que se encaminen hacia empleos con menores requisitos intelectualmente hablando. Este fracaso es en realidad el éxito del sistema. La incapacidad de la economía española para generar suficientes empleos para todos ellos es también un problema mayor que regalar diplomas.

Por otra parte, entre aquellos que en teoría no fracasan y son triunfadores, el índice de desempleo también es enorme, lo cual relativiza mucho el supuesto éxito. Otro truco estadístico que me gusta mucho es el de las universidades cuando dicen que el 75% de sus alumnos consigue empleo en los seis meses siguientes de obtener el título. Empleo sí, pero no dicen de qué, algo muy interesante para medir la calidad de los estudios que ofrecen.

Yo lo que haría sería comparar los ingresos anuales por cohorte separados según fracaso o éxito escolar. Al final, creo que el cuadro mostraría tan sólo la progresiva depauperación generacional, con alguna distorsión hermosa, como los años dorados de la burbuja del ladrillo en los que se podría dar la paradoja de que el fracaso en diplomas fuera el éxito en dólares per cápita y viceversa.

En resumen, mi idea es que más educación, así sin más, no va a traer empleo a la economía española. Tiene que haber más educación y más investigación y más desarrollo, pero tiene que ser en las áreas adecuadas. El hecho de que haya muchos adolescentes que no obtienen el diploma de secundaria, no es demasiado indicativo de nada y es un dato que se puede modular dependiendo del nivel de exigencia. Lo que es importante de verdad es que se genere empleo hasta para el que no sabe hacer la o con un canuto. Esto indicaría que el énfasis debe estar más en la reforma del mercado laboral, que puede ser relativamente más rápida, que en la del sistema educativo.

En el pasado escribí algo más sobre esto (1, 2).