Pamplona, provincia de Santander

19/08/2014

Hace años una compañera de trabajo colombiana llevó a la oficina un libro de fotografías con las más destacadas bellezas naturales de Colombia. Hubo un pie de foto que nos hizo mucha gracia a una compañera andaluza y a mí. Tal como yo lo recuerdo decía “Pamplona (provincia de Santander)”, pero tras la comprobación que hecho hace unos minutos creo que puede que en realidad se tratase de “Pamplona (Norte de Santander)”.

Me he acordado de esto porque ahora otra amiga ha puesto en el Facebook una fotografía del “Monumento a la Santandereanidad” del Parque Nacional del Chicamocha. “Santandereanidad” me parece una palabra tan extraña e intuyo que el concepto que hay detrás ha de ser de un aldeanismo paleto que casi sorprende que no sea español. Se podría traer perfectamente a Europa si la antigua provincia de Santander no se hubiese dado un nombre con más ínfulas hace apenas una treintena de años. El monumento es un engendro que no me parece menos horroroso  y según leo, representa una hoja de tabaco, que no sólo es una droga malísima sino que también es “símbolo de la lucha comunera”. Bien.

 


Fort Augustus

18/08/2014

Hay un lugar en Escocia que se llama Fort Augustus y al que llegamos sin quererlo porque el camino más corto para llegar de Edimburgo a la isla de Skye estaba cortado y hubo que dar un rodeo hasta el lago Ness para llegar a destino. Una vez allí nos bajamos del coche y compramos helados. Como era junio estaba lleno de turistas y se dio la circunstancia de que había un barco bajando por las esclusas del canal de Caledonia. Si se mira en el mapa parece increíble que Escocia se pueda atravesar de este a oeste en barco, y se puede. El barco descendiendo al lago Ness es un pequeño espectáculo aunque el mecanismo hidráulico es de menor tamaño que el que vi en su día en Ottawa. Desde el lugar donde la carretera se cruza con el canal, que podría considerarse el centro de esta pequeña población de unos seiscientos habitantes, fuimos caminando hasta la orilla del lago, donde había una poca gente con lanchas y canoas. Del presunto monstruo ni rastro, como de costumbre, salvo una estatua de homenaje junto al canal.


La mirada del que vuelve

17/08/2014
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Portada

Ayer comentábamos La caravana avanza de İrfan Orga un escritor turco de los años cincuenta del siglo XX que llevaba años viviendo en Londres cuando vuelve a su país para visitar a su familia y hacer lo que hoy llamamos turismo. Me pareció interesante que a diferencia de la mayoría de relatos de viajes por el Oriente, escritos por occidentales, este libro está escrito por un turco oriundo que ha crecido en esa cultura pero que tiene la perspectiva de la de sus lectores británicos y por decirlo de algún modo se encuentra en tierra de nadie, que salvando las distancias es algo que nos suele ocurrir a los que vivimos en un país distinto del de nuestro pasaporte.

Me parece que esta distancia con la cultura de origen se va acrecentando con la edad y a su vez se llega a un punto en la que la distancia con la cultura de destino ya no se reduce. En general, la gente con la que me entiendo mejor son los otros europeos de mi generación que viven en un tercer país (con los españoles más aún) y de entre los irlandeses, con los que han vivido en el extranjero. La gente de la ciudad natal de uno va quedando lejos en el pasado, la barrera con la generación anterior -la de los padres- va aumentando también aunque creo que esta la cultiva uno desde la adolescencia para facilitar el convivir y qué decir de las nuevas generaciones, a las que los adultos llevan milenios incomprendiendo. Hace meses volví de vacaciones a casa de mis viejos e iba a poner unas líneas con unas fotos, pero luego me parecieron demasiado despectivas hacia el municipio y su población. Y eso que no lo eran tanto como las palabras con las que Orga describe el almuerzo en casa de su hermano en İzmir (Esmirna):

El almuerzo se servía en un balcón lleno de plantas en flor. Cuando empezábamos a comer y la charla se detenía me di cuenta que no tenía nada en común con ellos. Esto me hacía sentir a la vez incómodo y superior. La mayor parte del tiempo hablaban del pasado, supongo que en la creencia de que ello me agradaría. Resucitaban a los muertos o hablaban de personas a las que nunca llegué a conocer. A pesar de sus nociones de cultura general no sabían nada del mundo fuera de Turquía excepto lo que los estandartes al viento de sus periódicos les indicaban. Eran tan soberbiamente indiferentes a los acontecimientos del mundo y las conferencias internacionales como cualquier tribu de montaña. El poder de la bomba de hidrógeno les sobrepasaba.

A mí esto no me ocurre ya que mis dos países se encuentran en un estadio similar de civilización. Si acaso creo que es aquí en Irlanda donde me encuentro con personas más desinformadas y con las que acabo hablando del tiempo. Ignorancia hay en todas partes y si bien sería aconsejable reducirla tampoco creo que se pueda criticar demasiado a quien no tiene interés por los asuntos del mundo que no le conciernen. Eso sí, hay un tipo de ignorancia autosatisfecha que me parece especialmente despreciable: la necedad del nacionalista o del patriota que cree qne en un mundo (compuesto por doscientos países y seis mil lenguas aunque él ignore el dato) su propia cultura, o país o tribu es algo especial o más importante o de más valor o digno de respeto o mejor que cualquiera de las demás. Así porque sí. Por ejemplo, los funcionarios que Orga se encuentra en Afyon:

Me preguntaron exhaustivamente y depués de descubrir que había vivido en Londres cerca de diez años pasaron a un tono recriminante ¿Por qué no estaba viviendo en mi propio país? ¿Qué hacía para ganar dinero? ¿Creía el resto del mundo que Turquía iba bien? ¿Reconocían que era una nación moderna? Divagué. No tenía sentido explicar a estos severos funcionarios que al resto del mundo Turquía no le importaba una mierda, de cualquier manera no lo habrían creído. Su orgullo y su fe en sí mismos eran enormes. Uno me contó que había comprado un frigorífico para su mujer, el otro se jactaba de que pronto enviaría a su hijo a la Universidad de Ankara.

Los planteamientos de estos gañanes con gorra me recuerdan un poco a la historia de la radio que me contó mi compañera polaca el año pasado. Al menos en las estadísticas Irlanda es uno de los países más patrióticos de Europa occidental, pero aunque dicen mucho lo de proud to be Irish en general es un patrioterismo bastante pragmático y banal. Mi forma cínica de verlo es “ocho siglos luchando por la independencia para acabar teniendo envidia del NHS y de la BBC”. El aldeanismo que hay en la raíz es significativo, pero no muy diferente del que pueda haber en España donde por razones históricas y de mayor extensión territorial el mismo aldeanismo se expresa en diferentes visiones del “mundo”, pequeñas todas pero contrapuestas. En realidad el culchie irlandés y el paleto español son el mismo tipo, aunque al primero le guste más beber y al segundo comer.

Para ilustrar la diferencia entre el nivel de desarrollo del Reino Unido y de Turquía en la década de 1950 tomemos por ejemplo el fragmento en el que se habla de Muradköy un pueblecillo cercano a Muram. La mirada del que vuelve es diferente pero dentro del país también hay disparidad de miradas y opiniones:

Un joven que trabajaba su propia tierra me dijo que esperaba que no diera una falsa imagen de la vida campesina a mis amigos.
“Somos una nación progresista” dijo con orgullo y hemos hecho un largo recorrido en poco más de un cuarto de siglo. Hay gente a la que le gustaría creer que estamos tan atrasados como en tiempos de nuestros padres, pero no es así. Tenemos todo que queremos, gracias a Dios, y nos gustaría que todo el mundo lo supiera”.
Escupió con desprecio, enojado porque se le hubiera cuestionado.
Un hombre de mayor edad tenía una historia muy diferente que contar:
“Estamos igual que siempre” dijo “Sólo mandamos a nuestros hios a la escuela por miedo a los gendarmes. Se ha construido una nueva escuela y una mezquita, pero eso no pone pan en nuestros estómagos. El trabajo es duro y la vida es dura. Quien le diga que somos progresistas está mal de la cabeza. No puede juzgarnos viniendo aquí y haciendo un montón de preguntas tontas. Hace falta vivir entre nosotros, ver lo que tenemos para comer y cómo los niños se van a dormir con hambre en una noche de invierno. Eso le mostrará cuánto hemos cambiado. No se vaya con la idea de que sabe todo sobre la vida rural sólo por habernos visto un día de verano.”

Tras una descripción exhaustiva del pueblacho de casas de adobe, la dieta pobre del campesinado, los problemas sanitarios y de higiene y la influencia omnipresente de la religión que ni siquiera sirve para detener la deshonestidad, la infidelidad y el crimen; el maltrato de los animales y la consideración de la mujer como mera propiedad Orga llega a la siguiente conclusión:

Me parece que la occidentalización ha afectado al campesino sólo e que le ha dado maquinaria agrícola (que no pocas veces se queda en los campos oxidándose), escuelas, derechos y otras ventajas. Todas ellas son, sin duda, cosas exteriores. No dejan huella en el espíritu, que sigue siendo brutal, insensible y trágico. El conjunto de la vida rural en Anatolia es trágico. Uno sólo tiene que mirar a los ojos a los niños y a las mujeres que llevan tanto tiempo sufriendo. La vida parece una lucha inacabable contra la naturaleza o contra otros con más mundo que ellos y que les estafan continuamente. A pesar de todas las mejoras obvias la vida rural es dura y seguira siéndolo durante mucho tiempo, hasta que la propia gente empiece a apreciar la finura de vivir.

 Y esto es sólo en la llanura de Anatolia, antes de llegar al terreno montaño de los Tauros donde vive la gente ruda de verdad: los yürük que va a conocer como antropólogo aficionado. En resumen es un punto de vista con el que me he podido sentir identificado y del mismo modo que él se ve en el atraso de los campesinos turco, reflejado me veo yo en los problemas y circunstancias de mi país natal. Está muy bien eso que dice de que “no despreciamos ningún defecto que no tengamos”.


La caravana avanza

16/08/2014
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Portada

Un poco de lectura ligera, que estamos en agosto. He encontrado algunas gangas en literatura de viaje y estoy dándoles curso. Por ejemplo, esta historia de viajes y antropología del turco İrfan Orga radicado en el Reino Unido y que vuelve a su país para encontrarse con el grupo etnotribal de los Yürük o Yöruk, nómadas de los montes Tauros y otras partes de Anatolia y los Balcanes (Bulgaria, Macedonia) que hoy en día no se diferencian tanto del resto de la sociedad turca, pero que en el mundo preindustrial mostraban diferencias significativas que no tengo claro hasta qué punto se pueden considerar étnicas, regionales, nacionales o qué. Volvamos a poner la imagen de los charcos de Gellner. Entiendo que la posición de los yürük con respecto a la mayoría de su país a principios del siglo XX podía ser análoga a la de los bereberes en Marruecos y en el fondo no tan distinta a la de los hurdanos cuando Luis Buñuel fue a rodar “Las Hurdes, tierra sin pan”.

The Caravan Moves on (La caravana avanza) es el título de este libro escrito en 1958 y del que no hay traducción al español. No está claro cuándo se produjo el viaje del autor, aunque en un momento hable de treinta y dos años de república y eso lo pondría en 1955, pero según su hijo que escribe el epílogo la fecha es imposible. Otras veces se habla de “cuarto de siglo de modernización”. El viaje comienza en Esmirna y sigue por Afyon, Konya y Meram hasta Karadağ en los montes Tauros, donde se encuentran los yürük.

Orga (1908 – 1970), residente en Londres desde los años cuarenta ofrece una mirada interesante a la vez que infrecuente en los libros antropólogicos y que me es especialmente cara. No es la mirada del extranjero que llega y compara, ni la mirada del erudito del lugar que explica porque conoce, sino la mirada del que regresa. No sólo está la percepción de haber vivido en diferentes espacios geográficos, sino la de haber vivido diferentes sistemas y eras, nacido en los estertores del califato otomano, formado en los albores de la Turquía republicana y emigrado a Occidente después, todas las perspectivas hacen que su modo de escribir, sin sobreentendidos, resulte comprensible al lector que mira la Turquía de los años cincuenta desde esta parte nuestra del mundo. A uno le dan envidia los escritores que se desenvuelven con soltura en una lengua que no es la que aprendieron de niños. Orga no es precisamente Conrad y según se explica en epílogo la prosa está revisada por su esposa, oriunda de Wicklow cerca de Dublín.

Respecto a los yürük de aquel tiempo, que casi nada tendrán que ver con los actuales, nada que sorprenda en demasía: Superstición, curanderismo, atraso, ausencia de ciencia e industria, repetición reiterativa de rituales, carencias materiales, consideración de la mujer como propiedad, importancia desmedida de la vestimenta y los modos de preparación de los alimentos, venganzas tribales, crímenes “de honor” y todas esas cosas que hoy nos horrorizan en partes del mundo islámico, pero que en el fondo en nuestras sociedades occidentales también han prevalecido hasta anteayer y que aunque hoy sólo algunos grupos como los gitanos conservan durante la mayor parte de nuestra historia han sido los valores mayoritarios para casi toda la población.

Más allá del exotismo apreciable en que para intentar curar una herida los chamanes soplen sobre ella cuarenta y una veces y media (sin que nadie conozca la razón del número) o que la forma de que una moza casadera exprese su enamoramiento sea colocar su cuchara apuntando hacia el exterior de la mesa para indicar que ya le corresponde comer en la mesa de otro, en el fondo su cultura está compuesta de trivialidades tribales que el mundo no habrá llorado tras su desaparición. Hay a quien le encanta el mito del buen salvaje y ve en estas comunidades “naturales” un modo de vida sencillo y puro que a mí no me parece más que opresión hacia el individuo. No es que se pueda hacer demasiado por forzar el ritmo de su adaptación al mundo moderno y a valores liberales, pero a diferencia de la mayor parte de la gente que se molesta en leer antropología y estas cosas, la “desaparición” de estas culturas no me parece ningún drama y sí un gran avance que seres humanos que nacen en un entorno específico no se vean condenados a vivir como sus antepasados y tengan acceso al desarrollo económico y la libertad.

Tauros


Podemos conjeturar

15/08/2014
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Cosas que hablaba con mi prima la de Podemos en mayo

Siempre mirando de reojo la situación española, en estos últimos meses he intentado enterarme de qué hay detrás del fenómeno “Podemos”. El sustrato social no ha cambiado sustancialmente: es el de siempre, algo más envejecido y quemado por seis años duros y la perspectiva de los que quedan por venir. De la gente que lo ha organizado el movimiento sabía apenas nada, pero ya me he ido enterando a base de tragar tertulias en Youtube. En general me parecen activistas y cuadros más competentes que el promedio de los de los demás partidos a la hora de organizar, debatir y comunicar. Nada de esto es lo mismo que gobernar un país, pero alguna ventaja tiene que dar a la hora de convencer para llegar allí.

En el caso improbable de que este nuevo partido gobernara el país algún día, tengo dudas de que consiguiera llevarlo al modelo caribeño castrista-bolivariano pero no de que hay una porción significativa de su dirigencia que es lo que pretende. En cambio no hay una mayoría social que vaya por ahí. El banderín de enganche es muchos de sus planteamientos nos parecen correctos a muchos y algunas soluciones en temas éticos y estéticos podrían ser las adecuadas para ciertos males del país. Me imagino que es el problema de las medicinas, saber en qué punto dejan de curar y pasan a ser droga que daña.

En lo que no estoy de acuerdo es en lo  que tanto dicen de que el régimen del 78 esté muerto (a la gente lo que le importa es el dinero en el bolsillo y esos planteamientos en el fondo se la sudan), en que la corrupción y la crisis sean el mismo problema y en que el problema de España sea un problema exclusivo de sus elites, ya que de las masas también habría mucho que hablar. Podemos escoge su agenda y se pone de perfil en asuntos esenciales como los nacionalismos, la configuración del Estado y la soberanía nacional, y renuncia a intentar movilizar con otros que electoralmente no dan demasiado de sí, como por ejemplo el derecho al aborto. Aunque el empeoramiento de la economía, el desempleo y los lanzamientos hipotecarios sean su motor principal su programa económico es esquemático y desiderativo: la carta a los reyes magos.

Viendo el fenómeno en perspectiva he confirmado alguna de mis convicciones, como que la televisión sigue siendo un medio mejor para la comunicación política que Facebook, Twitter y Pinterest todos juntos y multiplicados por quince. Sin embargo ha resultado que estaba equivocado con respecto a los modelos de liderazgo. Si, por ejemplo, me dicen que alguien iba a obtener buenos resultados poniendo su careto como logo hubiera dicho que España estaba ya en otra fase de desarrollo político y que nadie iba a caer en populismo y culto a la personalidad de ese, y en cambio parece que no ha sido tan mala idea.

En 2011, cuando lo del 15-M pensé que aquello era un movimiento bastante ridículo sin opciones de conseguir nada. Lo que le faltaba, precisamente, eran programas, dirigentes y objetivos , que es el tipo de estructura “leninista” que Podemos puede dar a toda esa insatisfacción. En mi Facebook veo gente ilusionadísima mientras que a mí me parece que lo tengo todo visto desde la rebelión de Espartaco pasando por la sierra Maestra hasta la caída del muro de Berlín. En general creo que va a ser un movimiento importante a medio plazo (los dos próximos años) pero no a largo plazo. Mi cálculo es que se diluirá a partir de 2016 como consecuencia de sus contradicciones internas. Eso sí, su primer efecto va a ser dejar al PSOE hecho unos zorros en 2015, ya que para conseguir poder le fuerza a tener que moverse tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, lo cual es imposible de hacer y menos siendo coherente y creíble. Mi cálculo es que el PP aguantará bien el envite.

A diferencia de lo que dijo la mayoría de los analistas a mí me pareció que los resultados del PP en las europeas de mayo fueron bastante buenos, ya que no se consolidó ninguna fuerza que le pudiera quitar votos por la derecha. De aquí al año que viene pueden pasar muchas cosas pero mi previsión es que el PP vuelva a ganar, con un parlamento mucho más fragmentado en el que pueden pasar muchas cosas, desde la Grosse Koalition española hasta la reedición del todos contra el PP de otras veces. Ya me he mojado mucho, aquí volveremos dentro de año y medio tanto si acertamos como si no.


Recomendaciones: tiras cómicas

14/08/2014

mandala

Les pongo unas viñetas de un blog que descubrí hace unas semanas y que me leí de cabo a rabo. El autor se llama Szoka. Como dijo unesceptico el estilo se parece deudor de Liniers y a mí me recuerda también a otros dos de mis favoritos de cono sur, que son Ehrich y Montt. Pongo un par de viñetas que no funcionan del todo en el español que hablamos en España y que precisamente por eso me parece que tienen más gracia aún. Las habrá mejores, pero rebusquen siguiendo el enlace.

venganza

 


Bachelor’s Walk

13/08/2014
El Abbey

El Abbey Hostel (la calle de atrás es Abbey st)

Mi primera o segunda dirección más o menos inestable en Dublín fue en el paseo de los solteros: Bachelor’s Walk, que es un trocito bastante corto a la vera del río Liffey, concretamente en la ribera del norte entre los puentes de O’Connell y el del medio penique. En aquel año fin de siècle no existía aún la pasarela. El otro día estaba hablando con nuestro embajador en el lejano Oriente de algo de aquello. Más que nada porque hay un restaurante de comida rápida tailandés que ha aprovechado la circunstancia del nombre de la calle y el que hay bastante homofonía (en algún dialecto del inglés será absoluta) entre “walk” /wɔːk/ y “wok” /wɒk/para llamar Bachelor’s Wok a su local.

Folleto

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