Hué (1): Minh Mang

22/05/2013
Mapa de Vietnam

Mapa de Vietnam

Aproveché el viaje entre Danang y Hué para ir pensando qué nos daría tiempo a hacer durante el día, ya que al final de la tarde debíamos acercarnos al aeropuerto de la antigua capital para tomar un avión a Hanoi. Mirando el libro pronto resultó más o menos obvio que deberíamos movernos en taxi, ya que la estación de autobuses quedaba a 4 kilómetros de la ciudadela, que es el centro histórico de la ciudad, por otra parte, además del palacio imperial y sus terrenos, que se encuentran en la ciudad amurallada, los puntos de interés en Hué son los mausoleos de los emperadores, complejos funerarios que quedan también lejos del centro y además como ya se ha escrito, horas después debíamos llegarnos al aeropuerto para tomar el Vietnam Airlines que nos llevaría a la capital del norte. Me puse a intentar calcular por cuánto nos podría salir un chófer para todo el día y aún conservo la hoja de papel de periódico en la que le anoté al hombre nuestro itinerario y horario, así como los precios que íbamos regateando. Aquel taxista se portó muy bien con nosotros y, contra mi costumbre, le dejamos una buena propina.

Mapa de Hue (diciembre de 2007)

Mapa de Hue (diciembre de 2007)

Algunas veces, leyendo material sobre Hué veo la palabra tumba (o tomb en inglés) que creo que resulta totalmente engañosa. Las “tumbas” de los emperadores vietnamitas son auténticos jardines compuestos de varias pagodas, estanques y patios y es posible que en cada uno de los complejos se puede pasar más de un día, apreciándolos en detalle y aprendiendo cosas. Como nuestra agenda estaba un poco apretada, sólo pudimos ver dos, que escogí aproximadamente al azar, pero fijándome en su ubicación y los comentarios de la guía. Fueron los mausoleos de Minh Mạng (1820-1841) y Tự Đức (1847-1883).

Así que iniciamos nuestro recorrido. En primer lugar nos dirigimos hacia el complejo funerario de Minh Mang, para lo cual había que cruzar el río del Perfume. El día estaba plomizo y lluvioso, pero por el momento aguantaba a pesar de que la humedad ambiental era enorme. Más que ningún perfume, cerca del río se percibía ese olor mezcla de humedad y vegetación exuberante. Tras cambiar a una carretera de tercera regional intuímos la cercanía del monumento por unos tenderetes de venta de baratijas y unos niños que se acercaron corriendo para ofrecernos plátanos. La muralla que rodeaba el recinto quedaba bien camuflada en el paisaje.

Curiosamente éramos los únicos turistas en semejante enormidad, quizá debido a lo temprano que habíamos llegado, o acaso por el mal tiempo. Esa sensación de soledad era más intensa por el hecho de que la estructura del monumento es la de una sucesión de patios y pagodas que se atraviesan subiendo y bajando escaleras y atravesando los estanques por los puentes, hasta llegar a un montículo, que es la tumba el emperador en sí, aunque a veces se llame tumba a todo el invento. A mí en especial me gustaron las estatuas enormes de los elefantes del primer patio

Y entre escaleras y puentes y posa aquí para una foto y pagoda allí pasamos casi una hora sin ver un alma, hasta que al final del parque temático nos encontramos con un pequeño quiosco en el que vendían postales y de todo un poco y donde compré unas pilas para la cámara que no me duraron casi nada. Siempre me quedó la duda de si la marca era malísima o si habian vuelto a empaquetar, con gran arte, unas pilas usadas. Para salir del lugar hay que hacer el mismo recorrido en sentido contrario, pero la vuelta e mucho más breve. Fuera nos esperaban los niños de los plátanos y nuestro taxista para llevarnos al siguiente punto de interés: el mausoleo de Tu Duc.

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Hoi An: la inundación

18/05/2013

Así que seguimos recorriendo las dos o tres calles que se dejan ver  de Hội An. Cuando llegamos al mercado empieza a llover con más fuerza, pero aún así nos apetece acercarnos a la anchura del río Bon por su puente estrecho, siempre con nuestros impermeables rosados, que no son más que un trozo de plástico.

Puente

Puente

El agua bajaba veloz, con un color que nos parecía bastante aún desconociendo su tono natural. En medio del puente pegaba más el viento y aunque seguía lloviendo tampoco parecia un tiempo horrible, pero al volver al coto turístico del casco urbano vimos que ya las dos primeras calle estaban inundadas, aunque a los vietnamitas nada de esto parecía perturbarles el ánimo y seguían su vida cotidiana, por ejemplo en un mercado que empezaba a parecer un charco gigantesco. Días después, en una revista para turista hecha en inglés, leí que contaban cómo los vietnamitas son gente dura y resistente, y que ante estas adversidades sacan a flote su espíritu emprendedor para obtener unos cuantos dongs adicionales, por ejemplo transportando mercancías en su barquichuela.

Mercado inundado

Mercado inundado

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La calle del espectáculo musical

La calle del espectáculo musical

Según el mapa, la actuación de música tradicional vietnamita se llevaba a cabo en un edificio que se encontraba en la mitad de una calle que ya era totalmente inaccesible. Dimos por perdida esa parte de nuestro pase “visite Hoián” y nos dirigimos hacia tierra firme, con la intención de acercarnos al famoso puente japonés. El puente japonés es una de las estructuras más conocidas de Hoi An y su existencia tiene que ver con la nutrida colonia japonesa que hubo en la Faifo antaño y que se dedicaba al comercio.

Inundaciones

Inundaciones

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Inundación

Inundación

El puente fue construido entre los siglos XVI y XVII y a uno de sus lados contiene una pagoda budista, a la que se accede desde el interior del puente cubierto. Al principio la ciudad estaba se extendía sólo por la margen norte del río Bon y estaba dividida en dos secciones, comunicadas por este puente. El lado más occidental era el sector japonés. Al llegar, marabunta de turistas y sobre todo, mucha agua. Desde histórico puente podía verse otro que había quedado casi completamente cubierto por las aguas. Todavía tuvimos tiempo de ver algún templo chino más y tiendas de faroles.

Puente japonés

Puente japonés

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Faroles

Faroles

Luego fuimos a buscar a nuestro chófer para volver a Da Nang. El tío había echado el día en un café con otros del oficio. Durante el regreso recurrimos al breve glosario de vietnamita de nuestro libro para intentar que nos llevara a la estación de tren de Danang para intentar comprar un billete a Hué para el día siguiente. Creo recordar que tren se decía “ga”, en alguno de los tonos, pero en algún otro tono la palabra era vaca.  Parecía que nos entendía pero que nos decía que no nos llevaba. Luego en recepción nos explicaron que por las lluvias se habían interrumpido los trenes. Parece ser que sí que estaba lloviendo más que de costumbre.

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Hoi An: la mañana

17/05/2013
Mapa de Vietnam

Mapa de Vietnam

Después de las montañas del mármol, el fallido intento a las ruinas champa en My Son y nuestro intersante tránsito por varias carreteras de todo rango, finalmente llegamos a Hội An, ciudad pequeña y muy turística que carece de aeropuerto y por lo cual es totalmente complementaria de Da Nang, que es grande, tiene poco para el visitante y un aeropuerto importante en medio de la ciudad. Al llegar parecía que la lluvia estaba amainando, pero bien cierto es que el río estaba bastante crecido. Diciembre es sinónimo de lluvias torrenciales en el centro de Vietnam.

Ciudad inundada

Ciudad inundada

La ciudad de Hoi An, conocida en tiempos antiguos como Faifo, está en la orilla y cerca de la desembocadura del río Bon. Tiene más de cien mil habitantes que no se ven por ninguna parte, porque adonde llega el turista es a dos o tres calles en la margen norte del río, que son una especie de reliquia de otra época: un decorado de cine de película asiática en el que se conjugan varios estilos arquitectónicos y ornamentales. No es puramente vietnamita, sino que debido a sus antiguos lazos comerciales, también muestra rasgos chinos, japoneses y hoy día, por supuesto, occidentales. Qué parte es resto arquitectónico y qué parte cartón-piedra de decorado ni lo quiero saber. Es bonito y está lleno de restaurantes y tiendas de recuerdos.

Tiendas

Tiendas

Compramos una especie de boleto con el que podías entrar a varios templos, museos, casas de comerciantes de época reconvertidas y a algunas actividades, que si no recuerdo mal eran un conjunto de música tradicional vietnamita y alguna otra cosa escénica. Esto último no pudimos llegar a verlo porque la inundación hizo imposible llegar a la calle en la que se encontraba.

Taller de costura

Taller de costura

Pero por la mañana pasamos un par de horas visitando esos museos de artesanía y los altares de las casas de los ricos de antaño con sus altares y numerosos objetos para el culto de las religiones asiáticas. Algunas tenían un patio hermoso con plantas que para nosotros eran desconocidas. En la ciudad había numerosos talleres de costura y no son pocos los extranjeros que siguen el consejo de quedarse varios días en la ciudad para hacerse un vestuario a medida, ya que el ahorro en comparación con comprarlo en el mundo avanzado puede ser considerable.

Templo chino

Templo chino

Luego llegó el momento en que me fui a comer y la jefa a hacerse una chaqueta. Cuando nos encontramos compramos unos chubasqueros de plástico de un color rosa chicle horroroso, fuimos a ver algún otro templo más, donde me encontré con un poderoso dragón, y caminamos hacia el mercado de abastos, con la intencion de dirigirnos primero al puente sobre el río Bon, el río de verdad (aunque todas las calles se estaban convirtiendo en rios) y luego hacia el famoso puente japonés de la ciudad. Estas cosas, que conseguimos hacer, se volvieron mucho más interesantes por un pequeño detalle con el que no habíamos contado: la inundación.

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Contratos

14/05/2013

La Comisión Europea ha propuesto que España implante un contrato de trabajo único, en lugar de los millones (exagero) de tipos de contratos que existen hasta la fecha. El Gobierno de España, los empresarios y los sindicatos, en contra. Y con ellos la mayoría de los españoles, me imagino. Y yo, más bien a favor y fuera de España. Y así estamos cada uno donde estamos y como estamos, supongo.

El masoquismo no me alcanza para leer en profundidad las propuestas, pero la creación y mantenimiento en España del mercado de trabajo dual fue la consagración del fraude generacional sobre el que he escrito en alguna ocasión. La gente ve muy claro el conflicto de intereses entre la clase social altísima y las demás, ve muy claramente la guerra de sexos en estadísticas agregadas y también la que existe entre la clase dirigente y los gobernados. Son diferencias muy obvias como para pasarlas por alto. En un sistema de clases que aunque viscoso es más líquido es bastante más complicado dejar estos casos del  1 %  contra el 99 % (o del 50 % contra el 50 %, en el caso de las desigualdades entre sexos) y afrontar los que yo considero auténticos retos en la corrección de la desigualdad. Eso sí, como mucho de lo que se hace no genera sino pobreza, es posible que dentro de algun tiempo, cuando empiecen a quebrar más ayuntamientos, el busque las siete diferencias entre funcionarios y trabajadores de ETT puedan resolverlo hasta los parvulitos.

Así que aunque al igual que a la opinión pública mayoritaria a mí también me gustaría que se combatiese el fraude fiscal y que los más ricos (en especial las personas jurídicas) pagasen más, yo señalo la desigualdad generacional, la que se produce entre quien disfruta del empleo público y quien se gana la vida en el privado, y la que hay entre quienes ejercen su derecho al trabajo bajo muy diferentes marcos reguladores, que no tendrian por qué existir. Pero en fin, del mismo modo que quienes están en el segundo percentil de renta ya consideran que no son privilegiados, todo aquel que tenga un algo que defender, derecho o privilegio. lo defiende como puede y es lógico. Yo hago lo mismo en la medida de mis posibilidades. Ahora bien: casi todo lo que se ha hecho en España en materia de mercado laboral está mal hecho y la prueba es el resultado medido en desempleo. Debería hacerse casi cualquier otra cosa, copiada de cualquier otro sitio.

La obsesión de los españoles por tener un empleo fijo es tan enfermiza como la que mostraban por tener una vivienda en propiedad hasta hace muy poco tiempo. Hay veces que no está exenta de racionalidad económica… hasta que deja de estarlo. Ahora ya hay voces que dicen “es mejor estar de alquiler”. Si en esta ciudad existieran alquileres por debajo de 500 euros no me habría comprado un apartamento en la vida. Hay un precio de equilibrio y hay que saberlo y obrar en función de ese precio.

Lo del empleo fijo es lo mismo. La gente lo valora y quien lo tiene lo atesora por la triste y sencilla razón de que no hay empleo y vive en una economía regida por unas normas de mierda que provocan que no se cree empleo. Si hubiera suficiente empleo a la gente le acabaría dando igual si el suyo es fijo o no, porque ellos mismos estarían buscando uno mejor pagado continuamente. Del mismo modo que prefiero vivir de alquiler si hay apartamentos por menos de 500 euros, prefiero cualquier empleo en un país sin desempleo (y ya cambiaré si no me gusta), que uno con indemnización por despido en un país con paro altísimo. Eso es a lo que hay que aspirar y no hacerlo implica asumir un fracaso.

A mi modo de ver la situación de España es tan grave que sería necesaria una liberalización bastante brutal del mercado de trabajo. No engaño a nadie, habría perdedores: probablemente gente de más de cincuenta años que sólo resiste en sus empresas porque es más caro despedirlos que mantenerlos. Tampoco dejo que nadie se engañe: el sistema actual también genera perdedores, en este caso la segunda generación de jóvenes que van a llegar a vieja sin tener ni siquiera la oportunidad de demostrar su valía o su capacidad de trabajar a destajo. Ya me imagino que es más difícil que se rebelen contra sus padres que contra el sistema así en teórico. A este paso su perspectiva de formar patrimonio heredando cada vez es mayor que la de hacerlo trabajando.

Pues nada, sigámonos aferrando a los dias por año trabajado que nos vayan quedando y los que sean temporales que sigan esperando, que ya les tocará que les hagan fijos. Yo ya gané la de que los pisos pueden bajar y esta también me toca verla desde fuera.


Furgoneta antitabaco

13/05/2013
La verdad

La pura verdad

En Nueva Zelanda fue muy frecuente encontrarnos con furgonetas de alquiler. No deja de ser un modo económico de recorrer el país. Muchas estaban decoradas de modo muy llamativo, y supongo que no pasar desaperibido es un modo inteligente de llevar un negocio. Las furgonetas Wicked eran especialmente “agresivas” en lo de la publicidad.

En un aparcamiento junto al lago en Te Anau nos topamos con esta furgoneta antitabaco, que juega con el famoso camello de una de las marcas más conocidas. Un modo simpático de decir una verdad que muchas veces no se quiere ver. Tengo la suerte de vivir en un país bastante civilizado en sus normas, pero muchas veces creo que es una batalla en la que habría que ser mas beligerante.

(06.01.2008)


Comer en Hoi An

12/05/2013

El centro de Vietnam tiene una gastronomía especialmente distinguida dentro del país, quizá porque durante mucho tiempo la corte imperial se encontraba en la capital de Hué. Hội An, como ciudad turística, ofrece parte de esta variedad. En un rato de esos que llovía,y mientras la jefa se fue a hacer ropa a medida en uno de los numerosos talleres textiles de la ciudad, me quedé en un restaurante de esos que dan a la calla y desde los que puede ver pasar la vida mientras restaura el cuerpo y el espíritu. Para eso último, una cerveza La Rue y para lo anterior, numerosos platillos que quizá me equivoco al nombrar, ya que sólo puedo escribirlos porque le hice una foto a la carta que habia a la entrada.

Pasa la vida

Pasa la vida

Y todo ello por menos de tres eurillos en un sitio que para los vietnamitas es carísimo, claro.

Hoành thánh

Hoành thánh

Nem (rollitos)

Nem (rollitos)

Sopa, verduras, arroz

Sopa, verduras, arroz

Bánh bao

Bánh bao

El Cao lầu es el plato típico de la ciudad. Leí en la Lonely Planet que había incluso que decía que para que fuera “el auténtico” tenía que hacerse con agua de un pozo en concreto. Al parecer es un plato de influencia japonesa, en una ciudad que ha tenido muchas relaciones con el imperio del sol naciente.

Como puede verse, yo ya sacaba fotos a la comida antes de que existiera Instagram.


De Danang a Hoi An

11/05/2013

La única cosa que nos salió mal en el viaje por Vietnam fue nuestro intento frustrado de ver las ruinas de la civilización Champa en Mỹ Sơn. Diciembre es un mes excelente para recorrer el país, excepto acaso su región central, en la que es temporada de lluvias. Lluvias que son muy torrenciales a veces. Ya por la mañana en la playa próxima al hotel de Da Nang, el día amanecía con mal aspecto. El oleaje se deshacía con violencia en la arena de un lugar en el que nunca me habría atrevido a bañarme y la niebla no dejaba ver la península de Sơn Trà.

El chófer de la excursión vino a buscarnos tras el desayuno oriental y curioso en el hotel de corte norcoreano (no quiero decir que tuviera nada malo, sino que el personal parecía militarizado y había pocas concesiones a la estética de los detalles). De ahí salimos para las montañas del marmol de las que ya hemos hablado (1,2,3,4), y luego para My Son. Cada vez llovía más y cuando estábamos ya bastante cerca del lugar, el conductor, que no hablaba idiomas occidentales, llamó por el teléfono celular a la recepción del hotel para que nos dijeran que no se podía llegar a causa de las lluvias.

Mapa Danang - montañas Mármol- My Son - Hoi An

Mapa: (A) Danang – (B) Montañas del Mármol- (C) My Son – (D) Hoi An

Durante estos años he estado equivocado con respecto a la ubicación de My Son, que en mi mapa mental lineal quedaba a mitad de camino entre las montañas del mármol y la ciudad de Hoi An. En cambio, se encuentra algo al sur de esta, lo que me hace pensar que quizá no estábamos tan cerca como yo creía. Quizá tuvimos que volvernos en algún punto de la carretera 610, o quizá en una de esas carreteras que ni salen en los mapas.

Fin de trayecto

Fin de trayecto

El caso es que quizá por la rabia de estar tan cerca y no haberlo podido visto, luego me he puesto varias veces a buscar fotos del lugar y a leer al respecto. Seguro que mucho más que si hubiéramos logrado verlo. Los monumentos no es que se encuentren en el mejor de los estados posibles. De hecho los yanquis lo bombardearon durante la guerra y se cargaron varios. La historia de la cultura Champa, su origen en el subcontinente indio y su desaparición es bastante interesante y está detrás de la razón por la que esta zona de Asia se conoció durante mucho tiempo como Indochina. Tiempos en los que, por ejemplo, los mapas nombran Indrapura  en el lugar donde hoy se levanta Danang. Al parecer la cultura vietnamita se expandió desde el norte hacia el sur, llevándose por medio la cultura champa en lo que hoy es el centro del país y dejando en las últimas a la jemer en el sur. En cualquier caso, My Son y el museo Cham de Danang se convierten en visita obligada si volvemos algún día.

Por lo demás,el resto del trayecto hacia la muy hermosa y turística Hoi An, consistió en observar una sucesión interminable de campos anegados, el cielo gris, lugareños en bicicleta o esperando a que dejase de llover y alguna que otra curiosidad vietnamita. Al llegar a Hội An, cerca del mediodía, ya no llovía; pero eso no era sino el preludio del chaparrón y las inundaciones que veríamos por la tarde.

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