Malahide

04/04/2014

Después de un invierno atroz en el que apenas nos aventurábamos a las calles cercanas al hogar hemos decidido salir de Dublín todos los fines de semana que haga buen tiempo o al menos un tiempo decente. El domingo pasado fuimos a Malahide, que está a unos quince kilómetros al norte. Desde la estación de Connolly se llega en trén en unos veinticinco minutos.

Aparte de las veces que en los últimos años hemos ido con el trabajo a un restaurante paquistaní que allí se encuentra, hacía mucho tiempo que no pasaba por Malahide, entendiendo por tal lo de acercarse al castillo. La primera vez que fuí fue en primavera del 2000, cuando fuimos a jugar un torneo de ajedrez. Luego hubo otra ocasión con Jordi, creo que en 2002 ó 2003 y probablemente esa fuera la última y hace más de diez años. Recuerdo que teníamos la intención de entrar al castillo, pero que la entrada costaba 12 euros o algo así. A mí me pareció casi ofensivo que uno vaya a la Alhambra, que es patrimonio de la Humanidad, y le cobren seis y que le quieran cobrar tanto por ver un castillo que a fin de cuentas sólo es el más importante de Malahide. Lo bueno es que andar por los terrenos de la finca es gratis y gratificante. El interior del castillo no sé si lo llegaré a ver algún día.

En su día había un museo de trenes eléctricos en miniatura que creo que ya no existe porque no lo veo anunciado por ningún lado. Los terrenos de los alrededores están casi igual excepción hecha de una especie de centro comercial que han construido detrás del castillo y donde ahora se compran las entradas para el mismo y diferentes recuerdos turísticos, pero que además contiene varias tiendas, supermercado, restaurante y café en su interior.

De hecho fue el primer lugar en el que paramos al poco de llegar. En el vestíbulo había una banda de viento metal que tocó una adapatación curiosa de la tocata y fuga en re menor y un popurrí de bandas sonoras. Salimos a la terraza a echar un café y aparecieron por allí un pavo real y su hembra (estoy dudando de si se debe decir pava real y hay cierta simetría en mi duda, ya que en inglés también me sale más natural decir female peacock que peahen). Tras media hora mareando la perdiz o la pava, el macho se decidió a mostrar el plumaje. Es ciertamente un bicho formidable y también hacía muchísimos años que no veía uno.

Tras el cafecito nos pusimos a pasear y llegamos a una zona llena de columpios y juegos infantiles que me resultó muy interesante. No he seguido la evolución de esta tecnología en los últimos decenios pero me parecen bastante más complejos y entretenidos que los de mi infancia. También es cosa para pensar ese fenómeno de que hoy en día en cada parque infantil por cada niño puedan verse tres adultos.

 

Habíamos decidido ir luego a comer al pueblo de Malahide, que desde el castillo está a unos diez minutos a pie. Es un pueblo bastante de gente bien en el que no se ven algunas de las subclases que habitan el centro de Dublín a causa del fenómeno de discriminación por precio. No es sólo que la vivienda sea mucho más cara que en otras áreas, como suele ocurrir en cualquier otro lugar cuando desde la casa se ve agua de río o de mar, es que todo es caro. Por ejemplo, en el centro de Dublín hay muchos restaurantes en los que se puede comer por diez euros y no pueden pasarse con los precios ya que hay mucha competencia. Aquí en cambio no encontramos nada que nos pareciera a la vez interesante y asequible y tras una vuelta por las cuatro calles del centro del pueblo y el paseo marítimo decidimos volver a comer a lo que hay junto al castillo.

Al fin y al cabo teníamos que volver hacia la estación de tren de todos modos. La comida del Courtyard no era nada especial y también era más cara que en Dublín centro, pero estaba aceptable. Me gustaron mucho las mesas de cristal, debajo de las cuales podían observarse objetos antiguos con un punto nostálgico.

En resumen un rato agradable. Siempre que viene alguien de visita le llevo a Howth, que es un puerto más marinero y que tiene acantilados. Malahide es un puerto recreativo para pijos y la vista del mar no me gusta tanto (para impresionarnos tienen que enseñarnos una pedazo de postal, viniendo de donde venimos), pero ahora creo que está mejor para pasear y sobre todo si uno viene con niños, así que lo tendré en cuenta para mis próximos huéspedes.


La eñe es una letra

29/03/2014
No son enes

No son enes

Esta es una joya que agarré en nuestro paseo por Skerries del otro día. A los angloparlantes hay que explicarles que la eñe es una letra por derecho propio y no una ene adornada. Y habrá que decir que el símbolo de número () tampoco lo es. Es bien sabido que la eñe no existe en inglés. Ni los anglosajones ni los celtas asimilados utilizan tampoco nuestro “nº” para indicar número. Suelen poner más a menudo la almohadilla (#) y algunas  veces también la expresión “no.“, que ya se parece más.

Hace tiempo que busco unos azulejos que poner enfrente de la fregadera y tengo preferencia por los de origen ibérico. Curiosamente, no es la primera vez que observo este fenómeno de utilizar una “ñ” como si fuera “n“. Tengo que tener por algún lado una fotografía de algún lugar de Escocia en donde documenté el mismo fenómeno: una eñe haciendo las veces de ene también en un letrero compuesto por piezas de azulejo español.


Greystones

23/03/2014
Mapa

Mapa

Hoy ha salido un día primaveral, cosa extraña en la capital de esta república incluso en primavera y hemos vuelto a salir de excursión. Nos hemos acercado a Greystones (condado de Wicklow), que está a unos tres cuartos de hora en tren al sur de Dublín. Es un pueblo a pie de playa habitado por gentes prósperas que hacen bueno el estereotipo del norte pobre y el sur rico. Si es verdad que tiene diecisiete mil habitantes, el ambiente invita a creer que sean sólo cinco o seis mil. Sólo había estado allí en otra ocasión, en verano del año 2000 cuando a Iñaki se le ocurrió hacer el sendero del acantilado que empieza en Bray y acaba en esta población de las piedras grises. En aquella apenas vi la calle que hay delante de la estación, aunque también habrá quien diga que tampoco hay mucho más que ver.

Creo que por aquel entonces aún no existía el puerto deportivo que hemos visto al norte de lo que se podría considerar el centro del pueblo. Un embarcadero bastante feo de hormigón, que sólo puede mirarse de lado poniendo la vista en la costa o las montañas de Wicklow. Ambos accidentes geográficos tenían hoy un aspecto excelente. En general creo que las poblaciones costeras de Irlanda están muy sobrevaloradas y con esto me refiero sobre todo a los precios de la vivienda. Puede ser que al haber nacido uno en una ciudad costera de renombrada belleza estos pueblecitos no le impresionen demasiado, pero también hay que tener en cuenta la cantidad de días grises y de temporal y gélido viento que uno acaba comiéndose cuando uno acaba viviendo en uno de ellos. Ya dicen que es mejor comprar casa en invierno.

Obviemos los días malos y pongámonos en hoy, que ha salido bueno. Lo mejor que tiene este sitio es obviamente lo de estar junto al mar. Los que hicieron el ferrocarril hace un siglo no entendían de potencial turístico ni paseos marítimos y en general en Irlanda casi nadie entiende nada de urbanismo, pero al final si una playa es bonita y está medio limpia eso es un activo importante para cualquier núcleo de población. Hay una parte más agreste y pedregosa frente al instituto, que supongo que será la que da nombre al pueblo, y luego una franja larga de playa de arena y piedrecillas que se extiende más al sur mucho más allá de lo poblado. Ni las piedras ni la temperatura del agua la hacen agradable para el baño, pero hoy mismo había cuatro o cinco valientes que no se habían arredrado.

Luego estuvimos comiendo en un pub de Church st, que estaba bastante bien ya que era espacioso y tenía una carta con lo que aquí se consideran precios asequibles. Los servicios estaban bastante limpios y allí me encontré con un interesante cartel ofertando recetas de viagra y cosas de esas por internet ¿quizá para evitar el sonrojo?. Como me parece una lástima que esta publicidad esté vedada a la otra mitad del género humano, aquí la dejo.

Me quito el sombrero

No es precisamente para quitarse el sombrero


Pirámide de Zoser en Saqqara

21/03/2014

Gracias a un amigo me he enterado de que este es el aspecto que presenta actualmente la pirámide escalonada de Zoser, en Saqqara, cerca de El Cairo aunque no tanto como las de Guiza. Toda cubierta de andamios para intentar sostener unas piedras que se desmoronan por momentos, aunque uno creía que después de cuatro milenios tardaría más.

Cuando anduvimos por allí no había andamiaje alguno sobre la forma apenas tetraédrica del monumento funerario. He estado mirando las fotografías y sí que tengo algunas que muestran en detalle los problemas de la estructura.

La primera vista desde el interior del recinto

La primera vista desde el interior del recinto

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El contraste entre lo restaurado y lo viejo

Vista del otro lado, tras dar la vuelta a la pirámide

Vista del otro lado, tras dar la vuelta a la pirámide

Y después de la presentación vayamos a cómo estaba la mampostería allá por 2006.

Detalle

Detalle

Tierra

Pulverización

Piedras

Piedras

Trozo reforzado

Trozo reforzado

La pirámide de Zoser es el edificio más destacado de Saqqara. Aunque su estado sea malo (y según leo la “revolución” de 2011 no ha contribuido a mejorarlo) no es el que peor se encuentra. Las pirámides de Unas y Teti aparentan ser poco más que túmulos de piedras y arena. Esperemos que tanto el monumento como el país mejoren, aunque no sean deseos que parezcan factibles a corto plazo.


Skerries

17/03/2014

Para huir del bullicio del fin de semana de san Patricio nos alejamos del centro de Dublín a conocer la localidad de Skerries,  cuyo nombre significa “escollos”, la cual se encuentra en la costa a unos cuarenta kilómetros de la capital. Las infames líneas de Dublinbús necesitan hora y media para llegar al lugar, pero el tren te lleva en media horita. Camnando entre la estación y la playa se encuentra uno con unos molinos curiosos.

El molino grande

El molino pequeño

El molino pequeño

El molino grande

Luego tiene una playa no muy bien cuidada de pedruscos, que recuerda a la de Bray pero en pobre. Nada que ver con el paseo marítimo que le habrían hecho en latitudes mediterráneas. Digamos que Skerries acaba en una península a la que llaman isla, isla roja, y da al mar por ambos lados del itsmo. El tramo que queda más al sur es más playa propiamente dicha y el del norte es más rocoso. Aparte de la isla-península hay tres islotes cerca de la costa, a los que se puede llegar caminando con marea baja, aunque no sea recomendable hacerlo.

Ese paseo que hicimos debe de ser mucho más agradable en días soleados. En cualquier caso un día nublado sin lluvia y sin viento es lo que a estas alturas de la vida en este país considero buen tiempo. Luego llegamos a un puerto con pocos barcos, donde pudimos almorzar comida de pub.

Hamburguesa con gambas

Hamburguesa con gambas

Hay ocho o diez sitios en los que comer con vistas al mar. Por allí había un monumento a los que perdieron la vida en el mar en un parquecito bastante arreglado desde el que uno divisa ambos lados de la península.

Puerto

Puerto

Luego hemos seguido un poco por el lado norte de la costa, pero el tiempo parecía empeorar y nos hemos retirado hacia lo que puede considerarse centro urbano, que son dos o tres calles con algunas tiendas más y un poco más de movimiento. Mientras que en nuestra cultura un nucleo de población suele desarrollarse a partir de una plaza en las islas británicas el urbanismo suele ser algo más lineal y el punto de partida es la main street. Concretamente Skerries es bastante caótico con las alturas de los edificios. Una cosa que me sorprendió es que quedaran unas cuantas casitas de tipo cottage, con sus tejados de paja, que no sé cuánto incrementan el riesgo de incendio.

Después, como queríamos parar en Swords, hicimos la vuelta en bus y pudimos echar un vistazo a Rush y Lusk, que no nos parecieron precisamente maravillosas. Hemos tardado muchos años en venir a conocer esto que está practicamente al lado pero tenemos la intención de enmendarnos con otra excursión veraniega.


Centro de convenciones

15/03/2014

Por las tardes me suelo bajar del autobús en la parada que hay enfrente del centro de convenciones de Dublín. Se llama así -convention centre- que me parece una fórmula más humilde que esa que se usa en España de “palacio de congresos”. Es un edificio con forma de lata de refresco inclinada del que ya hablaremos en alguna otra ocasión. A diferencia de algunos de los palacios y aeropuertos españoles, casi siempre hay alguna movida en él. Por ejemplo a principios de este mes de marzo fue el congreso del Partido Popular Europeo y vinieron Merkel y Rajoy a escuchar al primer ministro de aquí y al cantante de U2. Curiosamente, las estrellas del tinglado fueron los ucranianos Klitschko y Timoshenko, recien salida ésta del trullo.

bjb

Manifestación por Ucrania en Dublín

Hubo diversas manifestaciones de protesta y una muy curiosa en apoyo de lo que estaba sucediendo en Kiev. La policía echó a todo el mundo al otro lado del río y durante un par de días la ruta de mi autobús dejó de pasar por la vera del río. Al final no estuvo tan mal, ya que nos pusieron carteles de que podían pedirnos el pasaporte para entrar y salir del barrio, que no llegó a ocurrir.

Curioso vehículo rosado

Curioso vehículo rosado

Unos días más tarde y gracias a un curioso vehículo rosado, me he llegado a enterar de que el Giro de Italia, esa vuelta ciclista que uno cree que ocurre en Italia, va a comenzar este año en Bélfast y va a pasar por Dublín. El triciclo con capota es algo más o menos habitual en esta ciudad, lo suelen llevar estudiantes a modo de taxi para sacar dinero para sus viajes de fin de estudios. Hay algunos otros que funcionan por tracción animal, con perdón a los estudiantes.

Limusina

Limusina

El centro de convenciones es un buen lugar para hacer propaganda. Siempre hay gente recién llegada que no sabe qué hacer en sus alrededores y la típica cola de taxis. Algunas veces aparecen limusinas y hay una de color rosa chillón que es bastante llamativa. La vista que el edificio tiene al frente es el puente Samuel Beckett del famoso (no siempre por buena causa) arquitecto Calatrava. Hace unos meses unos tipos robaron un coche y se mataron al estrellarlo contra el mamotreto metálico que aparece en la mediana de la fotografía. Hubo un altar improvisado de velas y flores que duró semanas en el que lo que más me sorprendió fue una fotografía grande del Papa argentino.


Torre Guinigi

10/03/2014

Torre Guinigi

Tras salir de Pisa de camino a Florencia el primer sitio en el que paramos fue Lucca. Al parecer su nombre proviene de luk, la palabra que significaba “marisma” en la lengua céltica de los ligures prerromanos. Es una ciudad pequeña y bonita cuyas principales vistas son sus murallas, un anfiteatro que no es tal sino más bien plaza y varias iglesias que, salvo la catedral de san Martín, vimos por el exterior.

Un lugar curioso al que sí nos pareció intersante subir fue la torre Guinigi (debe pronunciarse más o menos Güiniyi), que tiene un pequeño jardín con siete encinas en la azotea.

Leo que su altura es de 44,25 metros, que la construyó en el  siglo XIV la familia Guinigi, que era la más poderosa de esta ciudad con pretensiones pero que tuvo que sucumbir ante el empuje de Pisa,Siena y Florencia. En aquel tiempo hubo más torres en Lucca pero la mayoría fueron destruidas durante el siglo XVI. Al parecer hay 225 escalones hasta arriba.

La vista de la ciudad y de los montes que la rodean es óptima.


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